Primero haitianos, ahora Venezuela: la nueva 'bestia negra' electoral de EEUU es la misma de siempre
Numerosos analistas consideran que estas acusaciones son parte de una estrategia electoral con el fin de criminalizar a la población migrante y culparles de ser los responsables de los males de la sociedad estadounidense
Un migrante camina vistiendo una prenda impresa con la bandera de los Estados Unidos. (EFE/Bienvenido Velasco)
Los migrantes venezolanos se han convertido en uno de los focos de la campaña presidencial estadounidense, después de que Donald Trump los pusiese en el candelero. El magnate estadounidense ha alertado, sin pruebas, de que Caracas está abriendo sus cárceles para enviar a criminales rumbo a la potencia del norte, asegurando que eso explica la reducción en los índices de violencia en el país sudamericano.
“En Venezuela, sus prisiones han sido vaciadas en EEUU. Sus criminales y traficantes de drogas han sido sacados de las ciudades y llevados a EEUU”, ha asegurado el candidato conservador, en unas declaraciones que numerosos expertos y analistas consideran infundadas.
El foco en ese discurso creció tras el más reciente debate presidencial con la candidata demócrata, Kamala Harris. Trump se refirió durante la cita a un polémico vídeo que muestra a varios hombres armados ingresando en un bloque de apartamentos en Aurora, un suburbio de Denver, capital de Colorado, asegurando que en esa ciudad hay edificios tomados por la temida banda venezolana transnacional Tren de Aragua. Algo que la policía local y también los vecinos han refutado, aunque sí admiten todos la presencia de miembros de esa organización en la comunidad.
“Tenemos millones de personas entrando en nuestro país. Fíjense en Aurora, en Colorado. Están tomando ciudades. Están tomando edificios. Están entrando violentamente”, señaló el exmandatario frente a los periodistas y su rival electoral. “Están destruyendo nuestro país. Son peligrosos. Están en el nivel más alto de criminalidad, y tenemos que sacarlos”, añadió.
Numerosos analistas consideran que esas aseveraciones son parte de una estrategia con ánimo electoral consistente en criminalizar la migración, demonizando a los recién llegados, identificándolos como la causa de un supuesto declive de la sociedad estadounidense espoleada por los miembros de sus rivales demócratas.
“Donald Trump es conocido por su retórica divisiva y por difundir contenido falso o engañoso. A menudo amplifica historias y narrativas que profundizan las divisiones sociales, con el objetivo estratégico de dinamizar a su base y a sus partidarios que puedan tener opiniones antiinmigrantes”, explica a El Confidencial Roberta Braga, directora ejecutiva del Instituto de Democracia Digital de las Américas.
“Este es un enfoque antiguo para infundir miedo y una táctica para crear un marco de nosotros contra ellos que, en última instancia, causa un daño enorme a nuestra democracia”, añade la analista.
En esa lógica, los delitos — que los hay — causados por los migrantes se exageran para castigar a todos los migrantes, mientras quienes explotan la desinformación generan ira y miedo que influye en el electorado.
“Hay que poner los sucesos en una balanza y verlo en la dimensión lo más justa posible, porque el riesgo que se corre cuando se sobredimensiona la presencia del grupo en EEUU es que se está afecta y criminaliza a la migración venezolana y eso supone un riesgo para los migrantes”, comenta, por su parte, la periodista de investigación venezolana Ronna Rísquez, autora del libro El Tren de Aragua y conocedora en profundidad de la historia y las actividades de esa banda delictiva.
Envío de criminales a EEUU
El discurso es claro. Algunos desde el lado conservador recuerdan que el cubano Fidel Castro envió a más de 20.000 convictos a EEUU durante la crisis del Mariel, en 1980, algo ficcionado después en la película Scarface, protagonizada por Al Pacino. Sin embargo, los expertos en el crimen transnacional panamericano aseguran que no hay indicios de ello.
“Trump no ha presentado evidencia de que el Gobierno venezolano esté enviando a sus criminales a EEUU. Si bien es posible que algunos delincuentes hayan migrado al país de manera voluntaria, no tenemos indicios de que el régimen de Nicolás Maduro tenga un plan sistemático para enviarlos allí”, asegura Mike LaSusa, investigador de Insight Crime, un premiado medio de comunicación y ‘think tank’ que estudia el crimen organizado en las Américas.
Los expertos sí han detectado un descenso de las muertes violentas en el país sudamericano, pero no tan drástico como muestra Trump. Los asesinatos cayeron un 25% en el último año, mientras el magnate asegura que la violencia disminuyó en el país sudamericano un 67% en ese mismo periodo.
Además, quienes investigan el mundo del hampa en Venezuela aseguran que ese descenso se da por varios motivos, entre los que se encuentran la consolidación y concentración de grupos criminales, algo que reduce la conflictividad o ejecuciones extrajudiciales de miembros de bandas por parte del Gobierno de Maduro.
Las autoridades estadounidenses sí aseguran que hay criminales que han entrado al país, pero no hay pruebas de su liberación intencional de las cárceles venezolanas para causar zozobra en el país norteamericano. Eso sí, la presencia del Tren de Aragua en el país es ya palpable y ha acaparado titulares en las últimas semanas.
En julio, el Gobierno de Joe Biden catalogó al grupo como una Organización Criminal Transnacional Significativa, un estatus que prevé sanciones económicas contra sus responsables.
El Estado de Texas, gobernado por los republicanos, lanzó a mediados de septiembre una operación contra el Tren de Aragua, creando una unidad especial dentro de su departamento de Seguridad Pública. La Policía de Nueva York también tiene un grupo dedicado, desde hace meses, a investigar la presencia en la ciudad y del grupo, conocido por su violencia en Venezuela, Chile, Perú — donde fue calificado como enemigo “número uno” — y Colombia, donde realizan operaciones eminentemente de extorsión, sicariato, trata y menudeo de drogas.
También en Denver y Aurora se ha creado una unidad especial que ha logrado la detención, en los últimos días, de una decena de personas relacionadas con el Tren de Aragua, incluido un joven que protagonizó un tiroteo en un lugar situado a unos dos kilómetros de donde se grabó el vídeo de la irrupción armada a un conjunto de apartamentos.
Ya en mayo, funcionarios de EEUU descubrieron una red de trata en cinco Estados que obligaba a mujeres venezolanas a prostituirse. No ha sido el único incidente con miembros de la banda. Muy sonado fue el caso de Raúl Castro Mata, un venezolano relacionado con el grupo que disparó a dos agentes de policía en junio durante un incidente de tráfico. Muy señalado fue también el asesinato de un ex policía venezolano en Miami el pasado noviembre y el homicidio de una joven de 22 años.
Los integrantes de la banda han sido acusados también de protagonizar robos de móviles en Nueva York y de un asalto a una joyería en Denver. Medio centenar de personas relacionadas con la banda han sido detenidas en 2023 y lo que llevamos de 2024. Las autoridades han identificado también a una banda rival conocida como los Anti Tren. En cualquier caso, parte importante de los analistas insisten en darle el contexto adecuado a la presencia del grupo en EEUU.
“Sí, es posible que haya personas asociadas con el Tren de Aragua en EEUU, pero no parecen representar una amenaza criminal significativa. No hay evidencia de coordinación entre células ni de que líderes de alto rango estén dirigiendo sus actividades. También es posible que impostores digan ser miembros del Tren de Aragua o que las víctimas identifiquen erróneamente a un sospechoso como miembro”, considera el experto en crimen LaSusa.
“Las autoridades estadounidenses no han dado muchos detalles de cómo identifican a los supuestos miembros”, abunda el investigador de Insight Crime. “No hay certeza de una operación criminal conectada con los jefes del Tren de Aragua en Venezuela, de que operen como una red, se comuniquen entre ellos, tengan un plan para operar en EEUU. Eso todavía no está claro”, considera, por su parte, la periodista Ríquez, experta en el grupo.
"Las narrativas antiinmigración falsas y engañosas aumentan el potencial de acoso"
“Independientemente de ello, representan un peligro. Ahora bien, no creo que tengan la capacidad de ser un peligro gravísimo que vaya a acabar con la sociedad estadounidense o que puedan generar un tráfico masivo de drogas. Una de las razones es el hecho de que hay competidores criminales poderosos en EEUU”, reflexiona.
Lo que sí está generando la postura de Trump es un miedo de la comunidad venezolana en EEUU a la estigmatización y a posibles represalias contra las personas honestas, la práctica totalidad del más de medio millón de migrantes provenientes de ese país sudamericano.
“En EEUU, las narrativas antiinmigración falsas y engañosasaumentan el potencial de acoso y ataques de odio contra las comunidades. Estas narrativas pueden tener consecuencias en el mundo real, influyendo tanto en las políticas como en la retórica utilizada por quienes están en el poder”, comenta la analista Braga.
“Por ejemplo, a pesar de que los funcionarios de la ciudad de Springfield refutan las afirmaciones de que la ciudad está abrumada por el caos liderado por los inmigrantes, ha persistido el contenido hiperpartidista y las declaraciones de figuras políticas de alto perfil como Trump. Esto ha dado lugar a amenazas de bomba en escuelas y edificios gubernamentales, lo que llevó al gobernador de Ohio, Mike DeWine, a asignar recursos policiales adicionales”, añade, en relación con la zozobra generada en esa ciudad del medio este por la falsa aseveración de Trump durante el debate de que los inmigrantes haitianos estaban comiéndose las mascotas de los ciudadanos.
La Casa Blanca teme que la situación con la desinformación pueda acabar generando violencia. “Habrá gente que la crea sin importar lo ridícula y estúpida que sea”, señaló el portavoz del Consejo de Seguridad Nacional, John Kirby, añadiendo que “podrían actuar con base en ese tipo de información de una manera en la que alguien podría salir lastimado”.
Los migrantes venezolanos se han convertido en uno de los focos de la campaña presidencial estadounidense, después de que Donald Trump los pusiese en el candelero. El magnate estadounidense ha alertado, sin pruebas, de que Caracas está abriendo sus cárceles para enviar a criminales rumbo a la potencia del norte, asegurando que eso explica la reducción en los índices de violencia en el país sudamericano.