La respuesta israelí que amenaza con desatar el caos: "Podemos golpear duro contra Irán"
Israel ha prometido que responderá al ataque de Irán y ha intensificado su ofensiva en el Líbano, donde han muerto ocho militares israelíes y se han registrado combates terrestres
Un soldado israelí frente a un tanque en la frontera de Israel y Líbano. (EFE/Atef Safadi)
Alrededor de las 19:30 del martes, sonaron los teléfonos de los habitantes de varias partes de Israel. "Debe ir a un área protegida inmediatamente y permanecer allí hasta nuevo aviso". Minutos después de que empezaran a sonar las alarmas antiaéreas, salían las primeras imágenes de destellos que cruzaban el cielo de varias ciudades y pueblos israelíes. En total, más de 200 misiles balísticos fueron lanzados por Irán, su mayor ataque contra la nación hebrea.
La ofensiva iraní no ha provocado víctimas mortales y la mayoría de misiles fueron interceptados por los sistemas de defensa. Pero el ataque de Teherán fue mucho más allá que el del pasado mes de abril. El primer ministro israelí, Benjamin Netanyahu, afirmó que Irán "cometió un grave error y pagará por ello". Este miércoles, anunció el envío de más tropas al Líbano.
Mientras los misiles iraníes intentaban alcanzar ciudades israelíes como la capital, Tel Aviv, las bombas caían una noche más sobre Beirut,. Y mientras los cielos de Israel estaban siendo atacados, los libaneses recordaban con bombardeos cada 10 minutos que las fuerzas del Tel Aviv tienen poder sobre su tierra y su cielo.
Netanyahu ya había avisado: "Vamos a golpear con más fuerza en todo Oriente Medio". "Donde queramos, cuando queramos y como queramos", dijo también Avichai Adraee, el portavoz del Ejército israelí en lengua árabe. Tel Aviv ha ampliado su operación en terrestre en Líbano y, además de la 98 División, se ha unido a la ofensiva una brigada de blindados y una división de infantería. Además, el día después del lanzamiento de misiles por parte de Irán, las Fuerzas de Defensa de Israel (FDI) han ordenado la evacuación de más localidades al sur del país y han vuelto a atacar el barrio de Dahiye, en el sur de Beirut, y el de Al Bashura, en el centro.
Israel confirmó en la tarde de este miércoles que siete soldados han muerto en el Líbano en el marco de la operación con Hezbolá. Un nuevo factor que aumenta todavía más las tensiones después de la ofensiva iraní y que pone en el centro la pregunta que más preocupa a analistas, políticos y diplomáticos: ¿Cómo responderá Tel Aviv?
Algunos habitantes de la zona norte llevan esperando meses una operación como la que ha iniciado el Ejército israelí en el Líbano. Ishay Efroni, general en reserva y jefe del departamento de Seguridad del kibutz Metsuva, en la frontera entre los dos países, afirma que el Ejército de Israel ha llegado meses tarde a la operación. “No habíamos tenido agallas para actuar y era necesario para asegurar la frontera y que los desplazados puedan volver a sus casas en esta parte del país”, dijo a El Confidencial.
El mundo, pendiente de la respuesta de Israel a Irán
El día después de que Irán atacara Israel con más de 200 misiles balísticos, Efroni explica desde el norte del país que las alarmas antiaéreas han sonado mucho más. Una realidad que se ha vuelto en una casi normalidad después de la incursión terrestre para acabar con Hezbolá. Pero el general espera que a Israel no le tiemble el pulso para seguir manteniendo la presión sobre la milicia libanesa. Tampoco para responder a Irán. "Saben que podemos golpearles muy duro. Pero la respuesta no llegará tan pronto porque seguramente querrán coordinarlo con la comunidad internacional y especialmente con Estados Unidos", continúa Ishay Efroni.
El asesor de seguridad del presidente Joe Biden, Jake Sullivan, dijo este martes que el ataque iraní había sido repelido por los esfuerzos entre las fuerzas de Washington y Tel Aviv. "Hemos dejado en claro que habrá consecuencias por este ataque, y trabajaremos con Israel para que así sea", dijo Sullivan. Además, confirmó que estaba consultando con el Gobierno israelí la respuesta adecuada.
'Elegiremos cuándo cobrar el precio'
Uno de los temores es que Tel Aviv golpee directamente en territorio iraní o sus instalaciones nucleares. Teherán, por su parte, ha afirmado que una ofensiva israelí podría desencadenar en una mayor escalada. El presidente iraní, Masoud Pezeshkian, dijo que la operación del martes era "solo una parte de nuestro poder".
Israel sostiene que no dejará que el ataque con misiles de este martes quede impune, pero el jefe del Estado Mayor de las Fuerzas de Defensa de Israel, el general Herzi Halevi, aclaró que "elegiremos cuándo cobrar el precio y demostraremos nuestras precisas y sorprendentes capacidades de ataque".
Meir Litvak, presidente del Departamento de Historia de Oriente Medio de la Universidad de Tel Aviv e investigador de la Alianza de Estudios Iraníes, explica que el Gobierno está en una posición delicada para decidir cuál será el próximo paso. "Netanyahu está bajo presión para tomar represalias, porque en Oriente Medio, si no se toman represalias, se les percibe como débiles y esto invita a más ataques. Por otro lado, no quiere una guerra a gran escala. Encontrar el equilibrio entre estos dos objetivos es muy difícil", afirma a El Confidencial.
Este mismo dilema es que el que ha afrontado Irán a la hora de responder al asesinato del líder de Hezbolá, Hasan Nasrallah, y de otros altos mandos de la milicia libanesa. Litvak está convencido de que Teherán no quiere una guerra a gran escala con Tel Aviv y que la ofensiva con misiles puede tener como objetivo "disuadir a Israel de acciones futuras".
A pesar del ataque sin precedentes de este martes, algunos analistas, Meir Litvak entre ellos, coinciden en que si Irán hubiera querido una guerra total con Israel, habría actuado de otra manera. "Podría haber lanzado cientos de misiles, especialmente contra Tel Aviv, o no haber avisado horas antes", subraya el investigador a este periódico.
Por su parte, el analista político especializado en Oriente Medio e Irán Daniel Bashandeh apunta que lo más probable es que las diferentes facciones de la República Islámica cierren filas en torno a la seguridad. "Una posibilidad es el desarrollo de la bomba nuclear como último recurso para garantizar su supervivencia. En este sentido, es posible que Israel se adelante y apunte a sus infraestructuras críticas", sostiene.
No hay tregua en Líbano
Mientras se prepara una respuesta a Irán, las fuerzas de Tel Aviv siguen manteniendo la presión en el Líbano y hay por ahora pocos indicios de que esa represalia pueda tener un impacto significativo en los planes israelíes con respecto a Hezbolá. Después de anunciar la ampliación de la incursión terrestre, se registraron intensos combates entre la milicia y los soldados de Tel Aviv en el sur del Líbano.
Sigue en marcha la invasión terrestre de Israel en el Líbano para acabar con Hezbolá
En las calles de Israel, los habitantes luchan entre un sentimiento de inquietud y determinación. "Por un lado, una gran preocupación por la escalada y por que la guerra continúe durante muchos meses más. Al mismo tiempo, la situación en la que Hezbolá estaba librando una guerra de desgaste durante 11 meses, convirtiendo a 100.000 personas en refugiados internos y causando grandes daños era insostenible. Mucha gente cree que había que hacer algo drástico para detener a la milicia", sostiene el historiador israelí Meir Litvak.
En las calles de la capital libanesa, el sentimiento se reduce a la preocupación. Yihad no creía que la situación fuera a llegar tan lejos. Nació en los peores años de la guerra civil libanesa, y tuvo al menor de sus dos hijos durante la invasión israelí de julio de 2006. "Creía que habíamos zanjado el asunto. Se firmó una resolución —la 1701 del Consejo de Seguridad de la ONU—, se llegó a una línea de armisticio. Todo para nada", lamenta.
El musulmán prefiere evitar una guerra y cree que la situación de 2006 no tiene nada que ver con lo que está viviendo actualmente su país. "Lo de aquella vez fue un juego en comparación con lo que puede pasar ahora", teme. En los 34 días que duró la invasión israelí del Líbano hace 18 años, murieron alrededor de 1.100 civiles libaneses. Pero esa es casi la cifra de víctimas mortales de los bombardeos de Israel en la última semana y media, antes siquiera de que haya empezado una incursión terrestre. "Los israelíes están más violentos que nunca, y estos no tienen ya a Nasrallah ni a muchos comandantes. Si estalla la guerra, será el fin de Hezbolá", pronostica.
Este padre de familia, de apariencia ruda y sin ninguna pinta de sensiblero, confiesa: "Lloro cada mañana cuando enciendo el teléfono. Me pone triste que haya tanta gente en la calle. Esto no lo vivimos en 2006, y se parece más a Gaza que a otra cosa", constata. "Ahora que llega el invierno, no sé qué va a ser de ellos", dice mientras señala una de las primeras lluvias del otoño, que empieza a caer como si lo hubiera pactado.
En la calle, Wisam —nombre ficticio por motivos de seguridad— sortea las bombas y la lluvia, que desde el viernes pasado duerme con toda su familia en la playa urbana de Ramlet al-Bayda. "No tengo miedo a morir", dice este joven de 21 años, que pasó tres años siendo un niño en la guerra de Siria antes de refugiarse en el valle de la Becá, en el Líbano.
De ahí tuvieron que escapar a Beirut hace un año, pero ahora duermen a la intemperie porque su casa está en el barrio más golpeado por Israel. Tanto trasiego y tanta huida han llevado a Wisam a una conclusión: "Me he pasado la vida esquivando misiles. Ahora en Damasco la cosa está tranquila, y podría volver, pero si lo hago tendré que hacer la mili para al-Asad. Y no quiero coger armas. Prefiero seguir huyendo de más guerras antes que convertirme en uno de los culpables".
Alrededor de las 19:30 del martes, sonaron los teléfonos de los habitantes de varias partes de Israel. "Debe ir a un área protegida inmediatamente y permanecer allí hasta nuevo aviso". Minutos después de que empezaran a sonar las alarmas antiaéreas, salían las primeras imágenes de destellos que cruzaban el cielo de varias ciudades y pueblos israelíes. En total, más de 200 misiles balísticos fueron lanzados por Irán, su mayor ataque contra la nación hebrea.