La humillación pública a Zelenski sienta las bases de la estrategia de Trump sobre la guerra
Primero, que serán sin Zelenski (como quiere Rusia). Segundo, demostrarle a la UE que no está yendo a ningún lado, y tercero, que las cosas se harán a su modo, o no se harán
Volodímir Zelenski y Donald Trump, este viernes en la Casa Blanca. (EFE)
"Llevo cubriendo la Casa Blanca desde 1996. Nunca ha habido algo así, un encuentro en el Despacho Oval frente a las cámaras como este, en todo este tiempo", firma Peter Baker, periodista del New York Times, atónito. Quizá los abrazos y sonrisas de los últimos días de Donald Trump junto a líderes europeos como Enmanuel Macron o Keir Starmer habían hecho albergar ciertas esperanzas. Pero el terrorífico encontronazo en directo y ante las cámaras este viernes del tándem Trump y su vicepresidente JD Vance contra el presidente ucraniano, Volodímir Zelenski, dejó claro el verdadero escenario en el que nos encontramos.
Con la humillación premeditada a Zelenski, Donald Trump sienta tres bases para su estrategia con respecto a las negociaciones. Primero, que serán sin Zelenski (como quiere Rusia). Segundo, demostrarle a la UE que no está yendo a ningún lado, y tercero, que las cosas se harán a su modo, o no se harán.
Veamos el desarrollo del encuentro:
Trump y Zelenski llevan ya cuarenta minutos juntos. Saludos de cortesía, primeras preguntas a los periodistas. Zelenski intenta amoldarse al tono de Trump, asegurando que si el mandatario consigue la paz "estará al nivel" de George Washington, presidente histórico de Estados Unidos. Entre la delegación ucraniana se ve incluso el brillo del cinturón de campeón boxeo ucraniano Oleksandr Usyk, seguramente traído como regalo a Trump. El encuentro con los periodistas estaba a punto de acabar en buenos términos cuando Trump da paso a una pregunta más. Es sobre las negociaciones con Rusia.
Watching Trump and Vance gang up and bully Zelensky, I have never been so disgusted and ashamed to be an American in my life. 😡😡😡👇 pic.twitter.com/EjwPkTPAfW
"Quieres que diga cosas muy terribles de Putin, y luego decir, ey Vladímir, lleguemos a un acuerdo. ¡Esto no funciona así! [se ríe]. Yo no estoy alineado con Putin, no estoy alineado con nadie (...) Ves el odio que [Zelenski] siente por Putin. Es muy difícil para mí llegar a un acuerdo con ese tipo de odio". Zelenski se revuelve en la silla. Entonces interrumpe su vicepresidente, JD Vance, para decir que Estados Unidos es un "buen país" porque está comprometido con la diplomacia, "como Trump está haciendo". Zelenski responde, repasando cómo Putin lleva matando y ocupando Ucrania desde 2014. "Qué tipo de diplomacia se puede hacer con alguien así". Y a partir de ahí, se desata el rifirrafe, acusaciones, subidas de tono y amenazas incluidas.
La propia presencia de Vance en el Despacho Oval da a entender que Trump no pretendía una reunión calmada y llena de sonrisas que acabara con la firma del acuerdo de minerales y tierras raras. Dentro de la miríada de voces dentro del Partido Republicano más o menos alineadas con Rusia, la de Vance es una de las más radicales y muchas veces considerada hasta antiucraniana. Ambos políticos ya mantuvieron un tenso encuentro en Múnich que no dio ningún fruto. Él es el que grita a Zelenski "¿crees que es respetuoso venir al Despacho Oval y atacar a la Administración que está tratando de evitar la destrucción de tu país? ¿Has dicho 'gracias' alguna vez?".
Cuando se han cumplido ya tres años desde el inicio de la invasión a gran escala rusa de Ucrania y Zelenski se ha paseado por todos los parqués diplomáticos posibles, tampoco es ningún misterio el temperamento del político ucraniano. Líder de un país víctima de una agresión total y habiendo pagado su defensa con miles de muertos, Zelenski nunca ha sido muy fino en la diplomacia, y es tozudo. La gestión de este episodio con un líder como Trump, que ya le había llamado "dictador" (no se levantó y se fue, pero tampoco dejó pasar los menosprecios) puede que le gane apoyos en casa por haber sabido resistir a lo que a todas luces era una emboscada preparada, pero también da la excusa a Trump para forzar, una vez más y como ya ha hecho antes, su narrativa. Para, primero, apartarlo de las negociaciones y, segundo, forzar unas elecciones que difícilmente se pueden llevar a cabo incluso logísticamente y que nadie, ni siquiera la oposición, quiere en Ucrania. ¿Veis? Con alguien así no se puede hacer nada.
De hecho, así acabó el encuentro. En un comunicado en su red social, Trump declaró que Zelenski no quería su ayuda para alcanzar un alto el fuego. "Tuvimos un encuentro muy significativo en la Casa Blanca (...) He llegado a la conclusión de que el presidente Zelenski no está preparado para la paz si Estados Unidos está involucrado, porque él siente que nuestra presencia le da una gran ventaja en las negociaciones. No quiero ventaja, quiero PAZ. Ha faltado el respeto a Estados Unidos en su preciado Despacho oval. Puede volver cuando esté preparado para la paz".
Fermín TorranoAlicia AlamillosDaniel MingioneDiseño e infografía: Emma EsserLuis RodríguezMaría Mateo
Apartar a Zelenski es uno de los primeros deseos en la lista de Vladímir Putin, y Trump ha tendido su trampa. Que los recientes encuentros con Macron y Starmer acabaran tan bien, mientras que el de Zelenski saltó por los aires, fundamenta aún más su posición de presión sobre el líder ucraniano. La noche del viernes, los líderes europeos respondieron dando un espaldarazo a base de tuits a Zelenski frente a Trump. El domingo se celebrará en Londres un encuentro de líderes europeos y de la OTAN; está por ver si el apoyo, ahora que Estados Unidos ha dejado claro que da la espalda, se va a transformar en algo más. "Querido Volodímir Zelenski, queridos amigos ucranianos, no estáis solos", escribió Donald Tusk, el presidente polaco, en la línea del resto de mensajes.
Rusia, en cambio, estaba extasiada. "El cerdo insolente [en referencia a Zelenski] finalmente recibió una buena bofetada en el Despacho Oval. Y Trump tiene razón: el régimen de Kiev está jugando con la Tercera Guerra Mundial", escribió Dmitri Medvédev, vicepresidente del Consejo de Seguridad del Kremlin, en redes sociales.
Un acuerdo sin firmar
La reunión entre ambos líderes pretendía en un principio la firma del acuerdo sobre minerales y tierras raras, una de las últimas cartas de Volodímir Zelenski para que Trump, con base en su espíritu de empresario, se decidiera a defender Ucrania a cambio de oportunidades de negocio. El acuerdo quedó, sin embargo, sin firmar. Tras acusar a Zelenski de "no estar agradecido" y estar "jugando con una Tercera Guerra Mundial", Trump ordenó que se suspendiera el encuentro y sacó con cajas destempladas a la delegación ucraniana de la Casa Blanca. Ni siquiera acompañó al líder ucraniano a la salida. Fue una premonición de lo que había dicho poco antes frente a los periodistas. "O llegas a un acuerdo, o nos vamos [EEUU] y tendrás que luchar. No creo que eso sea muy bonito (...) No estás en buena posición".
"El presidente y el vicepresidente de Estados Unidos han utilizado tácticas de intimidación total. Esto no es diplomacia. Esto no es neutralidad. Esto es ponerse del lado del agresor y tratar de acabar con la víctima", dijo Olga Tokariuk, investigadora del Foro Ucraniano del Centro de Estudios británico Chatham House, en una publicación en X.
Zelensky abandona la Casa Blanca tras su tenso encuentro con Trump y Vance. (EFE/EPA/Jim Lo Scalzo)
El mandatario ucraniano se subió al coche sin garantías de seguridad para Ucrania y con la certeza de que Estados Unidos ha dejado de ser, definitivamente, un aliado con el que pueda contar para poner fin a la guerra en términos que no impliquen, prácticamente, su rendición total a Rusia. Su próxima parada será Londres, donde acudirá a la una cumbre organizada por el primer ministro británico, Keir Starmer, para abordar los próximos pasos en la planificación de garantías de seguridad si se alcanza un acuerdo de paz en Ucrania y se evaluará cómo fortalecer la posición de Ucrania.
Hasta el momento, Starmer lidera la propuesta de una suerte de fuerzas de mantenimiento de la paz europeas en Ucrania. Sin embargo, para que la misión pudiera tener éxito, se hacía necesario que Estados Unidos aportara unas garantías de seguridad. "Un alto el fuego no funcionará sin garantías de seguridad (...) Putin ha roto el alto el fuego y acuerdos 25 veces", intentó explicar Zelenski este viernes a Trump.
El posicionamiento de la UE a favor de Zelenski puede profundizar todavía más la grieta entre el bloque y Estados Unidos, después del "divorcio" en cuestión de defensa que empezó a materializarse en la Conferencia de Seguridad de Múnich a mediados de febrero. "Si la UE se pone del lado de Zelenski (lo que probablemente hará), Washington seguirá ignorando a Ursula von der Leyen y Kaja Kallas (...). Parece que estamos asistiendo al comienzo de un 'divorcio transatlántico', algo que no era precisamente lo que quería Putin", afirma Denis Cenusa, experto del Geopolitics and Security Studies Center.
"No sé si he hecho algo malo"
Antes de poner fin a su visita a Washington, el mandatario ucraniano pasó por el plató de la Fox, cadena de cabecera del movimiento trumpista, en una tensa entrevista en la que Zelenski ha negado que tenga que disculparse por lo acontecido y ha asegurado que respeta "al presidente y al pueblo estadounidense". "No estoy seguro de que hayamos hecho algo malo", ha sostenido.
"A veces tenemos que discutir algunas cosas fuera de los medios de comunicación, con todo el respeto a la democracia y a la libertad de los medios, pero hay cosas en las que tenemos que entender la posición de Ucrania y de los ucranianos, y creo que eso es lo más importante", ha añadido.
En este sentido, el dirigente ha dicho que nadie más que Ucrania "quiere terminar" la guerra: "Estamos en esta guerra, en esta batalla por nuestras vidas, por lo que creo que tenemos que estar en el mismo lado y espero que el presidente (Trump) esté de nuestro lado junto con nosotros ya que es muy importante para detener a Putin".
"Llevo cubriendo la Casa Blanca desde 1996. Nunca ha habido algo así, un encuentro en el Despacho Oval frente a las cámaras como este, en todo este tiempo", firma Peter Baker, periodista del New York Times, atónito. Quizá los abrazos y sonrisas de los últimos días de Donald Trump junto a líderes europeos como Enmanuel Macron o Keir Starmer habían hecho albergar ciertas esperanzas. Pero el terrorífico encontronazo en directo y ante las cámaras este viernes del tándem Trump y su vicepresidente JD Vance contra el presidente ucraniano, Volodímir Zelenski, dejó claro el verdadero escenario en el que nos encontramos.