La española exportavoz del Papa: "Es injusto exigirle a la Iglesia una revolución que no ha hecho ni la sociedad"
Paloma García Ovejero fue portavoz del papa Francisco hasta su dimisión en 2018, explica desde dentro la personalidad del pontífice y analiza algunos de los favoritos para sucederle
Paloma García Ovejero, junto al papa Francisco. (Cedida)
Fue el 11 de julio de 2016. Ese día, el Vaticano anunció una noticia histórica: el nombramiento de la periodista Paloma García Ovejero, corresponsal en Roma y en el Vaticano de la cadena COPE, como subdirectora de la oficina de prensa de la Santa Sede y portavoz del papa. Esta española se convertía así en la primera mujer en desempeñar ese cargo.
García Ovejero estuvo casi tres años en el puesto, hasta su dimisión en diciembre de 2018. En la actualidad es jefa de prensa internacional de Mary´s Meals, una ONG que cada día da a comer en el mundo a casi tres millones de personas sin recursos y cuyo trabajo fue reconocido con el Premio Princesa de Asturias 2023. Pero en cuanto se anunció la muerte de Francisco, no lo dudó: cogió un avión y se plantó en Roma. Quería despedirse de Francisco, y así lo ha hecho.
PREGUNTA. Usted ha sido la primera mujer en la historia portavoz de un papa. ¿Cómo fue esa experiencia?
RESPUESTA. Quizás fui ingenua, quizás estaba en shock cuando me nombraron para el cargo, pero yo jamás fui consciente de que el factor mujer fuera noticia. Mi jefe, Greg Burke, me avisó esa misma mañana, poco antes de que a las 12:00 horas se hiciera público el nombramiento: “Prepárate porque el titular vas a ser tú”, me dijo. Obviamente, lo último que yo podía imaginarme en la vida era que iba a convertirme en portavoz del papa Francisco, pero nunca pensé que ser mujer fuera a ser la noticia. Quizás porque tengo la suerte de venir de un entorno, de una familia, de una universidad, de un trabajo donde nunca me he sentido ni privilegiada ni discriminada por el hecho de ser mujer. He tenido jefas buenas y jefas malas, jefes buenos y jefes malos.
P. Pero aunque con Francisco han empezado a cambiar las cosas, el Vaticano es un lugar donde las mujeres por lo general han brillado por su ausencia y donde hasta hace poco los cargos que desempeñaban eran casi siempre muy menores.
R. Por supuesto que falta mucho por hacer, pero no solo en la Iglesia, también fuera de la Iglesia. No veo muchas mujeres en los puestos de poder políticos, mediáticos o económicos, no veo muchas mujeres en el Ibex35. Me parece muy injusto exigirle a la Iglesia una revolución que la sociedad todavía no ha hecho. Se trata de una revolución que, por supuesto, se tiene que hacer, pero considero hipócrita que se le pida solo a la Iglesia hacerla. Me gustaría mucho ver cómo son los consejos de administración de las empresas y medios de comunicación que critican a la Iglesia, cuántas mujeres tienen.
P. ¿Pero notó usted cierta misoginia en el Vaticano?
R. Si no hubiera sido por el papa Francisco, en vez de tres años, yo hubiera durado tres días.
P. ¿Por qué dimitió?
R. Mi trabajo era extremadamente difícil. Yo lo di todo: mi tiempo, mi energía, mi capacidad… Todo, lo mucho o poco que pudiera aportar, lo entregué, no me guardé nada. Pero después de casi tres años trabajando 24 horas, 7 días a la semana, estaba agotada, estaba ‘esaurita’, una palabra italiana que creo que lo describe mejor. Ya no me salía nada, no me quedaba nada. Mi trabajo requería un altísimo nivel, porque el papa es jefe de Estado, líder espiritual y vicario de Cristo en la tierra. Y a todo eso se añade que Francisco era un estajanovista, un workalcoholic, y había que trabajar a un ritmo muy fuerte, a un ritmo agotador, para poder seguirle el paso. Yo lo di todo. Y cuando llegó el momento, decidí que era mejor irme y dejar paso a otros. Pero no me arrepiento ni un momento de esos tres años
"Mi trabajo era muy difícil. Yo lo di todo"
P. ¿Y se arrepiente de haber dimitido del cargo?
R. Tampoco. No me arrepiento de ninguna de las dos cosas.
P. Además de haber sido portavoz del papa, usted es periodista, cubrió el cónclave en el que Jorge Bergoglio fue elegido pontífice y conoce a muchísimos de los cardenales que a partir del día 7 se encerrarán en la Capilla Sixtina para elegir al sucesor de Francisco. ¿Cómo ve la situación?
R. Yo creo que cualquiera de los cardenales puede salir, todos tienen posibilidades de ser elegidos excepto Becciu (purpurado condenado por corrupción, al que Francisco despojó de los derechos cardenalicios y que está protagonizando un culebrón porque insistía en que querer participar en el cónclave).
P. ¿Qué perfil le gustaría que tuviera el próximo papa? ¿Piensa que el elegido será un candidato de continuidad con el pontificado de Francisco o un candidato de ruptura?
R. Le voy a dar una exclusiva, una breaking news: el próximo papa será católico y su eje será la doctrina de la Iglesia. Bromas aparte, creo que hay procesos que ya son irreversibles. Está claro que al papa Francisco le ha faltado tiempo para terminar esos procesos de cambio. Para concluir esas reformas serán necesarios tres o cuatro papas, tres o cuatro pontificados. Lo que ha hecho Francisco es abrir una puerta, y esa puerta ya no se puede cerrar. Es como esas puertas de emergencia que, una vez abiertas, ya no se pueden cerrar desde fuera: así son los procesos de reforma que ha puesto en marcha Francisco.
P. En su opinión, ¿cuál es el cambio más importante que ha introducido Bergoglio?
R. Lo más importante que ha hecho ha sido recordar a los católicos y al resto del mundo la alegría del Evangelio, lo bonito que es ser católico. Francisco nos ha recordado que ser católico no es tener cara de pepinillo en vinagre, como decía él, ser católico no es ser un amargado. Ser católico es tener la alegría de Cristo resucitado en tu corazón, tener la certeza de que hay uno que te ama incondicionalmente tal y como eres y sin pedirte nada a cambio.
P. Las quinielas de los vaticanistas dan como gran favorito para suceder a Francisco al cardenal Pietro Parolin, secretario de Estado vaticano. Usted que le ha conocido, ¿qué piensa de él?
R. Yo del cardenal Parolin solo puedo hablar maravillas; solo puedo hablar de él con admiración y gratitud. Es un grande, ha sido un gran servidor de Francisco en el silencio, en un segundo plano.
P. Usted estuvo en 2016 en el viaje del papa a Filipinas, en el que muchos vaticanistas tuvieron la impresión de que Francisco señalaba al cardenal Tagle como su sucesor. ¿Podría ser el próximo papa asiático? Las quinielas de papables dan al cardenal Tagle como el gran favorito después de Parolin.
R. El cardenal Tagle es un pastor magnífico. Yo no podré olvidar jamás la misa que Francisco y el cardenal Tagle oficiaron en Manila y a la que asistieron 7 millones de personas, nunca olvidaré a todos los filipinos en las calles gritando “Lolo kiko, Lolo kiko”, que significa “abuelo Francisco”. Tagle es un gran pastor y el Papa Francisco supo verlo. Pero desde entonces han pasado casi diez años y han llegado caras nuevas al cónclave. Además, el Espíritu Santo se ríe de los planes humanos.
"Tagle es un gran pastor y Francisco supo verlo. Pero han pasado casi diez años"
P. ¿Cuáles son los grandes desafíos de la Iglesia, los temas que en su opinión están centrando las congregaciones generales, las reuniones pre-cónclave?
R. Las congregaciones generales son fundamentales. De las congregaciones generales del anterior cónclave, Bergoglio salió convertido en gran candidato, y de estas congregaciones generales saldrá el retrato robot del papa que ahora necesita la Iglesia. Yo creo que uno de los temas centrales ahora mismo es el de la universalidad. Ser católico significa ser universal, y el papa Francisco así se lo ha recordado a la curia romana y al resto de curias. En mi opinión, ese es uno de los procesos más fácilmente reversibles, así que es necesario aclarar si queremos una Iglesia más europea, cuando en Europa la fe está casi muerta, o una Iglesia de periferias. Yo ahora viajo mucho a África y a países muy pobres como Haití o Yemen, donde la fe está viva y donde todavía no se les ha olvidado la alegría del Evangelio.
P. Francisco ha sido el papa que más entrevistas ha concedido en la historia reciente. Como experta en comunicación, ¿cree que el próximo papa debería reducir las entrevistas a medios de comunicación?
R. Greg Burke (el que fuera director de la oficina de prensa del Vaticano) decía que hablarle a Francisco de comunicación era como pretender explicarle a Maradona cómo se juega al fútbol. El papa Francisco era el mayor experto en comunicación que ha habido en el Vaticano. Ha hecho la comunicación que a él le ha dado la gana y además le ha dejado a su sucesor la libertad absoluta de hacer, deshacer, copiar o cambiar las cosas, porque Francisco jamás ha escrito sobre piedra, que era lo que había que hacer. Y esa es la herencia más valiosa que un papa puede recibir: la ausencia de ataduras. Pero lo que también hay que tener en cuenta es que el mundo ha cambiado totalmente en los últimos 25 años, y el sistema de comunicación del Vaticano no. Esa es una tarea que tiene pendiente el próximo papa.
Fue el 11 de julio de 2016. Ese día, el Vaticano anunció una noticia histórica: el nombramiento de la periodista Paloma García Ovejero, corresponsal en Roma y en el Vaticano de la cadena COPE, como subdirectora de la oficina de prensa de la Santa Sede y portavoz del papa. Esta española se convertía así en la primera mujer en desempeñar ese cargo.