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Jugosos regalos y filtraciones: se acabó la 'luna de miel del aburrimiento' de los laboristas en UK
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Starmer hace frente a nuevas controversias

Jugosos regalos y filtraciones: se acabó la 'luna de miel del aburrimiento' de los laboristas en UK

Cuando lleva poco más de dos meses en Downing Street, el 'premier' laborista se ha visto envuelto en diferentes controversias que enturbian el primer congreso que el partido celebra estando en el poder

Foto: El recién elegido Primer Ministro Sir Keir Starmer y su esposa Victoria Starmer son aplaudidos por el personal al entrar en su residencia oficial en Londres. (REUTERS)
El recién elegido Primer Ministro Sir Keir Starmer y su esposa Victoria Starmer son aplaudidos por el personal al entrar en su residencia oficial en Londres. (REUTERS)

El aburrimiento no parece ser el recurso más atractivo para ganar unas elecciones, pero es lo que acabó llevando a Keir Starmer a Downing Street. El laborista no emociona. Carece de carisma. Pero, tras 14 años con los tories en el poder, los británicos necesitaban un reinicio. Bautizado como 'Mr. Reglas', el que fuera fiscal general del estado, prometió acabar con el caos, amiguismos y disputas internas que desviaran el foco de lo importante. Prometió recuperar la integridad y tener los pies en el suelo. Y ahora no cree que esto esté reñido con entradas de más de 4.700 euros para el concierto de Taylor Swift, otros 800 euros para el de la banda Coldplay y palco VIP para ver los partidos del Arsenal, del que se declara devoto.

Si todo esto se adereza con facturas de más de 17.000 euros en ropa y gafas de diseño, donadas por un millonario que curiosamente tiene asiento en la Cámara de los Lores, la cosa va cogiendo sabor. Sobre todo si coincide con los recortes, subidas de impuestos y la retirada de ayudas para los pensionistas para la factura de gas y electricidad. Aunque el toque final lo ponen los titulares de una asesora principal que cobra más que el propio primer ministro y tiene a más de la mitad del equipo del Número 10 en su contra.

En definitiva, igual Starmer no es tan aburrido como parecía. Son poco más de dos meses los que lleva al frente del Ejecutivo, pero la luna de miel — si es que alguna vez existió con los disturbios de verano — ha durado más bien poco.

En pleno congreso anual del Partido Laborista, el primero que la formación celebra estando en el poder tras más de una década en el ostracismo, Starmer se ha visto envuelto en una serie de controversias. Y si bien algunas son más cuestión de imagen, otras revelan problemas más serios dentro de la cúpula del Gobierno.

Foto: starmer-downing-street-gobierno-reino-unido-crisis

Poco importa que los 203.000 euros que cobra ahora Sue Gray, asesora principal del primer ministro, superen (por 3.500 euros) al salario del propio inquilino de Downing Street. Lo relevante es por qué la cifra se ha filtrado a la BBC como parte de lo que parece una campaña orquestada para desacreditar a la persona que, según dicen, es la mano que mece la cuna.

Que el 'guru' del jefe del Ejecutivo cuente con tantos enemigos no es recomendable porque, al final, acaba salpicando. Boris Johnson fue testigo de ello tras todos los escándalos de Dominic Cummings, convertido luego en su peor enemigo. Y ahora la historia se repite con Starmer y la que se ha convertido en la asesora mejor pagada de la historia del Reino Unido.

“Evidencia la forma disfuncional en que se está gestionando el Número 10: no hay juicio político. Sue se cree cada vez más importante, se considera la viceprimera ministra, y todo se maneja a través de ella”, apunta una fuente interna a la BBC.

La gran parte de los enemigos vendrían del sector público, donde Grey estuvo más de tres décadas trabajando antes de fichar por el laborismo. Su nombramiento no estuvo exento de polémica, ya que poco antes había estado al frente de la investigación independiente sobre las fiestas ilegales realizadas en Downing Street en pleno confinamiento bajo el gobierno de Boris Johnson, al que le culpó de “fallos de liderazgo”. El Partygate acabó forzando la dimisión del excéntrico político de melena albina alborotada. Y tras el fichaje por los laboristas, los `tories´ denunciaron que su informe no podía considerarse objetivo.

Foto: cambio-ciclo-conservadores-laboristas-elecciones-uk

Y desde entonces, Gray está en el ojo del huracán. Los continuos titulares que están saliendo en los últimos días — entre otros, se habla de una relación compleja con el secretario del gabinete, Simon Case, y el jefe de estrategia, Morgan McSweeney — reflejan el nivel de malestar que hay sobre ella y su papel en la cima del Gobierno.

Una fuente del gabinete dijo a la BBC que las afirmaciones son “totalmente exageradas” y que “Sue está trabajando con equipos en todo el funcionariado y actúa con nada más que profesionalismo”. Pero otra fuente argumentó sobre el liderazgo de Gray: “Por muy malo que pienses que es, es peor”.

Con todo, Gray no parece ser la única persona que, sin ser votada en las urnas, tiene más poder que los propios ministros. Waheed Alli, que según la prensa se pasea por el Número 10 como si fuera su casa, también se ha convertido en un importante confidente para el primer ministro. Pero las donaciones que ha realizado a Starmer por valor de 22.000 euros en concepto de “ropa de trabajo” y varios pares de gafas, 23.000 euros en alojamiento, así como una suma similar en “gastos privados de oficina” durante las pasadas elecciones generales del pasado verano no han pasado desapercibidas.

Allí, expresidente de la cadena de tiendas de moda online Asos, cuya riqueza está valorada en alrededor de 240 millones de euros, es uno de los principales donantes del Partido Laborista. En su momento, Tony Blair le convirtió en lord. Y bajo el mando de Starmer ha adquirido ahora una influencia que rivaliza con la de la mayoría de los miembros del gabinete. Las cenas en su casa de Mayfair, donde se mezclan políticos y empresarios, son de lo más comentado.

¿Acabar con el "amiguismo"?

Ninguno de los regalos que el ex banquero ha realizado al primer ministro es ilegal, según las normas de Conducta Ética de la Cámara de los Comunes. Y Starmer indicó claramente todas las donaciones en el Registro de Intereses de los Diputados. Los vestidos de firmas de alta gama destinados a la 'primera dama', Victoria, por valor de casi 6.000 euros, hicieron sonar las alarmas. Pero la comisión parlamentaria encargada de vigilar el cumplimiento de las normas ya ha indicado que no investigará más al laborista. Está todo en orden, pero eso no ha evitado las acusaciones de “hipocresía” hacia un hombre que se había comprometido a acabar con el “amiguismo”.

Ante las críticas, Starmer ha anunciado finalmente que ya no aceptará más donativos en forma de prebendas como ropa, complementos o entradas de fútbol y conciertos. Ni él, ni los miembros de su Gobierno.

El empeño de Downing Street es que las polémicas no ensombrezcan el congreso anual de una formación, cuyos diputados ya han protagonizado este mes de septiembre su primera gran rebelión ante la controvertida medida para acabar con las ayudas que reciben los pensionistas con las facturas de gas y electricidad durante el invierno.

Se trata de un intento de ahorrar aproximadamente 1,4 mil millones de libras al año para hacer frente a la gran deuda pública que roza ahora el cien por ciento del producto interior bruto. Pero evidencia que lo peor está aún por venir.

El Ejecutivo no puede hacer recortes sin que sean complejos. Aunque los rebeldes laboristas no critican tanto la medida en sí — que no estaba en el manifiesto — como al proceso de toma de decisiones que la sustenta. Los sucesivos ministros de Economía han considerado y rechazado recortes a la asignación de combustible para el invierno, con el argumento de que los ahorros no compensaban el costo político.

En definitiva, miles de delegados, parlamentarios y miembros del partido se dan cita en Liverpool hasta el miércoles para la primera conferencia laborista desde la victoria electoral. Y el objetivo es poder recuperar el aburrimiento.

El aburrimiento no parece ser el recurso más atractivo para ganar unas elecciones, pero es lo que acabó llevando a Keir Starmer a Downing Street. El laborista no emociona. Carece de carisma. Pero, tras 14 años con los tories en el poder, los británicos necesitaban un reinicio. Bautizado como 'Mr. Reglas', el que fuera fiscal general del estado, prometió acabar con el caos, amiguismos y disputas internas que desviaran el foco de lo importante. Prometió recuperar la integridad y tener los pies en el suelo. Y ahora no cree que esto esté reñido con entradas de más de 4.700 euros para el concierto de Taylor Swift, otros 800 euros para el de la banda Coldplay y palco VIP para ver los partidos del Arsenal, del que se declara devoto.

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