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Felipe VI visita la corte de Xi en un momento especialmente 'equilibrista' para España y la UE
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Visita del rey a China

Felipe VI visita la corte de Xi en un momento especialmente 'equilibrista' para España y la UE

España busca mejorar sus relaciones comerciales con China con el deterioro de las relaciones con EEUU de fondo

Foto: El rey de España, Felipe VI, en el momento de su llegada a Chengdu, China. (Casa Real)
El rey de España, Felipe VI, en el momento de su llegada a Chengdu, China. (Casa Real)
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"Los dos países están decididos a lograr más avances en la asociación estratégica integral, con el fin de reportar más beneficios a sus respectivos pueblos e inyectar más estabilidad y energía positiva en un panorama internacional turbulento". Esa frase de Mao Ning, portavoz del Ministerio de Asuntos Exteriores de China, sobre la visita oficial que ayer comenzaron los reyes de España en su país, da las claves del nuevo escenario que atraviesan las relaciones bilaterales. La última frase, "panorama internacional turbulento", tiene especial peso en ese escenario.

La nueva "Guerra Fría" para Europa es muy diversa de la original. La anterior, que enfrentó a EEUU y la URSS, tenía un aliado y un enemigo que elegir. La actual, entre EEUU y China, ofrece elegir entre el socio poco fiable y el menos fiable aún. O, dicho de otra manera, hay que navegar entre dos formas muy diversas de entender las relaciones internacionales, pero bajo una misma premisa: ambas superpotencias no intentan imponer un sistema político, como pasó antaño, sino un sistema comercial. Y Europa y España, especialmente, están en el medio de un fuego cruzado entre ambos "mercados".

El rey de España es el más alto embajador de la política exterior. Un campo neutral que enviar a desenredar nudos sin que se le exija entrar en el fango de la política y sí en el de los negocios. Felipe VI empieza hoy una visita oficial a China que acabará el jueves. El programa que lleva el monarca es el de mejorar una balanza comercial muy descompensada. Según datos de la Fundación Consejo España China, "en 2024, las importaciones españolas desde China sumaron 45.174 millones de euros, mientras que las exportaciones españolas a China sumaron 7.467 millones de euros".

Eso significa que hay un enorme margen de crecimiento para el mercado español en China. "Vamos a intentar abrir el mercado chino para productos de alto valor añadido, donde España tiene también una ventaja competitiva", ha dicho el Ministerio de Economía español.

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El plan parece marcado, los acuerdos millonarios que pueden alcanzarse en estas visitas que llevan un séquito de empresas son importantes, pero una relación estratégica se basa en unas reglas y objetivos a medio plazo, y ahí las divergencias son palpables aunque Trump y sus ideas empujen a este gobierno a lanzarse en brazos del gigante asiático. "The land of the free. And home of the brave. Qué pena más grande", criticaba en sus redes sociales un ministro español, Óscar Puente, sobre la América de Trump comentando un crudo vídeo de detención de inmigrantes que publicaba el presidente colombiano, Gustavo Petro.

Un ejemplo más, el penúltimo, de las deterioradas relaciones que hay hoy entre Madrid y Washington. En agosto pasado, Washington amenazó con cortar lazos de inteligencia con España por un contrato del Gobierno español con la empresa china Huawei al considerar que eso abría las puertas al espionaje chino de información confidencial en el marco de la OTAN. Madrid acabó cediendo y cancelando el contrato. En el mismo marco de la defensa atlántica, el presidente Trump ha hecho diversos comentarios críticos sobre las partidas españolas destinadas a las Fuerzas Armadas. "Hay que hablar con ellos, no juegan en equipo", dijo sobre la negativa del Ejecutivo de Sánchez de elevar el gasto militar hasta el 5% del PIB.

Esos rifirrafes podrían llevar a Madrid acercarse a Pekín, un entorno mucho más estable en lo político pero lleno de minas en lo económico. La UE lleva años denunciando que desde China se practica "dumping" a través de ayudas y subvenciones públicas a las empresas chinas, que las autoridades asiáticas impiden o dificultan con leyes la entrada de empresas extranjeras en su territorio, y que además se exige a la transferencia de tecnología y no se cuida la propiedad intelectual, entre otras cosas.

La política y visión china es completamente opuesta a la lógica y realidad occidental. Pekín se puede permitir trabajar en planes hasta a 25 años, aumentar o disminuir su producción, perjudicando en ocasiones su propio ecosistema financiero, para alcanzar esos objetivos a largo plazo. Esas actuaciones no se las puede permitir la lógica de un sistema democrático mucho más cortoplacista, garantista y transparente, donde el objetivo es contentar a los accionistas principales de la empresa, los votantes.

El reto para España es tener una voz propia y, desde luego, una independencia comercial ahora amenazada por el presidente de EEUU que usa las tarifas como zanahoria y palo. "A principios de este año, Scott Bessent, secretario del Tesoro de EEUU, advirtió a Madrid que alinearse más estrechamente con China ‘sería como cortarse el cuello’. (…) Albares (ministro de Asuntos Exteriores de España) insistió en que el acercamiento a China no significaba que España se estuviera distanciando de Estados Unidos. ‘Tenemos un buen diálogo con China. Tenemos una alianza con Estados Unidos’, afirmó", publica el periódico estadounidense Financial Times sobre la visita del rey de España a China.

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El rotativo americano entra de lleno en el trasfondo que hay en esta visita oficial de los monarcas españoles, que es ese espacio en el que Madrid puede acercarse a Pekín sin alejarse de Washington y Bruselas. "El compromiso de España con China se ha caracterizado por la ausencia de disensiones internas. Por el contrario, la política hacia China en el Reino Unido, Francia y Alemania ha suscitado acalorados debates sobre cómo equilibrar los intereses económicos con las preocupaciones en materia de seguridad y la excesiva dependencia de Pekín", señala el FT.

La visión es diversa desde el oficialismo chino. El periódico Global Times publica una pieza en la que afirma que "en un mundo sacudido por tensiones geopolíticas, unilateralismo y perturbaciones económicas, España y China pueden servir de ejemplo de cooperación respetuosa y complementaria. Madrid aboga por el acceso de sus industrias al mercado chino y apoya la integración de las cadenas de suministro mundiales, mientras que Pekín ofrece su vasto mercado, sus tecnologías emergentes y una política de apertura. Si se lleva a cabo esa hoja de ruta, la relación bilateral entre España y China podría servir de eje de estabilidad y desarrollo entre Europa y Asia".

Pekín sabe que la irrupción de Trump es un terremoto para el ecosistema occidental. La batalla de las tarifas ha afectado a todos los países y revuelto un escenario que hasta hace poco no favorecía las relaciones entre la UE y China. En 2023, se vislumbraba un inicio de desacople de la economía europea con China; en 2025, las tornas parecen haber cambiado. "Creo que también debemos esforzarnos por obtener beneficios mutuos en nuestra conversación con China (…) Es hora de buscar una relación más equilibrada con China, con un espíritu de justicia y reciprocidad", ha declarado recientemente la presidenta de la Comisión Europea, Ursula von der Leyen.

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España parece encabezar ese movimiento de acercamiento con Pekín. "España, miembro clave de la Unión Europea, es uno de los socios estratégicos más importantes de China en Europa. La visita del rey coincide con el 20.º aniversario de la asociación estratégica integral entre China y España", recuerda el medio chino estatal China Global Television Network (CGTN).

"Las relaciones bilaterales se han desarrollado de manera sólida y constante bajo la dirección personal de ambos jefes de Estado, convirtiéndose en un modelo de coexistencia amistosa entre países con culturas y sistemas diferentes", ha dicho Yao Jing, embajador chino en Madrid.

Pekín es un rodillo que no se sale nunca del guion establecido. No necesita los focos que exige Washington, ni tendrá el debate interno que habrá en Bruselas o Madrid sobre sus acuerdos u hojas de ruta. Pero es implacable en imponer sus criterios. "El Partido Comunista de China, con su valentía y tenacidad, proclaman solemnemente al mundo que el pueblo chino no solo es bueno para derribar el viejo mundo, sino también para construir uno nuevo", ha dicho el presidente Xi Jinping. ¿Qué papel juegan en ese nuevo mundo chino por construir España y Europa?

"Los dos países están decididos a lograr más avances en la asociación estratégica integral, con el fin de reportar más beneficios a sus respectivos pueblos e inyectar más estabilidad y energía positiva en un panorama internacional turbulento". Esa frase de Mao Ning, portavoz del Ministerio de Asuntos Exteriores de China, sobre la visita oficial que ayer comenzaron los reyes de España en su país, da las claves del nuevo escenario que atraviesan las relaciones bilaterales. La última frase, "panorama internacional turbulento", tiene especial peso en ese escenario.

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