Zelenski y sus aliados europeos apoyan usar el frente como "punto de partida" con Rusia
Diez líderes europeos respaldan la idea de usar el frente actual como base para negociar con Rusia, buscando así limitar daños del nuevo acercamiento de Trump y Putin
Volodímir Zelenski, en la reunión del pasado viernes en la Casa Blanca. (EFE / Aaron Schwartz)
Tras la visita de Volodimir Zelenski a la Casa Blanca, donde Donald Trump pidió al presidente ucraniano que cediera ante Moscú o que su país sería “destruido”, Zelenski, junto con alguno de sus aliados más estrechos, ha emitido un comunicado conjunto en el que señalan que están “unidos en (el) deseo de una paz justa y duradera, que el pueblo de Ucrania se merece”. “Apoyamos firmemente la postura del presidente Trump de que los combates deben cesar inmediatamente y que la línea de contacto (línea de batalla) actual debe ser el punto de partida de las negociaciones”, añaden.
Según varias fuentes citadas por medios internacionales, durante el encuentro en Washington el presidente estadounidense presionó al ucraniano para que cediera terreno a Moscú. Según el propio Zelenski, el hombre de Trump en esta cuestión, Steve Witkoff, habría pedido a Zelenski que cediera el resto del Dombas.
Subrayan en todo caso que aunque consideren que el frente es un buen punto de partida para unas negociaciones siguen “comprometidos con el principio de que las fronteras internacionales no deben modificarse por la fuerza”. Además de Zelenski el comunicado lo firman Keir Starmer, primer ministro del Reino Unido, Friedrich Merz, el canciller alemán, Emmanuel Macron, presidente francés, la primera ministra italiana Giorgia Meloni, su homólogo polaco Donald Tusk.
También el presidente finlandés Alex Stubb, Mette Frederiksen, primera ministra de Dinamarca y Jonas Gahr Støre, primer ministro de Noruega, además de los presidentes Ursula von der Leyen, de la Comisión Europea, y António Costa, del Consejo Europeo. El gran ausente entre los países grandes europeos en la primera versión del comunicado conjunto era España, pero Pedro Sánchez, presidente del Gobierno, se ha unido unas horas más tarde. "Con esta adhesión, España reafirma su compromiso con una paz justa y duradera, basada en el respeto a la soberanía e integridad territorial de Ucrania, y en la defensa del orden internacional basado en reglas", señala el Ejecutivo español.
Los líderes europeos reaccionan así al último movimiento de Trump. “Que se corte tal y como está”, señaló el presidente norteamericano, que en privado habría presionado para que Rusia obtuviera más terreno del que tiene ahora mismo. Los aliados europeos de Zelenski llevan desde hace días tratando de comprobar cómo evoluciona la posición estadounidense, especialmente desde que Trump anunció, tras una larga llamada telefónica con Vladimir Putin, presidente ruso, que celebrarían una cumbre en Hungría, el socio de la Unión Europea más cercano a Moscú.
Es, de alguna manera, una repetición de los movimientos del verano. Cuando Trump pareció estrechar lazos con Putin en la cumbre de Alaska, los principales socios europeos volaron a Washington junto con Zelenski para tratar de hacer control de daños, hacer ver a la Casa Blanca que respaldaban por completo a Kiev y tratar de redirigir al presidente de Estados Unidos hacia posiciones favorables a Ucrania. En aquel momento el movimiento funcionó. Desde entonces, los estadounidenses han estado cooperando más activamente con los ucranianos y han participado en las reuniones de la llamada “Coalición de Voluntarios”, el grupo de aliados más cercanos a Kiev.
We're united, more than ever, for a just and lasting peace for Ukraine.
“Por lo tanto, tenemos claro que Ucrania debe estar en la posición más fuerte posible, antes, durante y después de cualquier alto el fuego. Debemos aumentar la presión sobre la economía rusa y su industria de defensa hasta que Putin esté dispuesto a negociar la paz”, subrayan en el comunicado, repitiendo así la estrategia de “negociar desde la fuerza” por la que piden a sus socios estadounidenses que mantengan el flujo de armamento e inteligencia hacia Kiev. Desde verano esas armas llegan al ejército ucraniano financiadas por los socios europeos de la OTAN, que las adquieren a EEUU y las transfieren a Ucrania.
“Estamos elaborando medidas para aprovechar al máximo el valor de los activos soberanos inmovilizados de Rusia, de modo que Ucrania disponga de los recursos que necesita”, añaden en el texto, haciendo referencia a la medida que este jueves discutirán los jefes de Estado y de Gobierno de la Unión Europea para hacer uso de los activos congelados a Rusia en suelo europeo para canalizar un préstamo de 140.000 millones de euros a Ucrania que permita al país mantenerse en pie financieramente.
Los europeos saben que Putin mantiene posturas maximalistas, pidiendo a los ucranianos que cedan terreno que no ha sido conquistado por el Ejército ruso. Saben que Trump es una persona influenciable, que escucha al presidente ruso, y su objetivo es reforzar la idea menos dañina que recientemente ha tenido el inquilino de la Casa Blanca: negociar usando el frente como base.
Tras la visita de Volodimir Zelenski a la Casa Blanca, donde Donald Trump pidió al presidente ucraniano que cediera ante Moscú o que su país sería “destruido”, Zelenski, junto con alguno de sus aliados más estrechos, ha emitido un comunicado conjunto en el que señalan que están “unidos en (el) deseo de una paz justa y duradera, que el pueblo de Ucrania se merece”. “Apoyamos firmemente la postura del presidente Trump de que los combates deben cesar inmediatamente y que la línea de contacto (línea de batalla) actual debe ser el punto de partida de las negociaciones”, añaden.