Von der Leyen abre la puerta a los centros de retorno de inmigrantes fuera de la UE
La presidenta de la Comisión Europea señala su apertura a estudiar la posibilidad de establecer centros de retorno de inmigrantes fuera de las fronteras de la Unión Europea
La presidenta de la Comisión Europea, Ursula von der Leyen. (EFE/EPA/Hannibal Hanschke)
Europa está completando el giro en política migratoria. Este jueves y viernes los jefes de Estado y de Gobierno de la Unión Europea se reúnen en Bruselas con la cuestión migratoria ocupando un lugar central en la agenda. Pocas horas antes, Ursula von der Leyen, presidenta de la Comisión Europea, ha indicado en una carta que la institución está abierta a estudiar la posibilidad de que el club comunitario cuente con hubs o centros de gestión fuera de la Unión desde los que se tramiten las solicitudes de los inmigrantes y solicitantes de asilo.
La idea, que ya se trató en el congreso electoral del Partido Popular Europeo (PPE) en Bucarest (Rumanía) en marzo, en el que estuvo presente Von der Leyen, busca replicar el acuerdo por valor de 800 millones para los próximos cinco años entre el Gobierno italiano de Giorgia Meloni y el de Albania (candidato a ingreso en la Unión Europea) por el que Tirana se comprometió a construir dos centros de detención para inmigrantes enviados desde Italia.
Este lunes se aplicó por primera vez, recibiendo los centros albaneses a sus primeros 16 inmigrantes ilegales. En 2018 la Comisión Europea bajo Jean Claude Juncker, otro presidente popular, consideró que la idea de “centro de retorno fuera de la UE” que ahora propone explorar Von der Leyen eran contrarios al derecho comunitario.
“La política migratoria de la UE sólo puede ser sostenible si se devuelve efectivamente a quienes no tienen derecho a permanecer en la UE. Sin embargo, sólo alrededor del 20% de los nacionales de terceros países a los que se ha ordenado salir han regresado realmente”, señala Von der Leyen en la carta enviada a los líderes. El endurecimiento de la posición de la mayoría de Estados miembros se vio en un Consejo de Interior y Justicia celebrado la semana pasada en Luxemburgo, donde una mayoría de los países se pronunciaron a favor de explorar lo que eufemísticamente se define como “soluciones innovadoras” en materia migratoria.
Hace ya meses que distintos líderes europeos llevan insistiendo en la necesidad de hacer más efectivos los retornos. Olaf Scholz, canciller alemán y la voz con mayor peso dentro de la familia socialdemócrata europea, ha sido uno de sus máximos defensores en un momento en el que el debate migratorio se encuentra en el corazón de la discusión política nacional en Alemania a menos de un año de las elecciones federales, con la derecha radical de Alternativa para Alemania (AfD) cosechando votos en un electorado descontento con lo que consideran mano blanda por parte de Berlín y Bruselas.
Von der Leyen recoge el guante de los 16 Estados miembros que recientemente le han enviado una carta solicitando una nueva norma de retornos. “Dado que la propuesta de 2018 —sobre retornos— quedó sin acuerdo, y teniendo en cuenta los debates anteriores, la Comisión presentará una nueva propuesta legislativa que defina obligaciones claras de cooperación para el retornado y agilice eficazmente el proceso de retorno, con la digitalización de la gestión de los casos y el reconocimiento mutuo de las decisiones de los demás”, ha explicado la alemana en la carta.
“Ya nos hemos comprometido a revisar, de aquí al año que viene, el concepto de terceros países designados como seguros”, señala Von der Leyen. Este punto es central, porque tener un país tercero seguro abre la puerta a que la UE pueda deportar allí a un inmigrante o solicitante de asilo y despreocuparse de la situación. Según explica la alemana, ACNUR y la Organización Internacional para las Migraciones “están dispuestos a colaborar con la UE ayudando a quienes buscan asilo sin tener que embarcarse en peligrosos viajes a través del Mediterráneo”.
Es en ese contexto en el que Von der Leyen aborda la cuestión de los centros de retorno fuera de la Unión. “Deberíamos seguir explorando posibles vías para avanzar en la idea de desarrollar centros de retorno fuera de la UE, especialmente con vistas a una nueva propuesta legislativa sobre el retorno”, señala la alemana, que explica que “con el inicio de las operaciones del protocolo Italia-Albania, también podremos extraer lecciones de esta experiencia en la práctica”.
Retorno y mano dura
La presidenta de la Comisión Europea ha señalado que ha encargado al futuro comisario de Interior y Migración que “dirija las reflexiones sobre soluciones operativas que ayuden a contrarrestar la inmigración ilegal y aborden las propuestas que muchos Estados miembros han hecho en este ámbito”. Toda esta frase esconde la mención a que son muchas las capitales que exigen la idea de centros de retorno fuera de la Unión Europea. Y el futuro comisario de Interior y Migración no es un cualquiera: es Magnus Brunner, actual ministro federal de Finanzas de Austria, uno de los Estados miembros más duros en materia de inmigración.
Nominar a Brunner para ese puesto muestra el giro a la derecha que ha protagonizado Von der Leyen en la cuestión migratoria, que es un reflejo del cambio de posición general de todo el PPE. Lejos queda la idea de fronteras abiertas patrocinada por Angela Merkel, canciller alemana, una idea que ha sido abandonada y rechazada por su propio partido, los democristianos alemanes (CDU), ahora dirigidos por el derechista Friedrich Merz, rival histórico de Merkel. Von der Leyen, también política de la CDU, ha acompañado a toda la derecha europea en ese giro, que va más allá de las filas conservadoras. El propio SPD alemán tiene ahora un discurso duro, que se suma al de otros miembros de la familia socialdemócrata europea, como son los Socialdemokratiet daneses de la primera ministra Mette Frederiksen.
En las últimas horas Donald Tusk, primer ministro de Polonia y uno de los pesos pesados del PPE, también ha endurecido su postura al anunciar la suspensión “temporal” del derecho al asilo en territorio polaco, asegurando que Bielorrusia y Rusia están volviendo a utilizar a inmigrantes, haciéndolos traspasar el bosque de Bialowieza para cruzar la frontera polaca, replicando el ataque híbrido de 2021.
La medida ha sido muy criticada por organizaciones de la sociedad civil, pero es una pieza más en el dominó. Recientemente, Alemania ha comenzado a aplicar controles fronterizos con distintos Estados miembros, algo excepcional dentro de la zona Schengen, argumentando precisamente motivos de seguridad y conectándolo con la cuestión migratoria.
La externalización de la gestión migratoria no es nada nuevo en la historia de la UE. En 2016, en plena crisis migratoria, los Veintiocho cerraron con Turquía un acuerdo por el que Ankara se encargaba de que los migrantes no continuaran traspasando sus fronteras hacia Europa a través de la ruta de los Balcanes.
Europa está completando el giro en política migratoria. Este jueves y viernes los jefes de Estado y de Gobierno de la Unión Europea se reúnen en Bruselas con la cuestión migratoria ocupando un lugar central en la agenda. Pocas horas antes, Ursula von der Leyen, presidenta de la Comisión Europea, ha indicado en una carta que la institución está abierta a estudiar la posibilidad de que el club comunitario cuente con hubs o centros de gestión fuera de la Unión desde los que se tramiten las solicitudes de los inmigrantes y solicitantes de asilo.