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A rey muerto, rey puesto: Israel deja a Hezbolá sin liderazgo, pero ahora viene lo difícil
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A rey muerto, rey puesto: Israel deja a Hezbolá sin liderazgo, pero ahora viene lo difícil

Si los eventos siguen el curso del asesinato del anterior líder de Hezbolá en 1992, Israel, el Líbano y Oriente Medio al completo están en la antesala de un periodo aún más convulso

Foto: Simpatizantes de Hezbolá portan fotos del fallecido Hassan Nasrallah en una marcha organizada en Bagdad. (EFE)
Simpatizantes de Hezbolá portan fotos del fallecido Hassan Nasrallah en una marcha organizada en Bagdad. (EFE)
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La muerte de Hasan Nasrallah este pasado viernes a manos de Israel es un evento monumental en el complicado puzle de Oriente Próximo. Uno que, no obstante, no despeja ninguna incógnita. Poco se sabe de la estrategia del Gobierno de Benjamín Netanyahu en Líbano tras haber eliminado, al menos temporalmente, la cadena de mando de Hezbolá. La milicia, uno de los mayores adversarios de Tel Aviv, es ahora un esqueleto sin órganos, con todas las posiciones de alto rango vacantes y con una capacidad militar seriamente dañada.

Sin embargo, Rami Khouri, miembro distinguido de la Universidad Americana de Beirut, recuerda que no es la primera vez que Hezbolá se ve en estas circunstancias. En 1992, Israel mató ya al fundador del partido y antecesor de Nasrallah, el clérigo Abbas al-Musawi. "Se mantuvieron el ideario y la base [del partido], y la organización evolucionó en otra dirección", cuenta a El Confidencial. "Igual que lo hará ahora", sentencia.

Si los eventos siguen el curso del asesinato de al-Musawi en 1992, el Líbano y Oriente Medio están en la antesala de un periodo aún más convulso. Pero también otras partes del mundo. La muerte del antiguo jefe de Hezbolá condujo en cuestión de meses al ataque de la embajada israelí en Buenos Aires y al atentado con coche bomba en la sede de la Asociación Mutual Israelita Argentina.

Para Khouri, todo depende de tres factores: si Israel sigue determinada a invadir por tierra el Líbano, si Irán está dispuesto a involucrarse militarmente en el conflicto y si la capacidad de respuesta militar de Hezbolá está demasiado herida como para proseguir la lucha. De la última cuestión no hay más pistas que las afirmaciones de algunos políticos de ultraderecha israelíes, que aseguran que los arsenales del partido libanés están destruidos.

Foto: hassan-nasrallah-alfiler-decapitado-israel-hezbola

Sobre la estrategia de Israel ahora, las dudas también abundan. "Mi apuesta es que van a ir a por todas. Están en modo 'guerra perpetua' y saben que cuentan con la complicidad de Estados Unidos para hacer caso omiso al derecho internacional", pronostica Khouri. "Los israelíes han destruido completamente la comunidad internacional, que está enterrada bajo los escombros de Beirut y Gaza. Lo único que le importa a Israel es utilizar su poderío para destruir la sociedad palestina", agrega.

Por eso, subraya Khouri, un alto el fuego a estas alturas de la guerra es "ciertamente improbable". Es probable que Israel se escude en que no ha eliminado aún toda la cadena de mando de Hezbolá para seguir atacando el Líbano y erradicar cualquier amenaza desde el otro lado de su frontera norte.

Esperando a Teherán

Irán, el principal proveedor de armas y patrón de Hezbolá, ha destacado por su ausencia desde la escalada de tensiones el pasado 17 de septiembre, cuando Israel hizo detonar los 'buscas' de cientos de militantes al unísono por todo el Líbano. Teherán ya dejó sin resolver la venganza que prometió contra Israel por el asesinato del líder de Hamás, Ismail Haniyeh, hace dos meses. "Irán tiene otras consideraciones, sobre todo sus relaciones con Estados Unidos, su plan de seguir adelante con su programa nuclear y su deseo de que se levanten las sanciones dentro de un año, como estipula el acuerdo nuclear de 2015", escribe Amos Harel, analista del periódico israelí Haaretz. El martes pasado, el presidente Masud Pezeshkian llegó a declarar ante la Asamblea General de la ONU: "Irán está dispuesto a poner fin a su enfrentamiento nuclear con Occidente".

Sin embargo, el mismo presidente condenó este sábado a Estados Unidos por la muerte del líder de Hezbolá. "Nadie olvidará que la orden de asesinato de Nasrallah fue dada por el primer ministro israelí, Benjamin Netanyahu, cuando se encontraba en Nueva York para dirigirse a la Asamblea General de las Naciones Unidas. Esto es solo una señal de que el gobierno de los Estados Unidos fue cómplice del crimen cometido por el régimen israelí", aseveró en un comunicado. El presidente estadounidense, Joe Biden, dijo por su parte que la muerte de Nasrallah supuso "una medida de justicia para sus numerosas víctimas, incluidos miles de estadounidenses, israelíes y civiles libaneses".

El "Eje de la Resistencia" que preside Teherán está sin duda herido, pero cuenta también con la paciencia estratégica a la que ha recurrido en otras ocasiones. Los socios en Irak, Siria y Yemen están más activos que nunca y en la última semana han anunciado que intensificarán sus ataques contra Israel. Este sábado al mediodía, un misil balístico disparado por los hutíes de Ansarulá en Yemen activó las sirenas en el centro de Israel.

Un nuevo líder

La muerte de Nasralá deja vacante la cabeza de un partido con mayor influencia en su país que el propio Estado libanés. Con tan pocos altos rangos de Hezbolá vivos después de los ataques israelíes de las últimas semanas, no hay muchos nombres en la baraja. De hecho, se considera que la cuestión de la sucesión está resuelta, y que el heredero lógico de Nasralá es su primo, Hashem Safieddín.

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Como jefe del consejo ejecutivo del partido, Safieddín supervisa los asuntos políticos de Hezbolá. También forma parte del Consejo de la Yihad, que gestiona las operaciones militares del grupo. De hecho, el Departamento de Estado de Estados Unidos lo designó terrorista en 2017. Safieddín también es clérigo, y al igual que su difunto primo lleva el turbante negro, que solo pueden vestir los descendientes de Mahoma.

"Con o sin Safieddín al frente, Hezbolá seguirá existiendo", afirma Khouri. Lo que sí tendrá que hacer el partido chií será redefinirse y recomponer su estrategia. Para ello, la evolución del "Eje de Resistencia" y de las relaciones de los herederos de Nasralá con Irán serán cruciales, así como el desenlace final de esta escalada, en la que muchos ven la posibilidad de que Israel vuelva a invadir el sur del Líbano.

La muerte de Hasan Nasrallah este pasado viernes a manos de Israel es un evento monumental en el complicado puzle de Oriente Próximo. Uno que, no obstante, no despeja ninguna incógnita. Poco se sabe de la estrategia del Gobierno de Benjamín Netanyahu en Líbano tras haber eliminado, al menos temporalmente, la cadena de mando de Hezbolá. La milicia, uno de los mayores adversarios de Tel Aviv, es ahora un esqueleto sin órganos, con todas las posiciones de alto rango vacantes y con una capacidad militar seriamente dañada.

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