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Miedo en las escuelas de Graz tras la masacre: "Es imposible pensar en clases normales"
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Miedo en las escuelas de Graz tras la masacre: "Es imposible pensar en clases normales"

Estado de excepción en la ciudad austriaca de la masacre: para los alumnos, la vida normal ha terminado. Ahora comienza el proceso de afrontar lo inimaginable

Foto: Agentes de policía en una escuela secundaria en Graz, Kalsdorf (Austria) / Reuters. Leonhard Foeger
Agentes de policía en una escuela secundaria en Graz, Kalsdorf (Austria) / Reuters. Leonhard Foeger

"Saber que esto puede ocurrir aquí, en nuestra pequeña ciudad de Graz, nos destroza. Hasta ahora solo conocíamos esto por Estados Unidos, pero que ahora también pase aquí... simplemente es horrible", dice Emilie. Tiene 15 años y asiste a un instituto en el centro de Graz, lejos de la escuela en la Dreierschützengasse, al oeste de la ciudad, donde unas horas antes un exalumno mató en un tiroteo a diez personas —alumnos y profesores—, dejó a otras doce heridas y luego se suicidó en el baño de la escuela. Varios jóvenes siguen en estado crítico.

"Todo el día estuvimos hablando de eso en nuestros grupos de redes sociales", dice Emilie. "Seguimos completamente en shock, aunque apenas conocemos esa escuela". Emilie se refiere a que algo así pueda ocurrir en Graz: "Simplemente no lo podemos creer".

Ir a clase este miércoles es difícil en esta parte de Austria. "De alguna forma, deberíamos ayudar, pero ¿cómo? Es una sensación extraña volver al aula mañana", afirma Emilie. Explica que, por supuesto se preguntan: ¿y si ocurriera en su escuela? "Ahora puede pasar cualquier cosa", dice. En cualquier caso, en los próximos días no se puede pensar en clases normales: "Ahora tenemos que hablar de cosas importantes."

En el centro de Graz, en la animada zona de tiendas y terrazas, no hay señales visibles de que una masacre haya sacudido la ciudad como un trueno. En los cafés al aire libre se conversa animadamente, los tranvías circulan como de costumbre, y las heladerías están llenas. Parece un día normal de junio. Pero quienquiera que se pregunte, todos saben lo que ha pasado, todos están consternados. Se escucha una y otra vez de los transeúntes: "Pensé que eso solo pasaba en Estados Unidos, es terrible."

Foto: mueren-al-menos-cinco-personas-en-una-escuela-de-la-ciudad-austriaca-de-graz

Un día de postal soleado

Es un martes soleado, un bonito día de postal. Como lo era en junio de 2015. El tiroteo en el instituto Borg Dreierschützengasse trajo de inmediato a la memoria lo ocurrido casi exactamente diez años antes. También era un día de junio radiante, las terrazas del centro estaban llenas de vida, cuando un todoterreno a toda velocidad irrumpió en la escena veraniega y atropelló a decenas de personas en la zona peatonal de Herrengasse. Murieron un niño y dos adultos; 36 peatones resultaron heridos, algunos gravemente. La policía contabilizó en total 110 víctimas y afectados. En otoño de 2016, un jurado condenó al autor, diagnosticado con un grave trastorno psicológico, a cadena perpetua. En septiembre de 2023 se suicidó en la prisión de Stein.

Esta vez, el centro de la ciudad permaneció tranquilo. Probablemente también porque el instituto Borg Dreierschützengasse se encuentra casi en las afueras. El tiroteo ocurrió, por así decirlo, "lejos", a diferencia de 2015, cuando el centro fue devastado y durante semanas miles de velas ardieron en memoria de las víctimas a lo largo de Herrengasse hasta la plaza principal. El terror fue entonces visualmente omnipresente. Las víctimas de Dreierschützengasse son ahora invisibles.

Foto: matan-a-un-hombre-con-arma-de-fuego-cerca-del-colegio-americano-en-pozuelo-de-alarcon

Por la tarde se colocaron velas en varios puntos de la ciudad, y cada vez eran más. La gente acudía, se quedaba, rendía homenaje en silencio.

El shock es profundo

El shock, sin duda, es profundo en toda la ciudad. "Los mayores están casi más asustados que nosotros", dice Christina. Tiene 17 años y asiste a un instituto en un distrito al este de la ciudad. "Mi abuelo llamó de inmediato para preguntar si estaba bien, aunque le dije que nuestra escuela está lejos. Hoy no fui a clases, pero me enteré de todo por Instagram. Sé que nuestra escuela fue cerrada de inmediato, nadie podía entrar." Alguien publicó que había oído los disparos mientras hacía el examen de selectividad, que un amigo fue operado de urgencia y también su novia.

También su madre está muy preocupada, cuenta Christina, una profesora que recientemente vivió una alarma de bomba en su escuela. Ahora está doblemente sensibilizada. "Siempre pienso que si ocurre una vez, quizá otro intente hacer lo mismo. Estoy tan aliviada de que pronto terminen las clases y tengamos vacaciones", dice Christina.

Foto: herido-ataque-escuela-finlandia-apunalar-companeros

Clases sobre la vida

En la fachada principal del Akademisches Gymnasium en el centro ya ondea una bandera negra al mediodía. Bettina Lieb, profesora de alemán y religión, que acaba de desbloquear su bicicleta, apenas puede contenerse: "¿Qué podemos decir mañana en clase? Creo que solo puedo preguntar: ¿cuáles son sus preguntas importantes? Uno no puede ni quiere imaginarse todo esto. Que un niño vaya a la escuela y no vuelva a casa al mediodía... lo peor que puede pasar. Algunos alumnos me dijeron: ahora tengo miedo, no me atrevo a volver a la escuela."

Ahora se trata de permitir que los niños y jóvenes hablen, darles espacio y la oportunidad de expresar sus miedos. También sobre cómo lidiar con la agresividad. No se puede pensar en clases normales. Ahora toca dar lecciones sobre la vida.

*Este artículo se publicó previamente en Der Standard y se republica en El Confidencial dentro del marco de la iniciativa PULSE.

"Saber que esto puede ocurrir aquí, en nuestra pequeña ciudad de Graz, nos destroza. Hasta ahora solo conocíamos esto por Estados Unidos, pero que ahora también pase aquí... simplemente es horrible", dice Emilie. Tiene 15 años y asiste a un instituto en el centro de Graz, lejos de la escuela en la Dreierschützengasse, al oeste de la ciudad, donde unas horas antes un exalumno mató en un tiroteo a diez personas —alumnos y profesores—, dejó a otras doce heridas y luego se suicidó en el baño de la escuela. Varios jóvenes siguen en estado crítico.

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