Regresan las sanciones a Teherán: guía básica para el escenario de un Irán sin supervisión nuclear
La falta de consenso en el Consejo de Seguridad de la ONU ha reactivado las sanciones contra Irán, y amenaza con dejar a la OIEA sin capacidad real de supervisar sobre el terreno
Un misil balístico de medio rango, frente al ayatolá Ali Khamenei. (EFE/Abedin Taherkenareh)
El Consejo de Seguridad ha rechazado la propuesta de Rusia y China para aplazar seis meses la reimposición de sanciones a Irán. Como resultado, las sanciones de la ONU se han reactivado automáticamente 30 días después de que Alemania, Francia y Reino Unido (E3) activaran el mecanismo. Mientras Londres, París y Berlín insisten en que la vía diplomática sigue abierta, Teherán ha calificado las sanciones "snapback" de "nulas". Irán ha advertido que su cooperación con el Organismo Internacional de Energía Atómica (OIEA) dependerá de no sufrir "acciones hostiles", y como medida inmediata, ha retirado a sus embajadores de las tres capitales europeas.
El rechazo del Consejo de Seguridad a posponer la reimposición de sanciones, causó el restablecimiento automático de las previstas en la resolución 2231, respaldadas por el Plan de Acción Integral Conjunto (JCPOA), el famoso acuerdo nuclear de 2015, que Trump abandonó unilateralmente en su primera legislatura. Con el carril político bloqueado por parte de Estados Unidos y los países europeos, el único espacio de mediación efectivo es el técnico del Organismo Internacional de Energía Atómica (OIEA). Un consenso en este aspecto, permitiría a los expertos de la OIEA acceder a las instalaciones nucleares iraníes, mantener los acuerdos de salvaguardias y la verificación en el terreno. Sin embargo, si no se logran avances verificables antes de la Junta de la OIEA, programada del 17 al 21 de noviembre, la ventana para estabilizar el expediente nuclear iraní se estrechará dramáticamente.
La secuencia de los eventos en esta ronda de negociaciones fallida es clara: el 28 de agosto, el E3 (Francia, Alemania y el Reino Unido) activó el snapback mediante una carta al Consejo de Seguridad. Posteriormente, el 19 de septiembre, fracasó el primer intento de aliviar la situación por falta de acuerdo entre Irán y sus interlocutores europeos. Finalmente, el 26 de septiembre, el Consejo de Seguridad rechazó (con solo 4 votos a favor, 9 en contra y 2 abstenciones) el proyecto ruso-chino para aplazar seis meses la reimposición de sanciones. Es importante destacar que, a diferencia de otras decisiones tomadas en el Consejo de Seguridad, este mecanismo no está sujeto a veto por parte de los cinco miembros permanentes. Solo una resolución afirmativa, que no se produjo, podría haberlo frenado.
Qué vuelve exactamente (y qué no cambia)
Las sanciones del Consejo de Seguridad reactivadas están dirigidas de forma amplia a los programas nucleares y balísticos de Irán. Esto incluye el embargo de tecnología de energía nuclear y de armas convencionales, así como restricciones en la producción de misiles y armas convencionales. También se reintroducen prohibiciones financieras y de viaje para individuos relacionados con estos programas. Además, se aplicarán sanciones a figuras clave de la Guardia Revolucionaria y el Gobierno iraní, así como a instituciones bancarias, aerolíneas y navieras que realicen acuerdos comerciales con la República Islámica. Estas sanciones también proporcionan la base legal para inspeccionar o interceptar cargamentos sospechosos con destino a Irán en cualquier parte del mundo. Sin embargo, nada de esto, por sí solo, restaura la visibilidad técnica del OIEA. Para lograrlo, son indispensables acuerdos operativos y un acceso constante sobre el terreno.
Para que el OIEA siga siendo un factor estabilizador en esta crisis, no necesita retórica, sino un acceso continuado a las instalaciones, la reinstalación de equipos de monitorización, un inventario de los materiales y una vía para cerrar expedientes de salvaguardias. Los europeos han señalado un deterioro reciente en la cooperación, lo que implica que, sin los pasos verificables de la OIEA, las sanciones se mantendrán. Paralelamente, Teherán ha condicionado cualquier acuerdo técnico a la ausencia de "acciones hostiles", una postura que sus medios oficiales han reiterado desde el inicio del proceso.
El calendario de la Junta del OIEA (17–21 de noviembre, Viena) marca el próximo termómetro: de cara a esa fecha, cualquier mejora de acceso o datos contará. El inconveniente principal en esta negociación es que la troika europeano está en condiciones de garantizar que esas acciones hostiles no sean llevadas a cabo por Israel o Estados Unidos, como ya ocurrió en junio pasado, precisamente mientras Irán llevaba a cabo ronda de conversaciones con Estados Unidos en Omán y con el E3 en Turquía.
La entendible falta de confianza iraní ha sido soslayada en las conversaciones, y los europeos han enfatizado la falta de cooperación y el incumplimiento de los límites establecidos en los acuerdos de 2015como el factor principal para reactivar las sanciones ante la proximidad de la fecha límite. De haberse llegado a esa fecha sin una decisión, la resolución habría expirado y los acuerdos habrían llegado a su fin, liberando a Irán de las limitaciones establecidas en la resolución, y haciendo que el E3 perdiera su última baza de influencia respecto a este proceso de negociación sobre el que fuera el mayor éxito diplomático de la Unión Europea.
En las próximas semanas habrá que observar si vuelven inspectores y equipos de monitoreo del OIEA, si se publican orientaciones regulatorias de aplicación de las sanciones en E3/UE y EE. UU. Si Rusia y China formalmente rechazan implementar las sanciones, estos signos darán la temperatura del cumplimiento y efectividad que tendrán las mismas. El próximo hito será la Junta de Gobernadores del OIEA del 17 al 21 de noviembre: si el informe del Director General registra bloqueo persistente, es plausible otra censura política; remitir de nuevo el expediente al Consejo aportaría poca palanca adicional, porque las sanciones de la ONU ya rigen. Entretanto, el tipo de cambio y los precios internos en Irán ya están reflejando el shock, y el mercado —más que la política— puede precipitar decisiones técnicas de último minuto.
Dos escenarios posibles a corto plazo
El primer escenario sería un rescate técnico parcial por parte del OIEA implicaría el retorno de los inspectores a sitios clave, principalmente los afectados por los ataques de Israel y EEUU, la reactivación de equipos, inventarios verificables y una hoja de ruta de salvaguardias. El E3 mantendría las sanciones de la ONU, pero modularía el control de cumplimiento para evitar escaladas, algo sugerido en los contactos de alto nivel previos al voto.
El segundo escenario se daría en un congelamiento debido a las hostilidades, lo que conllevaría una cooperación mínima y discontinua: interdicciones selectivas y autocensura financiera en Europa, mientras Rusia y China probablemente no respetarían la legalidad del proceso. Amortiguando parte del golpe sobre Irán usando canales alternativos. Esto último, dependerá si Rusia y China priorizan evitar confrontaciones con EEUU haciendo una aplicación gradual y selectiva de las sanciones como lo fue en el pasado, o, por el contrario, deciden proveer a Irán con una vía de escape, a costa de agregar otro elemento más de confrontación con Occidente.
El riesgo a más largo plazo de una fallida “vía OIEA” es que la ruptura de los acuerdos de salvaguardias —con recortes de acceso o incluso expulsión de inspectores— lo que dejaría a la comunidad internacional ciega ante lo que ocurra en las instalaciones nucleares iraníes (como ocurrió con Sadam Huseín en 1998). Esto dispararía el riesgo de incidentes en el Golfo y de nuevas medidas unilaterales occidentales (UE / EEUU). En paralelo, la desconfianza y el desconcierto interno agudizarían la caída del rial iraní, generando una mayor presión social por el impacto económico en la ya debilitada economía persa.
Los comunicados del OIEA, de E3/UE y Washington en los próximos días; así como las señales desde Teherán —incluida la decisión de retirar embajadores en capitales europeas y, a la vez, insistir en permanecer en el Tratado de No Proliferación— revelarán hasta dónde llega esta nueva escalada diplomática nuclear.
El Consejo de Seguridad ha rechazado la propuesta de Rusia y China para aplazar seis meses la reimposición de sanciones a Irán. Como resultado, las sanciones de la ONU se han reactivado automáticamente 30 días después de que Alemania, Francia y Reino Unido (E3) activaran el mecanismo. Mientras Londres, París y Berlín insisten en que la vía diplomática sigue abierta, Teherán ha calificado las sanciones "snapback" de "nulas". Irán ha advertido que su cooperación con el Organismo Internacional de Energía Atómica (OIEA) dependerá de no sufrir "acciones hostiles", y como medida inmediata, ha retirado a sus embajadores de las tres capitales europeas.