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La crisis en Mali va más allá de las fronteras del Sahel: esto es lo que está en juego si cae la Junta
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¿Y si cae Bamako?

La crisis en Mali va más allá de las fronteras del Sahel: esto es lo que está en juego si cae la Junta

La derrota en Mali del poder militar por los yihadistas tendría pésimas consecuencias migratorias y de seguridad para sus vecinos en África y para Europa, empezando por España. Sería también un fracaso de los mercenarios rusos del Africa Corps

Foto: Personal militar en Bamako, el 11 de noviembr.e (Reuters/Francis Kokoroko)
Personal militar en Bamako, el 11 de noviembr.e (Reuters/Francis Kokoroko)
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"Al Qaeda está a punto de apoderarse de un país", tituló hace un par de semanas el diario The Wall Street Journal, en línea con otros periódicos anglosajones, exagerando quizás un poco la amenaza. El Grupo de Apoyo al Islam y a los Musulmanes, como se llama la filial en Mali de la organización yihadista, asfixiaba en esos días Bamako, la capital de 3,5 millones de habitantes. Mali aparentaba correr el riesgo de convertirse en el primer país del mundo gobernado por ese grupo terrorista fundado hace 37 años.

Los yihadistas de Al Qaeda tendían emboscadas a los convoyes de suministro de petróleo escoltados por el Ejército. En un país en el que todo el transporte se efectúa por carretera o por pista, privaron de gasolina a vehículos públicos y privados, obligando incluso a la Junta militar en el poder a cerrar escuelas y universidades. Parecía el paso previo al asalto a la capital.

Las embajadas occidentales evacuaron del país a su personal no imprescindible. También invitaron a sus ciudadanos, la española fue de las primeras en hacerlo, a marcharse por un tiempo. Sin resolverse del todo, la asfixia económica de Bamako ha aflojado en los últimos días.

La rama maliense de Al Qaeda aspira a provocar así "la caída de la Junta" militar que se adueñó del poder mediante dos golpes de Estado en 2020 y 2021, aseguró el pasado lunes Nicolas Lerner, director de la Dirección General de la Seguridad Exterior (DGSE), el servicio secreto exterior de Francia, la antigua potencia colonial.

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Las informaciones de las que dispone la DGSE "apuntan a que [Al Qaeda] no tiene, sin embargo, forzosamente la capacidad, ni la voluntad, de controlar el país, de controlar Mali", porque "es consciente de sus limitaciones", precisó Nicolas Lerner en una entrevista inédita con la radio pública France-Inter.

Sólo cuenta con entre 5.000 y 6.000 hombres en armas en un país de 23 millones de habitantes cuya superficie multiplica por 2,5 la de España. A día de hoy ni siquiera se ha adueñado de una capital de provincias. Gracias a los secuestros, al contrabando y la extorsión de aldeas en sus áreas de influencia si dispone, sin embargo, de más recursos. El rescate pagado a Al Qaeda por dos emiratíes que capturó en septiembre le acaba de reportar 46,5 millones de euros, según la agencia Reuters.

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El objetivo de los yihadistas es "establecer un califato en todo o al menos en una parte del territorio maliense", según Nicolas Lerner, es decir, una zona gobernada por una autoridad religiosa musulmana en la que campen a sus anchas. El último califato fue el que proclamó en 2014 Abu Bakr al Baghdadi, doctor en estudios islámicos y líder del Estado Islámico. Abarcaba a parte de Siria e Irak.

El derrocamiento del régimen militar y su sustitución por uno islámico, en todo o en parte de Mali, tendría al menos tres graves consecuencias negativas para el resto de África y para sus vecinos europeos, empezando por España, y quizás una positiva.

1. Cada sobresalto en Mali tiene consecuencias migratorias. El ascenso al poder de islamistas rigoristas incrementaría, al menos durante un tiempo, la emigración hacia Mauritania y de ahí a España. En Mauritania ya hay más de 300.000 malienses refugiados, buena parte de ellos en el inmenso campamento de Mbera, ubicado cerca de la frontera con Mali y que gestiona el Alto Comisionado para los Refugiados.

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Algunos malienses intentan llegar a España cruzando primero Argelia o Marruecos, pero el grueso lo hace desde la costa de Mauritania. La mayoría relativa (unos 14.000) de los inmigrantes irregulares que desembarcaron en Canarias en 2024 eran malienses. Desde La Güera, una aldea deshabitada bajo control mauritano, a Fuerteventura, hay solo 500 kilómetros.

2. Mali se convertiría también en un foco de inestabilidad en el corazón de África. "Si cayese el gobierno actual, podríamos tener escenarios complejos con varios subgrupos criminales, armados o terroristas, que controlen parte del país", señala al teléfono Beatriz de León Cobo, investigadora especializada en África Occidental. Eso podría generar "no solo cientos de miles de desplazados migrantes y refugiados, sino una proliferación de todo tipo de actividades ilícitas, desde el tráfico de armas y drogas hasta el de minerales empezando por el oro", del que Mali es un gran productor, añade.

A Mali podrían converger aspirantes a yihadistas de medio mundo, como sucedió en la década pasada en el Estado Islámico asentado en Siria e Irak. Desde el corazón de África se podrían no solo exportar terroristas a Europa, sino planear atentados. Hasta ahora, sin embargo, ninguno de los grupos yihadistas que operan en el país se ha mostrado interesado en golpear en Europa. Muy pocas operaciones antiterroristas en España han puesto de relieve un tenue vínculo ideológico -no material- con la rama del Estado Islámico que tiene presencia en Mali.

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3. Los grupos yihadistas, que ya tienen gran presencia en los países vecinos del Sahel, se reforzarán y quizás acaben derrocando a otros regímenes como los de Níger y Burkina Faso. "Si Mali cae, no serán solo los países del Sahel central los que caerán en manos de los yihadistas, sino incluso países vecinos como Senegal, Costa de Marfil, Benín, Togo y Ghana", advierte Francis Kpatindé, experto en África Occidental, en una entrevista con la radio pública France-Info.

Nathan Sales, coordinador de contraterrorismo de EEUU, recordó a principios de año ante el subcomité de la Cámara de Representantes sobre Oriente Próximo que la región del Sahel "ya representa el 51% de las muertes relacionadas con el terrorismo en el mundo". "África Occidental sigue emergiendo como un epicentro del terrorismo global", recalcó.

4. Los apuros de la Junta castrense en Mali son también una derrota de los miles de mercenarios rusos de Wagner, ahora rebautizados con el nombre de Africa Corps, que la respaldan. Los militares malienses empezaron a solicitar la ayuda de Rusia a finales de 2021, poco antes de que echasen del país al Ejército francés, que llevaba casi una década luchando contra los yihadistas.

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Nathan Sales ya subrayó en la Cámara de Representantes que los rusos estaban siendo "en gran medida ineficaces". "El modelo de seguridad alternativo [al francés] que proporcionan los rusos" está siendo "en gran medida un fracaso", comentó también el lunes pasado el jefe del espionaje exterior de Francia.

Esta incapacidad de los rusos a preservar la seguridad puede incitar a algunos regímenes del Sahel, si sobreviven al asalto yihadista, a revisar sus alianzas exteriores. Los mercenarios del Africa Corps son además temidos y odiados por buena parte de los civiles que padecen sus exacciones. El dueño libanés del célebre bar Badalabougou de Bamako, frecuentado por una clientela rusa, murió la semana pasada acribillado por los disparos de un mercenario borracho.

"Al Qaeda está a punto de apoderarse de un país", tituló hace un par de semanas el diario The Wall Street Journal, en línea con otros periódicos anglosajones, exagerando quizás un poco la amenaza. El Grupo de Apoyo al Islam y a los Musulmanes, como se llama la filial en Mali de la organización yihadista, asfixiaba en esos días Bamako, la capital de 3,5 millones de habitantes. Mali aparentaba correr el riesgo de convertirse en el primer país del mundo gobernado por ese grupo terrorista fundado hace 37 años.

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