Rusia estrecha el cerco sobre Pokrovsk con la infiltración de grupos de sabotaje
Desde la semana pasada, varios grupos de sabotaje rusos han logrado cruzar la línea del frente y llegar la centro de Pokrovsk, uno de los objetivos militares más importantes
La semana pasada, el jueves, llegaron los primeros grupos de sabotaje rusos al centro de Pokrovsk, en el este de Ucrania. Días después, el comandante en jefe de las fresas de Kiev, Oleksander Syrskyi, anunció que las fuerzas ucranianas habían identificado y neutralizado a otra unidad que intentaba entrar en la ciudad. Y, este martes, Ucrania reconocía que más soldados del Kremlin habían conseguido burlar sus defensas, según confirmaba el grupo de analistas militares ucranianos DeepState.
Desde este lunes, el Ejército de Kiev está buscando a los rusos que han traspasado las líneas del frente a pie, con la intención de atrincherarse en Pokrovsk y esperar a los refuerzos que les permitan tomar el control de la zona. Con una pequeña unidad de soldados en el Kremlin escondidos en las calles de la ciudad del este, tanto los analistas como algunos soldados vaticinan que las operaciones de sabotaje rusas podrían ser indicios de una estrategia mucho mayor para tomar el control de todo Pokrovsk después de meses de intensos combates.
Un militar ucraniano, identificado solamente con el nombre de Alex, publicó en redes sociales que los grupos de sabotaje rusos llevaban días actuando con cada vez más intensidad desde el sur de Pokrovsk. Algunos vehículos militares ucranianos fueron atacados durante el fin de semana y Alex describió estas maniobras como una parte de los preparativos militares del Kremlin. "La activación de estos grupos es una verdadera llamada de atención y puede indicar un nuevo intento del enemigo de capturar la zona", escribió.
La ciudad sigue estando bajo control de las fuerzas de Kiev, pero se convirtió en una de las prioridades militares del Kremlin para su ofensiva de verano porque era un importante nudo de comunicaciones (carreteras y ferrocarril) para la logística de reabastecimiento del Ejército ucraniano.
Hace pocos días, el presidente Volodímir Zelenski elogiaba a los defensores de Pokrovsk contra los grupos de sabotaje "que intentan avanzar y entrar en ciudades y pueblos ucranianos. Ningún grupo ruso de ese tipo tendrá posibilidad de sobrevivir". Sin embargo, el debilitamiento de las posiciones de la infantería ucraniana y la confusión sobre el terreno facilitaba una nueva incursión rusa a través de la zona de Zvirove, al sur de la ciudad. Los analistas de inteligencia de código abierto (Osint) afirman que la búsqueda de estos grupos continúa a través de 'operaciones de limpieza'.
Los esfuerzos de Rusia se enmarcan en la posible ofensiva de verano que estaría preparando y que se concentraría en frentes como el de Pokrovsk. Las autoridades ucranianas informaron recientemente que el Kremlin ha concentrado a cerca de 160.000 soldados en sus líneas de frente para aumentar la presión sobre el importante centro logístico, y sobre otras ciudades como Kostyantynivka y Kupiansk.
La sombra de Avdiivka
A pesar de que no se han registrado avances significativos en las últimas semanas, las tropas rusas se acercaron a Rodynske, un asentamiento clave al noreste de Pokrovsk. También consiguieron rodear la aldea de Udachne, al oeste de la ciudad. Un comandante ucraniano, conocido como Musician, y que ha estado al frente de algunas operaciones militares en la zona, afirmó que la ofensiva de verano rusa hace semanas que está en marcha en este frente. "Probablemente, aún no haya alcanzado su punto álgido, pero llevan un tiempo avanzando con bastante éxito", dijo a CNN.
Además de los grupos de sabotaje que han logrado entrar en el centro de Pokrovsk, todos los ojos para el Ejército ucraniano están puestos en Rodynske porque, según Musician, si consiguen tomar esa zona, los rusos tendrán el control de dos carreteras clave para Kiev la logística militar de Kiev. "Es una maniobra lógica por parte del enemigo", aseguró.
El Kremlin ve también Pokrovsk como la piedra de toque para conquistar la región de Donetsk y asegurar su objetivo de dominar todo el Donbás como punto de partida en cualquier eventual negociación de paz. Además, este emplazamiento serviría de puerta de entrada para atacar con más intensidad objetivos vitales para Ucrania como la ciudad de Dnipró, la urbe clave del sur del país que está a unos 180 kilómetros.
Los temores es que se repita el cerco sobre Avdiivka, donde las tropas ucranianas lograron resistir durante meses hasta que se quedaron sin el personal militar ni recursos suficientes para seguir defendiendo la ciudad. La derrota fue simbólica porque fue una de las batallas más arduas desde el inicio de la invasión a gran escala que demostró, por un lado, la resistencia de Kiev, pero también la capacidad de Moscú para afrontar sus bajas militares y conquistar territorio.
Los grupos de sabotaje rusos están intentando penetrar en otros lugares más allá de Pokrovsk y ha sido una estrategia utilizada en varias ocasiones por las fuerzas del Kremlin, La semana pasada, el portavoz del Servicio Estatal de Fronteras, Andrii Demchenko, afirmaba para la televisión ucraniana que una unidad intentó cruzar la frontera en la región de Sumi. El objetivo era dar información a las tropas de Moscú sobre la posición y estructura de las defensas ucranianas y minar la zona.
Una de las operaciones rusas más representativas de estas características tuvo lugar en marzo de este año en la zona de Kursk. Después de la incursión sorpresa de Ucrania en la región rusa el pasado agosto, un grupo de soldados de Moscú intentaron recuperar una parte del territorio arrastrándose por un gasoducto abandonado durante 15 kilómetros.
El destino era la ciudad de Sudzha, donde se estaban librando intensas batallas entre los dos Ejércitos por el control de la zona. A pesar de que Ucrania afirmó en ese momento que una gran parte del equipo de sabotaje ruso fue identificado y eliminado, las tropas del Kremlin tenían ya en ese momento una ventaja que acabó afianzándose con la salida de los soldados ucranianos de Kursk poco después.
El tiempo, a favor de Rusia
Las nuevas maniobras de Rusia en el frente ucraniano han tenido lugar después de que el presidente de Estados Unidos, Donald Trump, amenazara a Vladímir Putin con imponer aranceles de alrededor del 100% a su país si no se logra un acuerdo de paz en Ucrania dentro de 50 días.
La amenaza no pareció tener un efecto directo sobre el Kremlin y el ministro de Asuntos Exteriores, Sergei Lavrov, respondió: "Cincuenta días, antes eran 24 horas; antes eran 100 días; ya hemos pasado por todo esto". Algunos analistas como Keir Giles, de Chatham House, sostiene que este plazo es en realidad una buena noticia para el mandatario ruso y sus planes de guerra porque le da un espacio de tiempo en el campo diplomático.
"El plazo de 50 días le da a Rusia tiempo de sobra para idear su propio plan alternativo y, una vez más, superar a Washington mediante una maniobra diplomática que Trump podría aceptar de buen grado. La última prórroga de Trump de sus plazos hipotéticos para Putin prolonga el sufrimiento de Ucrania por el mismo período arbitrario", asevera.
Mientras tanto, los soldados ucranianos intentan frenar cualquier señal de avance por parte de las tropas de Moscú en Pokrovsk. En la ciudad completamente destruida, los esfuerzos para defenderla son cada vez más difíciles. Muy pocos pronostican que la situación mejore para las fuerzas de Kiev. "Las cosas están yendo terriblemente mal", dijo un sargento enviado a la zona.
La semana pasada, el jueves, llegaron los primeros grupos de sabotaje rusos al centro de Pokrovsk, en el este de Ucrania. Días después, el comandante en jefe de las fresas de Kiev, Oleksander Syrskyi, anunció que las fuerzas ucranianas habían identificado y neutralizado a otra unidad que intentaba entrar en la ciudad. Y, este martes, Ucrania reconocía que más soldados del Kremlin habían conseguido burlar sus defensas, según confirmaba el grupo de analistas militares ucranianos DeepState.