Del robo de la Mona Lisa a la sustracción de las joyas napoleónicas: los asaltos más impactantes al Museo del Louvre
El robo de este domingo en el Museo del Louvre, donde cuatro ladrones se llevaron joyas reales en apenas unos minutos, reabre las viejas heridas de un museo que ha sufrido numerosos asaltos a lo largo de su historia
- El país de Fantômas y Arsène Lupin busca respuestas: ¿qué ha fallado en el dispositivo de seguridad del Louvre?
- Este es el botín robado en el Louvre (y podría ir a parar a los que disfrutan de lo invendible)
Cuatro ladrones protagonizaron este domingo un robo histórico en el Museo del Louvre, al sustraer en apenas siete minutos ocho piezas de las joyas reales e imperiales francesas (entre los objetos robados se encontraban tiaras y collares de las emperatrices Eugenia y María Luisa, de valor incalculable). El asalto, ocurrido a plena luz del día en la Galería Apolo, fue ejecutado al detalle y con precisión milimétrica: los intrusos rompieron tres vitrinas blindadas y huyeron antes de que la seguridad del museo —el más visitado del mundo— pudiera reaccionar. Las autoridades francesas calificaron el golpe como “profesional”.
El suceso ha obligado a cerrar temporalmente el Louvre y ha reabierto el debate sobre su seguridad. No es la primera vez que el museo sufre un ataque similar: a lo largo de sus más de dos siglos de historia, ha sido escenario de robos que marcaron la historia del arte mundial, desde la desaparición de obras maestras hasta la pérdida de reliquias históricas. Cada uno dejó huella y obligó a reforzar los protocolos de vigilancia.
A lo largo de más de dos siglos de historia, el Museo del Louvre ha sido testigo no solo de la evolución del arte universal, sino también de una sucesión de robos y desapariciones que han marcado su leyenda. Desde la sustracción de la Mona Lisa en 1911 hasta el reciente golpe a las joyas imperiales, el museo más visitado del mundo ha demostrado que ni los sistemas de seguridad más sofisticados logran proteger del todo su patrimonio. Cada incidente ha obligado a revisar protocolos, reforzar la vigilancia y recordar que el valor simbólico del Louvre lo convierte en un objetivo permanente.
Robos en el Louvre: cronología y balance
Los expertos y los propios archivos del museo admiten que no existe un recuento oficial del total de robos sufridos por el Museo del Louvre. Aunque muchos de estos casos terminaron con la recuperación parcial de las piezas, otros siguen sin resolverse, y algunos objetos jamás volvieron a verse. Para empezar, una buena parte de los hurtos menores nunca se hizo pública. Durante guerras y traslados, algunas piezas se perdieron o reaparecieron sin rastro judicial, y varios casos se resolvieron fuera de los tribunales cuando los objetos fueron recuperados décadas después.
La historia de los robos del Louvre no es solo una crónica de pérdidas materiales, sino también una ventana al lado oscuro del arte, donde el prestigio, la codicia y el ingenio criminal se entrelazan. Estos son los episodios más destacados que explican por qué el museo parisino ha sido, una y otra vez, escenario de los golpes más audaces del mundo cultural.
- La Mona Lisa desaparece durante más de dos años: el 21 de agosto de 1911, la pinacoteca francesa amaneció con un hueco en la pared donde colgaba el retrato más famoso del mundo. Vincenzo Peruggia, un pintor italiano que había trabajado en el museo, se llevó la Mona Lisa oculta bajo su bata de trabajo, convencido de que debía devolverla a Italia. Durante más de dos años, el cuadro permaneció escondido en un pequeño apartamento parisino hasta que el ladrón intentó venderlo en Florencia. Su captura y el regreso de la obra convirtieron a la Gioconda en un mito global.
- Roban L’indifférent de Watteau: en junio de 1939, el pequeño lienzo de Antoine Watteau, una joya del arte rococó francés, fue sustraído a plena luz del día por un visitante que aprovechó un descuido de los vigilantes. El caso escandalizó a la prensa de la época, que describió cómo el ladrón actuó con total calma en un museo repleto de turistas. Días después, el joven pintor Serge Bogousslavsky confesó el robo, aunque la obra fue devuelta con desperfectos.
- Desaparece La Vague de Courbet: en 1971, la pintura La Vague (La ola), del realista Gustave Courbet, desapareció de una sala secundaria del Louvre sin dejar rastro. La investigación policial no logró esclarecer cómo se sustrajo ni quién lo hizo, y el cuadro continúa desaparecido medio siglo después. Fue uno de los robos más enigmáticos del museo, que por entonces ya contaba con vigilancia nocturna y cámaras.
- Sustraen la espada de Carlos X en la Galería Apolo: en diciembre de 1976, tres individuos irrumpieron en la Galería Apolo y se llevaron la espada ceremonial del rey Carlos X. Los ladrones golpearon a dos guardias y lograron escapar. Pese a las investigaciones, el arma nunca fue recuperada, y su desaparición se convirtió en una de las mayores pérdidas del patrimonio monárquico francés.
- Roban un casco y un pectoral del siglo XVI: la noche del 31 de mayo de 1983, desaparecieron dos piezas renacentistas de la colección Rothschild: un casco y un pectoral borgoñones con incrustaciones de oro y plata. El robo fue descubierto por la mañana, con la vitrina rota, pero sin testigos ni grabaciones. Cuarenta años después, en 2021, ambas piezas reaparecieron en una subasta en Burdeos y fueron restituidas al museo, cerrando uno de los casos más largos de su historia.
- Tres robos en siete meses: el año 1995 fue especialmente oscuro para el Louvre. En enero, desapareció una alabarda de 17 kilos del escultor Martin Desjardins; días antes, un visitante había dañado con un cúter el cuadro Gamo en un paisaje, de Lancelot Théodore Turpin de Crissé. En julio, se denunció la desaparición de un pastel de Robert de Nanteuil, sin que se encontraran pistas. Los tres casos revelaron grietas en la seguridad interna y provocaron una profunda revisión de protocolos.
- Se esfuma Le Chemin de Sèvres de Corot ante los visitantes: el 11 de mayo de 1998, el cuadro Le Chemin de Sèvres de Camille Corot, valorado en varios cientos de miles de euros, fue arrancado de la pared durante el horario de apertura. El robo se produjo con total naturalidad, ante la mirada de los turistas, y la obra nunca fue recuperada. Supuso el último gran golpe al Louvre del siglo XX.
Aunque esta cronología demuestra que el Louvre ha sido objetivo en distintas épocas y con métodos diversos, no puede fijarse una cifra total fiable: la mezcla de robos notorios, sustracciones menores, pérdidas en periodos bélicos y recuperaciones discretas impide sumar un número definitivo. Lo que sí deja cada golpe es la misma enseñanza: actualizar la seguridad y catalogar mejor.
Otros grandes golpes al arte
Más allá del Louvre, el referente mundial del robo museístico ocurrió en Boston el 18 de marzo de 1990. Dos falsos policías accedieron de noche al Museo Isabella Stewart Gardner y se llevaron 10 obras (entre ellas un Rembrandt y un Vermeer) valoradas en más de 500 millones de dólares. El caso sigue sin resolverse: el FBI mantiene la recompensa, las salas conservan marcos vacíos como recordatorio y, aunque hubo pistas (desde supuestos enlaces con la mafia corsa hasta sospechas sobre viejos ladrones del área de Boston), ninguna llevó a la recuperación del botín.
Un año después, en 1991, el Museo Van Gogh de Ámsterdam sufrió otro asalto: dos hombres se llevaron veinte cuadros, incluido Los girasoles, aunque fueron recuperados media hora después. En 2000, en el Museo Nacional de Poznan (Polonia), desapareció La playa de Pourville de Claude Monet, hallada diez años después en una vivienda particular.
Los museos más protegidos del planeta siguen siendo vulnerables. Los ladrones cambian de método, pero la tentación del arte y la historia sigue siendo la misma
En 1999, un total de 226 piezas (iconos, esmaltes, joyas) fueron sustraídas del Hermitage de San Petersburgo por un matrimonio empleado del museo que aparecieron en 2005 al hacer inventario; en 2007, la Biblioteca Nacional de España perdió dos mapamundis de la Cosmographia de Ptolomeo, recuperados en Argentina; y en 2011, el Códice Calixtino desapareció de la catedral de Santiago de Compostela, cuyo caso se resolvió tras la confesión de un ex electricista. Más recientes fueron los robos de joyas en el hotel Carlton de Cannes (2013), cinco cuadros de Francis Bacon en Madrid (2015) y las cuentas de rosario de María Estuardo en el castillo de Arundel (2021).
- El país de Fantômas y Arsène Lupin busca respuestas: ¿qué ha fallado en el dispositivo de seguridad del Louvre?
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Cuatro ladrones protagonizaron este domingo un robo histórico en el Museo del Louvre, al sustraer en apenas siete minutos ocho piezas de las joyas reales e imperiales francesas (entre los objetos robados se encontraban tiaras y collares de las emperatrices Eugenia y María Luisa, de valor incalculable). El asalto, ocurrido a plena luz del día en la Galería Apolo, fue ejecutado al detalle y con precisión milimétrica: los intrusos rompieron tres vitrinas blindadas y huyeron antes de que la seguridad del museo —el más visitado del mundo— pudiera reaccionar. Las autoridades francesas calificaron el golpe como “profesional”.