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El descontento con Netanyahu eclosiona en un movimiento masivo de protesta en Israel
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"UNA GUERRA SIN SENTIDO"

El descontento con Netanyahu eclosiona en un movimiento masivo de protesta en Israel

Una décima parte de la población del país se movilizó este domingo para pedir el fin de la guerra y el retorno de los rehenes, mientras se ultiman los preparativos para la ofensiva final en la ciudad de Gaza

Foto: Cientos de miles de personas protestan en los alrededores de la llamada Plaza de los Rehenes en Tel Aviv el domingo por la noche (Reuters/Aviv Atlas)
Cientos de miles de personas protestan en los alrededores de la llamada Plaza de los Rehenes en Tel Aviv el domingo por la noche (Reuters/Aviv Atlas)
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Mientras el estado mayor israelí ultima los detalles del plan para el asalto militar definitivo contra la ciudad de Gaza, cientos de miles de personas salieron a la calle este domingo por la noche para pedir el fin de la guerra y el retorno de los rehenes en manos de Hamás. Casi medio millón de personas se reunieron en la llamada Plaza de los Rehenes y aledaños, según el diario The Jerusalem Post, mientras que en todo Israel, los manifestantes habrían llegado casi al millón. Unas cifras enormes para un país de apenas diez millones de habitantes, y que pone de manifiesto el hartazgo de una gran parte de la población israelí con la estrategia del gobierno de Benjamin Netanyahu respecto a la guerra.

Las movilizaciones, organizadas por el llamado Foro de las Familias de Rehenes y Desaparecidos, incluyeron también huelgas y cortes de carretera, neumáticos quemados y concentraciones frente a las casas de políticos y a cuarteles militares. “El pueblo exige: ¡Parad el combate!”, fue uno de los eslóganes más coreados, junto a cánticos animando a los soldados a negarse a servir en la guerra y exigiendo la salvación de los rehenes. “Exigimos un acuerdo completo y alcanzable y un fin a la guerra. Pedimos lo que es legítimamente nuestro: nuestros hijos. El gobierno israelí ha transformado una guerra justa en una guerra sin sentido”, declaró Einav Zangauker, madre de uno de los rehenes más conocidos y una figura clave en el movimiento de protesta.

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Horas antes el jefe del estado mayor israelí, el teniente general Eyal Zamir, se reuniese con los principales mandos militares a cargo de la campaña en Gaza. “Hoy estamos aprobando el plan para la siguiente fase de la guerra”, declaró Zamir en un comunicado. Algo con lo que muchos israelíes no están de acuerdo, porque creen que pone en peligro no solo a la veintena de rehenes que se cree que aún siguen con vida, sino también la propia existencia de Israel.

Es improbable que las protestas se vayan a quedar en esta simple jornada, entre otras cosas porque la reacción del gobierno israelí ha sido acusar a los manifestantes de hacerle el trabajo sucio a Hamás. “Aquellos que hoy piden el final de la guerra sin derrotar a Hamás no solo están endureciendo la posición de Hamás y retrasando el regreso de nuestros rehenes, están asegurando que los horrores del [atentado del] 7 de Octubre vuelvan a repetirse”, ha declarado Netanyahu. El ministro de Finanzas, el ultraderechista Bezalel Smotrich, ha calificado las manifestaciones de “campaña mala y dañina que juega a favor de Hamás, entierra a los rehenes en los túneles e intenta que Israel se rinda ante sus enemigos y ponga en riesgo su seguridad y su futuro”.

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Pero estos argumentos ya no convencen a un amplio sector de la población, que ha visto como el gobierno de Netanyahu saboteaba una y otra vez las negociaciones con Hamás que podrían haber ayudado a liberar a los rehenes. “Vivimos entre una organización terrorista que retiene a nuestros hijos y un gobierno que rechaza liberarlos por razones políticas”, se quejaba Yehuda Cohen, padre de otro rehén llamado Nimrod. El líder opositor Benny Gantz ha condenado al gobierno por “atacar a las familias de los rehenes” y ser “responsable de la cautividad de sus hijos a manos de Hamás durante casi dos años”. Otros políticos de alto perfil, como el centrista Yair Lapid y el ex ministro de defensa Yoav Gallant, también tomaron parte en las manifestaciones.

“Bibi, traer de vuelta a los rehenes y a nuestros hijos no es un regalo al enemigo; es un acto moral, ético y judío”, proclamó sobre el estrado Ruby Chen, padre de Itay Chen, soldado israelí-estadounidense muerto el 7 de octubre y cuyo cuerpo sin vida sigue en Gaza. “Usted y su gobierno llevaron dinero catarí a Gaza durante años. Convirtieron a Hamás en una monstruosa máquina de guerra. ¡Bajo su mando, Hamás atacó la frontera de Gaza y mató a más de 1.200 israelíes! Y bajo su mando, se tomaron 250 rehenes, y 50 siguen allí, incluido mi hijo. ¿Y después de ese fracaso, tiene el descaro de decir que el precio de traerlos de vuelta es demasiado alto? ¿Dónde está su vergüenza?”, añadió el progenitor, según declaraciones recogidas por Haaretz.

Un manifestante con un cartel que dice

Preparativos finales

A decir verdad, aunque quisiera, Netanyahu lo tendría difícil para poner fin a la guerra en este momento. En marzo, el primer ministro israelí dio órdenes de romper la tregua con Hamás ante la amenaza, muy real, por parte de los miembros ultraderechistas de su gobierno de hacer saltar por los aires el ejecutivo de coalición. Ahora no parece que el premier israelí tenga más margen de maniobra, sino más bien al contrario.

Otro de los motivos por los que tantos israelíes se han echado a las calles es que la nueva ofensiva en Gaza requerirá que miles de reservistas sean llamados de nuevo a filas, para tomar parte en una guerra a la que muchos ya no le ven sentido. Por ese motivo, el jefe del estado mayor israelí indicó este domingo que el ejército tratará de “minimizar el uso de fuerzas de reserva todo lo que sea posible” durante esta operación.

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Desde hace más de una semana, el ejército israelí está acumulando tropas en la frontera con Gaza, en preparación del ataque contra la capital del territorio. Imágenes de satélite muestran la concentración de soldados y equipos que señalan de forma inequívoca los preparativos para una ofensiva terrestre a gran escala. El sábado pasado, las FDI anunciaron que se disponen a iniciar el desplazamiento forzoso de la población civil desde la Ciudad de Gaza hacia el sur de la Franja, proporcionándoles tiendas y equipos para su reasentamiento en “zonas seguras”.

Un plan que Israel califica de “evacuación”, y que sería ejecutado en un plazo de dos meses, según Zamir. “Nos estamos preparando para las complejidades del reasentamiento de residentes, así que estamos preparando un conjunto de herramientas para animarles a dejar la ciudad hacia áreas humanitarias”, dijo el jefe del estado mayor israelí. Una vez dicha fase haya sido completada, “se llevarán a cabo las fases de rodear la Ciudad de Gaza, entrar en ella y ocuparla”, indicó.

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Entre las “herramientas” mencionadas por Zamir están sin duda los bombardeos aéreos, que ya se están produciendo en áreas densamente pobladas de Gaza. Desde hace dos días, el ejército israelí bombardea sin descanso el barrio de Zeitún desde el aire y con fuego de artillería, alcanzando edificios residenciales. Al menos 11 palestinos han muerto en todo el territorio de la Franja en los ataques de este lunes. Aunque muchos civiles están abandonando estas áreas, un elevado número de ellos se niega a hacerlo, alegando que no tienen a donde ir. Junto al riesgo de morir en un ataque israelí coexiste el de convertirse en un refugiado sin posibilidad de regresar. Según el Canal 12 de Israel, el gobierno del país está en conversaciones con al menos cinco países -Indonesia, Somalilandia, Uganda, Sudán del Sur y Libia- para que acojan a los palestinos desplazados desde Gaza, si bien se desconoce hasta qué punto estos contactos han dado algún fruto.

Estos movimientos han sido muy criticados internacionalmente por sus implicaciones humanitarias. El Alto Comisionado de la ONU para los Derechos Humanos Volker Türk declaró la semana pasada que esta operación militar “debe detenerse de inmediato”, y que en lugar de intensificar el conflicto, “el Gobierno israelí debería dedicar todos sus esfuerzos a salvar las vidas de los civiles de Gaza permitiendo el flujo total y sin restricciones de la ayuda humanitaria”. De momento las acciones del gobierno de Israel van en sentido contrario, sin que la sociedad civil del país haya tenido la capacidad de modificar este rumbo, al menos hasta ahora.

Mientras el estado mayor israelí ultima los detalles del plan para el asalto militar definitivo contra la ciudad de Gaza, cientos de miles de personas salieron a la calle este domingo por la noche para pedir el fin de la guerra y el retorno de los rehenes en manos de Hamás. Casi medio millón de personas se reunieron en la llamada Plaza de los Rehenes y aledaños, según el diario The Jerusalem Post, mientras que en todo Israel, los manifestantes habrían llegado casi al millón. Unas cifras enormes para un país de apenas diez millones de habitantes, y que pone de manifiesto el hartazgo de una gran parte de la población israelí con la estrategia del gobierno de Benjamin Netanyahu respecto a la guerra.

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