Frente a décadas defendiendo los recortes en las cuentas de defensa, el rearme de las fuerzas armadas se ha vuelto una prioridad incluso para algunos gobiernos socialdemócratas europeos. Y el último y mejor ejemplo es Dinamarca. A principios de año, la primera ministra danesa, Mette Frederiksen, hizo una indicación muy clara a su jefe de la defensa: "Compra, compra, compra, ¡compremos más armamento!". Y las compras para ampliar su arsenal han llegado ya. Desde el Ministerio de Defensa se ha señalado que el gasto militar superara este año el 3% del PIB, lo que sitúa al país nórdico entre los europeos que más gastan en la partida militar.
Por primera vez en su historia, Dinamarca anunció la adquisición de armas de precisión de largo alcance, lo que, en palabras de Frederiksen, representa “un cambio de paradigma” en la política de defensa danesa. Con este armamento, el Ejecutivo aspira a adquirir drones o misiles capaces de abatir objetivos a cientos de kilómetros de distancia, con el propósito de crear una “disuasión creíble” frente a la amenaza de Rusia. "La situación es grave para Europa y para Dinamarca, y no hay duda de que Rusia será una amenaza durante muchos años", aseguró.
Según el Ejecutivo, es importante que la fuerza aérea danesa sea capaz de neutralizar posibles plataformas de lanzamiento de misiles o infraestructuras para aviones o drones que amenacen la seguridad de los países de la OTAN, un armamento con el que Noruega, otra socialdemocracia que ha puesto el acelerador en las compras de defensa, ya cuenta. En menos de un año, el Ejecutivo liderado por el laborista Jonas Gahr Støre ha doblado el gasto del país en esta partida. Ambos países tienen en común la preocupación general por la inestabilidad 'made in Rusia' en el continente, con el añadido del Ártico.
Desde el Ministerio de defensa danés anunciaron que aún no tienen decidido qué tipo de armamento de precisión de largo alcance compraran, aunque hay varias opciones sobre la mesa: desde los misiles Tomahawk de fabricación norteamericana, o la ampliación de la flota de aviones de combate F-35, según citaban los expertos.
Esta decisión, señala el ministerio, llega después de la última evaluación de las amenazas elaborada por el Servicio de Inteligencia danés (FE), que alertó en febrero de que Rusia podría representar una amenaza militar en un plazo de dos años si el conflicto en Ucrania quedaba “congelado”. El anuncio del gobierno danés se produjo pocos días después de que Polonia derribara varios drones rusos que habían violado su espacio aéreo, y apenas unas semanas antes de que varios drones de origen aún desconocido paralizaban el aeropuerto de Copenhague.
Apuesta por los sistemas antiaéreos europeos
La otra gran apuesta de Dinamarca para el rearme es la obtención de ocho sistemas de defensa aérea de largo y medio alcance por un valor de 7.770 millones de euros, lo que representa la mayor compra de armamento en la historia del país. El pedido sorprendió a los analistas tanto por su magnitud como por la elección de los proveedores, ya que el armamento elegido para defender el espacio aéreo danés será el sistema francoitaliano SAMP/T, mientras que para el sistema de medio alcance los proveedores serán la empresa francesa MBDA, la noruega Kongsberg y la empresa alemana Diehl Defence.
De esta forma, el gobierno de Copenhague ha optado por comprar equipamiento exclusivamente europeo, a pesar de que el sistema de defensa aérea estadounidense Patriot es el más común en los ejércitos europeos y su solvencia ha sido ampliamente probada en el conflicto de Ucrania. Desde el Ministerio de Defensa han justificado esta decisión alegando que el tiempo de fabricación y entrega del sistema SAMP/T es mucho más rápido, por lo que podrán entrar en funcionamiento entre el año 2028 y el 2029, teniendo en cuenta que el país no cuenta con ningún tipo de sistema antiaéreo desde 2004.
Con estos argumentos, desde Copenhague se ha querido evitar aludir a la crisis diplomática sin precedentes entre Dinamarca y Estados Unidos a raíz del interés del presidente, Donald Trump, en Groenlandia. Según los analistas, la decisión de Dinamarca de ignorar al fabricante norteamericano Lockheed Martin, una de las mayores empresas armamentísticas del mundo, pone en riesgo de tensar aún más las relaciones entre el país nórdico y Washington. Para mitigarlo, el ministerio de defensa danés en los próximos meses tiene previsto ampliar sus efectivos aéreos con 10 unidades más de los aviones de combate F-35, fabricados en EEUU, según informaba la cadena pública DR.
Más vigilancia en el Ártico
El Ministerio de Defensa danés aseguró que la adquisición de estas ocho unidades antiaéreas mejorará significativamente la protección de las ciudades, infraestructuras críticas y equipos militares de Dinamarca. Esta medida reforzará la defensa del país contra una amplia gama de amenazas aéreas, incluyendo aviones de combate, drones, misiles de crucero y misiles balísticos, cubriendo un radio de hasta 150 kilómetros.
Cada unidad SAMP/T cuenta con tres camiones, uno de ellos actúa como plataforma de lanzamiento, el otro como radar, y el tercero como vehículo de comando y control. La mayor ventaja de este sistema frente al norteamericano Patriot es que su radar gira 360 grados, lo que permite hacer frente a ataques múltiples y simultáneos desde varias direcciones. Además, para operarlo hacen falta solamente entre 15 y 20 soldados, mientras que el Ejército estadounidense utilizaa 90 soldados para manejar cada Patriot. Pero, a diferencia del estadounidense, la eficiencia del SAMP/T solamente ha sido probada por Francia, Italia y Singapur, ya que son los únicos ejércitos en el mundo que cuentan con este sistema.
Otra de las mejoras significativas que anunció recientemente Dinamarca para aumentar la vigilancia de su territorio ártico es la compra de aviones P-8 Poseidon, fabricados por Boeing, que cuestan unos 134 millones de euros cada uno. Según informaba la cadena TV2, estos aviones son una de las herramientas disponibles más avanzadas para patrullar la costa este de Groenlandia, ya que están diseñados para revelar la actividad sospechosa de embarcaciones tanto en la superficie como bajo el océano.
Según el investigador en la Academia de Defensa Danesa, Jon Rahbek-Clemmensen, de esta forma, Dinamarca “envía una señal, tanto a sus aliados en la OTAN como al presidente Donald Trump, de que se están haciendo esfuerzos en la vigilancia de la zona”, decía.
Por su parte, en los últimos años el ejecutivo socialdemócrata de Noruega también ha anunciado cambios cruciales en su defensa, impulsado por los requisitos de la OTAN de destinar el 3,5% del PIB en defensa y el 1,5% en infraestructuras relacionadas. Más allá de los drones, en los últimos tiempos Noruega también ha vivido una serie de incidentes de guerra híbrida con sabotajes en los radares de sus bases aéreas y las provocaciones de Rusia en el territorio desmilitarizado de las islas Svalbard en el Ártico. Independientemente, el país también comparte 196 kilómetros de frontera con Rusia en el ártico.
Por estos motivos, el gobierno laborista aprobó hace un año un plan de defensa a largo plazo que prevé gastar 52.000 millones de euros en defensa en los próximos 12 años. Este rearme noruego cuenta con la adquisición de cinco nuevas fragatas, seis nuevos submarinos y aumentar las capacidades de su defensa aérea. Como otros países nórdicos, Noruega también está planteando aumentar el número de conscripciones para el servicio militar, así como aumentar el número de reservistas.
Aunque Noruega parte con una ventaja que muy pocos países, socialdemócratas o no, pueden emular: se trata del único país europeo que puede financiar este incremento del gasto militar sin aumentar el déficit del país, gracias a la contribución de su Fondo Soberano, vinculado a los beneficios de su industria petrolera, que tiene un valor de 1,6 billones de euros.
Frente a décadas defendiendo los recortes en las cuentas de defensa, el rearme de las fuerzas armadas se ha vuelto una prioridad incluso para algunos gobiernos socialdemócratas europeos. Y el último y mejor ejemplo es Dinamarca. A principios de año, la primera ministra danesa, Mette Frederiksen, hizo una indicación muy clara a su jefe de la defensa: "Compra, compra, compra, ¡compremos más armamento!". Y las compras para ampliar su arsenal han llegado ya. Desde el Ministerio de Defensa se ha señalado que el gasto militar superara este año el 3% del PIB, lo que sitúa al país nórdico entre los europeos que más gastan en la partida militar.