Entre todos la mataron y ella sola se murió: cómo agonizó la cumbre UE-CELAC
La cumbre entre la UE y América Latina y el Caribe sufre de anemia después de que muchos líderes decidan no acudir. Entre los ausentes estará Ursula von der Leyen, presidenta de la Comisión Europea
Lula da Silva estrecha la mano de Ursula Von der Leyen. (Reuters/Yves Herman)
Cuando los líderes de América Latina y el Caribe viajaron a Bruselas en julio de 2023, su bloque, la CELAC, y la Unión Europea, acordaron mantener un diálogo político al más alto nivel, con una nueva cumbre en dos años desde entonces. Ese encuentro llega este domingo, esta vez en Santa Marta (Colombia), en un momento clave para las relaciones de ambos bloques.Y, sin embargo, la reunión ha nacido muerta. Al menos, en lo que al más alto nivel se refiere. Poco más de una docena de líderes van a viajar hasta la ciudad colombiana. Por el lado latinoamericano y caribeño, la situación no es mejor.
¿A qué se debe este fracaso? Esta semana, Bloomberg y el Financial Times publicaban que la administración de Estados Unidos había estado presionando a alto nivel para que líderes de ambos bloques no acudieran al encuentro, en el que Gustavo Petro, presidente colombiano, ejerce de anfitrión. Petro ha sido recientemente sancionado por EEUU por supuestos vínculos con el narcotráfico y la tensión entre el líder izquierdista y la Casa Blanca no ha hecho más que aumentar en los últimos meses. Ambos medios anglosajones relacionaban las dos últimas y relevantes bajas de la cumbre, las de Ursula von der Leyen, presidenta de la Comisión Europea, y Friedrich Merz, canciller alemán, a estas presiones estadounidenses. Sí que viaja el portugués António Costa, presidente del Consejo Europeo, el foro de jefes de Estado y de Gobierno, que copreside la reunión, y que quiere mantener América Latina en lo alto de la agenda de líderes.
La Comisión Europea y Berlín han negado la información de que hayan decidido cancelar la visita por presiones de Washington, algo que no ha podido ser contrastado por otras vías. "A la luz de la actual agenda política europea y de la escasa participación de otros jefes de Estado y de Gobierno, la presidenta Von der Leyen no asistirá a la cumbre", señalaba un portavoz de la Comisión Europea esta semana. El equipo de Merz ha usado el mismo argumento: las cumbres están para verse con otros líderes, para hacer reuniones bilaterales y estrechar lazos. .
La idea de que EEUU presionaba a algunos líderes no salió a la luz por primera vez con las informaciones de Bloomberg y el FT. A finales de octubre, en redes sociales, Petro aseguró que Washington "ejerce fuertes presiones a los países del Caribe para que no asistan a la cumbre en Santa Marta con Europa". "Fuerzas ajenas a la paz de América han querido que la cumbre Celac/Europa fracase. Y claro que en la nueva geopolítica fósil y antidemocrática, se busca que los pueblos que desean la libertad y la democracia no se junten", añadió Petro en otro mensaje.
Pero la realidad es que la cumbre UE-CELAC no necesitaba de Donald Trump para encontrarse en la situación en la que está.
Las ausencias son como una bola de nieve: a medida que más líderes van cancelando su presencia, otros se animan a hacer lo mismo ante la escasa actividad prevista. Y las cancelaciones tienen varios motivos. El primero es una agenda muy cargada. Estos días previos los líderes han estado en la cumbre del clima (COP) en Belém (Brasil). Y esa reunión quizás podía hacer que Santa Marta no quedara tan ‘lejos’ de Europa, pero la realidad es que el viaje es complejo y la ciudad entraña muchas dificultades logísticas. Después, hacia finales de noviembre, se acumula el G20 en Sudáfrica y la cumbre UE-Unión Africana en Angola. Todo en un contexto en el que la agenda doméstica de varios líderes es compleja.
Después está la cuestión de Petro, una figura enormemente polarizadora, y no solamente dentro de Colombia. Son muchos los líderes latinoamericanos que no están cómodos con el líder colombiano, sin necesidad de que la administración Trump tenga que presionarlos, por lo que la lista de invitados ya se vio lastrada por su figura, con ausencias como la de Javier Milei, presidente de Argentina, o incluso de un líder del espectro de la izquierda latinoamericana como es el presidente chilenoGabriel Boric. Que Petro haya asegurado durante la cumbre de la COP que "no es Rusia el enemigo, es la crisis climática" tampoco ayuda a animar a los líderes europeos. Por último, el huracán Melissa ha sido la puntilla. La tormenta ha dejado decenas de muertos en el Caribe y ha obligado a muchos líderes de la región a cambiar de planes y quedarse en sus países.
La confirmación esta semana de la asistencia del presidente brasileño Lula da Silva ha dado algo de aire a los organizadores colombianos. Pero para los líderes europeos que acuden es también un arma de doble filo: aumenta el interés de la cumbre, pero Lula ha dado un marcado carácter político a su viaje, vinculándolo a la "defensa" de América del Sur ante la presencia "de buques de guerra estadounidenses en los mares de América Latina". El asunto claro de fondo es Venezuela y las amenazas americanas al régimen de Nicolás Maduro, un asunto en el que la UE intenta mantenerse al margen, pidiendo que se respete el derecho internacional. Ninguno de los mandatarios comunitarios que viajan a Santa Marta quieren verse en un ejercicio de oposición total a Trump.
Un momento crítico
Sin embargo, hay molestia entre algunos de los países que sí acuden al más alto nivel por el hecho de que Von der Leyen haya decidido no viajar, teniendo en cuenta que los tratados europeos le convierten en la representante de la Comisión Europea para este tipo de eventos. Su equipo ha señalado que la alemana será sustituida por Kaja Kallas, Alta Representante de la Unión para Política Exterior y de Seguridad.
Su ausencia pesa más, especialmente, al tener en cuenta que las relaciones se encuentran en un punto delicado. La Comisión Europea quiere cerrar políticamente el acuerdo comercial entre la UE y Mercosur, el bloque compuesto por Argentina, Brasil, Paraguay y Uruguay, superando la resistencia de varios Estados miembros de la UE. Von der Leyen tiene en sus planes viajar a Brasil a finales de diciembre para concluir el acuerdo si hay respaldo suficiente entre los países comunitarios. Pero el acuerdo UE - Mercosur es, más allá de un pacto comercial, un acuerdo también político. Desde hace años Bruselas ha defendido reforzar la relación con América Latina como la región del mundo donde más socios naturales hay, con los que se comparten valores y sistema, frente a África o Asia. Sin embargo, la cumbre en Santa Marta impide que ese compromiso quede claramente plasmado.
Las ausencias son como una bola de nieve: a medida que más líderes van cancelando su presencia, otros se animan a hacer lo mismo ante la escasa actividad prevista
Cuando los líderes de América Latina y el Caribe viajaron a Bruselas en julio de 2023, su bloque, la CELAC, y la Unión Europea, acordaron mantener un diálogo político al más alto nivel, con una nueva cumbre en dos años desde entonces. Ese encuentro llega este domingo, esta vez en Santa Marta (Colombia), en un momento clave para las relaciones de ambos bloques.Y, sin embargo, la reunión ha nacido muerta. Al menos, en lo que al más alto nivel se refiere. Poco más de una docena de líderes van a viajar hasta la ciudad colombiana. Por el lado latinoamericano y caribeño, la situación no es mejor.