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Las derechas españolas ante Israel: una relación incómoda
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Red Jean Monnet

Las derechas españolas ante Israel: una relación incómoda

Mientras los conservadores europeos se distancian de Israel, el PP y Junts dudan y exhiben posturas divididas, desmarcándose de la tendencia general y generando debate interno sobre Gaza

Foto: Ayuso recibe a una ciudadana israelí secuestrada dos meses por Hamás en 2024. (EP/Diego Radamés)
Ayuso recibe a una ciudadana israelí secuestrada dos meses por Hamás en 2024. (EP/Diego Radamés)

El pasado jueves el Parlamento Europeo respaldó la propuesta de Von der Leyen de suspender la parte comercial del Acuerdo de Asociación con Israel. Además, la resolución apoya la sanción a ministros extremistas israelíes, aboga por una ayuda humanitaria sin restricciones y plantea el reconocimiento de un Estado palestino. La votación fue histórica al contar con el respaldo del Partido Popular Europeo, incluyendo a varios parlamentarios de la CDU alemana, partido de la propia Von der Leyen y tradicional dique de contención contra las sanciones anti-Israel en la UE. Siguiendo la tendencia mayoritaria de su grupo, los miembros del Partido Popular español votaron a favor de la resolución.

Precisamente en la semana en la que el PP ha ayudado al centro-derecha europeo a dar un histórico giro de timón, dentro de nuestras fronteras, algunos miembros del partido han endurecido sus posturas en sentido contrario. Martínez Almeida ha negado rotundamente que en Gaza se esté produciendo un genocidio, mientras que Díaz Ayuso tomó el Estado de Israel como un socio valioso en la causa por combatir la islamización de occidente (echando mano del marco del choque de civilizaciones, ya planteado por Aznar cuando afirmaba que “si no gana Israel, la próxima guerra será en el sur de Europa”). Llegado el fin de semana, las protestas pro-Palestina que forzaron la suspensión de La Vuelta Ciclista a España produjeron un enfrentamiento retórico entre Pedro Sánchez y los líderes del PP madrileño, quienes continúan presionando para que su partido ofrezca una dura oposición a las medidas que el Gobierno planea tomar ante lo ocurrido en Gaza.

Dado el enfrentamiento de los dos principales partidos españoles respecto a la cuestión palestina, cabe preguntarse qué posición adoptarán los partidos nacionalistas a medida que Moncloa trate de avanzar en sus nuevas medidas contra Israel. Sin ir más lejos, el apoyo de BNG, Bildu, PNV, ERC y Junts sería necesario para ratificar en el Congreso el Real Decreto Ley con que Sánchez pretende consolidar jurídicamente el embargo de armas al Estado hebreo.

Las izquierdas independentistas de tradición marxista (Bildu y BNG) siempre han mostrado una actitud abiertamente pro-Palestina. Tras la Guerra de los Seis Días, que en 1967 enfrentó a Israel contra las potencias árabes de Oriente Próximo, el sionismo fue tomado por la izquierda occidental como una causa colonial orientada a la expansión del capitalismo norteamericano. Así, en un contexto de Guerra Fría en el que Israel contaba con el respaldo de EEUU y el panarabismo se apoyaba en la URSS, los partidos comunistas de Europa (y en menor medida, también los socialistas) se alinearon con el bloque soviético (es decir, con Palestina). En el caso de la izquierda abertzale, el marco colonial con el que se pretendía aprehender la expansión de Israel sirvió de analogía para definir la situación vasca. De hecho, el terrorismo etarra decía inspirarse en movimientos de liberación nacional procedentes del sur global.

Foto: pp-sanchez-asesinato-espanol-israel-condena-hamas

El empeño de la izquierda abertzale con la causa palestina nunca dejó espacio para que el PNV adoptase una postura propia y elaborada sobre Oriente Próximo. Cierto es que desde la izquierda vasca se ha criticado a los lehendakaris nacionalistas la normalización de las relaciones diplomáticas con Israel (En 2018 Urkullu recibió al embajador de Israel en España), así como el establecimiento de acuerdos y redes comerciales que, entre otras cosas, han facilitado la operatividad de constructoras vascas en el país hebreo o la importación de material tecnológico israelí para la Ertzaintza. Sin embargo, el PNV ha procurado no traducir estas relaciones en un discurso público que su electorado pueda identificar con el sionismo. Así, el partido siempre se ha sentido cómodo defendiendo la solución de los dos Estados, reconociendo sin aspavientos el Estado de Palestina. Recientemente, el líder del partido, Aitor Esteban, ha catalogado lo ocurrido en Gaza como “una absoluta barbarie” perpetrada por un “gobierno autoritario e inaceptable”.

Es en el nacionalismo catalán donde la cuestión palestino-israelí causa más revuelo. En primer lugar, destaca el interés intelectual que el Estado de Israel generó entre pensadores catalanistas, antes incluso de la fundación de dicho Estado. Así, en 1938 Rovira i Virgili, militante de ERC, ya se admiraba ante la posibilidad de “reconstruir la patria hebrea”, la cual veía como una obra “justa, necesaria y fecunda”. Incluso con el desarrollo de la Guerra Fría, algunos líderes de ERC dieron continuidad a esas afinidades sionistas de Virgili y, ya en el cambio de milenio, el partido republicano sufrió tensiones internas entre sus líderes pro-Palestina y sus líderes pro-Israel. Estos últimos, entre los que figuraban notables como Carod Rovira, Pilar Rahola o Jaume Renyer, acabaron abandonando el partido y acercándose a Junts, por lo que actualmente ERC mantiene posiciones pro-Palestina homologables a las de las izquierdas postmarxistas. La excepción es Oriol Junqueras (admirador confeso del Estado de Israel), quien continúa presidiendo ERC a costa de mantener un perfil bajo ante la masacre en Gaza.

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Por último, Junts resulta ser el partido español (nacionalista o no) que históricamente más ha defendido al Estado de Israel. De hecho, Jordi Pujol, padre de la antigua Convergència Democrática de Catalunya e ideólogo del catalanismo contemporáneo, se preocupó intelectualmente por el sionismo y, sobre todo, por los paralelismos que este guardaba con el proyecto nacionalista que él mismo diseñó para Cataluña. Igual que le ocurría con Cataluña, Pujol comprendía el Estado israelí como un proyecto de reconstrucción nacional. Esta reconstrucción incluía la promoción desde las instituciones de una identidad común y una lengua propia (fuera una lengua muerta como el hebreo, fuera una lengua en retroceso como el catalán), así como el desarrollo desde cero de instituciones (pseudo)estatales. Asimismo, son comunes en el ideario convergent las alusiones a supuestas características compartidas entre el pueblo judío y el pueblo catalán, tales como el valor del trabajo, los negocios o incluso el sufrir discriminaciones.

Este ideario todavía impregna a la derecha catalanista. Ya bajo la marca de Junts, Puigdemont afirmaría en 2019 que Cataluña e Israel “tienen proyectos nacionales parecidos” y, en las últimas horas, el expresident ha publicado un tuit donde critica duramente las medidas de los gobiernos del Estado y la Generalitat contra Israel, afirmando que “boicotear los productos israelíes y las empresas israelíes por el simple hecho de ser israelíes es un error que debería rectificarse”.

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Hecho este repaso, podemos comprender que todos nuestros partidos nacionalistas con representación en Bruselas votasen a favor de la nueva resolución europea y que, en el seno de Junts, se sintiese alivio por no poseer ningún escaño en el Europarlamento. Esto ha permitido al partido de Puigdemont evitar choques internos, ya que Toni Comín, eurodiputado electo (sin acta), es la principal voz disidente dentro del partido. Comín, ex del PSC y de ERC, ya ha catalogado lo ocurrido en Gaza como “genocidio”.

Es evidente que las medidas propuestas por el Gobierno de España van más allá de lo aprobado por el Parlamento Europeo, por lo que los votos de nuestros partidos en Bruselas no dicen demasiado respecto a las votaciones que se puedan avecinar en el Congreso. En ese sentido, el precedente al que podemos atenernos es la votación del pasado mayo, cuando las Cortes aprobaron la reforma de la Ley 53/2007 con visos a un futurible embargo integral de armas a Estados investigados por genocidio. En esa ocasión, todos los partidos nacionalistas, incluido Junts, votaron a favor. Veremos si la derecha catalanista mantiene su actitud una vez las medidas -igual que Colón desde Barcelona- señalen directamente a Israel.

* Antonio Manuel Álvarez es investigador predoctoral del departamento de Ciencia Política y Relaciones Internacionales de la Universidad Autónoma de Madrid. Forma parte de la Jean Monnet Partnership-Spain, una red académica dedicada a la transferencia de conocimiento sobre la integración europea y que colabora con El Confidencial.

El pasado jueves el Parlamento Europeo respaldó la propuesta de Von der Leyen de suspender la parte comercial del Acuerdo de Asociación con Israel. Además, la resolución apoya la sanción a ministros extremistas israelíes, aboga por una ayuda humanitaria sin restricciones y plantea el reconocimiento de un Estado palestino. La votación fue histórica al contar con el respaldo del Partido Popular Europeo, incluyendo a varios parlamentarios de la CDU alemana, partido de la propia Von der Leyen y tradicional dique de contención contra las sanciones anti-Israel en la UE. Siguiendo la tendencia mayoritaria de su grupo, los miembros del Partido Popular español votaron a favor de la resolución.

Precisamente en la semana en la que el PP ha ayudado al centro-derecha europeo a dar un histórico giro de timón, dentro de nuestras fronteras, algunos miembros del partido han endurecido sus posturas en sentido contrario. Martínez Almeida ha negado rotundamente que en Gaza se esté produciendo un genocidio, mientras que Díaz Ayuso tomó el Estado de Israel como un socio valioso en la causa por combatir la islamización de occidente (echando mano del marco del choque de civilizaciones, ya planteado por Aznar cuando afirmaba que “si no gana Israel, la próxima guerra será en el sur de Europa”). Llegado el fin de semana, las protestas pro-Palestina que forzaron la suspensión de La Vuelta Ciclista a España produjeron un enfrentamiento retórico entre Pedro Sánchez y los líderes del PP madrileño, quienes continúan presionando para que su partido ofrezca una dura oposición a las medidas que el Gobierno planea tomar ante lo ocurrido en Gaza.

Dado el enfrentamiento de los dos principales partidos españoles respecto a la cuestión palestina, cabe preguntarse qué posición adoptarán los partidos nacionalistas a medida que Moncloa trate de avanzar en sus nuevas medidas contra Israel. Sin ir más lejos, el apoyo de BNG, Bildu, PNV, ERC y Junts sería necesario para ratificar en el Congreso el Real Decreto Ley con que Sánchez pretende consolidar jurídicamente el embargo de armas al Estado hebreo.

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