Los liberal-progresistas se arrogan la victoria en las elecciones de Países Bajos: "Ha ganado el optimismo"
Rob Jetten, exministro de Clima y Energía y actual líder del partido liberal progresista D66, logró lo que hace unas semanas parecía improbable: convertir a su formación en la primera fuerza política de Países Bajos
Los liberales-progresistas del partido D66 han logrado dar la sorpresa en las elecciones de este miércoles en Países Bajos y se colocan en un disputado primer lugar, según los sondeos a pie de urna y parecen confirmar los primeros recuentos parciales. Los sondeos colocan a los ultraderechistas de Geert Wilders y su Partido de la Libertad (PVV) en segundo lugar, aunque con porcentajes dentro del margen de error, dibujando una ajustadísima lucha en el recuento final. En cualquier caso, lo fragmentado del panorama político neerlandés forzará a largas negociaciones para un gobierno de coalición que, según todos los pronósticos, dejaría esta vez fuera a la ultraderecha. Un vuelco político que pone fin al dominio parlamentario de Wilders y abre la puerta a una coalición de gobierno negociada entre partidos moderados.
Históricamente, las proyecciones de las encuestas a pie de urna son un buen indicador de los resultados finales de las elecciones neerlandesas. Con los porcentajes de voto, se proyectarían 27 escaños para el D66 y 25 para el Partido de la Libertad de los 150 del hemiciclo, según la encuesta de Ipsos I&O.
Si esos datos se confirman en el escrutinio, la buena posición del liberal-progresista D66, la mejor de su historia, ha dado la sorpresa de estos comicios, ya que las encuestas pronosticaban una ventaja siempre para el PVV. Sin embargo, en las últimas semanas el D66 había escalado posiciones a gran velocidad, un movimiento probablemente impulsado por el buen desempeño en los debates de su líder, Rob Jetten, el exministro de Clima y Política Energética de apenas 38 años que se ha lanzado a seducir a votantes moderados con un tono optimista y europeísta.
Jetten proclamó este miércoles la "victoria del optimismo" y pidió formar Gobierno a "las fuerzas constructivas del centro" para "pasar página de la política del odio y el negativismo" del ultraderechista Wilders. "Hoy millones de neerlandeses han dicho adiós a la política del miedo y han elegido las fuerzas positivas", declaró Jetten en su discurso ante los militantes, y pidió "liderazgo político y cooperación entre todas las fuerzas constructivas del centro” para formar "un Gobierno estable y ambicioso" capaz de responder a las demandas sociales y medioambientales del país.
En campaña, se presentó como alternativa a los extremos: defendió una política migratoria "ordenada" pero "humana", un plan ambicioso de construcción de viviendas y una transición ecológica "que no deje a nadie atrás". Sus críticos, sin embargo, lo acusan de haber adoptado un estilo demasiado institucional, más cercano al del ex primer ministro liberal Mark Rutte, y de suavizar el tono progresista de D66 para ganar votantes de centro.
Siempre si se confirma lo proyectado en el sondeo a pie de urna, el D66 pasaría de 9 a 27 escaños, una subida radical, frente al descalabro del PVV, que perdería 12 escaños, quedándose en 25 desde los 37 que tenía. “Hemos tenido una pérdida importante”, reconoció el ultraderechista, aunque prometió “seguir en la política hasta los ochenta años”.
Debido al fragmentado panorama político neerlandés, se suelen necesitar entre tres y cuatro partidos para alcanzar los 76 escaños necesarios para la mayoría.
Estas elecciones llegaron tras el colapso del Gobierno de Dick Schoof, una suerte de tecnócrata independiente nombrado primer ministro apenas once meses atrás. Su Ejecutivo saltó por los aires en junio, después de que el Partido por la Libertad (PVV), la formación de extrema derecha de Geert Wilders, abandonara la coalición de Gobierno. La justificación de esta salida fue el rechazo de sus socios a un plan migratorio presentado de forma súbita y que incluía un despliegue del Ejército para asegurar las fronteras y el rechazo automático de cualquier solicitud de asilo en el país.
Looks like the far-right PVV is stumbling a bit in the final polls for tomorrow's election in the Netherlands. Liberal D66 surging pic.twitter.com/nEW8dHfZAh
— Owen Winter (@OwenWntr) October 28, 2025
El movimiento fue ampliamente interpretado como una detonación controlada de Wilders del mismo Gobierno que su partido lideraba. La coalición —formada por el PVV, el movimiento agrario BBB, el centrista Nuevo Contrato Social (NSC) y los liberales del VVD— se había transformado en un gabinete atenazado por las tensiones internas y encabezado por un primer ministro sin autoridad política alguna, lo que le impidió sacar legislación adelante. Antes de cargar con su desgaste, el líder ultraderechista prefirió hacerlo saltar por los aires.
Mucho de lo ganado por el D66 viene, precisamente, de uno de los miembros de esa coalición: el VVD, la formación liberal-conservadora con la que el actual secretario general de la OTAN, Mark Rutte, dominó la política neerlandesa durante más de una década. Hoy, quedaría en tercer lugar, con 23 escaños, uno menos que en el hemiciclo anterior. También han recibido el trasvase de votos de la coalición entre Verdes y Socialdemócratas (GroenLinks-PvdA), liderada por el ex vicepresidente de la Comisión Europea, Frans Timmermans, que se deja 5 escaños (20, frente a los 25 de 2023). Timmermans acusó el golpe y, la misma noche del miércoles, dimitió.
El panorama se completa con un fuerte ascenso del partido democristiano CDA, que pasa de 5 a 19 escaños, y del euroescéptico JA21, que sube de uno a nueve. La extrema derecha de Foro para la Democracia (FVD) gana tres y alcanza los seis, mientras que el movimiento campesino BBB cae de siete a cuatro, y el Partido Socialista (SP) baja a tres.
Lo que queda ahora es un largo recuento que será seguido de un proceso aún más largo de negociaciones para sellar gobierno. En 2023, las negociaciones se prolongaron durante casi cinco meses, y en las anteriores, nueve meses. Países Bajos es, de hecho, el país más lento de media para formar gobierno en todo Europa.
Los liberales-progresistas del partido D66 han logrado dar la sorpresa en las elecciones de este miércoles en Países Bajos y se colocan en un disputado primer lugar, según los sondeos a pie de urna y parecen confirmar los primeros recuentos parciales. Los sondeos colocan a los ultraderechistas de Geert Wilders y su Partido de la Libertad (PVV) en segundo lugar, aunque con porcentajes dentro del margen de error, dibujando una ajustadísima lucha en el recuento final. En cualquier caso, lo fragmentado del panorama político neerlandés forzará a largas negociaciones para un gobierno de coalición que, según todos los pronósticos, dejaría esta vez fuera a la ultraderecha. Un vuelco político que pone fin al dominio parlamentario de Wilders y abre la puerta a una coalición de gobierno negociada entre partidos moderados.