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Dentro de Lily Dale, el pueblo de EEUU con mayor número de espiritistas por metro cuadrado
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Hablar con los muertos

Dentro de Lily Dale, el pueblo de EEUU con mayor número de espiritistas por metro cuadrado

Este singular pueblo habitado casi íntegramente por médiums ha cumplido 150 años batiendo récords de visitantes cada verano. Envuelta en varias polémicas, la comunidad espiritualista más grande del mundo representa un caso llamativo en EEUU

Foto: Puerta de entrada a Lily Dale. (Enrique Vaquerizo)
Puerta de entrada a Lily Dale. (Enrique Vaquerizo)
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"¿Os han dejado dormir los caballos? Yo no he pegado ojo, les he oído relinchar en el tercer piso. Dicen que hace un siglo hubo aquí un establo y por eso se les oye cada noche".

La pregunta la hace Jane, una sexagenaria de rubia melena centelleante que presume de ser una de las médiums más conocidas de Massachusetts y experta en limpiar casas de malos espíritus. "No, esta noche no se ha oído nada. Ayer sí", replican los otros huéspedes con indiferencia, mientras se sirven más bollos. A nadie parece extrañarle oír relinchar en la tercera planta de un hotel a unos caballos que además llevan muertos cien años. Después de todo, estamos en Lily Dale, la comunidad espiritualista más grande del mundo. Un lugar especial donde la capacidad de sorpresa es muy relativa y en el que todos afirman hablar con los muertos.

Situado a apenas una hora de Buffalo, en el estado de Nueva York, Lily Dale parece un apacible pueblo en el que pasar unas vacaciones: varias avenidas de coloridas casitas victorianas que descansan a orillas de un lago, bosques frondosos plagados de leyendas y vecinos afables que se desplazan en carritos de golf. Aquí, en un terreno de sesenta hectáreas, viven de forma permanente alrededor de doscientas personas. Un número que se multiplica en verano cuando el pueblo recibe una catarata de visitantes. Casi todos vienen aquí con una idea: comunicarse con familiares fallecidos. No existe ningún lugar en el mundo más adecuado. Y es que todos los residentes de Lily Dale son médiums, o familias de médiums, o al menos espiritualistas.

El origen, la Guerra Civil y el Gran Despertar americano

Lily Dale nació en 1873, poco después del final de la Guerra Civil, cuando Estados Unidos era un país desangrado con más de un millón de personas bajo tierra. Los vivos querían hablar con sus muertos y creencias como el espiritualismo ganaron adeptos con facilidad. A finales del siglo XIX, esta zona de Buffalo se convirtió en el Dorado para predicadores de diferentes religiones. Durante lo que se conoció como el Gran Despertar norteamericano, metodistas, mormones, o baptistas no dejaron una aldea sin peinar. Entre esos pescadores de almas se hicieron hueco los espiritualistas. El movimiento se popularizó tanto que a finales del siglo XIX llegó a contar con más de un millón de adeptos. Entre sus practicantes más ilustres figuraron el escritor Arthur Conan Doyle o la propia mujer del presidente Lincoln.

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De un encuentro espiritualista que se celebraba tras la misa de los domingos fueron brotando poco a poco un cogollo de casas, más tarde varios templos, una librería, un museo y hasta un hotel. Hoy Lily Dale ha alcanzado el siglo y medio de vida y se ha consolidado como el centro neurálgico de una religión que cuenta con decenas de congregaciones en todo el país.

Una América sin Dios, pero que cree en los espíritus

Hoy, como en la época del Gran Despertar, América sigue redefiniendo su vida espiritual. Recientemente la administración Trump ha dado muestras de querer reforzar sus vínculos con el electorado cristiano. El propio presidente se declaró "más religioso" después de sobrevivir a su intento de asesinato, experiencia que calificó de "milagro". Además, el pasado mes de septiembre presentó su iniciativa "America Prays", destinada a fomentar la oración en las escuelas y en otros sitios públicos, e insistió en que su administración priorizaría la protección de las libertades religiosas. Y sin embargo las políticas presidenciales parecen chocar con los datos. Según un estudio reciente, el interés por la religión en Estados Unidos ha descendido en los últimos cinco años y el cristianismo retrocede frente a confesiones minoritarias.

placeholder Listado de médiums. (E. V.)
Listado de médiums. (E. V.)

Por el contrario, la inquietud espiritual no parece haber desaparecido. Siete de cada diez estadounidenses continúan creyendo en la vida después de la muerte (en España apenas son cinco de cada diez). Casi la mitad de ellos sostiene que montañas, ríos o árboles tienen energías espirituales y el 70% cree en la existencia de los propios espíritus. Un reciente artículo del New York Times se hacía eco de cómo está aumentando la demanda de retiros de silencio tras el estrés de la pandemia y la crispación política que sufre el país desde hace unos años. Así, mientras Trump llama a los americanos a rezar en las iglesias, esa curiosidad espiritual hace que corran buenos tiempos para Lily Dale. Según la asamblea del pueblo, los encuentros y conferencias que organizan cada verano sobre temas tan variopintos como "espiritualidad e IA", "el poder de las plantas" o "los cuentos de hadas se vuelven realidad", han batido este año su récord de asistencia con 25.000 visitantes que alimentan en el pueblo un lucrativo negocio de varios millones de dólares.

Natalie tiene treinta y siete años, llegó hace quince a Lily Dale, lo más relevante de su vida ha transcurrido en la aldea, aquí se casó y ha tenido dos hijos y aquí dice que ha encontrado una comunidad de librepensadores en la que vivir en paz. Explica que en esencia el espiritualismo cree en la transmutación. Es decir: el alma no muere, sino que pasa a una dimensión diferente, y después, a veces, si se progresa espiritualmente, puede retornar a nuestro mundo. "Creemos en Dios y también en los espíritus, podemos comunicarnos con ellos y ellos pueden ayudarnos a través de sus consejos". Natalie, a diferencia de la mayoría aquí, no poseía desde niña las "facultades naturales" para ser médium. De hecho, se estaba preparando para ser enfermera en Nueva York, pero un año antes de comenzar la carrera empezó a sentir vibraciones, recordó que su abuela tenía sensibilidad para estos asuntos y decidió explorar su poder. Hoy se prepara para ejercer como médium certificada en el pueblo.

"Oposiciones" a médium para ejercer y obtener una casa

Cada jardín del pueblo compone un bodegón de quincalla kitsch: figuras de extraterrestres, atrapasueños, cortavientos, mensajes espirituales… cada porche exhibe una bandera americana y un cartel que publicita los servicios esotéricos que ofrece su dueño. La competencia es dura porque, aunque todos los habitantes de Lily Dale son espiritualistas y muchos como Natalie, están en camino de capacitarse como médiums, no todos pueden ejercer aquí. Se trata de una profesión bien remunerada pero exclusiva. Los requisitos son exigentes: hay que practicar cinco lecturas (o sesiones) en las que otro médium certifique que los contactos y visiones que se le han proporcionado al cliente son veraces. Si se pasa el examen, se recibe el derecho a alquilar casa gratis de por vida y un negocio que merece la pena: el precio mínimo por una consulta en la aldea es de 60$, y las cantidades pueden subir considerablemente.

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Según cuenta el New York Times, tres mujeres de la comunidad denunciaron en 2023 a la asamblea de Lily Dale por elevar los criterios de puntuación para ser médium reconocida y poder trabajar dentro del pueblo. Sus solicitudes fueron rechazadas por la Corte Suprema del Estado de Nueva York en abril de ese mismo año. De momento, cuarenta médiums certificados siguen disfrutando en exclusiva del maná que llega al pueblo cada verano. El resto debe ejercer en los alrededores o contentarse con otros campos profesionales como las actividades de sanación, yoga o reiki.

En un claro del bosque y alrededor de un gran tocón de arce y una enorme bandera norteamericana se agolpan unas filas de bancos de madera. Se trata del "tocón de la inspiración", uno de los lugares "sagrados" de Lily Dale. Una decena de médiums llegados de todo el país comunican, o lo intentan, a decenas de asistentes con sus allegados que han fallecido. Los mensajes son en su mayoría bienintencionados y se reciben entre ellos sollozos de alivio o de aprehensión. Ésta es sólo una más de las actividades del summer camp. Además de las charlas y cursos, hay exposiciones de arte, conciertos y mercadillos. Los hoteles y casas de huéspedes están llenos y el ambiente, lejos de clichés inquietantes sacados en Poltergeist, es bastante festivo.

placeholder Tocón de la inspiración. (E. V.)
Tocón de la inspiración. (E. V.)

Natalie cuenta que el interés por el espiritualismo está creciendo en los últimos años. La gente, al igual que cuando surgió esta comunidad tras la guerra civil, está inquieta, "necesita respuestas y sobre todo consuelo". La situación ahora es similar. "Vienen muchos preguntando, además de por los seres queridos, por lo que va a pasar, si con la situación política actual va a haber una guerra, algún tipo de desastre natural… ¿Y ella? ¿Presiente algo? "Desde luego que presiento. Y puedo decirte que lo que va a venir no es nada bueno".

Fraude y creencia

Houdini, el gran ilusionista, fue un ferviente enemigo del espiritismo y dedicó gran parte de su carrera a exponer a los médiums fraudulentos. Por supuesto, visitó varias veces Lily Dale. En el museo de la comunidad, explican cómo el mago llamaba a una puerta tras otra, pero los médiums, asustados, se negaban a abrírselas. Tras el fervor de finales del siglo XIX, las primeras décadas del siglo XX recibieron al espiritualismo y a Lily Dale con incredulidad y la aldea rápidamente se ganó una reputación cuestionable.

Hoy las críticas llegan de cristianos fundamentalistas, las protestas a las puertas de la comunidad acusándola de brujería y blasfemia no son infrecuentes. Janice Dresman, médium que ejerce en el pueblo desde hace quince años, reconoce que las relaciones con los vecinos no siempre "son fáciles" y que "hay prejuicios e incomprensión hacia lo que representamos". Ella misma reconoce que entre la profesión de médium hay mucho fake. ¿Y qué diferencia a un buen médium de un fraude? "Nombres, números, detalles…, eso es lo que diferencia una lectura verdadera de un invento. Los propios médiums somos los más escépticos entre nosotros".

placeholder Asistentes al campamento de verano. (E. V.)
Asistentes al campamento de verano. (E. V.)

En el hotel, Anne dice que tampoco ha escuchado a los caballos esta noche, para ella es su primera vez. Vino a Lily Dale sólo por curiosidad, pero estos días han sido muy satisfactorios. Tras pasar cinco días en el pueblo, decidió consultar por fin a una médium y puede decir que han sido los doscientos dólares mejor empleados de su vida. Consiguió contactar con su marido fallecido hace cinco años, pero el contacto que más le ilusionó fue el de su mascota preferida, un gato negro que la acompañó durante quince años y murió recientemente. "Me dijo que todo estaba bien y que estaba agradecido por el tiempo que había pasado a mi lado".

Cementerios de animales y médiums para mascotas

Las mascotas tienen un papel protagonista en Lily Dale. Hay un cementerio de animales creado en honor a una decena de caballos de la comunidad que se ahogaron al resquebrajarse el hielo del lago durante el invierno de 1890. Los mismos que Jane, la médium de Massachusetts, escucha relinchar cada noche. Ese talante pet friendly conecta bien con nuevas sensibilidades norteamericanas, abiertas a la conexión espiritual con la naturaleza y al reparto de amor con otros seres vivos. Según un estudio de Forbes, el 78% de los estadounidenses que tienen una mascota la adquirieron tras la pandemia, y la mitad de esos propietarios las consideran un miembro más de la familia. Esta realidad ha terminado por cambiar las necesidades emocionales de "los clientes" del pueblo y las respuestas comerciales para atenderlas.

placeholder Casa de una médium en Lily Dale. (E. V.)
Casa de una médium en Lily Dale. (E. V.)

Cientos de personas acuden a Lily Dale para hablar con sus mascotas fallecidas en lugar de con familiares, varios de los médiums de la comunidad están especializados en ellas. La estrella de la espiritualidad animalista es sin duda la propia Janice Dresman. Lleva más de veinte años ejerciendo como médium en Lily Dale, enfocada en terapias con Sir Tibbetts Wick, un shit zu juguetón que ayuda a su dueña a comunicarse con todo tipo de mascotas, desde perros y gatos a cocodrilos, elefantes o incluso un gorila "que trabajaba en el negocio de la publicidad".

Janice dice que "un médium no es un lector de la fortuna, tampoco un psicólogo. Somos conectores. En realidad, todos tenemos la capacidad de percibir, cuando somos niños y sentimos que los muebles o la ropa nos hablan o tenemos amigos invisibles… son las puertas de la percepción que tenemos abiertas, luego con el tiempo las perdemos. Pero no todos. Algunos como nosotros hemos conseguido conservarlas".

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El día siguiente del fin del verano, el hotel se vacía y Jane se prepara para marcharse; dice que acude a Lily Dale desde hace veinte años y cada verano viene más gente. No duda de que el pueblo seguirá llenándose, "la gente necesita consuelo y puede que haya menos fe en Dios, pero la necesidad de creer sigue intacta". Aunque no quiere revelar a quién votó en las elecciones presidenciales, confiesa que le parece bien que Trump haya prometido devolver a Estados Unidos su Dios, aunque advierte: "Quizás lo que se necesite no sea más religión, sino simplemente señales de que alguien, en algún plano, todavía escucha".

"¿Os han dejado dormir los caballos? Yo no he pegado ojo, les he oído relinchar en el tercer piso. Dicen que hace un siglo hubo aquí un establo y por eso se les oye cada noche".

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