Los drones que sobrevuelan Lituania, Polonia y, presumiblemente, Rumanía, son la versión barata de los ya de por sí económicos Shahed, aunque eso no les resta peligro. Las recientes violaciones del espacio aéreo por parte de Rusia sobre el territorio de la OTAN han llamado la atención sobre un nuevo tipo de dron que se utiliza desde julio de 2024 en la guerra de Ucrania.
El Gerbera (transliteración del ruso Гербера, en español, geranios) representa una generación de drones militares de bajo coste, diseñados específicamente para sobrecargar y confundir a los sistemas de defensa aérea enemigos. O, como en el caso de la incursión en el espacio aéreo de la OTAN, para poner a prueba sus capacidades defensivas.
Las especificaciones técnicas del Gerbera revelan un diseño deliberadamente sencillo: con un peso de despegue sumamente bajo, de un máximo de 18 kilos, su envergadura de 2,5 metros y una velocidad máxima de 160 km/h, es incluso algo más pequeño que los infames drones Shahed/Geran. Sin embargo, posee un notable alcance de hasta 600 kilómetros a una altitud máxima de 3000 metros.
El fuselaje está formado por un armazón interno de contrachapado, recubierto por un cuerpo de espuma rígida, materiales que bien podrían adquirirse en cualquier tienda de bricolaje. Este diseño reduce considerablemente los costes de producción: los servicios secretos ucranianos estiman que un dron Gerbera cuesta unos 10 000 dólares estadounidenses, una mínima parte de lo que cuesta un Shahed-136.
Componentes procedentes de China y Occidente
El dron se propulsa mediante una hélice de empuje, accionada por un motor de combustión convencional. Normalmente, se utiliza un motor DLE60 de 60 cm³ del fabricante chino Mile Hao Xiang Technology, que se puede adquirir en los mercados chinos por entre 430 y 550 dólares estadounidenses. También se ha observado el uso alternativo del motor Stinger de 70 cm³, del fabricante canadiense RCGF Stinger.
Este equipamiento electrónico refleja la vinculación internacional de las cadenas de suministro y, probablemente, también el incumplimiento de las sanciones: los chips instalados proceden de Analog Devices y Texas Instruments (EE. UU.), NXP Semiconductors (Países Bajos), STMicroelectronics y U-Blox (Suiza), así como de XLSEMI (China), a pesar de las restricciones de exportación existentes para tecnologías de doble uso hacia Rusia, tal y como informa el servicio de inteligencia ucraniano GUR en su página War Sanctions.
Según fuentes rusas, el Gerbera puede utilizarse en tres configuraciones diferentes. En primer lugar, como dron kamikaze: está dotado de una cabeza explosiva de hasta cinco kilogramos, considerablemente más ligera que la ojiva del Shahed-136, que oscila entre los 60 y los 90 kilos. Aunque resulta suficiente para atacar objetivos más pequeños, la autonomía probablemente se resienta con esa carga útil; algunas fuentes cifran el alcance en unos 300 kilómetros.
Por otro lado, equipado con una cámara estabilizada del tipo KHY10S90 de Topotek y un módem de red de malla XK-F358 de Xingkay Tech, el Gerbera también puede utilizarse como avión de reconocimiento. Ambos componentes cuestan unos 8000 euros en total y permiten la transmisión de datos incluso con interferencias electrónicas.
Sin embargo, la función más importante del Gerbera es la de señuelo: se utiliza para distraer a los sistemas de defensa aérea ucranianos de objetivos más peligrosos. Gracias a su aspecto, muy similar al del Shahed-136, obliga a malgastar valiosos recursos de defensa aérea en un dron que, en realidad, no está armado.
Una de las características más notables del Gerbera es su sistema de red de malla. Los drones conectados en red pueden intercambiar datos entre sí y retransmitir señales del operador. De este modo, cada dron se convierte en una especie de repetidor en el aire. Esto, a su vez, hace que los drones sean más resistentes a la guerra electrónica y dificulta considerablemente la interferencia en sus operaciones, mediante el uso, por ejemplo, de jammers o inhibidores de frecuencia.
Además, la tecnología permite controlar los drones en enjambre. Es decir, un solo operador puede controlar varios drones Gerbera al mismo tiempo.
Fabricado en China y montado en Rusia
Según los servicios de inteligencia ucranianos, el Gerberano se desarrolla en Rusia ni tampoco se fabrica allí. En realidad, la empresa china Skywalker Technology lo suministra en forma de kit y solamente se realiza el montaje en la fábrica de drones de Alabuga, en Yelabuga (Rusia), para su uso operativo. El Gerbera no figura en el catálogo de productos de Skywalker Technology, lo que sugiere que se ha desarrollado específicamente bajo contrato con la Federación Rusa, según informa el diario británico The Independent.
Uno de los drones que fue derribado sobre Polonia facilitó información al respecto: en él, aparecía la fecha de la inspección final de calidad (2 de septiembre), junto con las letras БГ, que significan "listo para el despliegue", según informa Militarnyi.
El atacante cuenta con ventaja
Desde noviembre de 2024, los drones señuelo como el Gerbera representan aproximadamente la mitad de los drones lanzados por Rusia; una táctica que este país denomina internamente como "Operación falso objetivo". La estrategia surte efecto: las fuerzas de defensa aérea ucranianas deben distinguir entre amenazas reales y señuelos, lo cual no resulta una tarea fácil en el campo de operaciones. A modo de comparación: cada misil Sidewindercuesta unos 400 000 dólares; si se dispara contra un dron señuelo inofensivo, que vale 10 000 dólares, a largo plazo no resulta económicamente viable.
Por eso, el objetivo declarado de Ucrania es poder lanzar hasta 1000 drones interceptores al día. Hasta ahora, estos han demostrado ser muy eficaces para defenderse de la oleada diaria de drones rusos. Estos minidrones podrían devolver la ventaja económica al bando defensor: cuestan entre 2000 y 5000 dólares cada uno, con lo que resultan aún más económicos que los Gerbera.
No es casual que, tras la provocación rusa sobre Polonia, haya aumentado la demanda de conocimientos técnicos ucranianos, como informa Kyiv Independent. Según esta publicación, Polonia, Alemania, Dinamarca y los países bálticos han contactado con los fabricantes ucranianos interesándose por los drones interceptores.
Por el momento, los fabricantes de drones se muestran reacios: en primer lugar, porque todo dron interceptor es necesario en Ucrania; y, en segundo lugar, porque Kiev teme que tras alguna solicitud puedan ocultarse actividades de espionaje. En cualquier caso, actualmente es poco probable que se produzca una exportación a gran escala de esta tecnología, ya que los estrictos controles de exportación ucranianos así lo impiden.
Los drones que sobrevuelan Lituania, Polonia y, presumiblemente, Rumanía, son la versión barata de los ya de por sí económicos Shahed, aunque eso no les resta peligro. Las recientes violaciones del espacio aéreo por parte de Rusia sobre el territorio de la OTAN han llamado la atención sobre un nuevo tipo de dron que se utiliza desde julio de 2024 en la guerra de Ucrania.