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Salvar al soldado Ucrania: la UE avanza la idea del crédito con dinero ruso para Kiev (pese a Bélgica)
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La devolución depende del fin de la guerra

Salvar al soldado Ucrania: la UE avanza la idea del crédito con dinero ruso para Kiev (pese a Bélgica)

Los Veintisiete dan luz verde a la Comisión Europea para que avance en la presentación de una propuesta para canalizar 140.000 millones de dinero ruso a Ucrania

Foto: El presidente de Ucrania, Volodímir Zelenski, asiste a una rueda de prensa el día de la cumbre de líderes de la Unión Europea en Bruselas, Bélgica. (REUTERS/Yves Herman)
El presidente de Ucrania, Volodímir Zelenski, asiste a una rueda de prensa el día de la cumbre de líderes de la Unión Europea en Bruselas, Bélgica. (REUTERS/Yves Herman)

Los jefes de Estado y de Gobierno de la Unión Europea han dado este jueves en el Consejo Europeo de octubre un espaldarazo político al plan para utilizar activos rusos congelados para canalizar un crédito de 140.000 millones de euros a Ucrania, que tiene necesidades urgentes de financiación. La idea lleva siendo discutida por los socios europeos desde hace semanas, pero cuenta con las dudas de Bélgica, el país en el que se encuentra Euroclear, la empresa financiera que gestiona la inmensa mayoría de los activos soberanos rusos en la Unión Europea.

La Comisión Europea ha recibido un mandato para estudiar "opciones" para cubrir las necesidades de financiación ucranianas, pero el lenguaje del comunicado final, que ha sido aprobado por todos menos por Hungría, ha sido debilitado a lo largo del día. A pesar de que se ha eliminado la primera mención que se hacía a que se usaran los activos congelados rusos en la UE por las sanciones, el final del párrafo clave sigue delatando la idea que late de fondo en la vaga mención a las "opciones": "Con sujeción al Derecho de la Unión, los activos de Rusia deben permanecer inmovilizados hasta que Rusia ponga fin a su guerra de agresión contra Ucrania y le indemnice por los daños causados por su guerra". La idea es que Bruselas elabore una propuesta legislativa técnica en las próximas semanas, y el asunto se vuelva a discutir a nivel de líderes en diciembre, cuando debería recibir la luz verde.

Bart De Wever, primer ministro belga, ya expresó su oposición firme a la idea, presentada por primera vez en septiembre por Ursula von der Leyen, presidenta de la Comisión Europea, durante una cumbre informal de jefes de Estado y de Gobierno europeos en Copenhague a principios de octubre. Desde entonces, el Ejecutivo comunitario y varios Estados miembros han estado intentando que el Gobierno belga cambie su posición. Sin embargo, De Wever ha llegado este jueves al Consejo Europeo renovando su compromiso por bloquear la idea, salvo que haya una "mutualización total de los riesgos", tanto legales como económicos. Al finalizar el encuentro, el primer ministro belga se ha mostrado muy ligeramente optimista: “En Copenhague puse 10 puntos sobre la mesa, no los he repetido hoy, así que lo puedes considerar un progreso”.

Foto: por-que-belgica-esta-en-contra-de-dar-el-dinero-ruso-a-ucrania-sera-el-momento-kfc-para-europa

La idea de fondo es sencilla. Euroclear, la empresa belga, gestiona una serie de bonos rusos que han ido venciendo y 'convirtiéndose' en efectivo, hasta superar los 180.000 millones de euros, que actualmente se encuentran en el Banco Central Europeo (BCE). La iniciativa que lanzó a finales de septiembre la Comisión es que la UE cree algún tipo de mecanismo para que Euroclear deposite ese dinero en dicha herramienta, que probablemente funcionaría con una emisión de bonos europeos al 0% de interés y que la empresa belga adquiriría por valor de los activos rusos. Por último, la UE los canalizaría a Ucrania en forma de crédito, también sin intereses.

Kiev no tendría que devolver ese dinero hasta que Rusia no haya pagado reparaciones de guerra a Ucrania, con cuyos fondos los ucranianos pagarían ese crédito europeo. El círculo se cerraría con la UE devolviendo ese dinero a Euroclear, que podría, al final, entregárselo a Moscú. Porque en toda la operación la clave es que Rusia nunca pierde el derecho a dichos activos, que son propiedad suya y no pueden ser requisados.

El trabajo alrededor del lenguaje

Los líderes europeos han discutido el asunto durante la mañana, tras reunirse con Volodímir Zelenski, presidente ucraniano, y antes de pasar a discutir sobre defensa y clima. Ha sido un debate largo, de unas dos horas, en la que el primer ministro belga ha estado muy activo, interviniendo en varias ocasiones, planteando preguntas y respondiendo a dudas sobre su posición. No ha sido un debate técnico. Los líderes no han discutido cuestiones como el reparto específico de la responsabilidad, o qué vehículo utilizar para canalizar fondos a Ucrania. Ha sido un debate político sobre el marco que se le otorgaba a la Comisión Europea para presentar una propuesta legislativa que, esa ya sí, tendrá todos los detalles.

Tras el primer debate político, los jefes de Estado y de Gobierno han continuado con otros puntos de la agenda, mientras sus negociadores han continuado discutiendo fuera de la sala, reescribiendo el párrafo dedicado a la cuestión, tratando de acomodar las dudas belgas. La delegación liderada por De Wever necesitaba que el marco que los líderes dieran al Ejecutivo comunitario no abra la puerta a más adelante tener que tragar con una fórmula que no le valga en el futuro. ¿La solución que han encontrado? Eliminar parte del párrafo clave.

Ucrania necesita financiación de manera urgente, y el Fondo Monetario Internacional (FMI) considera que Kiev necesita 68.000 millones de dólares adicionales hasta 2027, en vez de los 38.000 millones de dólares que originalmente tenía previsto el Gobierno ucraniano. Cerca del 60% del presupuesto de Ucrania se destina a gasto en defensa. El crédito de 140.000 millones de euros serviría para cubrir buena parte de sus necesidades civiles y también militares.

Foto: entrevista-tom-keatinge-sanciones-rusia-europa-gas-ucrania-1hms

Cuando comenzó a debatirse la posibilidad de hacer uso del dinero congelado ruso, el plan estaba más enfocado hacia la reconstrucción en un momento en el que la llegada de Trump a la Casa Blanca parecía empujar todo el debate hacia una paz forzada sobre Kiev. Ahora Ucrania y sus socios europeos han reenfocado el plan para tener en cuenta también el gasto militar, aunque entre las capitales hay debate sobre si debe invertirse únicamente en la industria de defensa europea y ucraniana, o si debe abrirse a que sirva para comprar también armamento americano.

Una fuente diplomática señalaba antes del encuentro que el crédito debía "dar la posibilidad de comprar material a otros países" porque "Europa no puede darle todo (el material militar) que necesita en el corto plazo" a Ucrania. Desde que Trump llegó a la Casa Blanca, EEUU ha frenado la financiación militar a Kiev. Mientras entre 2022, cuando comenzó la guerra, y 2024, Washington destinaba unos 1.750 millones de euros mensuales al ejército ucraniano, esa cifra ha pasado ahora a ser cero. Pero gran parte del material que Ucrania necesita sigue siendo americano.

La OTAN ha tenido que buscar una forma creativa de hacer que las armas norteamericanas sigan llegando a Ucrania: ha creado un programa, llamado PURL, por el cual los aliados compran con su propio dinero armamento estadounidense para canalizarlo a Kiev. España se ha comprometido ya a participar en este nuevo mecanismo, que cruza el stock disponible en EEUU con una lista de necesidades que tiene el ejército ucraniano.

En Moscú "no pueden pensar que estamos cansados, porque no lo estamos", ha asegurado António Costa, presidente del Consejo Europeo. "Rusia necesita entender que tiene que detener la guerra, debe aceptar los esfuerzos diplomáticos", ha añadido el portugués a la llegada de Zelenski al foro de jefes de Estado y de Gobierno europeo. "Está claro para todo el mundo que el presidente Zelenski acepta las negociaciones de paz, lo que necesitamos es que Rusia lo haga", ha añadido.

Los jefes de Estado y de Gobierno de la Unión Europea han dado este jueves en el Consejo Europeo de octubre un espaldarazo político al plan para utilizar activos rusos congelados para canalizar un crédito de 140.000 millones de euros a Ucrania, que tiene necesidades urgentes de financiación. La idea lleva siendo discutida por los socios europeos desde hace semanas, pero cuenta con las dudas de Bélgica, el país en el que se encuentra Euroclear, la empresa financiera que gestiona la inmensa mayoría de los activos soberanos rusos en la Unión Europea.

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