Es noticia
Liechtenstein ofrece salarios de 8.000 euros y estos 400 españoles llevan décadas allí
  1. Mundo
Sorteo de permisos de residencia

Liechtenstein ofrece salarios de 8.000 euros y estos 400 españoles llevan décadas allí

El principado alpino acoge a una comunidad de gallegos desde finales de los años 70 que mantiene muy bien sus tradiciones. Hoy reciben a jóvenes españoles que viven en Suiza o Austria para trabajar en este rico micropaís

Foto: Españoles reunidos durante una fiesta en Liechtenstein. (Xunta de Galicia)
Españoles reunidos durante una fiesta en Liechtenstein. (Xunta de Galicia)
EC EXCLUSIVO

"Ahora estoy en Francia, no llego a Liechtenstein hasta mañana", responde Jesús Sánchez desde su furgoneta. “Si me llamas puedo hablar por manos libres y así me entretengo, que son muchas horas de camino y en estas carreteras no pasa nada”. El viaje empezó en A Coruña y tiene paradas en Suiza, superando los 2.500 kilómetros. Sánchez lo hace de ida y vuelta hasta dos veces por semana desde hace 32 años. Él y sus furgonetas son el transporte preferido por los españoles asentados en dos de los países más ricos del mundo. Cada día tiene más trabajo y se lo pasa a otros transportistas. No da abasto a sus 62 años.

La mayoría de los viajes traslada mudanzas de España hacia Suiza o Liechtenstein. En este último, con solo 160 kilómetros cuadrados y apenas 40.000 habitantes, residen “alrededor de 400 españoles” de forma permanente, según Francisco Rabena, el cónsul general de España en Zurich, donde radica la misión diplomática que les atiende. Esa comunidad se “mantiene estable” desde finales de los años 70 gracias a las atractivas remuneraciones presentes hasta en puestos de baja cualificación. A pesar de que sus autoridades sortean los permisos de residencia para ciudadanos europeos, este montañoso micropaís sin costas ni aeropuertos donde se habla alemán lleva décadas siendo el paraíso de cientos de españoles. Y la colonia puede crecer aún más.

Foto: espanoles-migracion-suiza-jovenes
TE PUEDE INTERESAR
La migración española a Suiza no es como la de antes: "Aquí podemos ahorrar 2.000 al mes"
Alfredo Herrera Sánchez Gráficos: Marta Ley

A comienzos de este mes, una decena de medios compartieron las nuevas ofertas de trabajo en Liechtenstein con sueldos que oscilan entre los 3.500 y 8.000 euros. Los más jugosos son para puestos de nivel como gerente de banco o ingenieros, pero hay plazas bien remuneradas que van desde auxiliar de enfermería hasta electricista o pintor. Los españoles persiguen la renta per cápita del principado (180.000 euros), el doble de la suiza y casi seis veces la nuestra. Por eso Sánchez no para.

“En 1979 me fui con 16 años a trabajar a Liechtenstein”, cuenta el señor nacido en Muxía, uno de los tantos pueblos gallegos de la Costa de la Muerte con emigrados al pequeño estado alpino. “Monté mi empresa de transporte haciendo esta ruta entre A Coruña y Vaduz. Ahora me muevo por toda Europa y la mayor parte del trabajo se concentra en Suiza, a donde llega gente de todas partes de España. Cargo también motos o coches en dependencia de la mudanza. En un rato llegaré a Suiza y dormiré en un hotel de Berna. Mañana entrego y recojo mercancía en Zúrich y de ahí sigo hacia Liechtenstein para descansar y ver a mis hijos que viven allí. Uno tiene un restaurante y el otro trabaja en la misma fábrica donde yo estuve cuando vine de España”.

Trabajar en Liechtenstein viviendo en Suiza o Austria

Rabena asegura que el rango de edades de los españoles asentados en Liechtenstein es amplio, sobre todo porque muchos han formado sus propias familias allí. “Las principales ocupaciones están en la construcción, la hostelería, la industria de alimentos y en la fabricación de productos especializados”, precisa el diplomático sobre el lugar que ocupan los españoles en una economía dominada por industrias peculiares como la de productos dentales.

Hace cinco años que Sánchez dejó de transportar a personas y se ha especializado en mudanzas. Cobraba 200 euros a cada pasajero por ir de A Coruña a Vaduz o viceversa, pero era “muy problemático andar con la gente”. Siempre ha tenido mucha demanda porque en Liechtenstein no hay aeropuerto y las familias preferían viajar con él de vuelta a casa por vacaciones. Le agotaba conducir con niños, gatos o perros cuando cargaba “de todo”. Hoy todavía evita los alimentos, el tipo de carga que le obliga a pasar por aduanas al cruzar una frontera. Sus clientes tampoco quieren pagar los sobrecostes de importar productos gallegos típicos.

La mayoría de los españoles que se van a Suiza para trabajar allí o en Liechtenstein provienen de Madrid y Valencia, afirma Sánchez. Va turnando las tres furgonetas de su flota para trasladarlos como él mismo hizo con familiares suyos décadas atrás, pero alerta de una gran diferencia: “Esta migración no es como la mía, porque la mayoría de los que vienen ahora son jóvenes preparados y eso es lo peor que le puede pasar a un país como España. Antes nadie con estudios solía venir para hacer trabajos brutos como la construcción y ahora ves a españoles en bancos y oficinas. He devuelto a algunas familias que vienen solo por unos años para hacer dinero y luego se regresan, pero la mayoría se queda aquí”.

"Se hacen más horas que en España, pero hay más respeto hacia el trabajador y su tiempo"

Latinoamericanos de origen también se mudan a Liechtenstein después de residir y obtener un pasaporte de España. “Esperan a tener la nacionalidad y se vienen”, explica Sánchez. “Hace un rato hablé con un boliviano que me pidió traerlo con su familia desde Galicia, y lo mismo he hecho con dominicanos y puertorriqueños”. Las potenciales ganancias que pueden obtener les resultan tan atractivas, que esta comunidad de españoles lleva décadas resistiendo en Liechtenstein a pesar de los complicados obstáculos que las autoridades imponen para evitar el asentamiento de más migrantes.

Para controlar la afluencia de extranjeros, el Gobierno monárquico de Liechtenstein emite solo 72 permisos de residencia al año destinados a ciudadanos del Espacio Económico Europeo como los españoles. La mitad de esos permisos de residencia se eligen por sorteo y el resto los otorga a discreción el propio Estado. La única salida que le queda a los españoles recién llegados es vivir en Austria o Suiza, los países fronterizos.

“Trabajo para Hilti, una multinacional fundada por una familia de Liechtenstein que mantiene su sede principal allí, pero vivo desde hace cinco años con mi familia en Suiza porque no tengo autorización para mudarme al principado”, explica Fernando Jiménez, un ingeniero catalán que vive en Buchs, el pueblo suizo ubicado a cinco kilómetros de Vaduz. “Me ha ido muy bien. Las condiciones laborales son muy buenas, porque aunque aquí se suelen hacer un poco más de horas a la semana, se respeta mucho al trabajador y su tiempo, y eso te permite conciliar mejor tu vida personal. En Liechtenstein cada empresa está obligada a tener un plan de pensión para sus trabajadores”.

En Galicia resuenan las fiestas gallegas de Liechtenstein

Si un español como Jiménez aplica y obtiene una de las ofertas de trabajo que las empresas liechtenstenianas ofertan a través del portal europeo EURES, no significa que pueda mudarse hacia allí. Los caseros se niegan a alquilarte un piso si no tienes permiso de residencia. Comprar una casa, además de sus elevadísimos costes, es una posibilidad casi exclusiva para los ciudadanos locales. A quienes deseen establecerse en Liechtenstein, el Ministerio español de Asuntos Exteriores, Unión Europea y Cooperación advierte que la superficie edificable en Liechtenstein es muy reducida, por lo que se “limita la adquisición de viviendas en el Principado y se exige una autorización previa de la autoridad competente”.

Cada vez es más difícil obtener un permiso de residencia aquí, porque es un país pequeño en el que más de la tercera parte de su población es extranjera y las autoridades lo protegen para que no lleguen avalanchas de personas”, explica Manuel Figueroa, presidente del Centro Español Apóstol Santiago (CEAS) que aúpa a los españoles en Liechtenstein. “También depende mucho de lo que vengas a hacer, porque algunos empresarios pueden conseguirte el permiso. Lo que hacen muchos que encuentran trabajo acá es irse a vivir a Austria o Suiza, porque conseguir la residencia se ha vuelto más complicado que nunca”.

Jiménez escogió Suiza por el bachillerato que cursan sus hijos adolescentes en inglés, ya que en Austria tenían que estudiar en alemán y no dominan ese idioma. La multiculturalidad de vivir en el principado ha marcado profundamente a los españoles nacidos allí. Samuel Cernadas tiene 22 años y es hijo de una pareja de españoles establecidos allí a principios de los años 90. Juega fútbol en un club local que compite en la cuarta división suiza y ha sido convocado por la selección nacional de Liechtenstein, pero a diferencia de lo que se puede esperar de un futbolista promedio, habla ocho idiomas.

"Con lo ganado en dos meses pagué una deuda en España. Esto es una mina, nunca me fui"

“Tengo el DNI español y el pasaporte, solo me saqué el de aquí para que pudieran convocarme a la selección”, cuenta el joven que sueña con impulsar la primera clasificación de Liechtenstein a una Eurocopa. “Ya hubo otro español que jugó en la selección de aquí, Iván Quitans, hijo de una croata y un español que vino como mis padres. Ya terminé de estudiar y ahora trabajo en la misma empresa de construcción que mi padre. No conozco a nadie que gane menos de 3.500 euros, aunque el costo de vida es muy alto. Aquí todos mis amigos son extranjeros. La comunidad italiana o la portuguesa supera a la española, por eso he aprendido tantos idiomas”.

placeholder Samuel Cernadas jugando fútbol con el club liechtensteiniano FC Balzers. (Cedida)
Samuel Cernadas jugando fútbol con el club liechtensteiniano FC Balzers. (Cedida)

Numbeo, una base de datos en línea especializada en el coste de vida de diferentes países, reseña que Liechtenstein duplica a España en gastos fijos como la cesta de la compra o el internet de banda ancha. La gran ventaja de la comunidad española es su unidad, materializada a través del enorme poder de convocatoria que mantiene el CEAS. Fundado en 1979, jamás dejó de hacer sus reuniones periódicas hasta que llegó la pandemia. En 2024 celebraron por todo lo alto su 45 aniversario. Figueroa, su presidente desde hace tres décadas, llegó al principado en 1980.

“La mayoría de los españoles que estamos acá nacimos en pueblos gallegos de la Costa da Morte (Costa de la Muerte) como Muxía, Finisterre, Dumbría, Pipianzo o Vimianzo”, detalla Figueroa. “Por eso tenemos muchas cosas en común. La comunidad fue creciendo poco a poco porque un familiar traía a otro para aprovechar la buena economía de aquí. Al ser menor de edad, yo vine de la mano de mi hermana y mi cuñada que ya trabajaban aquí. Aterricé en Zúrich el 2 de febrero de 1980 y el 4 ya estaba trabajando en una fábrica textil cerca de Vaduz. Salí de España con 18 años después de pedir un crédito de 100.000 pesetas para comprar un coche y las deudas me ahogaban. Con lo ganado en los primeros dos meses de trabajo pude pagar todo lo que debía. Cuando vi todo el dinero que podía hacer me dije: ‘Esto es una mina, de aquí no me voy’”.

Foto: teletrabajo-miami-jovenes-espanoles

Ninguno de los españoles entrevistados quiso revelar cuánto dinero percibía de su pensión o salario en Liechtenstein, pero todos admitieron que ganaban “bien”. Su estabilidad económica queda manifiesta en la activa vida del CEAS, pues decenas de familias se reúnen en él todos los fines de semana para comer y beber siguiendo las tradiciones gallegas. En las redes sociales del centro se alardea de los banquetes y grupos musicales contratados para engalanar las veladas. Tal es la resonancia del CEAS, que medios de renombre como La Voz de Galicia llevan décadas informando sobre sus fiestas anuales, llegando incluso a publicar textos por el cambio en la fecha de una celebración.

“Al final, el gallego nace con una maleta debajo del brazo. En Galicia no hay una casa o familia que no tenga emigrantes. Mi abuelo, por ejemplo, murió en Cuba hace 100 años. Mi mujer también es gallega y llegó aquí cuatro años después que yo. Todos mis hijos y nietos viven acá y dominan varios idiomas. Antes había casi 1.000 españoles Liechtenstein, pero algunos se han vuelto por los programas de retorno que tiene la Xunta de Galicia.

"Ahora estoy en Francia, no llego a Liechtenstein hasta mañana", responde Jesús Sánchez desde su furgoneta. “Si me llamas puedo hablar por manos libres y así me entretengo, que son muchas horas de camino y en estas carreteras no pasa nada”. El viaje empezó en A Coruña y tiene paradas en Suiza, superando los 2.500 kilómetros. Sánchez lo hace de ida y vuelta hasta dos veces por semana desde hace 32 años. Él y sus furgonetas son el transporte preferido por los españoles asentados en dos de los países más ricos del mundo. Cada día tiene más trabajo y se lo pasa a otros transportistas. No da abasto a sus 62 años.

Salarios de los españoles Suiza Viajes en Europa Trabajo Lo mejor de EC
El redactor recomienda