Más de 550 muertos en Líbano: por qué la ofensiva de Israel contra Hamás no puede ser una "guerra limitada"
Las recientes tensiones entre Israel y Hezbolá están acercando a ambos vecinos a una posible guerra abierta. Si Israel decide llevar a cabo una incursión terrestre, ¿podría manejar otro frente de guerra?
Un soldado libanés asegura la zona en el suburbio sur de Beirut tras un ataque militar israelí, en Beirut. (EFE EPA/WAEL HAMZEH)
Fatima Abdullah estaba en la cocina de su casa cuando oyó cómo el buscapersonas de su padre empezaba a sonar. Lo cogió para llevárselo, y explotó en sus manos y su rostro. Solo tenía nueve años. Si este primer gran ataque de Israel contra Hezbolá fue "quirúrgico", o "táctico", con la explosión de centenares de beepers pertenecientes a personas relacionadas con Hezbolá o el bombardeo del viernes pasado contra un edificio de viviendas en el que murieron varios comandantes del grupo, los siguientes menos aún. En los ataques israelíes contra el sur y este del Líbano de este lunes y martes al menos 558 personas han muerto (más de 1.800 resultaron heridas).
Y habrá más por venir. El Ejército israelí aseguró que "más ataques extensos y precisos contra objetivos terroristas" son inminentes. En esta línea, muchos han mantenido que estos ataques, los mayores en escala que sufre el Líbano desde la guerra de 2006, son todavía "tácticos" en su alcance y de consecuencias limitadas. Que, en el marco que políticos israelíes y militares han construido, cualquier persona relacionada con Hezbolá, una organización con estructura militar y política, pero también social, todos son objetivos legítimos. Por lo tanto, todavía las consecuencias pueden ser limitadas y controlables.
Israel bombardea objetivos en diversas ciudades del Líbano, incluido Beirut. Hezbolá dispara cohetes y drones cada vez en ciudades más lejos de la frontera, Israel adentro. Pero nadie quiere llamarlo "guerra" todavía. Ni Israel ni la propia Hezbolá. Pero, empiezan a señalar algunos analistas, "en el Líbano no existe una 'guerra limitada'. Quien utilice ese término o bien se olvida a conveniencia de la historia o bien no comprende la situación actual. Quien piense que la 'escalada' y la 'guerra limitada' son conceptos controlables, es un iluso", afirmaba Aaron Pinker, diplomático israelí, en análisis publicado en Haaretz. Y para comprender por qué no existe esa "guerra limitada" en el Líbano, es importante conocer exactamente qué es Hezbolá, ya que en su estructura e historia que la ha llevado a ser la milicia que es hoy, así como relaciones con Irán, apuntan al riesgo de una escalada real.
Más que un grupo terrorista
Hezbolá, cuyo nombre significa "Partido de Dios" en árabe, es una formación política y paramilitar chií libanesa que lleva operando en el país desde la década de los 80, cuando consiguió erigirse como un "grupo paramilitar de resistencia" contra Israel después de que este invadiese el sur del Líbano. A pesar de que Israel lo reduce a una "organización terrorista", tras los atentados atribuidos al grupo en 1983 cuando dos camiones bomba mataron a más de 300 militares estadounidenses y franceses en sus cuarteles en Beirut, los analistas describen al Partido como mucho más que una milicia y un actor influyente en la política regional.
Explicar cómo la organización ha conseguido extenderse hasta el punto de que, en la actualidad, Hezbolá sea una de las fuerzas más votadas y con más presencia en el Parlamento tiene que ver con diversos factores. "La población chií del Líbano en su momento era una población muy discriminada y minoritaria en influencia. Hezbolá ha sabido ganarse el apoyo de un gran sector de una población que se considera desfavorecida [los chiíes] en la región" explica el experto en seguridad y terrorismo, Javier de la Uz López, en una entrevista para El Confidencial. "Esto tiene mucho que ver con el apoyo de Irán. La solución de ese cuerpo ideológico del islamismo que mana de los Ayatolás. De ahí se puede explicar el éxito que ha propiciado que Hezbolá tenga ese gran respaldo sociológico en el Líbano".
Durante la guerra civil en el Líbano, de la UZ explica que "Hezbola tuvo una participación activa en este conflicto. En 1982, cuando se produce la invasión por las tropas israelíes del sur del Líbano, es cuando aparece Hezbolá. Se extiende y se genera este nuevo grupo propiciado porque Israel decide invadir el sur del Líbano para hacer frente a las incursiones que realizan contra Israel los grupos asociados a la Organización para la Liberación de Palestina (OLP)".
Sin embargo, el sondeo del think tankBarómetro Árabe revela que, aunque Hezbolá es una fuerza influyente en la política libanesa y cuenta con un fuerte respaldo entre la población chií, principalmente en el sur y el este del país, su apoyo no se extiende de manera amplia a nivel nacional. Según el experto, esto se debe a la propia composición demográfica del Líbano. "El país cuenta con una sociedad cristiana bastante representativa, quizá superior a la de otros países en la región y eso hace que la representación de Hezbolá en el Líbano no sea tan extensa como cabria esperar. Hezbolá no ha sabido tampoco unificar a todo el pueblo libanés. El islam está dividido también dentro del país y hay corrientes y clérigos diferentes. No todos los musulmanes tienen las mismas visiones", explica.
A pesar de ello, muchos libaneses comparten algunas de sus posturas fundamentales como respuesta al apoyo de los derechos de los palestinos y la generalizada animadversión que existe en el país hacia Israel por sus acciones en Gaza. Según el Think Tank, el apoyo al papel de Hezbolá en los asuntos regionales ha crecido entre los libaneses no chiitas, probablemente como resultado de la resistencia del grupo frente a Israel tras la guerra en Gaza. Si Israel llegara a invadir Líbano para atacar a Hezbolá, detallan, es probable que el respaldo a la organización aumente aún más.
¿Por qué una guerra en Líbano sería diferente a la operación en Gaza?
El intercambio de misiles entre Hezbolá e Israel ha sido la tónica casi diaria desde el ataque del 7 de octubre de Hamás. Sin embargo, el ataque perpetrado supuestamente por Israel hace apenas unos días — tras hacer estallar miles de 'beepers' pertenecientes a Hezbolá en el Líbano — han provocado un antes y un después en este conflicto. Las detonaciones, que causaron 37 muertos y miles de heridos, fueron tildadas por el líder de la milicia, Hassán Nasrallah, como actos de "puro terrorismo". Como respuesta a estos ataques, Hezbolá aumentó sus ofensivas aéreas perpetradas con misiles contra el norte de Israel, al mismo tiempo que el Ejército israelí iniciaba una de sus mayores incursiones aéreas contra el sur del Líbano, que ya ha acabado con la vida de 275 personas. Una escalada regional que la ONU ya ha calificado como actos "extremadamente preocupantes" en la región.
Tanto es así que los militares de la ONU desplegados en el país, entre los que se encuentran militares españoles, están adoptando "todas las medidas de seguridad", según la ministra de Defensa, Margarita Robles. Estas incluyen desplazamientos hacia los búnkeres, con el fin de protegerse contra nuevos bombardeos.
Ante este escenario — y la consiguiente movilización de tropas israelíes al norte — todos los movimientos apuntan a una posible incursión terrestre israelí en el sur del Líbano. Para este experto, Israel tiene la posibilidad de llevarla a cabo porque "debe de estar dando por concluida la operación en Gaza. De darse [la incursión], muy claro lo debe de tener el estado de Israel para asumir ese enfrentamiento abierto. Hablamos de una guerra más convencional, no como la operación de inteligencia tan sorpresiva que nos ha parecido de película con el estallido de los dispositivos".
Para de la Uz, el interés que puede tener Israel en el Líbano viene derivado de ejecutar "una operación destinada a alejar el peligro de sus fronteras. Los emplazamientos de cohetes sobre el norte de Israel han obligado a miles de civiles a desplazarse porque están bombardeando sus casas y suponen una amenaza para el país". Por tanto, las consecuencias de una incursión podrían "producir una guerra en la región y habría que esperar una reacción de Irán ante semejante circunstancia".
Pero, ahora, para el primer ministro israelí, Benjamin Netanyahu, Israel ha entrado "en una nueva etapa de la guerra" en la que la prioridad es devolver a sus domicilios los 60.000 evacuados del norte de Israel. Un objetivo por el que el Gobierno de 'Bibi' está tomando "medidas prácticas" y "activas".
"Netanyahu ha estado muy cuestionado por su operación en Gaza. Ha tenido un coste político elevado, aunque ahora su popularidad puede haberse visto potenciada por los ataques de los dispositivos en el Líbano", comenta. Sin embargo, meterse en otra guerra acarrearía, según el experto, en "un coste político interno y también en un coste económico, ya que necesita el apoyo de EEUU y el respaldo internacional. Israel va a sopesar muy bien su respuesta", añade.
Dentro de una estrategia militar a "Israel no le conviene tener abiertos dos frentes. Desde un punto de vista militar no parece muy inteligente. Cabe pensar que puede estar próximo a acabar su operación en Gaza tras alcanzar los objetivos que se había fijado, al menos un porcentaje de objetivos parciales que le permita finalizar con éxito relativo la operación en la Franja. Eso le puede permitir desviar esos recursos y su atención al norte".
Otra cuestión que diferenciaría la operación en Gaza de una guerra abierta con el Líbano tiene que ver con la propia justificación de entrar en una nueva guerra. "Israel sufrió el 7 de octubre un ataque en suelo propio", algo que, según el analista, hizo que la comunidad internacional "apoyase la operación militar en Gaza". Sin embargo, "la justificación de invadir el Líbano tampoco está tan clara para llevar a cabo una operación terrestre como se ha llevado a cabo en Gaza. La situación con Hezbolá no es nueva", ya que "ya había un conflicto desde hace décadas con Israel y Hezbolá ha aprovechado el ataque del 7 de octubre".
¿Estamos ante algo parecido a Hamás?
A pesar de que Hezbolá y Hamás actúan desde el 7 de octubre de manera conjunta, ambos grupos islamistas no son lo mismo. De la Uz apunta que la principal diferencia entre ellos se basa en que "Hamás es una organización suní y Hezbolá una organización chií. A pesar de ello, disponen de una buena relación porque tienen un enemigo en común: Israel".
En otros contextos, sin embargo, han actuado de manera distinta, incluso enfrentada. "En la guerra civil en Siria, Hamás, al ser suní, apoyó a la parte insurgente" mientras que "Hezbolá apoyó a Baschar al-Assad, al igual que al-Assad hizo con Hezbolá en años anteriores". De esta forma, la unión entre Hezbolá y Hamás viene derivada "de una relación de convivencia en contra de Israel".
Además, el brazo armado de Hezbolá tiene un armamento capaz de igualar o incluso "superar", según el analista, al propio Ejército regular libanés. De darse un enfrentamiento con Israel se escenificaría "el ejemplo paradigmático de guerra asimétrica. Israel dispone de un ejército regular con medios tecnológicos muy potentes tanto a nivel técnico como a nivel operativo y un ejército disciplinado". Por otro lado, "Hezbolá ya no tiene misiles soviéticos de antaño. Tiene un armamento mucho mejor. La diferencia con respecto a las fuerzas libanesas es que la financiación proviene de Irán y, a nivel táctico, las fuerzas de Hezbolá no tienen nada que envidiarle al ejército libanés porque reciben directamente adiestramiento iraní", señala.
¿Qué papel jugaría Irán en una posible guerra?
Dentro de esta situación, Irán juega un papel clave. Tanto en conseguir influir socialmente en el Líbano como en financiar militarmente a Hezbolá. El experto señala que no se puede obviar que detrás de Hezbolá está Irán y el régimen de los Ayatolás. "Irán es un estado chií que tiene una visión revisionista de su entorno. Ha financiado y apoyado estos movimientos chiitas en la región por interés propio, para intentar ejercer una influencia importante frente a la mayoría suní que prima en Oriente Medio.
"A día de hoy lo vemos en la rivalidad entre Irán y Arabia Saudí, que se refleja en otras guerras proxy como en Yemen. Irán es el origen de Hezbolá, pero no podemos entenderlo sin Nasrallah. En 1992, tras la muerte de su padre, sucede su liderazgo y se integra en el sistema político libanés. Tras obtener un buen resultado en las elecciones, empieza a adquirir presencia política hasta convertirse en ese brazo político y extender su influencia en la sociedad libanesa hasta el punto de convertirse en una organización no estatal capaz de enfrentarse a Israel, siendo este una gran potencia en la región", afirma.
De darse un escenario de guerra, el experto apunta que Irán apoyaría al grupo, algo que ya ha hecho a nivel de financiación y de apoyo militar durante décadas, pero que mediría cautelosamente cualquier movimiento. "Irán es un estado que está dispuesto a acabar con Israel en su ideario, aunque después sea prudente con las acciones que lleva a cabo. Todos temen una escalada violenta que lleve a unos niveles de destrucción que no conocemos", aunque eso no quita que haya "un peligro real de enfrentamiento".
Por su parte, Israel, apunta, "utilizaría todos los medios a su alcance para acabar con los líderes de Hezbolá". Hasta el momento, Israel ha conseguido acabar con seis de los líderes más relevantes de la cadena militar del grupo. Según ha publicado las Fuerzas de Defensa israelíes en un tweet, están determinadas a conseguir el "desmantelamiento total del grupo" después de que "la cadena de mando militar de Hezbolá haya sido casi completamente desmantelada después de que una docena de terroristas importantes, incluido Ibrahim Aqil, fueran eliminados ayer. Seguiremos operando contra cualquier organización terrorista que suponga una amenaza para nuestros civiles en todos los frentes".
Hezbollah’s military chain of command has been almost completely dismantled after a dozen significant terrorists including Ibrahim Aqil were eliminated yesterday.
We will continue operating against any terrorist organization that poses a threat to our civilians on all fronts. pic.twitter.com/F2Ewyx4WdL
Sin embargo, Hezbolá estaría ahora "en una situacion delicada después del ataque de los buscapersonas. Estos ataques tienen un componente psicológico muy importante. Hezbolá no sabe en quién confiar y en quién no. Ahora tampoco sabe qué sistema de comunicación seguro puede utilizar para comunicarse entre ellos y que no pueda ser intervenido por Israel", concluye.
Fatima Abdullah estaba en la cocina de su casa cuando oyó cómo el buscapersonas de su padre empezaba a sonar. Lo cogió para llevárselo, y explotó en sus manos y su rostro. Solo tenía nueve años. Si este primer gran ataque de Israel contra Hezbolá fue "quirúrgico", o "táctico", con la explosión de centenares de beepers pertenecientes a personas relacionadas con Hezbolá o el bombardeo del viernes pasado contra un edificio de viviendas en el que murieron varios comandantes del grupo, los siguientes menos aún. En los ataques israelíes contra el sur y este del Líbano de este lunes y martes al menos 558 personas han muerto (más de 1.800 resultaron heridas).