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El aviso desde los países que se saben 'objetivo' de Rusia: "Utilizaremos todos los medios posibles"
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El viceministro de Defensa de Lituania

El aviso desde los países que se saben 'objetivo' de Rusia: "Utilizaremos todos los medios posibles"

​El viceministro de Defensa de Lituania, Karolis Aleksa, conversa con El Confidencial en un encuentro del consorcio PULSE en Vilna. "Tenemos que estar ciegos si no vemos lo que viene, porque Rusia se está preparando", advierte

Foto: El viceministro de Defensa de Lituania, Karolis Aleksa, conversa con El Confidencial y periodistas del consorcio Pulse, en la redacción de Delfi, en Vilna, el 29 de abril de 2025. (Andrius Ufartas / Delfi)
El viceministro de Defensa de Lituania, Karolis Aleksa, conversa con El Confidencial y periodistas del consorcio Pulse, en la redacción de Delfi, en Vilna, el 29 de abril de 2025. (Andrius Ufartas / Delfi)

A mediados de marzo, los ministerios de Defensa de Lituania, Letonia, Estonia y Polonia anunciaron su retirada de la convención contra el uso de minas antipersona, conocida como “Tratado de Ottawa”. Dicha convención que perseguía “poner fin al sufrimiento y las víctimas causadas por estas minas”, había sido adoptada en 1997 y ratificada por 165 países hasta la fecha. Solo en 2023, las minas y los restos explosivos de guerra (REG) mataron o hirieron al menos a 5.757 personas, la mayoría civiles, en unos 50 países, según el informe anual del Observatorio de Minas Antipersona. Ni Estados Unidos ni Rusia, China, India, Pakistán o Israel la han firmado. En 2025, la lista empieza a reducirse.

El Parlamento de Lituania aprobó su retirada del Tratado contra las minas antipersona, con 107 votos a favor, tres abstenciones y ningún voto en contra, a comienzos de mayo. Finlandia acaba de seguir sus pasos y el 28 de mayo, presentó una iniciativa para abandonar dicha convención. El Confidencial, junto a otros periodistas del consorcio europeo Pulse, conversó sobre ello con el viceministro de Defensa de Lituania, Karolis Aleksa, en un encuentro celebrado en la redacción de Delfi en Vilna, la capital de Lituania.

En la entrevista también se discutió sobre gasto en defensa, la relación con la actual administración estadounidense, los posibles escenarios de seguridad y las peticiones que el país báltico llevará a la próxima cumbre de la OTAN, que tendrá lugar en La Haya, entre el 24 y el 26 de junio. “Claramente, el objetivo del 2% está obsoleto”, afirmó Aleska, quien cree que Lituania, que limita con Bielorrusia y la ciudad rusa de Kaliningrado, debe utilizar todos los medios posibles para defenderse: “Esperamos que los aliados lo entiendan”, subrayó.

placeholder Karolis Aleksa, viceministro de Defensa de Lituania, durante la entrevista, en un encuentro con periodistas del consorcio Pulse, en Vilna. (Andrius Ufartas/ Delfi).
Karolis Aleksa, viceministro de Defensa de Lituania, durante la entrevista, en un encuentro con periodistas del consorcio Pulse, en Vilna. (Andrius Ufartas/ Delfi).

P. Lituania ha anunciado la salida del Tratado de Ottawa sobre la prohibición de instalar minas antipersonales, ¿puede decirnos el razonamiento detrás de esta decisión? Porque una vez que se instalan, están ahí durante décadas y son peligrosas para cualquiera que vaya al bosque.

R. En primer lugar, diría que se trata del aspecto político, y con eso me refiero a una señal de disuasión. Estamos enviando un mensaje a Rusia, Bielorrusia y a otros que puedan tener malas intenciones —pero sobre todo a Rusia— de que utilizaremos todos los medios a nuestro alcance para defendernos. Y este mensaje se extiende por toda la región, porque no se trata solo de Lituania, sino de Estonia, Letonia, Polonia y Finlandia. Pero también, en términos prácticos, es una herramienta militar muy eficaz. Entendemos que los rusos ya estaban utilizando esas minas antipersonales, a pesar de todo y, para hacer frente a las tácticas rusas, este instrumento es muy eficaz, ya que Rusia aún depende mucho de grupos de soldados, a pesar de la modernización. Y, si realmente queremos crear una línea de defensa en el Báltico, un muro de contramovilidad, este instrumento es realmente necesario. Respetamos plenamente el derecho internacional humanitario, pero no se trata de nosotros, sino de la independencia, de la seguridad de nuestro Estado. Al mismo tiempo, haremos todo lo posible para limitar cualquier posible efecto negativo. Existen diferentes medios: uno de ellos, es impedir el acceso de la población a las zonas donde se colocarán las minas; otro es desarrollar toda la tecnología posible para desactivar las minas si no hay razón para usarlas. No permitiremos la entrada de Rusia a nuestro territorio y utilizaremos todos los medios posibles con los que podemos contar. Esperamos que los aliados lo entiendan.

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P. ¿Tienen algún plan para operar en caso de retirada de las tropas estadounidenses de toda la región? No me refiero solo a Lituania, sino también a Europa del Este.

R. No tenemos ninguna señal de que Estados Unidos vaya a retirar tropas de nuestra región. Y tampoco hay ninguna señal para Europa. Me refiero a señales prácticas. En nuestro caso vemos justo lo contrario, un compromiso muy sólido y claro de Estados Unidos con nuestra seguridad —hablo ahora en nombre de Lituania— y de nuestra relación bilateral. Por supuesto, cada administración de Estados Unidos revisa la estrategia de seguridad nacional, la estrategia de defensa. Recientemente tuvo lugar un trágico suceso, la muerte de soldados estadounidenses [cuatro soldados fallecieron durante unas maniobras en Lituania, después de que su vehículo se hundiera en un pantano] y creo que ese trágico suceso demostró que estamos trabajando muy estrechamente, que tratamos a los soldados estadounidenses como a nuestros propios soldados y estamos haciendo todo lo posible. Pero creo que también es de interés común para el flanco oriental de la OTAN. La presencia militar estadounidense es clave.

P. Respecto al fortalecimiento de los lazos con EEUU, ¿están pensando en comprar más armas estadounidenses, como lo ha hecho Polonia, para, digamos, complacer a la administración Trump y asegurar que continúen aquí con sus tropas? ¿O prefieren optar por la industria europea? Y, si es así, ¿la consideran viable?

R. Nuestro enfoque es que debemos combinar ambas, europeas y estadounidenses, porque entendemos que, en algunos casos, simplemente no tienes donde comprar los equipos y la tecnología en los países de la Unión Europea. Así que te gustaría hacerlo pero no puedes porque simplemente no lo hay. Nuestro objetivo es, por ejemplo, una división nacional para 2030. Y tenemos un calendario muy ajustado para equiparnos. Así que, en algunos casos, no tenemos elección. Pero el enfoque europeo es muy importante. Nuestra política es que queremos tener tanto la industria estadounidense como la europea aquí. Así tendríamos la cadena de suministro mucho más cerca, porque siempre existe un factor logístico: si ocurren cosas malas, ¿cómo garantizar el apoyo logístico necesario? En ese caso, estamos combinando ambas. Y creo que esto también sería beneficioso para los estadounidenses, porque una competencia sólida impulsa la innovación. Nos interesa impulsar la industria europea y cuando digo eso, me refiero también a la lituana. Porque estamos invirtiendo tantísimo dinero. La mitad del presupuesto de defensa se destinará a la modernización, y queremos gastar más en Lituania, también.

P. ¿Nos puede contar un poco más sobre los planes de evacuación de la población en caso de invasión o catástrofe, que desvelaron recientemente?

R. Esto es una pieza dentro del panorama general, porque, en un escenario de agresión, tendremos que combinar varias cosas. En primer lugar, se enviarán fuerzas adicionales a la región, refuerzos, lo que implica una gran movilización. También habrá una evacuación, porque tendremos que defender nuestros territorios. Esto es una prioridad porque debe ser coordinado para que no tenga efectos negativos mínimos en nuestros esfuerzos de defensa. Hay que analizar cómo damos refugio a nuestra población, porque habrá quienes no quieran irse. La gran cuestión es tener un buen plan y no limitarse a uno solo. Lo importante es que las personas e instituciones sepan qué hacer. Y también es un esfuerzo conjunto entre los municipios. En ese sentido, creo que estamos contando con una energía positiva, incluso por parte de los alcaldes. Así que estaremos preparados.

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P. Y, ¿en el caso de un escenario híbrido como el de Crimea?

R. Tenemos que estar preparados para todos los escenarios. Si, por ejemplo, llegara a haber un pequeño grupo en nuestro territorio con intenciones dañinas, debemos estar alerta y neutralizar a esos grupos. Ese fue el escenario de Crimea, y desde entonces hemos implementado diversos cambios en nuestras leyes y hemos puesto en alerta máxima a una parte de nuestras fuerzas armadas, preparada para reaccionar con rapidez. Para evitar que este escenario se convierta en uno muy complejo, lo que implicaría abordar otras dimensiones, como la nuclear. Pero, por supuesto, no se puede negar la posibilidad de que los rusos la utilicen. Vemos que la amenaza híbrida está aumentando recientemente. Creo que los incidentes en el Mar Báltico, en la infraestructura submarina crítica, demuestran que esta es el área en la que debemos tomar medidas adicionales. Creo que la Unión Europea ha dado pasos muy acertados, pero creo que hay aspectos que debemos debatir y analizar sobre cómo podría aplicarse al derecho marítimo internacional, porque actualmente es muy difícil aplicarlo para proteger infraestructuras submarinas críticas.

placeholder El viceministro de Defensa de Lituania, Karolis Aleksa, en un encuentro con periodistas del consorcio Pulse, en Vilna, el pasado 29 de abril. (Andrius Ufartas/Delfi).
El viceministro de Defensa de Lituania, Karolis Aleksa, en un encuentro con periodistas del consorcio Pulse, en Vilna, el pasado 29 de abril. (Andrius Ufartas/Delfi).

P. Cuando habla de cambiar la ley a nivel nacional, ¿se refería a cómo reaccionar en tiempos de guerra sin que se haya declarado la guerra desde el otro lado? Ese es un escenario híbrido clásico. ¿Tiene alguna propuesta para la próxima cumbre de la OTAN al respecto?

R. Para la cumbre de la OTAN, hay varias cosas que estamos considerando. En primer lugar, queremos un acuerdo sobre un mayor gasto en defensa. Claramente, el objetivo del 2% está obsoleto. Entendemos que los planes de defensa colectiva de la OTAN requieren hacer mucho más y esto también se refiere al gasto. Esperamos llegar a un acuerdo sobre un alto gasto en defensa, lo cual marcará la pauta y tendrá un impacto positivo en las capacidades de la industria de defensa, además de mostrar y enviar una clara señal disuasoria. También sobre la defensa colectiva en sí. Dado que existen diferentes interpretaciones, es fundamental enviar una señal contundente sobre la defensa colectiva y los escenarios híbridos siempre están presentes. Y la respuesta a las amenazas híbridas también pasa por invertir en defensa colectiva, en el gasto en defensa, así puedes financiar varias cosas. Porque una amenaza híbrida abarca distintos ámbitos: ciberseguridad, información, actividades de inteligencia. Es una cuestión muy compleja, algunos aspectos tratan sobre el procedimiento; otros, sobre asuntos legales, otros sobre financiación; a veces se trata de voluntad política, de exponer la amenaza, de hacer la atribución real, que a veces es muy difícil, y lleva meses y años.

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P. Desde la perspectiva de la población: damos por sentado que Rusia es una amenaza que tarde o temprano se materializará. Pero ¿cómo están seguro de esto y cómo se lo explican a una población que tal vez piense si la opción militar es la única opción? ¿No hay una solución diplomática? ¿O volveremos a la mentalidad de la Guerra Fría? Desde una perspectiva europea occidental, es un poco difícil entenderlo.

R. Creo que esta es la tarea de los líderes políticos, mostrar la realidad. Las sociedades en el flanco oriental perciben claramente que la amenaza es real, porque lo entendemos por nuestra historia, y no solo por ella, sino también por lo que ocurre en Ucrania. Cómo Rusia lo ha abordado. En esencia, niegan la existencia de una nación o de un Estado. [Rusia] es un estado que no respeta a la sociedad internacional. Así que, ¿cómo podemos estar seguros, en base a nuestra historia, de que no harán lo mismo con nosotros? Y si combinamos eso con las demandas que Rusia presentó a la OTAN en diciembre de 2021. Querían que la OTAN volviera a las fronteras del 97. Tenemos que estar ciegos si no vemos lo que viene, porque Rusia se está preparando. En la historia, tenemos ejemplos. Tiene sentido compararlo con las políticas de Hitler antes de la II Guerra Mundial. Tienen una visión clara de lo que quieren lograr: quieren recrear un gran estado ruso, ya sea un imperio o como quieran llamarlo. Y es simplemente ingenuo de nuestra parte si no queremos ver eso. Viví tres años en Bruselas. Regresé el año pasado. Así que lo entiendo, y lo veo en las sociedades, la sensación de que Rusia está en algún lugar lejano y tal vez se puede llegar a un acuerdo y, simplemente, vivir en paz. Pero este no es el caso, porque Rusia no se detendrá. Solo que los occidentales no siempre lo creen. Probablemente viene con la responsabilidad de prevenir otro gran conflicto. Un miedo a la escalada. Pero en nuestro pensamiento, la escalada es que, si no mostramos los límites, y no demostramos que podemos escalar, no para encender la guerra, sino para defendernos, es entonces, cuando Rusia nos forzará a ello.

P. Algunos plantean la cuestión del dilema de la seguridad. ¿Cuál es la puerta que no deberíamos cruzar? ¿Cuál es el límite después de la inversión y la reinversión?

R. ¿Cuál es el límite? A los ucranianos les gustaría vivir en paz, pero no tienen elección, tienen que luchar. A nosotros nos gustaría vivir en paz y no poner tantos esfuerzos ni gastar tanto en luchar contra la propaganda, pero la realidad es que hay que reconocer el problema. Y luego, al reconocer los problemas, se toman las decisiones. Así que creo que depende de cómo evolucione la situación. Diría que ahora mismo hemos tomado decisiones colectivas, y probablemente tomaremos decisiones adicionales, porque es el momento. Y el tiempo dirá. Porque todos quieren relajarse, y creo que Rusia simplemente espera. Y otros oponentes, simplemente esperan. En este momento, tenemos que invertir, tenemos que crear una disuasión y una defensa creíbles, y ese es el camino. Es, en realidad, un drama y ese es el desafío. Porque si no tenemos conciencia en la sociedad ni influencia en los políticos, será la victoria de Rusia, porque tendrá la oportunidad de tomar Ucrania y no tendremos herramientas ni voluntad para reaccionar. Sí, nos gustaría pensar que después de cinco o siete años será más fácil, pero no lo sabemos. Es difícil de prever. En este momento tenemos que invertir, debemos crear una disuasión y defensa creíble, y ese es el camino. Por supuesto, está la pregunta de cuánto tendremos que gastar después del año 2030. Dependerá de la situación de seguridad. Quizás tengamos que gastar el 7%. ¡Quién sabe! No podemos responder en este momento. Pero la respuesta para la sociedad es que [ahora mismo] no es posible decir que después de unos años podremos relajarnos.

A mediados de marzo, los ministerios de Defensa de Lituania, Letonia, Estonia y Polonia anunciaron su retirada de la convención contra el uso de minas antipersona, conocida como “Tratado de Ottawa”. Dicha convención que perseguía “poner fin al sufrimiento y las víctimas causadas por estas minas”, había sido adoptada en 1997 y ratificada por 165 países hasta la fecha. Solo en 2023, las minas y los restos explosivos de guerra (REG) mataron o hirieron al menos a 5.757 personas, la mayoría civiles, en unos 50 países, según el informe anual del Observatorio de Minas Antipersona. Ni Estados Unidos ni Rusia, China, India, Pakistán o Israel la han firmado. En 2025, la lista empieza a reducirse.

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