Así están las encuestas en EEUU: Trump le come la tostada a Harris en el 'Cinturón del Sol'
Harris mantiene la ligera ventaja en las encuestas nacionales de la que ha gozado durante las últimas semanas, pero Trump ha conseguido avances significativos en algunos estados clave del sur
Donald Trump baila durante uno de sus mítines en Erie, Pensilvania. (EFE/David Maxwell)
Faltan cinco semanas para las elecciones presidenciales de Estados Unidos y la carrera entre Kamala Harris y Donald Trump no da signos de decantarse de uno u otro lado. Harris mantiene la ligera ventaja en las encuestas nacionales de la que ha gozado durante las últimas semanas, pero Trump ha conseguido avances significativos en algunos estados clave del sur. La incertidumbre reina mientras ambos candidatos buscan captar a un número menguante de votantes indecisos y movilizar sus bases al máximo. Lo único que parece claro es que el próximo 5 de noviembre pasará a la historia como la jornada que definió los comicios más ajustados de la historia reciente de Estados Unidos, al menos en lo que a encuestas se refiere.
Al igual que la semana anterior, Harris lidera en el voto popular por una distancia de entre 2 a 4 puntos, según los principales agregadores de encuestas del país. El promedio elaborado por el boletín de Nate Silver —el encuestador más famoso de Estados Unidos con un largo historial de acertar resultados electorales— muestra una ligera mejoría para la demócrata, situándola con 3.3 puntos de ventaja, su mejor cifra desde el pasado 3 de septiembre. Son cifras, sin embargo, que no garantizan ninguna victoria en un país donde lo que decide un presidente no es el respaldo en todo el país, sino en el número suficiente de estados para sumar 270 votos electorales. El propio Silver solo otorga a la vicepresidenta un 56% de posibilidades de llegar a la Casa Blanca.
Un vistazo al mapa electoral refleja tendencias opuestas en las dos regiones más clave del país, aquellas que albergan a varios de los estados clave. En el norte, Harris se mantiene sólida en el conocido como Rust Belt (Cinturón del Óxido), el antiguo corazón manufacturero situado en el noreste del país. De acuerdo con FiveThirtyEight, en Wisconsin y Michigan, dos estados que en 2016 se inclinaron inesperadamente hacia Trump, Harris cuenta con más de un 60% de posibilidades de victoria. En Pensilvania, probablemente el estado más crucial de este ciclo electoral, Harris también está por delante, pero por un margen más estrecho.
El llamado Sun Belt (Cinturón del Sol), que recorre el sur de Estados Unidos, es donde Trump ha ganado más impulso a lo largo de la última semana. En estados como Georgia y Arizona, que fueron decisivos para Biden en 2020, las encuestas más recientes muestran a Trump liderando con 4 y 6 puntos de ventaja, respectivamente. La situación económica en estos estados, especialmente en lo que respecta a la inflación y los costos de vivienda, ha sido un factor clave que ha permitido a Trump reconectar con votantes. Carolina del Norte, no obstante, sigue reflejando un empate total y al líder republicano le costará mucho llegar a la Casa Blanca sin este estado.
Trump ha mejorado su desempeño entre los votantes hispanos, una tendencia que preocupa a los demócratas, quienes habían confiado en este grupo para consolidar su ventaja en estados como Arizona y Nevada. Perder estos estados obligaría a Harris a depender casi exclusivamente del Cinturón de Óxido en una carrera que parece destinada a decidirse por márgenes mínimos. La recta final ya está aquí y, con el voto anticipado comenzando en apenas dos semanas, el margen de maniobra se desvanece día tras día. ¿Quién sobrevivirá a la prueba de fuego de las urnas?
Faltan cinco semanas para las elecciones presidenciales de Estados Unidos y la carrera entre Kamala Harris y Donald Trump no da signos de decantarse de uno u otro lado. Harris mantiene la ligera ventaja en las encuestas nacionales de la que ha gozado durante las últimas semanas, pero Trump ha conseguido avances significativos en algunos estados clave del sur. La incertidumbre reina mientras ambos candidatos buscan captar a un número menguante de votantes indecisos y movilizar sus bases al máximo. Lo único que parece claro es que el próximo 5 de noviembre pasará a la historia como la jornada que definió los comicios más ajustados de la historia reciente de Estados Unidos, al menos en lo que a encuestas se refiere.