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El país de Fantômas y Arsène Lupin busca respuestas: ¿qué ha fallado en el dispositivo de seguridad del Louvre?
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El país de Fantômas y Arsène Lupin busca respuestas: ¿qué ha fallado en el dispositivo de seguridad del Louvre?

El espectacular robo de este domingo ha llevado a una exigencia de responsabilidades. El personal del museo, el Ministerio de Cultura y un informe del Tribunal de Cuentas habían alertado de las vulnerabilidades

Foto: Un equipo forense examina la ventana utilizada por los ladrones para entrar en el Museo del Louvre (Reuters/Gonzalo Fuentes)
Un equipo forense examina la ventana utilizada por los ladrones para entrar en el Museo del Louvre (Reuters/Gonzalo Fuentes)
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El Museo del Louvre apenas lleva abierto media hora este domingo cuando un pequeño grupo de personas llegó al exterior del edificio frente al Sena, donde se encuentra la llamada Galería Apolo. Dos individuos operaban una pequeña máquina montacargas, y otros dos pilotaban motos de gran cilindrada. Utilizaron el montacargas para entrar en el edificio a través de una ventana. Armados con radiales, amenazaron al personal del museo, que huyó para ponerse a salvo mientras los criminales utilizaban esas mismas herramientas para romper las vitrinas y hacerse con el botín. Después descendieron por el mismo montacargas y huyeron en las motos. En total, la operación duró alrededor de siete minutos.

Los criminales apenas han dejado pistas. En el lugar de los hechos, la policía ha encontrado dos radiales, un soplete, gasolina, guantes, un walkie-talkie, una manta, y los restos de una de las joyas dañada durante el robo, la llamada corona de la Emperatriz Eugenia. Y si hay un país al que le fascinen los robos de película, ese es Francia, la cuna de grandes ladrones de ficción como Fantômas y Arsène Lupin. Aun así, los franceses se preguntan: ¿cómo es posible que algo así haya sido posible en el museo más visitado del mundo, que acogió a 8,7 millones de visitantes en 2024, 80% de ellos extranjeros?

“Las alarmas funcionaban”, el puesto de seguridad central del museo “las recibió”, pero “se mantiene la cuestión de si los guardias escucharon esas alarmas” y si realmente sonaron en la sala del robo, ha explicado la fiscal de París, Laure Beccuau. “Es un robo bastante importante. Claramente hicieron un reconocimiento, parecen bastante experimentados en este campo”, declaró este domingo el ministro del Interior, Laurent Nuñez, a la cadena France Inter. El ministro asegura que se ha movilizado a las brigadas centrales de la prefectura de policía, cuya tasa de éxito es muy alta, “más de uno de cada dos robos de esta naturaleza”, y que tiene muchas esperanzas de que se encuentre rápidamente a los criminales.

Y como no podía ser de otro modo, el incidente ha desatado una tormenta de críticas de naturaleza política. Aunque la mayoría de los representantes de los diferentes partidos han destacado el incidente como un ataque contra el patrimonio de todos los franceses, otros exigen responsabilidades. “Va a haber que hacer preguntas. El 16 de junio, el museo estuvo cerrado durante varias horas por una huelga de empleados que advertían sobre la falta de personal para consolidar la seguridad. ¿Por qué estas advertencias no fueron escuchadas por el ministro?”, se preguntaba el senador del Partido Comunista Ian Brossat en redes sociales. El Louvre tampoco abrirá este lunes sus puertas, mientras continúa la investigación.

Por su parte, el presidente de Reagrupación Nacional, Jordan Bardella, lo ha calificado de “humillación insoportable para nuestro país”, y se ha preguntado: “¿Cómo de lejos va a llegar la desintegración del Estado?”. En un comunicado conjunto con Marine Le Pen, los líderes del partido han declarado: “La responsabilidad nos exige que reconozcamos que nuestros museos y edificios históricos no están lo suficientemente seguros para afrontar las amenazas a las que se enfrentan. Tenemos que reaccionar”.

Algo de razón tienen: en septiembre se produjeron otros dos robos de alto perfil, uno en el Museo Nacional de Historia Natural de París -en el que los ladrones se llevaron varias piezas de oro natural- y en un museo de porcelana en Limoges, que dejó daños por valor de 6,5 millones de euros. El propio Louvre ya había sido objeto de un robo en 1998, en el que se sustrajo a pleno día un cuadro del pintor francés Camille Corot, que nunca ha sido recuperado. Y en noviembre de 2024, cuatro enmascarados armados con bates y hachas irrumpieron en el Museo de Cognacq-Jay de París y robaron diamantes y cajas adornadas con oro antes de huir en moto. Dos de las cajas habían sido recuperadas por la policía hacía apenas una semana.

"Adaptación a nuevas formas de crimen"

“Hoy, el crimen organizado va a por objetos de arte, y los museos se han convertido en objetivos”, declaró ayer la ministra de Cultura, Rachida Dati, en una entrevista con la cadena gala TF1, añadiendo que, como país rebosante de patrimonio, esto es una preocupación esencial para Francia. “Estos museos deben adaptarse a nuevas formas de crimen”, añadió, asegurando que su ministerio ya había llamado la atención sobre el tema de la vulnerabilidad de estos edificios. “Durante 40 años no hemos estado interesados en su seguridad”, se quejó.

Dati, además, reveló que “la presidenta del Louvre [Laurence des Cars] ya había, hace dos años, contactado con el prefecto de policía para una auditoría de seguridad”, que había sido llevada a cabo recientemente. “Me dieron las conclusiones hace muy poco y serán añadidas a las medidas ya iniciadas”, declaró Des Cars horas después del incidente. “El modus operandi utilizado, rápido, preciso y brutal, confirma que nuestros museos ya no son santuarios y son objetivo para organizaciones especializadas en tráfico de arte”, aseveró la conservadora del museo.

El gobierno de Emmanuel Macron, de hecho, ha reaccionado a la defensiva, tratando de dejar claro que la responsabilidad debe recaer en otra parte. “Sabemos muy bien que los museos franceses son altamente vulnerables”, admitió ayer Nuñez, añadiendo que el Ministerio de Cultura había lanzado recientemente un plan de seguridad que incluía al Louvre. En enero, Macron había presentado un proyecto de restauración del museo que incluía varias disposiciones acerca de la seguridad de las colecciones.

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Por su parte, el Tribunal de Cuentas había elaborado un informe sobre la gestión del Louvre, cuya publicación estaba prevista para diciembre, y al que ha accedido parcialmente el diario Le Figaro. Entre otras cosas, el informe denuncia el retraso continuado en la expansión de los sistemas de seguridad al conjunto del museo. "Debido al persistente aplazamiento del plan guía para la modernización del equipo de seguridad, el equipamiento de las cámaras se lleva a cabo principalmente en el marco de los proyectos de remodelación de las salas", señala el documento, que explica que el aumento de los dispositivos y otros elementos se ha concentrado únicamente en ciertas salas consideradas las más importantes. De acuerdo con el informe, estos espacios “están cubiertos al 100% al fin de la jornada, mientras que el 60% de las salas del pasillo Sully y el 75% de las salas del pasillo Richelieu no están equipados con cámaras”, dice Le Figaro.

La renovación de estos sistemas se puso en marcha a finales de la primera década de este siglo como parte de un proceso general de mantenimiento y modernización, pero el informe destaca la lentitud en su implementación. Por ejemplo, el plan para la protección contra incendios se inició en 2004, pero sigue todavía sin terminar. A su llegada a la jefatura del museo en 2021, Laurence des Cars denunció estos problemas y trató de acelerar su resolución, pero el obstáculo que supone la burocracia francesa es enorme.

Ninguno de estos planes ha podido impedir el espectacular robo, ejecutado en tiempo récord en plena mañana de domingo. Ahora los políticos franceses se señalan unos a otros en una búsqueda de responsabilidades a toro pasado, mientras los tesoros sustraídos del Louvre se hallan ocultos en algún lugar desconocido a la espera de que pase la tormenta y sea posible venderlos. Algo que, en estos momentos, ya solo puede impedir la policía.

El Museo del Louvre apenas lleva abierto media hora este domingo cuando un pequeño grupo de personas llegó al exterior del edificio frente al Sena, donde se encuentra la llamada Galería Apolo. Dos individuos operaban una pequeña máquina montacargas, y otros dos pilotaban motos de gran cilindrada. Utilizaron el montacargas para entrar en el edificio a través de una ventana. Armados con radiales, amenazaron al personal del museo, que huyó para ponerse a salvo mientras los criminales utilizaban esas mismas herramientas para romper las vitrinas y hacerse con el botín. Después descendieron por el mismo montacargas y huyeron en las motos. En total, la operación duró alrededor de siete minutos.

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