La OTAN certifica que España gasta el 2% del PIB en defensa: a nadie le interesa que no sea así
La Alianza Atlántica da por buena la inversión anunciada por España y considera que superará la barrera del 2% del PIB acordada en 2014. Pero, ¿cómo lo ha hecho España?
El presidente del Gobierno, Pedro Sánchez, durante un pleno extraordinario en el Congreso. (Europa Press/Jesús Hellín)
Hasta marzo de 2025, Pedro Sánchez, presidente del Gobierno, mantuvo que España alcanzaría el 2% del PIB de gasto en defensa… en 2029. Ahora, a finales de agosto, la OTAN ha proyectado que el país alcanzará esa cifra este año, cumpliendo así con el conocido como "compromiso de Gales", un acuerdo del 2014 por el cual los miembros de la Alianza Atlántica se establecían la meta de alcanzar esos niveles de inversión en seguridad y defensa.
El incremento es enorme. Solamente Luxemburgo (69%), Bélgica (57%), Eslovenia (51%), Noruega (49%) y Dinamarca (45%) han superado a España en el ritmo de incremento del gasto militar, y tres de estos Estados miembros son países muy pequeños, que pueden registrar ese incremento con una inversión en términos reales bastante limitada.
¿Qué ha ocurrido? ¿Cómo ha hecho España para pasar del 1,43 en 2024 al 2% en solamente un año? Desde la OTAN se considera que la proyección de España es sólida. Explican que se ha mirado con mucho detalle. ¿Ha cambiado quizás lo que se define como gasto en defensa? La respuesta en este caso también es "no", según fuentes de la Alianza Atlántica. ¿Qué ha pasado entonces? ¿Ha aumentado España un 43% su gasto militar de la noche a la mañana?
Es difícil decirlo con total seguridad. La OTAN no es una organización especialmente transparente. Por ejemplo, el objetivo de gasto militar, originalmente acordado en Gales en 2014 y ahora actualizado en La Haya para que se llegue al 5% exigido por el presidente de EEUU, Donald Trump, está vinculado a un acuerdo de adquisición de capacidades militares que es la columna vertebral de la Alianza.
Ese acuerdo, sin embargo, es totalmente confidencial. La gran queja del Gobierno español de cara a la cumbre de La Haya iba precisamente en esa dirección, como explicaban fuentes aliadas. ¿Por qué el acuerdo vinculante no es cumplir con esos compromisos de capacidades, en vez de un simple porcentaje fijo para todos? España defiende ante la Alianza que podrá cumplir con ese compromiso de capacidades invirtiendo solamente un 2,1% del PIB. El secretario general discrepa.
La cuestión es que la definición de gasto en defensa, que es común desde los años cincuenta, es relativamente amplia. Se tienen en cuenta "los pagos realizados por un Gobierno nacional (excluidas las autoridades regionales, locales y municipales) específicamente para satisfacer las necesidades de sus fuerzas armadas, las de los aliados o las de la Alianza", explica la propia OTAN. Pero no es tan sencillo. Se incluyen, por ejemplo, fuerzas policiales nacionales, guardacostas y otros servicios vinculados al Ministerio del Interior, o cualquier gasto vinculado a defensa que no salga directamente del Ministerio de Defensa. También se tienen en cuenta el pago de las pensiones y otros gastos vinculados.
'Ayúdame a ayudarte'
Desde la OTAN explican que su definición de gasto en defensa es la misma, pero que España puede haber empezado a contar partidas que hasta ahora dejaba fuera. A eso mismo apuntaban fuentes diplomáticas españolas durante la primavera de 2025, cuando maniobraban en Bruselas para cuadrar números: a que había otros Estados miembros que contabilizaban como gasto en defensa cosas que España no tenía en cuenta.
Primero porque durante la crisis y la época de la austeridad había que hacer ver que uno gastaba lo menos posible en aquello que parecía prescindible, y entonces todavía, la seguridad y la defensa lo eran, y después porque el Gobierno que llegó tras la moción de censura de 2018 tampoco veía ningún atractivo político en engordar las partidas destinadas a defensa.
Lo que es seguro ahora es que políticamente a nadie le interesa que España no llegue al 2%. Al Gobierno español le quita del foco, al menos momentáneamente, y a la Alianza Atlántica le permite decir por primera vez desde 2014 que todos los socios cumplen con el compromiso de Gales.
En 2025, los países que quedaban por llegar al 2% han cruzado, todos, esa barrera, que era, más bien, "un punto de salida". Lo que se haya tenido en cuenta o no en este año es algo que solamente saben los dos lados de la cuestión. La OTAN por uno y el Gobierno por el otro. A ninguna de las dos partes le interesa que esto no sea así, poner trabas adicionales o complicar la situación. Los dos lados de esta cuestión tienen una misma actitud: ayúdame a ayudarte.
Meses de presión
En enero, Mark Rutte, secretario general de la OTAN, viajó a Madrid, y el mensaje público seguía siendo el mismo: España cumpliría a finales de la década. El holandés y su equipo presionaron mucho al Gobierno. El Ejecutivo español se mostraba abierto a avanzar, pero evitando dar detalles, abriéndose a ello de manera muy discreta y privada. En marzo, por primera vez, Sánchez explicó públicamente que aceleraría los tiempos. A finales de ese mes, durante una conferencia, Rutte tuvo un desliz. "España quiere llegar al 2% este verano", dijo el holandés.
Moncloaprotestó. El secretario general hablaba con conocimiento de causa. El Gobierno tenía la determinación, pero necesitaba tiempo para preparar el terreno. En abril, Sánchez anunció 10.471 millones adicionales de gasto en defensa que le permitían alcanzar el objetivo del 2%.
Por encima de todo lo demás, permitía a Rutte seguir con su misión particular: apaciguar a Donald Trump y asegurarle que gracias a él todo el mundo había aumentado de manera espectacular su gasto militar. Porque el objetivo central del holandés era que la cumbre de la OTAN en La Haya fuera un éxito, un tour de force para queTrump volviera feliz a Washington y EEUU mantuviera su compromiso con la seguridad euroatlántica.
"Todos los países [de la OTAN] jugaron a ese juego diplomático de negociación con Estados Unidos", apunta Alberto Bueno, experto en defensa y geopolítica de la Universidad de Granada y de la Universidad de Leipzig. El analista recuerda que, justo antes de la cumbre de La Haya en enero, Sánchez quiso jugar otra partida, pero que el capítulo ahora es otro. "Que España reciba esta 'bendición' por parte de la OTAN justo el día en el que la ministra está en Alemania, justo después de un editorial en El País [en el que se critica el paso atrás de España en la esfera internacional], es elocuente, y no es casualidad", continúa.
"España ha salido rápidamente a enarbolar la bandera de 'ojo, estamos cumpliendo, somos aliados fiables', un discurso que está repitiendo cada dos por tres", asevera Bueno. Que se ha tomado la mano del ayúdame a ayudarte. Aunque hay señales de cierto resquemor. "Quizá cuando tienes que repetir que eres un socio fiable, es que a lo mejor hay algunos que piensan que tanto no lo eres", concluye el experto.
Hasta marzo de 2025, Pedro Sánchez, presidente del Gobierno, mantuvo que España alcanzaría el 2% del PIB de gasto en defensa… en 2029. Ahora, a finales de agosto, la OTAN ha proyectado que el país alcanzará esa cifra este año, cumpliendo así con el conocido como "compromiso de Gales", un acuerdo del 2014 por el cual los miembros de la Alianza Atlántica se establecían la meta de alcanzar esos niveles de inversión en seguridad y defensa.