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El Frente Polisario advierte: "No participaremos en un proceso que ya determine el resultado"
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Aprobación por mayoría

El Frente Polisario advierte: "No participaremos en un proceso que ya determine el resultado"

El Consejo de Seguridad de la ONU aprueba el plan de autonomía marroquí sobre el Sáhara como base para alcanzar una "solución política final y mutuamente aceptable"

Foto: Campamentos saharauis de Tinduf (Argelia). (EFE/Laura Fernández Palomo)
Campamentos saharauis de Tinduf (Argelia). (EFE/Laura Fernández Palomo)

La esperanza de celebrar algún día un referéndum de autodeterminación en el Sáhara Occidental se desvanece cada vez más. La nueva resolución del Consejo de Seguridad de la ONU —que prorroga por un año el mandato de la MINURSO— consolida la propuesta marroquí de autonomía sobre el Sáhara Occidental como eje central para las negociaciones entre el Frente Polisario y Marruecos.

El texto, impulsado por Estados Unidos y aprobado con amplia mayoría y sin objeción alguna, plantea la iniciativa marroquí como la base para alcanzar una "solución política final y mutuamente aceptable" que, en la práctica, vacía de contenido el principio de autodeterminación del pueblo saharaui que Naciones Unidas lleva décadas defendiendo.

Sin embargo, como en cada resolución, la clave está en los matices. En comparación con la propuesta inicial de EEUU que contemplaba el plan marroquí como "la única opción viable", el nuevo texto —negociado un día antes de la votación— señala que "una autonomía genuina" podría representar "el resultado más viable" y alienta a las partes a que presenten ideas para apoyar una solución definitiva mutuamente aceptable. Un cariz que desde el Frente Polisario señalan y se aferran como muestra de que todavía no está todo perdido para el pueblo saharaui.

Oubi Bachir, embajador saharaui y representante del Frente Polisario en Países Bajos, subraya que el resultado "debe entenderse en su contexto", tanto por la situación internacional —"donde el derecho internacional parece importar cada vez menos, como vemos en Palestina"— como por el proceso de negociación interna de la resolución. Según explica, el primer borrador presentado por Washington "pretendía imponer descaradamente el plan de autonomía marroquí, aludiendo incluso a la soberanía de Marruecos y elogiando la administración Trump".

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Sin embargo, tras varias revisiones, el texto aprobado "matiza ese apoyo" y "abre la puerta a las propuestas de las demás partes", entre ellas la del Frente Polisario, que, de acuerdo con el diplomático, "ofrece garantías a Marruecos en caso de que un referéndum de autodeterminación conduzca a la independencia del Sáhara Occidental".

En ese contexto, agradeció la resistencia de la mayoría de los miembros del Consejo de Seguridad, que lograron frenar el intento de Estados Unidos de imponer su posición unilateral sobre el resto del órgano y, por extensión, sobre la ONU. Según el Polisario, esta oposición permitió introducir los cambios que finalmente se reflejaron en la resolución. Eso sí, insistió en que el movimiento saharaui no participará en "un proceso que determine el resultado antes de empezar", que es "lo que intentaba el primer borrador", añadió. "Ahora, con la nueva versión ya veremos cómo Naciones Unidas va a administrar todo el proceso", afirmó.

No obstante, reconoció que, aunque el texto final sigue desequilibrado y alejado del derecho internacional, "introduce matices importantes respecto al borrador inicial". Entre estos el hecho de que mencione "tres veces el derecho a la autodeterminación", algo que —a su juicio— debe guiar cualquier proceso futuro. "El plan marroquí podría ser una de las opciones en un referéndum, pero no puede imponerse como única salida", añadió. "Si el pueblo saharaui decide ser independiente o integrarse en Marruecos, será su decisión, no la del Polisario", asegura.

"Argelia no ha aceptado el intento de vulnerar el derecho internacional ni de imponer la agenda de un solo país por encima de la ONU"

Respecto a la postura de Argelia durante la votación y su decisión de no participar, Bachir explica que "Argelia mantiene una política exterior coherente, de apoyo a las causas justas en todo el mundo", recordando que el país norteafricano actúa como observador en el proceso de la ONU sobre el Sáhara Occidental. Añade que Argel "no ha aceptado el intento de vulnerar el derecho internacional ni de imponer la agenda de un solo país por encima de los principios de Naciones Unidas y la diplomacia multilateral".

También destacó el papel de Rusia durante las negociaciones, país que —junto con China— se abstuvo en la votación final. "Rusia, que presidía el Consejo este mes, fue clave para introducir los cambios más importantes y frenar los intentos de Washington de imponer su posición. Su abstención no fue un rechazo, sino una forma de dejar abierta la puerta a seguir trabajando dentro del marco de Naciones Unidas", señaló.

Para Rabat, la propuesta de autonomía marroquí sobre el Sáhara Occidental ha sido la "más seria, creíble y realista" desde su presentación en 2007. Trump, en su primera Administración, fue el primer presidente de Estados Unidos en apoyar esta postura a cambio de que Marruecos estableciese relaciones con Israel, uniéndose así a los Acuerdos de Abraham.

El reconocimiento de este plan por parte de EEUU marcó un antes y un después en la historia del conflicto. La decisión estadounidense supuso un efecto dominó que sería continuado por España, Francia y Reino Unido, estos dos últimos miembros permanentes del Consejo de Seguridad.

La letra pequeña del plan marroquí

A grandes rasgos, el plan de autonomía marroquí sobre el Sáhara contempla que esta región semidesértica se convierta en una provincia más de Marruecos, bautizada como "región autónoma del Sáhara". La propuesta marroquí defiende delegar algunas competencias a la población saharaui, dentro de un Estado fuertemente centralista que en los últimos años está implementando un plan millonario de regionalización a través de la inversión en infraestructuras inmobiliarias y turísticas.

Las ciudades de Dakhla o el Alaiún —capital de iure de la República Árabe Saharaui— son prueba de ello. En Dajla (antigua Villacisneros), son decenas los resorts marroquíes que rodean las costas de unas playas prácticamente vírgenes. A finales de septiembre de 2024, el aeropuerto de Dakhla registró un aumento del 33,2% en el número de pasajeros en comparación con el año anterior. Año en el que compañías como Ryanair establecieron nuevas rutas directas entre esta ciudad y España.

Aun así, las competencias destinadas a los saharauis estarían siempre condicionadas al Gobierno de Marruecos. Los saharauis tendrían también un gobierno y un presidente investido por el rey, pero que sería previamente elegido por el parlamento de la región, lo que hace que tanto la población como las instituciones dependan directamente de las decisiones de la monarquía alauí.

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En este sentido, Rabat gestionaría todo lo relacionado con Defensa, exteriores, moneda, bandera y religión. La iniciativa también recoge un sistema judicial propio de la región con un tribunal superior regional, que estaría sometido a Marruecos. Concretamente, al Tribunal Supremo y Constitucional.

La reanudación del conflicto

En noviembre del año 2020, el Frente Polisario consideró que Marruecos había roto el alto el fuego después de que el Ejército marroquí atacase a un grupo de civiles que pedían la celebración de un referéndum en el Sáhara en el paso fronterizo de Guerguerat, en actual disputa. Desde entonces, la ONU decretó "el estado de guerra" entre Marruecos y el Frente Polisario, aunque catalogado como de baja intensidad.

La mayor parte del territorio del Sáhara Occidental permanece bajo control de Marruecos, cuya ocupación es considerada ilegal por el derecho internacional. Desde 1975, miles de saharauis sobreviven en los campamentos de refugiados de Tinduf, en el suroeste de Argelia, donde dependen casi por completo de la ayuda humanitaria. A las duras condiciones de vida se suma la climatología extrema del desierto, que hace prácticamente imposible desarrollar una economía autosuficiente, mientras buena parte de la población de la autoproclamada República Árabe Saharaui Democrática vive dispersa en la diáspora.

La esperanza de celebrar algún día un referéndum de autodeterminación en el Sáhara Occidental se desvanece cada vez más. La nueva resolución del Consejo de Seguridad de la ONU —que prorroga por un año el mandato de la MINURSO— consolida la propuesta marroquí de autonomía sobre el Sáhara Occidental como eje central para las negociaciones entre el Frente Polisario y Marruecos.

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