A Trump le robaron las elecciones en 2020: la mentira más cara del mundo aún sale barata
Las teles que defendieron la conspiración vuelven a sufrir un varapalo —ya van casi 900 millones pagados en acuerdos extrajudiciales—, pero Putin y Trump mantienen el bulo caliente porque sigue cumpliendo una función
Quizá el nombre de Arnon Mishkin no le diga a usted nada, tampoco a la mayoría de los estadounidenses, pese a que Mishkin evitó que el agitado recuento electoral de 2020 (cuando Biden ganó las elecciones a Trump) acabara en guerra civil (con Trump declarándose ganador y atrincherándose para siempre en la Casa Blanca). Cuando el resultado estaba aún en disputa en la convulsa noche electoral, Fox News adelantó que los demócratas habían ganado en Arizona, pese a que aún quedaba bastante recuento en ese estado, cerrando el camino a la victoria de Trump. Fue uno de los momentos mediáticos más explosivos e inesperados nunca vistos: mientras el resto de cadenas nacionales -algunas abiertamente anti trumpistas- tardaron horas (y hasta días) en decantar Arizona en favor de Biden, la televisión favorita de Trump puso el pulgar hacia abajo.
Una hora después del anuncio, y con los presentadores de Fox sin entender del todo por qué habían despachado tan rápido Arizona, Mishkin entró en directo a explicar los motivos.
-Arnon, necesitamos que respondas a varias preguntas. Arizona: ¿Estás 100% seguro?
-Sí.
A Mishkin se le escapó un "lo siento" y procedió a explicar sus "matemáticas". Aunque Trump ganara la mayoría del voto restante en Arizona, no podía superar los siete puntos que le llevaba entonces Biden de diferencia. Mishkin lo sentía mucho, pero…
La decisión de Mishkin -criticada en directo por algunos de los presentadores y tertulianos de Fox- reventó la estrategia trumpista de impugnar el resultado -es difícil dar la batalla cultural cuando los tuyos no la toman en serio. Al menos a corto plazo, porque a largo plazo las cosas serían diferentes. 1) La conspiración electoral (el agravio de unas elecciones supuestamente robadas) sirvió para alimentar a Trump y a sus bases durante la larga travesía del desierto… que le acabó llevando a su segunda presidencia. 2) El relato de las urnas amañadas se propagó con éxito a otras elecciones y a otros países como herramienta de desestabilización. 3) El bulo sigue tan vigente que Trump y Putin volvieron a atizarlo en su reciente cumbre por Ucrania. 4) Fox News, inesperado héroe informativo de la noche electoral de 2020, acabó viviendo un carísimo calvario judicial por vender el relato del voto amañado los meses posteriores a las elecciones. ¿Por qué Fox hizo primero una cosa y luego la contraria?
La rabia
Debido a la morosa precariedad del recuento estadounidense, las teles juegan un rol estelar en las noches electorales, al contar con sistemas para predecir los resultados. Dentro de los profesionales más prestigiosos del gremio estaba Arnon Mishkin, al que sus simpatías demócratas no le habían impedido estar al frente del equipo de verificación electoral de Fox, con altos grados de autonomía: Rupert Murdoch, dueño de Fox, se enfrentó al clan Trump por la decisión sobre Arizona. Noche electoral. "La rabia de Trump se enfocaba en Fox... Él era la gallina de los huevos de oro en Fox, se lo debían, pero los Murdoch siempre estaban intentando joderle… Para Trump, estaba meridianamente claro que había ganado Arizona, pero Fox y los Murdoch, por razones pérfidas, desleales y muy mezquinas, estaban tratando de robarle el triunfo… Trump empezó a moverse enfurecido. Ordenó a Jared (Kushner, su yerno) que llamará a Rupert y a Lachlan… Hacer algo. Llamar a todo el mundo. Luchar para revertir la decisión. Pero los Murdoch, tras repetidas llamadas (del equipo de Trump), se lavaron las manos sobre Arizona", contó Michael Wolff en Landslide, libro sobre los últimos días de la presidencia de Trump.
Pero mientras el equipo de Mishkin mantenía que los demócratas habían ganado limpiamente las elecciones de 2020… los presentadores estrella de Fox sostendrían con ardor lo contrario… hasta pasarse de frenada. Dominion y Smartmatic, empresas encargadas del recuento, pusieron cuatro demandas a Fox y Newsmax (la otra gran tele de cable trumpista) por acusarles de manipular el voto. Noticia de esta semana: Newsmax ha alcanzado un acuerdo extrajudicial con Dominion. 67 millones de dólares para evitar el juicio.
"Nos alegra haber alcanzado este acuerdo", dijo Newsmax en un comunicado, donde calificó su cobertura electoral de "justa, equilibrada y dentro de los estándares profesionales del periodismo". Según recordó el New York Times, Newsmax acusó sin pruebas a Dominion de tener vínculos con Venezuela y "sobornar a funcionarios gubernamentales" para manipular las elecciones. El pasado septiembre, Newsmax ya pagó 40 millones a Smartmatic por lo mismo. A Fox le va aún peor. Tras abonar la cifra récord de 787 millones a Dominion en 2023, se enfrenta ahora a una demanda de Smartmatic de 2700 millones de dólares, con el juicio a las puertas, y un más que posible acuerdo extrajudicial millonario al caer (las teles evitan los juicios a toda costa porque las posibilidades de perderlos y pagar aún más es alta, pero también por miedo a que el impacto mediático amplifique sus trapicheos periodísticos, con el consiguiente problema de imagen)
No es raro que los acuerdos extrajudiciales se alcancen en el último minuto. Más extraño es que el montante final sea de 787 millones. Según contó Brian Stelter en su libro Network of lies, los abogados de Fox colapsaron tras ver la composición del jurado: cinco afroamericanos, dos afroamericanas, un hombre blanco, tres mujeres blancas y una mujer latina. "Por decirlo de algún modo, no eran el televidente estándar de Fox (de cada cien espectadores de Fox, uno es negro)". O uno de los problemas de fondo que atraviesa este caso: cuando uno está enganchado a su parroquia de feligreses, cuando sale afuera pasa mucho frío.
La purga
Cinco días después de que Fox acordara pagar 787 millones a Dominion, la cadena se cargó el programa de su presentador alfa, Tucker Carlson. Aunque nunca hubo una explicación oficial, Tucker cree que Dominion pidió su cabeza. "Cancelar mi programa fue una de las condiciones del acuerdo [entre Fox y Dominion]. Murdoch no debía testificar. Se pactó minutos antes del juicio", contó el presentador en su biografía. Fox y Dominion niegan que Tucker fuera la letra pequeña del acuerdo.
En el libro de Stelter, analista jefe de medios de la CNN, también se duda de la teoría de Carlson. Stelter no cree que Tucker formara parte del acuerdo extrajudicial, pero sí cree que la instrucción del caso fue la puntilla para el presentador, al aflorar cientos de conversaciones privadas incómodas de Tucker (mails, wasaps), aunque también de otros periodistas y directivos de Fox. Los mensajes minaron la confianza interna en Tucker a todos los niveles. Leer a tu periodista estrella abusando de sus compañeros de oficina, con especial inquina hacia las mujeres y cualquiera que pudiera hacerle sombra, no fue plato de gusto para nadie en Fox. Para cuando la cadena indemnizó a Dominion, Tucker ya había quemado todos los puentes.
Por otro lado, el material también demostró que la cadena alimentó la conspiración electoral pese a saber que era falsa, motivo final de su descalabro judicial. Un ejemplo entre muchos del papelón de Fox durante la instrucción: cuando el abogado de Dominion preguntó a Murdoch qué opinaba de los que seguían creyendo que a Trump le robaron las elecciones, el dueño de Fox respondió: "Que están chiflados". Pero los que Murdoch llamaba "chiflados" traían audiencia, dinero e influencia a Fox, que decidió mirar hacia otro lado.
Dentro de que Tucker también se sumó a los negacionistas del resultado electoral de 2020, la gran paradoja es que la conspiración contra Dominion y Smartmatic siempre le pareció una "locura". Bien porque el bulo lo lanzó un programa de Fox que no era el suyo -tendemos a ver a la cadena como un todo trumpista sin fisuras, pero la competencia entre programas es salvaje-, bien porque era demasiado disparatado para los estándares de Tucker (que ya es decir), además de pasar de puntillas por la historia en su programa, Tucker se mostró hostil con la conspiración en las comunicaciones internas.
Es lógico que en Fox hubiera dudas con la conspiración, pues su origen no pudo ser más descabellado. Atentos.
Una señora tronada
Cualquiera que trabaje en un periódico sabe que casi todos los días llegan mails de ciudadanos anónimos denunciando graves casos de corrupción. A veces hay buen material y hasta algún ministro puede acabar descabezado; pero muchas otras se trata de mensajes de alguien que quizá no pase por su mejor momento, asegurando que siete tiradores acabaron con la vida de JFK… y seis de ellos eran enanos a sueldo de la CIA. El mail que alertó a Fox sobre los presuntos manejos de Dominion, enviado por una mujer llamada Marlene Bourne, era del segundo tipo...
"Fox decidió soltó la pasta para cumplir su deber (mantener a la audiencia trumpista felizmente sintonizada) y satisfacer a los inversores"
Para empezar, Bourne admitía en el texto que en ocasiones escuchaba voces -da gusto cuando al periodista le ponen tan fácil la tarea de diferenciar entre información y disparate. Dicho lo cual, Bourne lanzaba todo tipo de acusaciones sin pruebas contra las empresas de recuento de votos. ¿Sus fuentes? El calcetín parlante de su mano derecha (y esta vez no es broma).
Según publicó el Daily Beast, las teorías de Marlene Bourne sobre el presunto fraude se basaban en "una amplia variedad de fuentes, como los mensajes ocultos que detectaba en películas, en canciones que escuchaba en la radio y en conversaciones que oía por casualidad en la cola del supermercado".
Lo contó Stelter en su libro: "Algunas partes del correo electrónico de tres páginas eran, según admitía la propia autora en el texto, "una locura". [La mujer] aseguró estar "decapitada internamente"; describió haber tenido visiones, y añadió que "el viento me dice que soy un fantasma". Ninguna de esas gigantescas red flags impidió a Fox dar la máxima cobertura a las teorías de la señora. El mail alienado de Marlene llegó a Fox y a una asesora de Trump, la ex fiscal Sidney Powell. Al día siguiente, todos ellos (menos la señora que estaba cucú) soltaron las bombas en directo: estábamos ante un "masivo y coordinado esfuerzo por robarle las elecciones al pueblo estadounidense, destruyendo votos para Donald Trump y fabricando votos para Joe Biden… Están volatilizando votos del sistema informático y añadiendo otros que no existían", aseguró Powell en Fox. ¿Los culpables? Las empresas que hacían el recuento, supuestamente infiltradas por la Venezuela chavista (China e Irán se sumarían con el tiempo al relato).
Fue el primer gran pico de audiencia de Fox tras perder audiencia por el arizonazo. La bola de nieve no dejó de crecer hasta que Dominion recurrió a los tribunales tras varias advertencias ignoradas por Fox, que nunca creyó que el proceso judicial acabaría como acabó. Maria Bartirono fue la presentadora de Fox que lanzó la conspiración. Cuando el abogado de Dominion le preguntó luego por el mail de Marlene, Bartirono admitió que la primera vez que lo leyó le pareció "extraño".
Esos días, Tucker dijo a su equipo que la conspiración contra Dominion era una "mierda" "absurda". También calificó de "lunática" a la asesora que difundía la trola en sus platos. Se lo contó Tucker a un amigo esos días: "Sabes que tengo gran tolerancia hacia los chiflados, pero Sidney está demasiado chalada". Trump acabó purgando a su asesora cuando la conspiración empezó a hacer más mal que bien al trumpismo. Pero que Tucker no se subiera a ese tren, no quiere decir que no condujera otras locomotoras desbocadas, como cuando denunció que una trama de muertos había votado por Biden en las elecciones, con nombres y apellidos de personas fallecidas… que resultaron estar vivas.
Fuego amigo
La otra gran paradoja es cómo Fox, que reventó la conspiración en la noche electoral, acabó pagando los platos judiciales rotos por mentir. La respuesta es: precisamente por eso. En efecto, a sus espectadores les generó tal shock que adelantaran el triunfo de Biden en Arizona, que los siguientes días Fox sufrió una oleada de ataques de los suyos, con caída de suscriptores y fuga de espectadores hacia Newsmax, tele emergente que nunca se bajó del barco conspiratorio. O Fox como nido de rojos (que se dice pronto).
Con Trump disparando en redes contra la cadena (Murdoch ha contado que a Trump "no le vale con que Fox sea un 90% trumpista, exige el 100%, algo que no podemos dar"). Presos del pánico, los directivos de Fox llamaron al cierre de filas trumpistas en la cadena. El pecado original de dar Arizona a Biden, por tanto, llevó a la cadena a subirse después sin filtro a la conspiración electoral, con las catastróficas consecuencias judiciales conocidas.
Drama interno resumido por Stelter en su libro:
1) "La presión de la audiencia era castradora. La derecha trumpiana ya desconfiaba de todo y de todos. Fox era una de las pocas marcas medianamente confiables de la derecha. Pero debido a Arizona, Fox perdió gran parte de esa confianza. Menos confianza significaba menores índices de audiencia, una cadena menos poderosa, un negocio más débil y contratos menos lucrativos para los presentadores, por lo que estos estaban desesperados por recuperar esa confianza".
2) "La opinión de Murdoch era que "ya habíamos pasado por esto tras la victoria de Obama. Nuestra audiencia bajaría, pero en pocas semanas la recuperaríamos". Internamente, no obstante, los ejecutivos de Fox pensaban que el proceso de reconstrucción llevaría mucho más tiempo después de lo de Arizona, quizás de seis a doce meses. Pero ese no es el tipo de cronograma que a los directores de una empresa que cotiza en bolsa, entrenados para impresionar a los accionistas cada tres meses, les gusta escuchar".
3) "Fox se enfrentaba a un nuevo paradigma [tras Arizona]: la audiencia ya no confiaba más en ellos… por no mentir".
El desvío arizonil, por tanto, se iba a corregir bruscamente. Fox fue la primera cadena que tuvo datos para declarar ganador a Biden (un viernes por la noche, la competencia no dio el resultado hasta el sábado por la mañana) pero no hizo nada con ellos. Fue la última de las grandes cadenas en dar el resultado electoral. La parálisis generó chanzas en Twitter sobre un Arnon Mishkin esposado en un sótano de la cadena para que no la liara otra vez. Atado y bien atado.
Enemigos íntimos
El pensamiento de Rupert Murdoch sobre la bronca electoral de 2020 está resumido en un editorial del New York Post el octavo día del recuento. Murdoch, propietario del Post, revisó personalmente el texto, que llamó a Trump a comportarse con "dignidad", "abandonar las conspiraciones sin fundamento" y declarar ganador a Biden. Pero mientras Murdoch dejaba caer eso, Fox echaba gasolina al fuego conspiratorio. Hay que ahondar, por tanto, en las contradicciones políticas de Murdoch y en su relación pasivo agresiva con Trump. Relación de enemigos íntimos en la que Murdoch interpretaba el papel de recto señor del establishment, Trump el de oveja descarriada, y ambos el de señores a los que le gusta más el dinero que a Locomía un abanico.
"El conservadurismo de Murdoch era simplemente el de un señor mayor: conservadurismo de mantener el statu quo. Murdoch no buscaba una disrupción radical, pero ahora su propia empresa estaba siendo utilizada [por Trump] para socavar, burlar y dinamitar el statu quo. Como pionero del sensacionalismo, del averigua qué quiere la gente y dáselo sea lo que sea, sabía que todo era cuestión de dinero. La genialidad de Murdoch fue su capacidad para utilizar el poder del sensacionalismo en beneficio propio. Pero ahora era el sensacionalismo [de Trump] el que lo estaba usando a él", resumió Wolff sobre el caso Dominion en The Fall: The End of Fox News and the Murdoch Dynasty.
Durante el interrogatorio del abogado de Dominion, Murdoch expresó su opinión sobre Trump sin medias tintas". ¿Cree que el presidente Trump tuvo mal perder? Sí. ¿Es Trump un loco egomaniaco? Sí. ¿Cree que el partido republicano se está autodestruyendo en el altar de Trump? Sí. Murdoch parecía feliz diciendo eso en alto para sacárselo de encima", recogió Stelter en su libro.
Aunque las relaciones personales de Murdoch con el presidente de EEUU eran complicadas, como pareja mediática oficiosa siempre fueron muy rentables… al menos hasta que Fox se quemó con la gasolina del recuento electoral. Aunque el trumpismo le haya acabado saliendo por un pico a Fox por las demandas -la cadena declaró 54 millones de dólares de pérdidas en el primer trimestre de 2023 por el pago de 787 millones a Dominion- hasta entonces todo había sido oro. Fox ganó una media de 1690 millones de dólares anuales durante el primer mandato de Trump, triplicando a sus grandes rivales en la tele por cable, CNN y MSNBC. El dinero, por tanto, fue un motivo de peso para que Murdoch siguiera alineado con el trumpismo pese a todo; la política, también.
Según contó Trump sobre su reciente cumbre con Vladímir Putin, el presidente ruso le reconoció que le habían robado las elecciones en 2020. Todo ello a la vez que las teles afines al trumpismo volvían a desembolsar una millonada por mentir sobre el resultado electoral. Realidades paralelas.
En efecto, a estas alturas de la comunicación digital y la política emocional, a la realidad, por tozuda que sea, le cuesta imponerse a las conspiraciones polarizadas, sobre todo mientras estas sigan cumpliendo alguna función política o social. Mientras el relato sobre que Trump perdió las elecciones tenga un cometido -ya sea alimentar la maquinaria trumpista con agravios, facilitar las campañas rusas de desestabilización sobre los sistemas electorales occidentales, o darle audiencia y beneficios a Fox- merecerá la pena seguir pagando millonadas en los juzgados (sobre todo si la fiesta no la paga Trump, sino los empresarios).
"Fox decidió asumir el dolor (soltar la pasta) para cumplir con su deber (mantener a la audiencia trumpista felizmente sintonizada) y satisfacer a los inversores", zanjó Stelter.
Caroline Orr Bueno, experta en desinformación, resumió igualmente con negrura los acuerdos extrajudiciales de Fox. "Es como un bar que paga impuestos por el alcohol por primera vez, no van a dejar de vender alcohol por ello. Pero si el negocio de los bares es vender alcohol -sin alcohol no hay bar- el negocio de Fox es vender mentiras".
No van a dejar de hacerlo, en efecto, solo porque tengan que pagar por ello. Solo son negocios, casi nada va a cambiar, etc, etc, etc. Cuando pagar por mentir acaba saliendo a devolver.
Quizá el nombre de Arnon Mishkin no le diga a usted nada, tampoco a la mayoría de los estadounidenses, pese a que Mishkin evitó que el agitado recuento electoral de 2020 (cuando Biden ganó las elecciones a Trump) acabara en guerra civil (con Trump declarándose ganador y atrincherándose para siempre en la Casa Blanca). Cuando el resultado estaba aún en disputa en la convulsa noche electoral, Fox News adelantó que los demócratas habían ganado en Arizona, pese a que aún quedaba bastante recuento en ese estado, cerrando el camino a la victoria de Trump. Fue uno de los momentos mediáticos más explosivos e inesperados nunca vistos: mientras el resto de cadenas nacionales -algunas abiertamente anti trumpistas- tardaron horas (y hasta días) en decantar Arizona en favor de Biden, la televisión favorita de Trump puso el pulgar hacia abajo.