Fumata blanca... ¿Y ahora qué?: esto es lo que va a ocurrir en los próximos minutos en el Vaticano
La Iglesia católica ya tiene nuevo Papa. La fumata blanca ha confirmado la elección del sucesor de Francisco, aunque su identidad permanece en secreto hasta el esperado anuncio oficial
La fumata blanca emana desde la chimenea de la Capilla Sixtina. (Reuters/Yara Nardi)
La chimenea de la Capilla Sixtina ha emitido la fumata blanca: el nuevo Papa ya ha sido elegido. Tras varios días de votaciones a puerta cerrada, los cardenales electores reunidos en el Vaticano han alcanzado un acuerdo. A partir de este momento, la Iglesia católica tiene un nuevo pontífice que sucede a Francisco, fallecido el pasado 21 de abril a los 88 años. Sin embargo, su nombre y rostro siguen siendo un misterio para el mundo, que espera con expectación el tradicional anuncio desde la logia central de la Basílica de San Pedro.
El elegido ya ha aceptado el cargo y ha comunicado el nombre papal con el que desea ser conocido. Según el protocolo, en estos momentos se encuentra vestido con la sotana blanca y reunido en oración antes de su primera aparición pública. Solo los cardenales presentes conocen su identidad, fruto de un proceso regido por la Constitución Apostólica Universi Dominici Gregis. Las votaciones comenzaron el miércoles 7 de mayo y la elección ha tenido lugar dentro del plazo previsto.
Este cónclave ha sido el más numeroso de la historia, con 133 cardenales menores de 80 años con derecho a voto. Bajo los frescos de Miguel Ángel, en un clima de silencio absoluto y sin influencias externas, los purpurados han escogido al nuevo pastor de la Iglesia. La mayoría de dos tercios requerida para la elección —al menos 89 votos— se ha alcanzado finalmente, dando paso al protocolo que desembocará, en breve, en el esperado "Habemus Papam".
Fumata blanca... ¿Y ahora qué?
La fumata blanca ha sido vista por miles de fieles reunidos en la plaza de San Pedro y por millones de personas conectadas en todo el mundo. Pero ese humo no marca el final, sino el principio de una nueva etapa. Desde este momento y hasta el anuncio oficial, se desencadena un ritual centenario que conduce a la proclamación pública del nuevo Papa y que transcurre en algo menos de una hora.
Aceptación y elección del nombre: el cardenal electo ha respondido afirmativamente a la doble pregunta formulada por el decano: si acepta su elección como Sumo Pontífice y qué nombre quiere adoptar.
Vestimenta papal en la “Sala de las Lágrimas”: el nuevo pontífice se ha retirado a una estancia adyacente para vestirse con la sotana blanca, símbolo del inicio de su pontificado. Allí ha tenido unos minutos de recogimiento y oración.
Anuncio del “Habemus Papam”: será el cardenal protodiácono, Dominique Mamberti, quien saldrá al balcón central de la Basílica de San Pedro para pronunciar las palabras históricas: “Annuntio vobis gaudium magnum… Habemus Papam”, seguido del nombre del nuevo pontífice.
Primera aparición pública del nuevo Papa: el recién elegido se presentará ante la multitud congregada en la plaza y pronunciará su primer saludo como pastor de la Iglesia universal, un momento de gran simbolismo y emoción.
Bendición “Urbi et Orbi”: desde el mismo balcón, el Papa impartirá su primera bendición “a la ciudad y al mundo”, una de las más solemnes del calendario litúrgico.
Inicio del nuevo pontificado: con la elección ya ratificada y la bendición impartida, comenzarán las primeras decisiones del nuevo Papa: nombramientos clave, dirección de la Curia romana y el inicio efectivo de su gobierno pastoral.
La fumata blanca ha encendido la emoción del mundo católico. Ahora solo queda esperar unos minutos más para escuchar su nombre, verle por primera vez como pontífice y comenzar una nueva página en la historia de la Iglesia.
La chimenea de la Capilla Sixtina ha emitido la fumata blanca: el nuevo Papa ya ha sido elegido. Tras varios días de votaciones a puerta cerrada, los cardenales electores reunidos en el Vaticano han alcanzado un acuerdo. A partir de este momento, la Iglesia católica tiene un nuevo pontífice que sucede a Francisco, fallecido el pasado 21 de abril a los 88 años. Sin embargo, su nombre y rostro siguen siendo un misterio para el mundo, que espera con expectación el tradicional anuncio desde la logia central de la Basílica de San Pedro.