Arranca el cónclave sin un favorito claro a continuar el legado de Francisco
A pesar de que aún no hay nadie que por ahora cuente con 89 votos necesarios, la mayoría de los cardenales deja claro en la última de las reuniones preparatorias que quiere que el próximo papa continúe por el camino trazado por Bergoglio
La cruz de plata del cardenal Jean-Paul Vesco. (Reuters/Amanda Perobelli)
"Aleja de nosotros al enemigo, danos pronto tu paz, siendo tú mismo nuestro guía, evitaremos todo lo que es nocivo". Los 133 cardenales que a partir de esta tarde se encerrarán en cónclave para elegir al sucesor deFrancisco se dirigirán a la Capilla Sixtina entonando el ‘Veni Creator’, un cántico en el que invocarán la ayuda del Espíritu Santo en la delicada tarea de elegir al nuevo papa. Y no hay duda de que, esta vez, la intermediación de esa fuerza divina va a ser bastante más necesaria que en otras ocasiones.
El cónclave para la elección del 267º pontífice de la Iglesia parte hoy sumido en la oscuridad, sin ningún claro favorito. A pesar de que ha habido un total de 12 reuniones preparatorias del cónclave, con más de 240 intervenciones en las que los cardenales han repasado los problemas más acuciantes a los que se enfrenta la Iglesia hoy. A pesar de que ha habido multitud de encuentros informales, de citas para comer o para tomar un café, de charlas distendidas, de intercambios de opinión en los pasillos… Nada, todavía nada. Hasta el momento no hay ningún nombre que haya despuntado con fuerza para convertirse en el sucesor de Francisco.
Por ahora no hay ninguna figura fuerte que haya encandilado a un buen número de cardenales y que tenga todas las papeletas para convertirse en el próximo pontífice. El de los indecisos es en estos momentos el grupo más numeroso entre los 133 purpurados que esta tarde entrarán en la Capilla Sixtina para elegir al nuevo pontífice, y que proceden de 71 países distintos, hablan lenguas diferentes, con frecuencia no tienen un idioma común en el que comunicarse y muchos de los cuales ni siquiera se conocían entre sí.
"Ha habido muchas intervenciones, pero no se ha avanzado en identificar un nombre", admite el cardenal indonesio Ignatius Suharyo Hardjoatmodjo. "Lo único que está claro es que queremos seguir por el camino de Francisco".
El 80% de los cardenales que elegirán al nuevo papa fueron nombrados por Bergoglio, y muchos de ellos se muestran absolutamente decididos a continuar adelante por el camino trazado por Francisco. "Se ha reafirmado el deseo de que muchas de las reformas impulsadas por el papa Francisco deben llevarse adelante: la lucha contra los abusos, la transparencia económica, la reorganización de la Curia, la sinodalidad, el compromiso por la paz y el cuidado de la creación", indicaba Matteo Bruni, el portavoz del Vaticano, al informar sobre la última de las reuniones preparatorias del cónclave, la que se celebró ayer.
Los sondeos también muestran que los fieles quieren que el nuevo papa siga por la vía de Francisco: seis de cada diez italianos así lo desean, según una encuesta del diario La Stampa. "Solo hay que preguntar a la multitud de personas que estos días se concentra en los alrededores de la Plaza de San Pedro y de Santa María la Mayor: todos le dirán que quieren un nuevo Francisco", señala el cardenal progresista Walter Kasper, quien no participará en el cónclave por haber superado los 80 años pero tiene fuerte capacidad de influencia.
Pero, aunque empiezan a despuntar algunos nombres, aún no hay ninguno que suene con el empuje necesario para que pueda convertirse en el nuevo papa. La sensación es que las primeras tres o cuatro votaciones -hoy miércoles se celebrará solo una y, a partir de mañana, habrá dos por la mañana y dos por la tarde) servirán para sondear el terreno y tomarle el pulso a la situación.
El cardenal italiano Pietro Parolin, secretario de Estado vaticano con Francisco, es el papable que a priori arranca con la bolsa más abultada de votos: se calcula que ya en el primer escrutinio podría obtener el apoyo de unos 40-50 cardenales electores. Y otro de los grandes favoritos de las quinielas es el cardenal filipino Antonio Maria Tagle. Pero ambos estarían muy lejos de los dos tercios de votos necesarios para convertirse en el 267º pontífice. Lo más probable es que ambas candidaturas se estanquen y dejen paso a otros candidatos.
Además, en las reuniones preparatorias del cónclave se ha insistido machaconamente en que el nuevo papa tiene que ser un pastor, alguien con experiencia sobre el terreno, que llegue a la gente común y corriente, pero que también tenga cierta experiencia de gobierno.
Y Parolin no tiene experiencia pastoral, Tagle, por su parte, ha dejado serias dudas sobre sus dotes como administrador durante el tiempo en que ha sido presidente de Caritas Internationalis. Sin un claro favorito que, de entrada, se acerque a los 89 votos requeridos, surgirían candidatos ocultos de segunda línea. Y ya hay algunos nombres que en ese sentido están cogiendo fuerza.
Suena con cada vez más consistencia el nombre del cardenal Robert Prevost, quien a pesar de tener pasaporte estadounidense (lo que se considera en estos momentos una desventaja, aunque Prevost parece que sería claramente anti-Trump) también tiene desde 2015 la nacionalidad peruana, tras haber vivido durante 20 años en ese país, donde primero fue misionero y luego obispo de Chiclayo. Tiene un perfil muy pastoral, muy de estar junto a los pobres y los marginados, y defiende la línea aperturista marcada por Francisco.
También está ganado enteros el cardenal francés Jean-Marc Aveline quien, como Francisco, encarna la Iglesia que abraza a los últimos. Nacido en Argelia, Aveline es arzobispo de Marsella, donde entre otras cosas ha promovido las relaciones de la Iglesia con el mundo musulmán.
Irene Hdez. Velasco. RomaGráficos: Miguel Ángel Gavilanes
Tampoco conviene ignorar al cardenal filipino Pablo "Ambo" David, de 66 años y obispo de Kalookan, favorable a seguir profundizando en los procesos de apertura iniciados por Francisco y cuya intervención en las sesiones preparatorias del cónclave dejó buen sabor de boca a muchos cardenales.
Pero, excepto quizás el espíritu santo, por ahora nadie sabe lo que ocurrirá. Se empezará a vislumbrar a partir de esta tarde, cuando tras el juramento de rigor comprometiéndose a mantener el secreto, los 133 cardenales entren en la Capilla Sixtina y el maestro de ceremonias pontificias, monseñor Diego Ravelli, pronuncie el famoso Extra Omnes, todos fuera, que dará el pistoletazo de salida al cónclave.
"Aleja de nosotros al enemigo, danos pronto tu paz, siendo tú mismo nuestro guía, evitaremos todo lo que es nocivo". Los 133 cardenales que a partir de esta tarde se encerrarán en cónclave para elegir al sucesor deFrancisco se dirigirán a la Capilla Sixtina entonando el ‘Veni Creator’, un cántico en el que invocarán la ayuda del Espíritu Santo en la delicada tarea de elegir al nuevo papa. Y no hay duda de que, esta vez, la intermediación de esa fuerza divina va a ser bastante más necesaria que en otras ocasiones.