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El comunicado que puede cambiarlo todo en Turquía (y más allá): ¿es este el fin del PKK?
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Tras más de cuatro décadas

El comunicado que puede cambiarlo todo en Turquía (y más allá): ¿es este el fin del PKK?

El PKK, fundado en 1978, ha estado en guerra con el Estado turco desde los años 80 y también ha sido un actor clave en la política kurda en Medio Oriente

Foto: Kurdos en Hasakah, Siria, celebran el llamado de Öcalan a dejar las armas. (Reuters/Orhan Qereman)
Kurdos en Hasakah, Siria, celebran el llamado de Öcalan a dejar las armas. (Reuters/Orhan Qereman)
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"Todos los grupos deben deponer las armas y el PKK debe disolverse". Estas fueron las últimas palabras del líder kurdo Abdullah Öcalan en su comunicado firmado el pasado 25 de febrero. Un grupo de diputados del Partido Popular por la Igualdad y la Democracia (DEM), el partido kurdo de Turquía, lo visitó hace unos días en prisión y recibió el texto, que fue leído ayer desde un hotel de Estambul y emitido por la televisión turca.

El anuncio de Öcalan marca un giro drástico en un conflicto que ha definido la política y la seguridad de Turquía durante más de 40 años. El PKK, fundado en 1978, ha estado en guerra con el Estado turco desde los años 80, con ataques y represalias que han dejado miles de muertos. Aunque ha sido catalogado como organización terrorista por Turquía, la Unión Europea y Estados Unidos, también ha sido un actor clave en la política kurda en Medio Oriente, con presencia en Siria e Irak. La pregunta es, ¿enterrará esto el hacha de guerra por completo?

Un líder claro

Resulta difícil dimensionar cuán influyente es Öcalan entre la comunidad kurda. “La historia ha demostrado que, por mucho que Öcalan sea encarcelado, sus ideas, sus escritos, sus libros o su organización han estado muy presentes en la sociedad”, decía Cengiz Cicek, diputado del DEM y antiguo abogado del histórico líder, en una entrevista hace unas semanas. Öcalan es reconocido en las cuatro partes del Kurdistán y entre la diáspora global. Desde hace nueve años, cada febrero, coincidiendo con su aislamiento, se organiza en Alemania la Larga Marcha de 26 días con activistas internacionales que piden su libertad, culminando en una manifestación multitudinaria. “Es difícil ser el único, pero objetivamente él es visto así”, añadía Cengiz Cicek, quien visitó al líder en Imrali para recibir el comunicado.

Abdullah Öcalan nació cerca de Sanliurfa, en el sureste de Turquía, y estudió Ciencias Políticas en Ankara. Aún era estudiante cuando fundó el PKK la madrugada del 25 de noviembre de 1978. Inspirado en el marxismo-leninismo, creó un partido político que lideró desde sus inicios. El golpe de Estado de 1980 lo convirtió en un líder y al PKK en una herramienta para transnacionalizar la lucha hacia un horizonte más amplio de libertad para el Kurdistán. Tras años de conflicto con Turquía, el PKK se refugió desde los años 90 en Qandil, cerca de la frontera entre Irán e Irak.

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Hasta 1998, Öcalan encontró refugio en Siria. Con la llegada al poder de Bashar al-Assad, Ankara presionó a Damasco para expulsarlo mediante el Protocolo de Adana. Turquía ha considerado históricamente al PKK un problema doméstico, pese a su carácter transnacional, y ha presionado a sus vecinos para evitar que acogieran a miembros de la organización. Irán, Irak y Siria, especialmente en los años 80 y 90, dieron refugio a militantes del PKK, lo que generó conflictos diplomáticos con Turquía.

Tras su expulsión de Siria, Öcalan recorrió países como Rusia e Italia hasta que, en Kenia, fue capturado por los servicios de inteligencia turcos con la colaboración del CNI y el Mossad. Su detención en 1999 redujo la lucha armada y desde entonces ha permanecido encarcelado a la espera de juicio. Finalmente, fue condenado a cadena perpetua. En aquel momento, aún existía una guerrilla activa en el norte de Irak. Acusado de terrorismo y separatismo armado, fue encarcelado en la isla prisión de Imrali, donde hasta 2009 fue el único prisionero.

Desde entonces, el PKK ha reivindicado varios atentados en Turquía. El más reciente ocurrió el 10 de octubre del año pasado en Ankara, en una empresa de armamento turca, dejando cinco muertos y 22 heridos. Por su parte, Turquía ha utilizado el argumento de la lucha contra el PKK para mantener el sureste del país bajo un estado de emergencia permanente, militarizando la zona con tropas, controles policiales constantes y la aplicación de toques de queda, entre otras medidas.

¿Cómo ha empezado el proceso de paz?

Desde hace unos meses, el discurso del Partido del Desarrollo y la Justicia (AKP), el partido de Erdogan, y del Partido de Acción Nacionalista (MHP), de extrema derecha, ha empezado a cambiar con un acercamiento progresivo al DEM. En octubre, la prensa local publicó imágenes del líder del MHP, Devlet Bahçeli, estrechando la mano de diputados del DEM. Bahçeli los invitó a “convertirse en un partido de Turquía”. En diciembre, se permitió a diputados del DEM visitar la prisión, y Öcalan emitió un primer comunicado en el que afirmó: “Esta es una era de paz, democracia y fraternidad para Turquía y la región”.

Foto: incognita-ankara-reventar-proceso-paz-kurdos-ultraderecha

“El señor Öcalan quiere que el problema kurdo sea abordado desde la política, sin conflicto ni guerra”, adelantaba el diputado del DEM Cengiz Cicek en la entrevista. Este acercamiento recuerda al proceso de Dolmabahçe, cuando entre 2013 y 2015 se llevaron a cabo conversaciones entre Öcalan y el gobierno turco, con el DEM como mediador. Durante el Newroz de 2013 —el Año Nuevo kurdo—, se leyó una carta del líder en la que anunciaba un cambio de rumbo: “Hoy comienza una nueva era. El período de lucha armada está terminando y se abre la puerta a la política democrática. Estamos iniciando un proceso basado en derechos democráticos, libertades e igualdad”.

Este intento de paz se interrumpió en 2015, tras los atentados de Ceylanpinar, ciudad en la frontera con Siria, donde el PKK reivindicó el asesinato de dos policías turcos. Días antes, el Estado Islámico había atacado Suruç, también en la frontera, contra un grupo de jóvenes solidarios con la causa kurda que planeaban viajar a Kobane, ciudad clave en la lucha contra el grupo yihadista.

Aún no hay una respuesta clara sobre por qué se retoma el proceso de paz ahora, pero los cambios en Oriente Medio son un factor clave. La ofensiva israelí, la caída del régimen sirio y el nuevo mandato de Trump han alterado los equilibrios en la región, donde los Estados buscan redefinir sus estrategias. En este contexto, los kurdos, con su posición geográfica, se convierten en un actor clave, y las potencias regionales los consideran posibles aliados en la reconfiguración del poder.

¿Y en los otros Kurdistán?

El llamado de Öcalan a la disolución del PKK tendrá repercusiones regionales e internacionales. En Turquía, surgen dudas sobre el destino de los presos acusados de terrorismo, el posible retorno de los guerrilleros y las reparaciones a las familias afectadas, como las Cumartesi Anneleri, un colectivo de madres de desaparecidos que se reúne cada sábado en Estambul. Ahora, el Estado turco deberá tomar medidas, incluyendo la posible reintegración de funcionarios, sobre todo profesores, expulsados por presuntos vínculos con la organización. El acercamiento del AKP al DEM y la nueva constitución que prepara Erdogan para perpetuarse en el poder son señales de su interés en consolidar la paz en el segundo centenario de la República de Turquía.

En el Kurdistán iraquí, el foco está en Qandil, una región con potenciales reservas petrolíferas de gran valor. El desmantelamiento del PKK podría abrir el camino a nuevos liderazgos, como el de Barzani, líder del Partido Democrático de Kurdistán (KDP), con estrechos lazos con Estados Unidos.

El Kurdistán sirio será la región más afectada tras Qandil. Turquía considera a la Administración Autónoma del Noreste de Siria (DAANES) y sus fuerzas (SDF) como afiliadas al PKK. La cooperación entre Turquía y el nuevo gobierno de Al-Julani, junto con el mensaje de Öcalan, deja a los kurdos con pocas garantías de reconocimiento en la nueva Siria. Además, el 20% de los combatientes kurdos en Siria se formaron en el PKK, lo que los convierte en un objetivo de desarme para Turquía en el marco del proceso de paz.

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El caso más incierto es el del Kurdistán iraní, donde la guerrilla PJAK, fundada en 2004, mantiene un vínculo ideológico fuerte con el PKK. Aunque se retiró de Irán en 2011, ha realizado operaciones esporádicas. Ahora, la incógnita es si Irán aprovechará esta oportunidad para contrarrestar la creciente influencia turca en la región.

“Hoy, la tarea principal es reestructurar una relación histórica que se ha vuelto extremadamente frágil. La necesidad de una sociedad democrática es inevitable”, concluyó Öcalan en su carta. Su comunicado deja abierto el futuro del PKK y el papel de los kurdos en Oriente Medio, mientras se perfilan disputas internas sobre el liderazgo y el rumbo de la organización.

"Todos los grupos deben deponer las armas y el PKK debe disolverse". Estas fueron las últimas palabras del líder kurdo Abdullah Öcalan en su comunicado firmado el pasado 25 de febrero. Un grupo de diputados del Partido Popular por la Igualdad y la Democracia (DEM), el partido kurdo de Turquía, lo visitó hace unos días en prisión y recibió el texto, que fue leído ayer desde un hotel de Estambul y emitido por la televisión turca.

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