Putin no está dispuesto a parar su guerra, pero cada vez menos rusos quieren unirse a ella
Ls datos oficiales muestran que unas 37.900 personas firmaron contratos con el Ministerio de Defensa en el segundo trimestre de 2025, dos veces y media menos que hace un año
Grafiti en apoyo a las fuerzas rusas en Moscú, en marzo de 2025. (EFE)
En agosto de 2022, meses después de que empezara la invasión rusa a gran escala en Ucrania, el excoronel de la inteligencia rusa Igor Girkin hablaba sobre el reclutamiento de los presos para ir al frente de batalla. "Consiguen éxitos en el frente donde otros rehúyen", dijo. Esta misión estaba capitaneada por los mercenarios del grupo Wagner y su líder Yevgeny Prigozhin. Meses después de esa campaña, el antes conocido como chef de Vladímir Putin murió en sospechoso accidente de avión tras liderar un motín contra el presidente ruso.
Y, por su parte, Irkin cumple desde el año pasado una sentencia a 4 años de cárcel por sus críticas al Kremlin y los altos cargos militares por la que considera la "fallida" invasión a Ucrania. Desde el centro penitenciario en el que se encuentra, en la región de Kirov, ha afirmado que el ministerio de Defensa ruso ha continuado con la misma estrategia que Wagner para aumentar el número de soldados de su Ejército. Pero, a diferencia de lo que ocurría hace pocos años, cada vez hay menos reclusos dispuestos a unirse a las filas de las tropas del Kremlin.
Según sus declaraciones difundidas en canales de Telegram, la desconfianza de los presos hacia el Ejército es cada vez mayor e incluso aquellos que tienen penas muy altas deciden rechazar la oferta de los funcionarios de Defensa que acudan a las prisiones. En el centro donde está Irkin, prácticamentenadie se apuntó durante la última visita del ministerio.
Según Irkin, ha sido definitivo que en esa prisión envíen a muchos rusos que han desertado y que han contado sus experiencias en el frente de batalla. Específicamente, cómo fueron engañados para, presuntamente, ayudar a las tropas en la retaguardia. Después son enviados a la primera línea de la guerra. "Tenemos muchos (desertores), y cada uno puede hablar mucho (y lo hace) sobre cómo, cuántas veces, ellos y sus compañeros fueron engañados por el ministerio de Defensa", afirmó Irkin. "No todos, por supuesto, pero la mayoría de sus historias (en mi opinión y valoración) son total o parcialmente creíbles", añadió.
La sensación generalizada es que son tratados con una actitud "despectiva", como si fueran "recursos baratos".
Y es una sensación que parece cada vez más extendida, tres años y medio después del inicio de la invasión a gran escala en Ucrania y después de que Rusia haya sufrido bajas que algunos informes sostienen que supera el millón de soldados muertos.
Vladímir Putin se mantiene firme en sus condiciones para negociar un alto al fuego con Ucrania —una postura que ha enfadado a Donald Trump— y no hay indicios de que vaya a dar su brazo a torcer ni a dar un respiro a sus tropas. Sin embargo, los datos oficiales muestran que unas 37.900 personas firmaron contratos con el Ministerio de Defensa en el segundo trimestre de 2025, dos veces y media menos que hace un año.
Dinero, engaños y coerción
Para minimizar los efectos de esta bajada en el número de contratos, algunas regiones rusas han aumentado drásticamente la cantidad de dinero que pagan a los nuevos reclutas militares. Según los analistas, las campañas "ideológicas" han dejado de motivar a muchos rusos para luchar en Ucrania. "Los esfuerzos rusos por generar fuerzas se asemejan cada vez más a modelos comerciales complejos en lugar de a una campaña de reclutamiento impulsada ideológicamente", señaló un informe del Institute for the Study of War (ISW). "(Los reclutadores) continúan empleando incentivos financieros, engaños y coerción” para impulsar el reclutamiento", añadió.
Kateryna Stepanenko, investigadora del ISW y una de las autoras del informe, explicó a El Confidencial que, cuando comenzó la campaña de reclutamiento en 2022, las autoridades regionales rusas ofrecieron entre 150.000 y 300.000 rublos (unos 3.000 euros) en primas de alistamiento por cada recluta.
"Posteriormente, Putin aumentó la prima federal de alistamiento a 400.000 rublos en julio de 2024, mientras que diversas autoridades regionales también comenzaron a aumentar las primas regionales hasta un millón de rublos. A finales de 2024 y a lo largo de 2025, las autoridades regionales comenzaron a ofrecer millones de rublos, además de los 400.000 rublos del gobierno federal", sostiene Stepanenko.
Algunas bonificaciones por alistamientosuperaron los cuatro millones de rublos (cerca de 42.000 de euros) por recluta, gracias a incentivos regionales, federales y municipales, asegura.
Los problemas de reclutamiento se enmarcan también en el papel de los extranjeros que han empezado a formar parte del Ejército ruso. A principios de octubre, un ciudadano indio fue capturado por las fuerzas ucranianas mientras luchaba por Rusia. Poco después, Los Angeles Times informó que Rusia podría haber reclutado a decenas de miles de combatientes de otros países a través de las redes sociales, muchos de ellos procedentes de países desfavorecidos de Oriente Medio, África y Asia Oriental.
El artículo detalla cómo muchos de estos reclutas son supuestamente atraídos con ofertas, como altos salarios y la ciudadanía rusa, a cambio de servicio militar en funciones que, presuntamente, no incluyen entrar en combate. Sin embargo, en la práctica, la mayoría son enviados rápidamente al campo de batalla, recopila un análisis de Atlantic Council.
En su mismo informe, ISW advertía que el Kremlin se prepara para aumentar su número de soldados, pero no a través de una movilización ni una declaración formal. Otro análisis, publicado por el grupo de expertos londinense OpenMinds, apuntó recientemente que el Kremlin está engañado a hombres para que se unen a sus filas, atrayéndolos con presuntos empleos como cocineros o conductores. Luego, son enviados directamente al frente. "Vimos un aumento enorme en los puestos de conductor o de no combate en comparación con años anteriores", dijo el director ejecutivo de OpenMinds, Sviatoslav Hnizdovskyi, a The New York Post.
Los anuncios de reclutamiento del ejército en las redes sociales rusas aumentaron más del 40% en la primera mitad de 2025 y, en abril, los que buscaban conductores superaron en número a los de todos los roles de combate combinados, concluyó el análisis.
Entre la movilización y la pared
Estos informes confirman, según Kateryna Stepanenko, que Vladímir Putin mantiene su compromiso de evitar una movilización general a gran escala, porque eso resulta extremadamente difícil de ejecutar burocráticamente debido al proceso administrativo de los reservistas y los requisitos de entrenamiento. "Agotaría las reservas rusas que el Kremlin está acumulando para una posible confrontación con la OTAN, y tendría consecuencias devastadoras para la economía rusa, el mercado laboral y la estabilidad del régimen", sostiene.
Sin embargo, a pesar de los problemas de reclutamiento, la analista de ISW aclara que las convocatorias escalonadas y mucho más pequeñas que está llevando a cabo el Kremlin "podrían mantener la fuerza militar rusa en los niveles actuales de forma continua con un menor coste financiero". "Y no implica que Putin se esté preparando para ampliar el tamaño del Ejército ruso de forma drástica o rápida en este momento", asegura a este periódico.
Igor Girkin, una de las figuras más importantes del sector ultranacionalista y conocido por sus críticas al Gobierno ruso, vaticina desde la cárcel un futuro mucho más sombrío oara las fuerzas de Vladímir Putin. "Si no hay movilización (sobre la que corren rumores persistentes entre los presos), muy pronto (de hecho, ya ahora) no habrá nadie para reponer el Ejército existente", sostiene.
En agosto de 2022, meses después de que empezara la invasión rusa a gran escala en Ucrania, el excoronel de la inteligencia rusa Igor Girkin hablaba sobre el reclutamiento de los presos para ir al frente de batalla. "Consiguen éxitos en el frente donde otros rehúyen", dijo. Esta misión estaba capitaneada por los mercenarios del grupo Wagner y su líder Yevgeny Prigozhin. Meses después de esa campaña, el antes conocido como chef de Vladímir Putin murió en sospechoso accidente de avión tras liderar un motín contra el presidente ruso.