Los hospitales de Líbano temen ser los siguientes: "Siento lo que sintieron en Gaza"
Desde las organizaciones humanitarias denuncian que Israel está empleando los mismos métodos que utilizó al principio de la invasión en Gaza, cuando aseguraba que estaba realizando ataques "limitados"
Personal médico espera la llegada de una ambulancia en el exterior de un hospital, tras un ataque israelí en los suburbios del sur de Beirut, Líbano. ( REUTERS/Amr Abdallah Dalsh)
"Perdí a mi tío hace tres días por las bombas de Israel y aún no lo he procesado. Era paramédico. Estoy como si nada hubiera pasado". Dana Ibrahim, libanesa chií, habla despacio desde su casa en Beirut. En ocasiones baja el tono, interrumpe la conversación telefónica unos segundos. "Creo que están volviendo", susurra.
Hace poco más de una semana, el Ejército israelí (IDF, por sus siglas en inglés) comenzó su invasión terrestre de Líbano. Desde entonces, Israel ha intensificado sus bombardeos sobre el sur del país e incluso varios barrios de Beirut. Más de 2.000 personas han muerto víctimas de los ataques israelíes, según datos del Ministerio de Salud del Líbano. Con las tropas israelíes adentrándose en el país y más de un millón de personas desplazadas, se estima que el número real de muertes será más alto.
A pesar de que el Gobierno de Benjamín Netanyahu defiende que los ataques israelíes son localizados contra objetivos de la milicia chií Hezbolá, los datos reflejan que Israel está bombardeando zonas urbanas, con hospitales y escuelas. En los diez días desde el inicio de la invasión terrestre, al menos cuatro hospitales han cesado operaciones y el personal sanitario muerto supera de largo del centenar.
Tras cerciorarse de que los bombardeos se encuentran lejos de su edificio, Dana prosigue la conversación. "Mi tío era paramédico. Murió en un bombardeo hace tan solo tres días. Decidió no abandonar el sur porque allí necesitan ayuda. Nadie pensaba que los objetivos iban a ser los sanitarios. Estaba en
Marjayoun. Allí mataron a siete paramédicos, entre los que se encontraba mi tío", relata Dana. No hubo ninguna advertencia al hospital antes de que atacaran. "Hay leyes internacionales que velan para que no se bombardeen este tipo de sitios. Pero Israel lo hace con total impunidad", lamenta.
El director del hospital gubernamental de Marjayoun, Mones Kalakish, fue testigo de este ataque, que relató al diario The Guardian. La entrada principal del hospital "fue atacada cuando los paramédicos se acercaban en ambulancia. Siete muertos y cinco heridos. Lo consideramos un mensaje". Tras el bombardeo, Kalakish decidió cerrar el centro. Era cuestión de tiempo: debido a los frecuentes ataques contra paramédicos y ambulancias en el sur del Líbano, los heridos llevaban tres días sin poder llegar al hospital. Y no es el único.
Cuatro hospitales en Beirut están fuera de servicio desde el pasado viernes, después de un bombardeo masivo, y dos están funcionando con la mitad de su capacidad. El hospital Sainte Therese, en el límite de los suburbios del sur de Beirut, informó de “enormes daños” y dijo que “los aviones de guerra israelíes estaban disparando contra las inmediaciones” de la instalación, lo que “llevó a la suspensión de los servicios hospitalarios”, según un comunicado publicado por la agencia oficial de noticias NNA. El hospital Mais al-Jabal, en el sur del Líbano, cerca de la frontera con Israel, anunció “la suspensión del trabajo de todos los departamentos”, citando factores como “los ataques enemigos contra el hospital” y problemas de suministro y el acceso del personal.
El director general de la OMS, Tedros Adhanom, afirma que no están consiguiendo entregar suministros médicos debido a la escasez de vuelos a Beirut, lo que empeora más la situación de los sanitarios, ya de por sí perjudicada por el "trauma masivo".
"Siento de primera mano lo que los palestinos están sintiendo y eso nunca te lo esperas (...) nunca piensas que serás tú. Nunca en millones de años pensarías que te fuera a pasar. El apoyo hacia los palestinos no tiene nada que ver con que sean musulmanes. Es por derechos humanos. Esto no tiene que ver con la religión. [Israel] va a acabar con el Líbano también", lamenta Dana.
"Esto no tiene que ver con la religión. [Israel] va a acabar con el Líbano también"
La Organización Mundial de la Salud (OMS) denunció que tan solo las 24 horas del 2 de octubre, al menos 28 médicos murieron víctimas de ataques israelíes. Casi una semana después, las cifras se habrán multiplicado. El ministro libanés de Salud, Firas Abiad, cifró en esas mismas fechas en 97 los paramédicos muertos desde el 8 de octubre, cuando Hezbolá e Israel comenzaron a intercambiar fuego en la frontera.
El primer ministro libanés, Najib Mikati, ha instado a la comunidad internacional a presionar a Israel “para que permita que los equipos de rescate y socorro lleguen a los lugares bombardeados y les permitan moverse”.
Líbano teme convertirse en una "nueva Gaza"
Lejos de atisbar un acuerdo de paz en el horizonte — tanto en Gaza como en Líbano —los ataques de Israel sobre Beirut y las zonas del sur son cada vez más continuos y sus objetivos más diversos. Además de las zonas residenciales, hace menos de dos semanas, Israel bombardeó el campo de refugiados palestinos en Líbano de Ain al Hilweh, dejando cinco muertos. Allí viven casi medio millón de palestinos.
El portavoz de UNICEF, James Elder, quien ha realizado múltiples misiones en Gaza en el último año, advirtió que Israel está usando en el Líbano el mismo lenguaje que utilizó con Gaza al inicio de su ofensiva, cuando aseguraba que estaba realizando ataques "limitados". También denunció la destrucción de terrenos agrícolas o su abandono por parte de familias desplazadas por los bombardeos, una de las principales fuentes de ingresos de las familias que habitan en el sur.
La Oficina de Derechos Humanos de la ONU en Ginebra ya reconocía que "los mismos patrones que se vieron en Gaza ahora se están observando en el Líbano, con un horrendo impacto en los civiles".
— Benjamin Netanyahu - בנימין נתניהו (@netanyahu) October 8, 2024
Ante esta situación, el Líbano teme convertirse en "una nueva Gaza". Más aún, después de que el propio Benjamin Netanyahu haya amenazado directamente este pasado martes con "una destrucción y un sufrimiento como los que vemos en Gaza", si sus ciudadanos no son capaces de "liberarse de Hezbolá".
En este mensaje, publicado a través de su cuenta personal de X, Netanyahu volvió a reiterar el derecho de Israel de defenderse, además de su "derecho a ganar. Israel ganará. Hemos acabado con las fuerzas de Hezbolá, incluyendo con Nasrallah. Acabaremos también con el siguiente"
Hospitales como objetivo
Tras el ataque de Hamás del 7 de octubre, el peor ataque contra Israel en la que murieron cerca de 1.200 personas y más de 200 fueron secuestradas, Tel Aviv lanzó su respuesta contra el grupo islamista en Gaza. El balance de palestinos muertos en el enclave asciende casi 42.000, la mayoría de ellos civiles. Al igual que ocurre ahora en el Líbano, a pesar de que el Gobierno de Netanyahu defendió que se centraba en objetivos de Hamás, organizaciones humanitarias llevan denunciado ataques a hospitales y escuelas, que servían también como refugios para la población palestina.
El Hospital de Al-Shifa ha sido uno de los centros sanitarios más golpeados por estos ataques. La OMS denuncia que este hospital fue en su día el mayor y más importante hospital de referencia de Gaza. Ahora "es un armazón vacío tras el último asedio. No quedan pacientes en el establecimiento. La mayoría de los edificios están muy dañados o han sido destruidos y gran parte de los equipos están inutilizables o han sido reducidos a cenizas", señala.
Israel defendió estos ataques argumentando que, debajo de sus cimientos, se encontraban túneles de Hamás. Según Médicos sin Fronteras, de los 36 hospitales de Gaza, 20 están fuera de servicio por los ataques israelíes.
"Perdí a mi tío hace tres días por las bombas de Israel y aún no lo he procesado. Era paramédico. Estoy como si nada hubiera pasado". Dana Ibrahim, libanesa chií, habla despacio desde su casa en Beirut. En ocasiones baja el tono, interrumpe la conversación telefónica unos segundos. "Creo que están volviendo", susurra.