España ni fue ni será el único: todos los países que ya reconocen y van a reconocer el Estado de Palestina (y ya van más de 150)
Reino Unido, Canadá, Australia y Portugal se han sumado en septiembre a la lista de más de 150 países que ya reconocen oficialmente a Palestina como Estado, en plena Asamblea General de Naciones Unidas
El reconocimiento del Estado palestino avanza en la diplomacia internacional. Lo que hace apenas una década parecía un gesto reservado a países árabes, latinoamericanos o del bloque socialista, hoy se ha convertido ya en un movimiento global en el que participan naciones de primer nivel. Con más de 150 naciones a favor y una oleada de nuevas adhesiones en los últimos años, Palestina suma cada vez más apoyos que refuerzan su aspiración de ser un Estado soberano.
El año pasado ya marcó un punto de inflexión. España, Irlanda y Noruega formalizaron su reconocimiento el 28 de mayo de 2024, seguidos por Eslovenia el 4 de junio y Armenia el 21. Pocas semanas después, varias islas del Caribe —Barbados, Jamaica, Bahamas y Trinidad y Tobago— también se sumaron. Estos gestos reactivaron el debate en Europa y dejaron claro que el aislamiento diplomático de Palestina empezaba a romperse.
Este año, el ritmo se aceleró. Durante el verano, el presidente francés Emmanuel Macron, el primer ministro británico Keir Starmer y el canadiense Mark Carney adelantaron que darían el paso en septiembre, coincidiendo con la Asamblea General de Naciones Unidas. El anuncio supuso un auténtico terremoto diplomático: tres democracias occidentales, con asiento en foros de máximo poder económico y militar, se unían a una causa que históricamente había dividido a Occidente.
En vísperas de la cumbre de alto nivel sobre Palestina en la ONU, se concretaron varios de esos anuncios. Reino Unido, Canadá, Australia y Portugal reconocieron oficialmente al Estado palestino. A estos países le siguieron los días siguientes Francia. Mónaco, Luxemburgo, Malta y San Marino.
El movimiento británico tiene un valor especial. Londres es miembro permanente del Consejo de Seguridad de Naciones Unidas, con derecho de veto en las resoluciones. Hasta ahora, ninguno de los cinco grandes aliados de Washington se había atrevido a romper el tabú. El gesto de Canadá tampoco es menor: se trata del primer miembro del G7, club que reúne a las economías más desarrolladas, en reconocer formalmente a Palestina. Si Francia confirma su decisión, Estados Unidos quedará como el único miembro permanente del Consejo de Seguridad que no respalda ese reconocimiento.
No se trata de un hecho simbólico. La OLP proclamó la independencia palestina en 1988 en Argelia y, apenas días después, la URSS y China —junto a la mayoría de países del bloque socialista y africano— lo reconocieron. Desde entonces, más de 150 naciones se han sumado, entre ellas Cuba y Nicaragua en América Latina ese mismo año, seguidas por Brasil, Argentina, Chile y casi todos los gobiernos de la región. Colombia cerró la lista sudamericana en 2018. En Europa, Suecia abrió la puerta en 2014, cuando reconoció al Estado palestino en solitario dentro de la UE.
Giulio Maria PiantadosiErnesto TorricoMarta Abascal
El reconocimiento de Palestina ha dejado ya de ser un tema marginal y empieza a formar parte de las grandes discusiones internacionales. En América Latina, salvo excepciones puntuales como México, la mayoría de gobiernos ya dieron el paso. En África y Asia, es prácticamente unánime. En Europa, el debate se ha convertido en una cuestión de alineamiento político y moral, con países como España a la cabeza de un bloque que presiona para que Bruselas adopte una posición común.
La única gran potencia que se mantiene firme en el “no” es Estados Unidos, cuyo respaldo incondicional a Israel ha frenado durante décadas cualquier consenso global. Japón, por su parte, ha optado por la cautela: en septiembre de 2025 anunció que no dará el paso para no deteriorar su relación con Washington.
El reconocimiento del Estado palestino avanza en la diplomacia internacional. Lo que hace apenas una década parecía un gesto reservado a países árabes, latinoamericanos o del bloque socialista, hoy se ha convertido ya en un movimiento global en el que participan naciones de primer nivel. Con más de 150 naciones a favor y una oleada de nuevas adhesiones en los últimos años, Palestina suma cada vez más apoyos que refuerzan su aspiración de ser un Estado soberano.