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París no sabía qué hacer para rebajar el precio de la vivienda, pero ahora tiene un plan para bajarlo
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París no sabía qué hacer para rebajar el precio de la vivienda, pero ahora tiene un plan para bajarlo

La capital intenta abrirse paso en medio de una crisis urbana que amenaza con expulsar a las clases medias y trabajadoras

Foto: Una calle de París (iStock)
Una calle de París (iStock)

La capital francesa vive atrapada desde hace años en una paradoja: mientras miles de parisinos buscan desesperadamente un alquiler asequible, grandes edificios permanecen vacíos o infrautilizados. El Ayuntamiento, liderado por Anne Hidalgo, ha decidido pasar a la acción con un plan que rompe moldes y que está despertando tanto entusiasmo como recelos.

Uno de los símbolos de esta estrategia se levanta en la rue Nollet, al norte de París. Allí, un antiguo aparcamiento abandonado se ha transformado en 83 viviendas sociales. Los futuros inquilinos serán estudiantes, familias monoparentales y personas con bajos ingresos, que pagarán un alquiler subvencionado. La operación ha supuesto una inversión de 12,3 millones de euros, financiados con dinero municipal y préstamos estatales a largo plazo. La idea es clara: aprovechar lo que ya existe en una ciudad donde apenas queda espacio edificable.

El aparcamiento de la rue Nollet no es un caso aislado. El Ayuntamiento ha identificado unos 800 edificios susceptibles de reconversión, en su mayoría oficinas que han perdido utilidad tras la pandemia y el auge del teletrabajo. Incluso grandes grupos privados, como LVMH, se han visto obligados a integrar viviendas asequibles en sus proyectos. En el caso de la renovación de los almacenes La Samaritaine, la empresa de lujo tuvo que añadir 96 pisos sociales al nuevo complejo comercial.

La meta fijada por el consistorio es que, en 2035, el 40% de las viviendas principales de París sean asequibles. De ese porcentaje, un 30% estará reservado a personas con ingresos muy bajos o sin ingresos, y un 10% a hogares con rentas medias. Para lograrlo, la ciudad ha duplicado su presupuesto en vivienda en apenas cinco años hasta alcanzar los 800 millones de euros anuales, una cifra que cuadruplica el gasto del propio Estado francés.

placeholder Viviendas en Paris (EFE  Edgar Sapiña)
Viviendas en Paris (EFE Edgar Sapiña)

Uno de los puntos más polémicos del plan es la presión sobre los distritos acomodados, donde apenas entre el 2% y el 7% de las viviendas son sociales, frente al 42% de los barrios más humildes. La alcaldía quiere reequilibrar la ciudad obligando a los promotores a reservar hasta un 50% de las nuevas promociones a este tipo de vivienda en zonas con déficit. Una medida que, según el vicealcalde Jacques Baudrier, es imprescindible para evitar que París “se convierta en una ciudad solo para ricos”.

El plan no está exento de detractores. Desde la oposición y parte del sector inmobiliario se advierte de que un intervencionismo tan fuerte puede ahuyentar la inversión privada y reducir aún más la oferta de alquiler libre, en una ciudad que ya ha perdido un 5% de su población en la última década. Las restricciones a la altura de los edificios y las normativas de protección histórica añaden más trabas a quienes aún quieren construir en la capital.

Lo que ocurre en París no es un fenómeno aislado. De Madrid a Berlín, pasando por Nueva York, las grandes capitales buscan fórmulas para frenar unos precios desorbitados que expulsan a las clases medias y bajas. Pero la capital francesa se está convirtiendo en un auténtico laboratorio urbano: reciclar aparcamientos, oficinas y almacenes para darles nueva vida como pisos asequibles.

La capital francesa vive atrapada desde hace años en una paradoja: mientras miles de parisinos buscan desesperadamente un alquiler asequible, grandes edificios permanecen vacíos o infrautilizados. El Ayuntamiento, liderado por Anne Hidalgo, ha decidido pasar a la acción con un plan que rompe moldes y que está despertando tanto entusiasmo como recelos.

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