Chiclayo y el papa León XIV: por qué la ciudad en el corazón de Robert Francis Prevost no está en Estados Unidos
Robert Francis Prevost, nuevo papa con el nombre de León XIV, emocionó en su primer discurso al recordar a Chiclayo, su hogar espiritual durante casi 40 años, agradeciendo en español a la ciudad peruana que marcó su vocación pastoral
El recién elegido papa León XIV, el cardenal Robert Francis Prevost (Reuters/Yara Nardi)
“Gracias, Chiclayo”. Con estas palabras en español, desde el balcón de la Basílica de San Pedro, el nuevo Papa León XIV ha querido rendir homenaje a la ciudad que marcó su vocación pastoral durante casi 40 años. Aunque nacido en Chicago en 1955, Robert Francis Prevost ha recordado a su “pueblo” con un guiño emotivo que ha resonado con fuerza entre los peruanos, especialmente en la costa norte del país andino, donde ejerció gran parte de su labor misionera.
El sucesor de Francisco no ha ocultado sus raíces ni ha disimulado el peso que Chiclayo tiene en su biografía. Aquel lugar que lo acogió en 2014 como obispo y que conocía desde mucho antes gracias a su trabajo misionero, ha sido el epicentro de su vida espiritual. Desde que aterrizó por primera vez en Perú en 1985, Prevost supo que su lugar estaba al otro lado del hemisferio, lejos de su natal Illinois, pero cerca de quienes más lo necesitaban.
El Papa León XIV se asoma al balcón central de la Basílica de San Pedro para impartir la bendición "Urbi et Orbi" y pronunciar sus primeras palabras como Obispo de Roma. pic.twitter.com/xXieXhGH9w
Convertido hoy en el primer papa estadounidense (y peruano) de la historia, León XIV ha hecho historia con una trayectoria atípica, marcada por su cercanía, humildad y compromiso con América Latina. Su elección este 8 de mayo de 2025 por los 133 cardenales del cónclave ha supuesto un reconocimiento no solo a su experiencia eclesial, sino a un modo de hacer Iglesia centrado en la escucha y el trabajo de base.
Casi 40 años en Perú: una vida entregada a Chiclayo
Robert Francis Prevost llegó por primera vez a Perú hace 40 años como parte de una misión agustiniana, sirviendo inicialmente en Chulucanas y luego en Trujillo, donde dirigió el seminario agustiniano durante una década. Fue párroco, profesor y juez eclesiástico, tejiendo una red pastoral que lo acercó a las comunidades más humildes.
El papa León XIV, cardenal Robert Francis Prevost, aparece en el balcón de la Basílica de San Pedro (Reuters/Guglielmo Mangiapane)
En noviembre de 2014, el papa Franciscolo designó administrador apostólico de la diócesis de Chiclayo. Poco después, en diciembre de ese mismo año, fue consagrado obispo en la catedral de la ciudad, y finalmente fue nombrado oficialmente obispo de Chiclayo en septiembre de 2015. Desde allí, lideró una de las diócesis más extensas del país hasta su nombramiento en el Vaticano en 2023.
Su papel no se limitó a lo estrictamente pastoral. Fue vicepresidente segundo de la Conferencia Episcopal Peruana entre 2018 y 2023, presidió su Comisión de Educación y Cultura y fue Gran Canciller de la Universidad Católica Santo Toribio de Mogrovejo. También ejerció como administrador apostólico del Callao durante la pandemia, reforzando su reputación de compromiso ante situaciones complejas.
La confianza del papa Francisco en él fue total: en enero de 2023 lo llamó a Roma para encabezar el Dicasterio para los Obispos, un organismo clave en la jerarquía eclesial. Su perfil discreto y su experiencia continental fueron decisivos para ese paso. En septiembre de 2023 fue creado cardenal, y ahora, tan solo dos años después, se ha convertido en el papa número 267 de la Iglesia Católica.
Corazón del norte de Perú y cuna espiritual de León XIV
Chiclayo es una ciudad ubicada en la costa norte de Perú, capital de la región de Lambayeque y considerada uno de los centros urbanos más importantes del país andino. Conocida como la “Ciudad de la Amistad” por el carácter cálido y hospitalario de su gente, combina una intensa vida comercial con una rica tradición cultural e histórica que se remonta a las civilizaciones precolombinas, como la Mochica y la Lambayeque. Su ubicación estratégica y su espíritu emprendedor la han convertido en un punto clave entre la modernidad urbana y el arraigo a las raíces ancestrales.
A nivel eclesiástico, Chiclayo ha sido históricamente una diócesis de gran dinamismo pastoral. La presencia activa de órdenes religiosas, como los agustinos, ha dado lugar a una profunda vida espiritual y social. Fue en este contexto donde Robert Francis Prevost encontró no solo una misión, sino un hogar. En su rol como obispo, impulsó iniciativas de educación, justicia social y promoción de la fe en comunidades rurales y urbanas, dejando una huella indeleble en la región. La diócesis de Chiclayo se convirtió así en un laboratorio de pastoral cercana, comprometida y transformadora.
El ahora papa León XIV no ha dudado en reconocer a Chiclayo como el alma de su vocación
Más allá de su dimensión religiosa, Chiclayo es también un epicentro gastronómico y cultural. Sus mercados populares, como el Modelo, ofrecen una experiencia auténtica de la costa norte peruana, mientras que sus alrededores albergan tesoros arqueológicos como el Museo Tumbas Reales de Sipán. Esta riqueza cultural, unida al fuerte sentido de comunidad y solidaridad que caracteriza a sus habitantes, forjó un vínculo profundo entre la ciudad y el papa León XIV.
“Gracias, Chiclayo”. Con estas palabras en español, desde el balcón de la Basílica de San Pedro, el nuevo Papa León XIV ha querido rendir homenaje a la ciudad que marcó su vocación pastoral durante casi 40 años. Aunque nacido en Chicago en 1955, Robert Francis Prevost ha recordado a su “pueblo” con un guiño emotivo que ha resonado con fuerza entre los peruanos, especialmente en la costa norte del país andino, donde ejerció gran parte de su labor misionera.