El Parlamento Europeo ha aprobado este miércoles, dividido y con una mayoría muy débil, el nuevo colegio de comisarios, lo que permite que la Comisión Europea eche a rodar el próximo 1 de diciembre. Ursula von der Leyen, presidenta del Ejecutivo comunitario que recibió ya la luz verde de la Eurocámara en julio, ha presentado ante los eurodiputados un equipo mayoritariamente conservador, pero con la española Teresa Ribera, vicepresidenta ejecutiva a cargo de Transición Limpia, Justa y Competitiva con la cartera de Competencia, como el principal ‘peso pesado’ por detrás de Von der Leyen.
Todo el mundo esperaba que el colegio de comisarios fuera a ser aprobado sin problemas, pero se veía la votación como una buena oportunidad para tomarle la temperatura al estado de salud de la coalición que debe apoyar la agenda legislativa de Von der Leyen en los próximos cinco años. Y, efectivamente, se ha tomado la temperatura: la mayoría está enferma. En la votación de julio la alemana recibió el respaldo de la cámara por 401 votos. Pero esta vez se ha quedado únicamente en 370 votos, menos de treinta votos por encima de la mayoría simple, una muestra de la enorme división que existe en la Eurocámara y de la débil mayoría con la que cuenta la alemana en el hemiciclo. El apoyo de solamente el 51,3% (54% respecto a los votos emitidos) de la cámara muestra que la alemana no puede contar con una mayoría clara.
Tradicionalmente el voto de todo el colegio de comisarios obtiene mucho más respaldo que la votación inicial solamente del presidente de la Comisión Europea, porque hay muchos más intereses cruzados. Eurodiputados de partidos que están en Gobiernos nacionales que se han opuesto a la persona que es nominada como presidenta tienen ahora, meses después, que votar a un paquete en el que se incluye a un político de su formación nacional, como ha sido por ejemplo el caso de Fratelli d’Italia, miembros del ultraconservador grupo de los Conservadores y Reformistas (ECR), que se opusieron en julio y que ahora han respaldado al Ejecutivo comunitario al contar con Raffaele Fitto, vicepresidente ejecutivo a cargo de Cohesión y Reformas. Eso se traduce en que incluso aunque hayan votado en contra del presidente suelen acabar respaldando el colegio de comisarios. Pero esta vez no se ha cumplido esa norma, y Von der Leyen ha recibido en la votación del colegio de comisarios menos apoyo que en el voto de julio y el respaldo más débil de la historia.
En el hemiciclo se ha hecho notar el fantasma de la división y la crisis política que vivió la Eurocámara durante los ocho días en los que estuvo bloqueado el proceso de confirmación de los últimos miembros del colegio de comisarios a raíz de las críticas del Partido Popular Europeo (PPE) a Ribera como candidata a vicepresidenta ejecutiva para Transición. Es un asunto al que han hecho referencia casi todos los principales líderes políticos de la Eurocámara. Manfred Weber, líder del Partido Popular Europeo (PPE), ha celebrado los 14 comisarios y ha hecho un llamamiento a sus socios: “Tenemos ideas diferentes, pero todos queremos alcanzar consenso”. De esa crisis, de la profunda desconfianza y la crisis de nervios que ha recorrido los pasillos de la institución, parte la debilidad de esta mayoría.
Los eurodiputados españoles de todos los partidos salvo el PSOE han aprovechado la oportunidad para cargar contra Ribera, repitiendo sus acusaciones sobre la responsabilidad de la española en la gestión de la DANA. “Teresa Ribera ha desaparecido de España en lo peor de una tragedia que se llevó la vida de 220 europeos. Teresa Rivera ha sido la vicepresidenta de un gobierno que señala jueces, intenta silenciar a la prensa crítica, utiliza al fiscal general imputado por el Tribunal Supremo por maniobrar políticamente contra una presidenta regional y está envuelto en un escándalo de corrupción que puede afectar a 11 ministerios, entre ellos el de Teresa Rivera. Rivera llega a Bruselas con demasiadas cuentas pendientes en España y muy poco crédito en Europa”, ha señalado Dolors Montserrat, portavoz del PP español en la Eurocámara.
Von der Leyen ha hecho referencia a Ribera como su “primera vicepresidenta”, subrayando la idea de que la española ocupa el segundo lugar dentro de su colegio de comisarios. “Está bien preparada para garantizar que contemos con una política de competencia moderna que respalde nuestras ambiciones. Es una europea auténtica y devota. Y juntas trabajaremos siempre por el interés europeo”, ha asegurado la presidenta de la Comisión Europea. Ribera, en declaración posterior a los medios, ha explicado que "era particularmente importante contar con un Colegio de Comisarios actuando desde el primer momento, desde lo antes posible" en un "contexto geopolítico enormemente fragmentado". "Mi compromiso hoy, como siempre, está con Europa y los europeos, con el tejido productivo, con los ciudadanos, con la reducción de desigualdades, con la defensa de nuestros valores", ha añadido la española.
Mayorías de derechas y la 'crisis Ribera'
Weber ha evitado dar ninguna señal de que vaya a renunciar a la que se ha conocido como la “mayoría alternativa” o “mayoría Venezuela”, la suma de los votos del PPE, de los ultraconservadores de ECR y de la extrema derecha de Patriotas por Europa (PfE), el grupo donde se encuentran Vox, el partido del autoritario primer ministro Viktor Orbán o la formación de Marine Le Pen, y los Soberanistas (ESN), la bancada liderada por los radicales de Alternativa para Alemania (AfD).
Iratxe García, líder de los socialdemócratas (S&D) ha criticado la “crisis de gobernabilidad” que provocó el bloqueo a las evaluaciones de los comisarios y ha asegurado que el apoyo al colegio de comisarios “no es un cheque en blanco”. “Las fuerzas europeístas que hemos construido la unión desde su fundación tenemos un acuerdo, y los acuerdos se cumplen”, ha añadido García en un tono duro, dirigiéndose a Weber. “No aceptaremos un doble juego porque no se puede construir Europa con quienes quieren destruirla”, ha añadido la española.
La líder socialista hablaba tanto para Weber y Von der Leyen como para su propio partido. Hay delegaciones dentro de S&D que no están contentas con la gestión que ha hecho García de la 'crisis Ribera' y de que se haya resuelto con una cesión general por todas las partes que ha hecho que los socialdemócratas hayan acabado apoyando también que Fitto reciba una vicepresidencia ejecutiva.
Bas Eickhout, co-líder de Los Verdes, ha tenido que afear a Weber que no aplaudiera cuando Von der Leyen presentó a Ribera, y más tardes ha hablado de la decisión de Los Verdes de dividirse, con un grupo apoyando la nueva Comisión, y otra mitad oponiéndose. “Ha sido una decisión muy difícil para mi grupo. Somos todavía de la opinión de que hacer a Fitto vicepresidente ejecutivo de esta Comisión Europea es un error”, ha señalado Eickhout entre aplausos y abucheos en una intervención que ha reflejado el ambiente crispado de la cámara. El holandés también ha afeado que los eurodiputados populares hayan sido “más duros con una ministra socialista”, en referencia a Ribera, que con un “miembro de Fidesz (el partido de Orbán) que nos ha llamado idiotas”.
El Parlamento Europeo ha aprobado este miércoles, dividido y con una mayoría muy débil, el nuevo colegio de comisarios, lo que permite que la Comisión Europea eche a rodar el próximo 1 de diciembre. Ursula von der Leyen, presidenta del Ejecutivo comunitario que recibió ya la luz verde de la Eurocámara en julio, ha presentado ante los eurodiputados un equipo mayoritariamente conservador, pero con la española Teresa Ribera, vicepresidenta ejecutiva a cargo de Transición Limpia, Justa y Competitiva con la cartera de Competencia, como el principal ‘peso pesado’ por detrás de Von der Leyen.