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"Habemus papam": el estadounidense Robert Prevost será el papa Leon XIV
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Elección del nuevo representante de Dios

"Habemus papam": el estadounidense Robert Prevost será el papa Leon XIV

En su primer discurso como santo pontífice, Leon XIV ha recordado a Francisco y ha apelado a "construir puentes mediante el diálogo" porque "el mundo necesita su luz"

Foto: El Papa Leon XIV. (Reuters/Claudia Greco)
El Papa Leon XIV. (Reuters/Claudia Greco)

¡Fumata blanca! ¡Ya hay un nuevo papa!

El cónclave ha elegido a Leon XIV como nuevo papa. El cardenal Robert Francis Prevost, de 69 años, es un religioso agustino de ascendencia española, prefecto de 'la fábrica de obispos', como se conoce al dicasterio que los elige y nombra. Ha pasado más de media vida en Perú, donde fue obispo de Chiclayo hasta hace dos años, cuando Francisco lo reclamó a su lado para intentar cambiar el perfil del episcopado mundial. El poderoso grupo de cardenales latinoamericanos (24 entre los 135 electores) lo tenía como propio, porque conoce a la perfección las dos sensibilidades de América, la rica y la que arrastra los pies en los índices de desarrollo humano de la ONU.

En su primer discurso como santo pontífice, Leon XIV ha recordado a Francisco indicando que, en este nuevo papado, seguirán "conservando en nuestros oídos, esa voz débil, del papa Francisco, que bendijo a Roma ese día de Pascua (...) sin miedo de la mano y unidos, de la mano de Dios, avancemos hacia adelante, seamos discípulos de Cristo, el mundo necesita su luz. Ayudemos a construir puentes, mediante el diálogo, gracias a Francisco". Ha reiterado, además, que "Dios nos ama a todos incondicionalmente".

Sin embargo, el nuevo papa se ha diferenciado de Francisco en su primera aparición pública al salir al balcón con las vestiduras que este rechazó en su nombramiento. Leon XIV ha optado por vestirse con la tradicional muceta papal, la cruz dorada —Francisco apareció con la de plata—, la estola con bordados y el roquete.

En su agenda más inmediata se atisba que, al día siguiente de su elección, Leon XIV celebre una misa privada con los cardenales en la Capilla Sixtina, y posteriormente se reúna con ellos en la Sala Clementina del Palacio Apostólico. Durante los primeros días deberá abordar la renovación de la Curia romana, y decidir si mantiene o sustituye a los altos cargos, como el secretario de Estado y los prefectos de los distintos dicasterios.

Además, el primer domingo tras su elección, el papa presidirá el rezo del Ángelus desde la ventana del Palacio Apostólico. Aunque estos gestos forman parte del protocolo habitual, el nuevo papa puede decidir incorporar actos personales a su agenda inicial en sus primeros días al frente de la Iglesia.

El humo de color blanco que anunciaba que había sido elegido un nuevo pontífice ha empezado poco después de las 18 horas a brotar de manera abundante de la chimenea instalada sobre la Capilla Sixtina, acompañado por el sonido del repicar de las campanas. Es la señal de que los 133 cardenales que, desde el pasado miércoles, permanecían encerrados en cónclave y aislados del exterior para elegir al sucesor de Francisco han llegado a un acuerdo en la cuarta votación, como ocurrió con Benedicto XVI.

La elección del nombre ya encerrará un pequeño manifiesto de intenciones, será una anticipación del programa del nuevo pontífice. Bergoglio, al decantarse por el nombre de Francisco en honor a san Francisco de Asís, dejó por ejemplo muy clara su vocación de estar junto a los pobres y a los más necesitados. También la vestimenta del pontífice y las primeras palabras que pronuncie serán reveladoras. Francisco, ya se sabe, se presentó al mundo vistiendo solo la sotana blanca característica de los pontífices (sin llevar ni el palio ni el manto papales) y con sus viejos zapatos negros, tras rechazar ponerse los tradicionales zapatos de suave piel roja característicos de los papas. Sus primeras palabras como papa fueron un simple "Buona sera" (buenas tardes).

Miles y miles de personas, tanto romanos como muchos del alrededor de un millón de turistas que abarrotan estos días la ciudad, están en la Plaza de San Pedro siendo testigos presenciales del ritual del ‘Habemus Papam’. Un ceremonial que se cree que se remonta a 1417, cuando fue elegido pontífice Martín V. Se calcula que 400.000 personas están concentradas en la Plaza de San Pedro para conocer en vivo y en directo la identidad del 267º pontífice.

El humo blanco que ha empezado a salir de la chimenea instalada sobre la Capilla Sixtina, y que indica que los cardenales han elegido a un nuevo papa, es una tradición bastante reciente dentro de la Iglesia. Las conocidas como 'fumatas' únicamente tienen un siglo y medio de vida. La primera vez que se usó una 'fumata' fue en 1878. Y en un principio solo se empleó la 'fumata negra'.

Desde siempre la gente se ha congregado en la Plaza de San Pedro para esperar la elección del nuevo papa. Pero el Vaticano, tras el cónclave de 1878 en el que fue elegido pontífice León XIII, ideó un sistema para comunicar a toda la ciudad, entonces mucho más pequeña, si la elección del pontífice había llegado o no a buen puerto. Si no había un nuevo papa, se quemaban las papeletas de la votación (como se sigue haciendo hoy en día), y el humo indicaba que no había aún pontífice. Si se lograba elegir a un nuevo papa, no había 'fumata', no salía humo de la chimenea.

Foto: que-es-la-fumata-blanca-y-negra-significado-y-como-se-elige-al-nuevo-papa

La última vez que se utilizó ese sistema de solo 'fumata negra' fue el 4 de agosto de 1903, durante la elección de Pío X. En el cónclave que siguió a su muerte, en agosto de 1914, y que culminó con la elección de Benedicto XV, empezó a emplearse la doble 'fumata': negra si no había nuevo papa, blanca si había nuevo pontífice. Desde entonces, el método usado ha sido siempre ese.

Ahora solo falta por ver quién se asoma al balcón central de la Basílica de San Pedro, para saber quién es el nuevo papa.

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