La extrema derecha 'importa' a Kirk a la Eurocámara en una nueva lucha por los símbolos en Bruselas
Las formaciones derechistas aprovechan los mismos ritos y símbolos tradicionales del establishment proeuropeo para tratar de ensalzar a sus figuras referentes
El líder de Vox, Santiago Abascal, durante un homenaje a Charlie Kirk en el evento 'Europa Viva 25'. (EFE/J.J. Guillén)
El ámbito de los símbolos y las emociones en Bruselas ha estado siempre reservado a las fuerzas proeuropeas y federalistas, de los democristianos a la izquierda. Son los que han controlado los ritos y ceremonias desde siempre,porque en realidad han sido los únicos interesados en ello hasta ahora. Pero las cosas están cambiando rápidamente. Si antes la extrema derecha y los ultraconservadores usaban el Parlamento Europeo poco menos que como plataforma para su proyección nacional, ahora en muchos casos participan activamente, tratan de influir desde dentro y dar la batalla política. Lo mismo está ocurriendo con los símbolos y rituales internos.
El asesinato del activista político Charlie Kirk en Estados Unidos, que ha sacudido al ámbito conservador americano y ha provocado una enorme movilización, es el último ejemplo. Aunque Kirk era muy poco conocido en Europa, las fuerzas de extrema derecha en la Eurocámara ven en él el ejemplo de lo que llevan criticando mucho tiempo en Bruselas: se intenta atacar a aquellos que defienden las raíces cristianas de Occidente y la libertad de expresión. Así que, como ha ocurrido en otros lugares, también en la política comunitaria han elevado a Kirk a mártir de su causa.
Homenaje de Vox a Charlie Kirk
La polémica ha llegado a Bruselas porque los partidos de extrema derecha han intentado utilizar los mismos ritos y símbolos que tradicionalmente han sido utilizados por las fuerzas proeuropeas. Lo hacen no solamente porque quieran disputar realmente ese terreno, que también, sino porque hay una mutación dentro de todo el movimiento de extrema derecha que quiere resignificar la Unión Europea en vez de destruirla, convirtiéndola en un proyecto ultraconservador, sino también porque haciéndolo pretenden evidenciar la doble vara de medir de las fuerzas proeuropeas.
El minuto de silencio de la polémica
Así, el día después del asesinato de Kirk las formaciones derechistas trataron de guardar un minuto de silencio en el hemiciclo. El proceso para estas ceremonias consiste en que un grupo político pide a la presidenta de la Eurocámara, en estos momentos la maltesa Roberta Metsola, que se produzca un minuto de silencio. La presidenta de la institución los anuncia al inicio de la sesión, es decir, el lunes de una sesión plenaria. El asesinato de Kirk fue el 10 de septiembre, un miércoles, por lo que este proceso ya no se podía realizar. El eurodiputado ultraconservador (Conservadores y Reformistas, ECR) que pidió el minuto de silencio, decidió entonces, sabiendo ya que por procedimientos no se podía realizar, pedir un punto de agenda, para poder intervenir en el Pleno, haciendo uso de esa intervención para guardar silencio.
Pero la socialdemócrata alemana Katarina Barley, vicepresidenta de la Eurocámara, que presidía en esos momentos la sesión, comenzó a hablar después de que el eurodiputado en cuestión, el sueco Charlie Weimers, empezara a guardar silencio, provocando los gritos y las protestas de las bancadas de los ultraconservadores. Entre los que están ECR la familia política de la primera ministra italiana Giorgia Meloni, el grupo de Patriotas por Europa (PfE), la bancada de partidos como el de Marine Le Pen, Viktor Orbán y Vox, y de los Soberanistas (ENS), el grupo de Alternativa por Alemania (AfD). Aunque no se siguieran los procedimientos correctos y se buscara un atajo para intentar hacer el minuto de silencio, en el sector ultraconservador de la Eurocámara se vio la decisión de Barley como una demostración de que hay una discriminación hacia ellos.
¿No guardó en su momento la Eurocámara un minuto de silencio por George Floyd? ¿Por qué no hacerlo por Kirk entonces? Lo que siguió después fueron decenas de vídeos virales en internet con el mensaje de que el Parlamento Europeo había “denegado” el minuto de silencio. En uno de ellos, incluso, se escucha a una eurodiputada gritar el padrenuestro.
“Los políticos de la UE son nuestros verdaderos enemigos”, decía una de las cuentas que tradicionalmente diseminan desinformación con origen en la extrema derecha europea. La resignificación de símbolos ha ido más allá de Bruselas. En una manifestación que se celebró en París, los participantes llevaron carteles de “Je suis Charlie”, un lema nada inocente, ya que fue el mismo que se utilizó después de la masacre en la redacción de la publicación satírica Charlie Hebdo.
Esta semana, el grupo ENS, liderado por AfD, ha propuesto a Kirk para el Premio Sájarov para la Libertad de Conciencia, el principal galardón que da cada año la Eurocámara. Este premio ha sido otorgado en los últimos años a líderes opositores venezolanos, a Mahsa Amini, a Alekséi Navalni, o a distintos activistas disidentes chinos. Esto no es excesivamente nuevo. En 2024, tanto PfE como ENS presentaron a Elon Musk para el premio, justo cuando más involucrado estaba en la campaña de Donald Trump. De hecho, Musk ya fue presentado en 2023 por el grupo que precedió a ENS.
Además de aprovechar la batalla cultural e ideológica global aprovechando la ola trumpista, la extrema derecha europea lleva tiempo replicando de manera casi automática todas las estrategias que se testan en Estados Unidos. Desde el hecho de que la presidencia rotatoria del Consejo de la UE usara, durante la etapa en la que la ocupó el Gobierno derechista de Viktor Orbán, aliado de Trump, el lema “Make Europe Great Again”, una réplica del “Make America Great Again”, hasta incluso que algunas formaciones hayan pedido que en Europa se copie la idea expresada por Trump de declarar como grupo terrorista el movimiento “ANTIFA”.
El ámbito de los símbolos y las emociones en Bruselas ha estado siempre reservado a las fuerzas proeuropeas y federalistas, de los democristianos a la izquierda. Son los que han controlado los ritos y ceremonias desde siempre,porque en realidad han sido los únicos interesados en ello hasta ahora. Pero las cosas están cambiando rápidamente. Si antes la extrema derecha y los ultraconservadores usaban el Parlamento Europeo poco menos que como plataforma para su proyección nacional, ahora en muchos casos participan activamente, tratan de influir desde dentro y dar la batalla política. Lo mismo está ocurriendo con los símbolos y rituales internos.