Trump da a Musk un ostentoso ministerio (pero hay que leer la letra pequeña)
A diferencia de 2016, Donald Trump está formando rápidamente su gabinete. A estas alturas ya conocemos quiénes ocuparán algunos de los puestos clave de la administración
Foto de archivo de Elon Musk, durante la campaña de Donald Trump (Reuters/Rachel Wisniewski)
En la cima de la próxima administración republicana habrá una simbiosis, un híbrido: la figura formada por el presidente electo de Estados Unidos, Donald Trump, y el hombre más rico del mundo, Elon Musk. Poder político y poder empresarial en su máxima expresión. Dos colososque se unieron en campaña y que parece que seguirán juntos, por lo menos, en los primeros pasos de la gestión.
El magnate nacido en Sudáfrica, Musk, que donó 118 millones de dólares a la campaña de Trump, sorteó cheques millonarios entre los votantes de los estados clave y diseminó los mensajes republicanos, bulos incluidos, en la red social de su propiedad X, encabezará el Departamento de Eficiencia Gubernamental. Un ministerio que compartirá con otro aliado de Trump, el inversor Vivek Ramaswamy.
“Juntos, estos dos maravillosos estadounidenses prepararán el camino para que mi administración desmantele la Burocracia Gubernamental, recorte las excesivas regulaciones, reduzca el derroche y reestructure las agencias federales”, declaró Trump en un comunicado. El presidente electo dijo que esta iniciativa podría ser comparable al Proyecto Manhattan, que reunió a la flor y nata de la ciencia y el Ejército estadounidense para desarrollar la bomba atómica en la Segunda Guerra Mundial.
El propio Musk ha dicho que podría recortar dos billones [trillions] de dólares, lo que representaría algo menos de un tercio del presupuesto federal. Los planes de reestructurar el inmenso gobierno estadounidense, de momento sin especificar, encajan con los planes de Trump de arrasar lo que él llama Deep State, una supuesta caterva de funcionarios de carrera demócratas que sabotearon sus decisiones durante el primer mandato y que ahora, gracias a la llamada Schedule F, podrían ser despedidos masivamente por Trump y ser reemplazados por cargos leales. La legalidad y eficacia de la Schedule F está por determinar, pero el plan es explícito. Trump dijo en 2023 que planeaba sacar de Washington a 100.000 funcionarios.
Otra dimensión importante del rol de Musk en el Gobierno federal es el hecho de que sus empresas están íntimamente ligadas a él. SpaceX, por ejemplo, ha recibido más de 15.000 millones de dólares de dinero federal desde 2003, según datos públicos. Se trata de una empresa enormemente exitosa que no tiene competencia, y que se ha creado una estrecha relación de dependencia con la NASA, ya que manda al espacio a sus astronautas y pone en órbita los satélites del Pentágono.
Según la agencia Bloomberg, en los últimos años Musk ha librado 19 batallas legales con 12 agencias reguladoras del Gobierno, relativas, por ejemplo, al impacto medioambiental de sus actividades aeroespaciales. Además de dirigir SpaceX y la automovilística Tesla, Musk es el accionista mayoritario de X y fundador de Neuralink, la empresa de inteligencia artificial xAI y The Boring Co., que quiere establecer una red de transporte rápida y eficiente a través de túneles.
Un ministerio... ¿trampa?
A partir del próximo 20 de enero, el hombre más rico del mundo, que tiene unos 300 contratos firmados con el Gobierno federal de Estados Unidos, será también la persona encargada de reformar ese mismo Gobierno. Junto a Vivek Ramaswamy, dos pesos pesados para un mismo puesto. Eso si el Departamento de Eficiencia Gubernamental finalmente estuviera dotado de colmillos. Una hipótesis que circula desde el martes por la noche es que Susie Wiles, la astuta jefa de campañas de Trump y ahora gabinete, ha creado para estos dos vociferantes millonarios un proyecto ficticio que, en realidad, tendrá poco impacto.
También se están haciendo porras sobre cuánto durará el idilio entre Musk y Trump, que al final tiene el aspecto de una relación de conveniencia. Uno ha cedido su dinero y su inmensa plataforma comunicativa para ayudar con las elecciones, a cambio de que el otro le permita reestructurar el gobierno y beneficiar, como consecuencia, a sus empresas. Los dos magnates estuvieron enfadados en el pasado y es posible que sus egos acaben colisionando como dos transatlánticos.
Argemino Barro. Nueva YorkIlustración: Ainara RúaEdición gráfica: S. Beleña
La realidad palpable, mientras tanto, es que Musk está implicado en asistir a Trump con la configuración de su nuevo gabinete. Desde que ganó las elecciones, Donald Trump se pasa las horas en un trasunto de la Sala de Crisis de la Casa Blanca montado en su club privado de Mar-a-Lago, en Palm Beach. Rodeado por una serie de pantallas en las que aparecen las imágenes de los candidatos, Trump tiene previsto elegir personalmente a 40 cargos de confianza. Con la lección del primer mandato aprendida, el filtro fundamental para entrar en su gabinete es la lealtad. Una manera de decir que las opiniones críticas de los experimentados burócratas y generales que lo acompañaron entre 2017 y 2021 estarán ausentes.
El portal Axios cuenta que, asistiendo a Trump en este proceso, en el que, por ejemplo, se estudian las apariciones televisivas de los aspirantes para ver cómo transmitirían el mensaje de la administración, están el vicepresidente electo, JD Vance; el copresidente del equipo de transición, Howard Lutnick, y Elon Musk, entre otras personas cercanas. Musk se permite la libertad de barajar nombres en X y de hacer encuestas entre sus más de 200 millones de seguidores en esta red social.
Rápida configuración
A diferencia de en 2016, Donald Trump está formando rápidamente su gabinete. A estas alturas ya conocemos algunos quiénes ocuparán algunos de los puestos clave de la administración. Un patrón que se cumple es que será muy proisraelí, como indican la elección de Elise Stefanik como embajadora de Estados Unidos ante la ONU y de Mike Huckabee, exgobernador de Arkansas, como embajador en Israel. El mismo Huckabee que defendió la anexión hebrea de Cisjordania, justificada por unos pasajes de la Biblia (Huckabee es un devoto evangélico).
Diferentes filtraciones a la prensa apuntan a que el senador Marco Rubio, cubanoamericano de Florida, será secretario de Estado: tradicionalmente el cargo más importante del gabinete. Rubio, además de ser otro firme defensor de las políticas de Israel, defiende posiciones duras frente a China, Irán y los regímenes socialistas de América Latina. Otro congresista de Florida, Mike Waltz, será consejero de Seguridad Nacional. También es considerado un halcón, y además proucraniano, lo que puede haber descolocado a algunas personas del círculo de Trump. Waltz ha criticado a la administración Biden por no dar la suficiente ayuda a Ucrania.
Una de las selecciones más inesperadas es la de Pete Hegseth, veterano de Irak y Afganistán y presentador del canal conservador Fox News, para dirigir el Pentágono. Su experiencia gubernamental es mínima, pero ha sido un aliado férreo de Trump desde el primer mandato de este. Una ventaja que comparte con el resto de los elegidos: la lealtad personal. John Ratcliffe, congresista de Texas y veterano del último año de la primera administración Trump, será director de la CIA.
El equipo económico aún está por perfilarse, pero ya conocemos a muchos de los que llevarán la política interior. Especialmente todo lo relacionado con la inmigración. La gobernadora de Dakota del Sur, Kristi Noem, será secretaria de Interior y Tom Homan, un expolicía del Estado de Nueva York que dirigió la Policía Migratoria (ICE) en el otro mandato y que siempre parece a punto de explotar, será el “zar fronterizo”: la persona encargada de organizar esas deportaciones masivas de inmigrantes indocumentados que estarán, desde el primer día, en lo más alto de la agenda. Otro fidelísimo de Trump, Stephen Miller, será vicejefe de gabinete.
En la cima de la próxima administración republicana habrá una simbiosis, un híbrido: la figura formada por el presidente electo de Estados Unidos, Donald Trump, y el hombre más rico del mundo, Elon Musk. Poder político y poder empresarial en su máxima expresión. Dos colososque se unieron en campaña y que parece que seguirán juntos, por lo menos, en los primeros pasos de la gestión.