Macron adelanta a Trump: la grieta transatlántica refuerza la entente cordiale
La visita de Estado de Macron al Reino Unido busca fortalecer la alianza franco-británica en defensa y seguridad, en un contexto geopolítico cambiante y tras años de tensiones pos-Brexit
Emmanuel Macron se ha adelantado a Donald Trump. Cuando el premier Keir Starmer fue a la Casa Blanca el pasado mes de febrero, entregó una carta de Carlos III con una invitación al Palacio de Buckingham. Sin embargo, ha sido el francés el que ha llegado este martes al Reino Unido para protagonizar una visita de Estado cargada de simbolismo. No en vano, se trata del primer líder europeo en recibir tales honores desde el Brexit. Trump tendrá que esperar a otoño.
El divorcio europeo llevó a las relaciones bilaterales entre Londres y París a su peor crisis desde los acuerdos de la 'entente cordiale' de 1904. Más allá de los desencuentros políticos, entre Boris Johnson y Macron existía una gran animadversión personal.
Pero el escenario geopolítico ha cambiado. Con el jaque a la OTAN de Trump, la amenaza de Putin en Europa del Este, la inestabilidad en Oriente Medio y el auge de China, el Reino Unido atlantista y la Francia gaullista —acostumbradas a mirar en direcciones opuestas— vuelven a necesitarse.
"Reino Unido y Francia deben demostrar una vez más que nuestra alianza puede marcar las diferencias. Tenemos que trabajar para defender y proteger el orden internacional", proclamó el presidente galo en un discurso ante las dos cámaras del Parlamento de Westminster, donde anunció que el histórico tapiz de Bayeux será prestado al Reino Unido para su exhibición por primera vez en nueve siglos. "He venido aquí para renovar el mensaje del pueblo francés de amistad y fraternidad. Estamos unidos por nuestra geografía y nuestro pasado, pero también por nuestro futuro", sentenció.
Más allá de la pompa y boato de este martes —con paseo por carroza y cena de gala en el Castillo de Windsor—, el premier Keir Starmer y el presidente francés celebrarán una cumbre política el miércoles y jueves que se centrará en defensa y seguridad. El masivo aumento previsto del gasto en defensa por parte de Alemania y el poder emergente de Polonia están marcando un nuevo equilibrio en el Viejo Continente. Pero Londres y París siguen siendo las dos únicas potencias nucleares de Europa y ambas son también miembros permanentes del Consejo de Seguridad de la ONU.
La última vez que un presidente galo realizó una visita de Estado al Reino Unido fue en 2008. Ambos países firmaron entonces los tratados de defensa de Lancaster House, en los que se establece que una amenaza a los "intereses vitales" de uno es una amenaza a los del otro; y ahora se espera que se actualicen con la posibilidad de añadir una dimensión europea. Londres y París ya colaboran como parte de una fuerza de la OTAN en Estonia. Pero Macron, deseoso de restablecer la relación entre el Reino Unido y la UE, quiere intensificar los esfuerzos conjuntos para mejorar la seguridad en el Ártico y el Báltico.
La cumbre se centrará además en la industria de defensa tras el restablecimiento de las relaciones entre el Reino Unido y la UE, que permite a las empresas británicas participar en el fondo de defensa de la UE, Safe, de 150. 000 millones de libras. Ya existen fuertes vínculos, incluyendo la empresa francesa de defensa Thales, que emplea a más de 7000 trabajadores en 16 plantas del Reino Unido.
En cuanto a Ucrania, tras la decepción suscitada en la reciente cumbre de la OTAN, donde apenas se mencionó, el objetivo es reafirmar su apoyo. Si se consigue un alto el fuego, ambos mandatarios han propuesto desplegar una "fuerza de paz" a fin de garantizar que Moscú no vuelva a actuar. Downing Street, no obstante, quiere conseguir garantías de seguridad de Estados Unidos, que hasta la fecha no se han materializado.
Mientras que Starmer apuesta por mantener las discusiones complicadas con Trump en privado y apostar en público por la sintonía, Macron tiene una postura más firme con el estadounidense. Y a nadie se le escapa además la rivalidad comercial. Mientras que Londres ha logrado un acuerdo para suavizar los aranceles estadounidenses más extremos, los funcionarios de la UE siguen enfrascados en negociaciones con Washington antes de la posible escalada de los impuestos fronterizos el 1 de agosto.
Con todo, Francia y Reino Unido parecen estar más unidos que nunca. Desde el referéndum del Brexit en 2016, las relaciones entre ambos lados del canal de la Mancha habían oscilado entre la frialdad y la inestabilidad. Los británicos estaban convencidos de que Macron pretendía castigarlos por abandonar la UE. Los franceses, desairados en 2021 por el acuerdo sobre los submarinos AUKUS entre Australia, Estados Unidos y Reino Unido, que canceló un contrato franco-australiano, concluyeron que Londres no era de fiar.
Macron veía a Johnson como "un payaso", un socio engañoso y poco confiable. Y digamos que a Boris le divertía en cierto grado provocarle."Donnez-moi un break!", recalcó tras la disputa creada con la firma del pacto de defensa Aukus. Con la fugaz Liz Truss las cosas tampoco fueron a mejor, negándose a decir si Macron era "amigo o enemigo".
Con Rishi Sunak el camino comenzó a allanarse y finalmente el acercamiento se consolidó con la llegada del laborista Starmer al Número 10. El hecho de que Carlos III viajara en 2023 a París y Berlín en su primera gira internacional tras asumir el trono se interpretó como un claro gesto por parte de Downing Street de reparar sus relaciones tras los caóticos y tensos años del Brexit.
Se puede decir que Starmer y Macron forman una pareja inusual, unidos por poco más que problemas políticos internos. El británico (iniciado su mandato) es rígido, serio, aburrido. El francés (finalizando su presidencia) está ansioso por el protagonismo. Pero el escenario geopolítico forma romances inesperados.
Emmanuel Macron se ha adelantado a Donald Trump. Cuando el premier Keir Starmer fue a la Casa Blanca el pasado mes de febrero, entregó una carta de Carlos III con una invitación al Palacio de Buckingham. Sin embargo, ha sido el francés el que ha llegado este martes al Reino Unido para protagonizar una visita de Estado cargada de simbolismo. No en vano, se trata del primer líder europeo en recibir tales honores desde el Brexit. Trump tendrá que esperar a otoño.