Los vasos comunicantes de la mariposa de hierro: Alepo cae en manos rebeldes
Los rebeldes sirios han lanzado la mayor ofensiva desde 2020, avanzando centenares de kilómetros adentro de las zonas controladas desde más de un lustro por el presidente Bashar Al-Asad
Milicianos del Frente Nacional de Liberación preparándose para la batalla en Idlib. (DPA/Anas Alkharboutli)
Los rebeldes sirios se pasean por el centro de Alepo, gritando y celebrando. No es 2016, es 2024. Hoy. Alepo, la segunda ciudad siria, ha caído.
A Bashar Al-Asad, el monstruo, el genocida, el carnicero, se le estaba poniendo cara de perdonado. Los rebeldes sirios, que en algún momento llegaron a soñar con derrocarlo, habían sido empujados a la esquina noroccidental del país, en el cantón de Idlib. Las líneas territoriales llevaban ya cuatro años atascadas, desde el alto el fuego acordado gracias a Moscú y Ankara, con Asad guardándose la mano ganadora de esporádicos pero recurrentes bombardeos aéreos gracias al apoyo ruso. Algún afamado rebelde, con la reputación cosechada a base de destruir tanques, había hablado de trasladarse, por qué no, a Ucrania. Europa buscaba triquiñuelas para ir devolviendo refugiados. Incluso Turquía, que durante los más de doce años de la guerra civil siria apoyó a los distintos grupúsculos rebeldes de manera más o menos ambivalente, ha dado señales de que quería fumar con él la pipa de la reconciliación.
Y de repente, todo cambió.
Los rebeldes sirios han lanzado la mayor ofensiva desde 2020, avanzando kilómetros adentro de las zonas controladas desde más de un lustro por el presidente Bashar Al-Asad. Es muy posible que en lo que se tarde en actualizar este artículo, los milicianos estén plantando su bandera en el mismísimo centro de Alepo, la segunda ciudad más importante del país, y las fuerzas del Ejército nacional retrocedan a los suburbios orientales. En una señal de lo desesperado de la situación, a lo largo de esta madrugada, la aviación siria-rusa ha bombardeado barrios de la ciudad tomados por los rebeldes: la primera vez que la ciudad sufre castigo aéreo desde 2016.
Como los vasos comunicantes, los conflictos desbordan sus fronteras, interconectados. El aleteo de la mariposa de hierro de la guerra en Ucrania, Corea del Norte, Israel o el Líbano acaba dando un vuelco inesperado en el tablero sirio.
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Lo que no esperaba nadie, quizá ni siquiera los propios rebeldes, es que no hubiera resistencia alguna. Lo que tenía pinta de ser una mini-ofensiva como otras tantas que han ido prendiendo en la región se encontró de pronto con que no había pared detrás de la cortina. En menos de 12 horas ya estaban a las afueras de Alepo, a apenas 5 kilómetros de la ciudad. Para el 28 de noviembre, solo 48 horas después, se habían hecho con algo más de 100.000 kilómetros cuadrados y 25 pueblos en tres áreas de acción: Alepo, Saraqib (algo más al sur) y Hader, localidad que les puede permitir cercar Alepo desde el sureste.
Los primeros barrios y bases militares caían como frutas maduras.
Tres días después, los rebeldes se han hecho oficialmente con el control de al menos cinco barrios dentro de Alepo y se tomaban alegremente fotografías en la plaza principal de la ciudad. A última hora de la tarde del viernes, los rebeldes aseguraban controlar también la localidad de Saraqib al completo, cortando la estratégica autopista M4-M5, que une la capital con Alepo, y, por tanto, dificultando la llegada de refuerzos y suministros para el Ejército.
Todavía no hay rastro de una respuesta organizada de las fuerzas de Asad, más allá de alguna intentona de bombardeos sobre la ciudad de Idlib, bastión de los rebeldes, y los bombardeos sobre Alepo la madrugada del viernes al sábado. Se han reportado varios eventos de deserciones masivas.
Los protagonistas de este avance inicial es la milicia islamista Hayat Tahrir Al-Sham (HTS, Comité por la Liberación del Levante, en árabe). Herederos del Frente Al-Nusra y considerado grupo terrorista por la Unión Europea, en los últimos años han virado de ese pasado yihadista transnacional. En 2013 rompieron con el Estado Islámico (y desde entonces se han enfrentado a él en varias ocasiones) y en 2016 con Al Qaeda, en favor, desde 2017 de un enfoque más pragmático y geográfico, de luchadores por la independencia siria.
Ante el inesperado éxito de su ofensiva, pronto se les han unido otros grupos, abriendo nuevos frentes. Conforme avanzan, los milicianos de distinto pelaje se han ido haciendo con el botín que dejan las tropas sirias en su retirada: más de una docena de tanques, blindados de transportes de tropas, misiles antitanques, sistemas de drones, fusiles… Lo sabemos porque los milicianos lo están retransmitiendo en directo: con fotos aéreas gracias a los drones, con cámaras go-pro en las frentes, aparatos de visión nocturna, con selfis sonriendo sacudiendo unos MANPADs.
Opposition forces inside #Aleppo city have captured a whole stock of MANPADS.
Sources tell me more tanks, BMPs, anti-tank guided missiles & more have been seized in multiple weapons stores left behind by fleeing #Assad regime forces. pic.twitter.com/eCYD2wUJp8
Mucho de este armamento es de fabricación rusa. Aunque El Confidencial no ha sido capaz de verificarlo de manera independiente, hay incluso vídeos de personal ruso capturado por los rebeldes.
"Hay factores domésticos", puntualiza Muhsen Al Mustafa, investigador en el Centro Omran de Estudios Estratégicos. Pese a que el conflicto llevaba años con los frentes congelados, Asad se ha apoyado en sus aliados para no tener que buscar una negociación que le solicitaban estados árabes y Turquía, al tiempo que mantenía bombardeos sobre las zonas rebeldes para "hacerlas inhabitables". En los últimos cuatro años, desde que se firmó el alto el fuego auspiciado por Ankara y Moscú, Asad no ha mejorado la capacidad de su Ejército, especialmente frágil. "Nunca han luchado sin cobertura aérea de Rusia y sin el apoyo en el terreno de milicias chiíes como Hezbolá, las iraquíes, las paquistaníes… Los iraníes", sostiene Al Mustafa. Paralelamente, los rebeldes sí han aumentado sus capacidades, con años de entrenamiento, desarrollando armas como los drones, operaciones con visión nocturna… "Hicieron sus tareas", añade el analista sirio.
Pero, la oportunidad de oro ha venido de elementos externos. Empecemos por Rusia.
"Nunca han luchado sin cobertura aérea de Rusia y sin el apoyo en el terreno de milicias chiíes como Hezbolá"
A pesar del vertiginoso avance rebelde, todavía no se ha visto una respuesta coordinada del Ejército, tampoco en forma de apoyo aéreo ruso. Desde que la guerra de Ucrania se le atascó a Vladímir Putin, Moscú ha movilizado mucho de lo que mantenía en Siria para sostener a Al Asad, desde aviación que ahora bombardea incesante el frente del Donbás a experimentados comandantes y operativos que en 2016 tenían en el terreno, organizando batallas, tomando el control de la planificación militar.
Rusia ha retirado de Siria al menos 1.600 soldados, todos sus expertos en el terreno, todos los sistemas de defensa antiaérea, incluidos los sistemas Pantsir (ideal para interceptar drones) y la mayoría de sus aviones. A día de hoy, según estimaciones de analistas OSINT, solo mantiene cuatro bombarderos Sukhoi en la base de Jmeimim, a casi 150 kilómetros de Alepo, frente a los más de 15 de 2016.
هذه الصورة في آذار 2017 يظهر فيها ذرورة عدد الطائرات الروسية في حميميم 5 طائرات سوخوي 34 8 طائرات سوخوي 24M 5 طائرات سوخوي 30SM 4 طائرات سوخوي 25 3 طائرات ليوشن Il-76 3 قاذفات استراتيجية توبوليف Tu-22M3
Como le pasó a Occidente en Afganistán con la vertiginosa reconquista talibán, esta ofensiva, si se cierra con la caída de Alepo en manos rebeldes, habría sido un lustro perdido y una trampa: en cuanto sales del país, las fuerzas que apoyabas son arrolladas por los rebeldes que parecían contenidos, si no acabados. Este viernes, el Kremlin afirmó que confiaba en que fuera el propio Asad quien "pronto restaure el orden" en Alepo. Es difícil mantener tantos frentes a la vez, especialmente cuando el de Ucrania, es tan demandante que te han abierto una brecha en tu propia casa, en Kursk.
Más allá del apoyo aéreo de los rusos, el Ejército sirio no podría haber conseguido nada sin las milicias chiíes alineadas con Irán. En el norte de Siria, específicamente, Hezbolá. Cuando el mundo se preguntó cómo Israel había logrado adentrarse tanto en Hezbolá como para poder planificar el teatral ataque con los busca, los analistas apuntaron a cómo el grupo se había visto forzado a reclutar a marchas forzadas, sin los correspondientes vetos de seguridad, para enviar combatientes a Siria. No sabemos cuántos de estos milicianos se desplazaron de vuelta al Líbano desde el 7 de octubre o la invasión israelí, pero "es posible que se haya notado una escasez de personal" en la defensa de la zona frente al embate de los rebeldes asevera Al Mustafa.
Irán también ha sufrido sus heridas. Lejos queda el tiempo de la todopoderosa mano negra del general iraní Qasem Soleimaini. Aquel fue asesinado por EEUU en 2020, pero desde el 7 de octubre, es Israel (en ocasiones apoyado por EEUU, en otras solo) quien ha bombardeado numerosas posiciones iraníes en Siria, dejando grandes bajas (tanto cuantitativas como cualitativas) en la capacidad iraní en Siria. Apenas un día antes del inicio de la ofensiva, el primer ministro israelí, Benjamín Netanyahu, advirtió a Al Asad que estaba "jugando con fuego".
HTS Forces this morning at a freshly abandoned SAA D-20 gun-howitzer position somewhere in W/S Aleppo.
Given range, this would be expected to be placed ~5km back from the front line, so make your own conclusions about the speed of recent advances. pic.twitter.com/Bp56Nj5fsy
La duda en cuestión es Turquía. El presidente turco, Recep Tayyip Erdogan, ha estado tanteando una reunión de reconciliación con Asad desde hace meses, aunque nunca llegó a concretarse. Con altibajos, Erdogan ha sido también el mayor valedor de los cambiantes rebeldes sirios en los trece años de guerra civil siria, y el acercamiento del turco implicaba, casi definitivamente, el perdón (mejor, normalización) internacional para Asad. ¿Lanzaron los rebeldes su propia ofensiva, sin avisar a Turquía? Parece poco probable: la narrativa que se está dejando caer en los medios de comunicación cercanos al gobierno turco es que desde Ankara se ha hecho todo lo posible por, al menos, retrasarla hasta la firma del alto el fuego en Líbano.
Esto encajaría con una lógica que de Turquía no quiere ser señalada como que, mediante sus "perros de presa" aprovecha un momento de debilidad de acuerdo a los intereses y avances de Israel.
La de Alepo es la madre de todas las batallas, como la describió el propio Asad. En la guerra civil siria, hubo un antes y después de 2016, un antes y después de la batalla de Alepo, que decantó la ciudad para el Ejército. Ahora, muchos ven los paralelismos morales y políticos. Muchos de los refugiados sirios en Turquía, afines a la oposición, quizá quieran regresar ahora que no temen las cárceles de Asad. Una de las primeras medidas tomadas y publicitadas por los rebeldes en su entrada a Alepo ha sido, precisamente, la liberación de prisioneros.
Political detainees including men and women being freed from Tarik Bin Ziyad Prison next to Al-Rahman Mosque in #Aleppopic.twitter.com/QFs3nJ0Nps
Pero militarmente, los rebeldes no tienen mucho margen: hacerse con la ciudad (y sus más de 1,4 millones de habitantes) e intentar sostenerla. Después de Alepo, no hay más. Es una victoria, pero ya no se va a llegar a Damasco... Pero como Tántalo, las mieles de la normalización internacional se le vuelven a alejar a Asad.
Los rebeldes sirios se pasean por el centro de Alepo, gritando y celebrando. No es 2016, es 2024. Hoy. Alepo, la segunda ciudad siria, ha caído.