El 'zoco' de los gabinetes de Bruselas: la otra partida española en la Comisión Europea
El diseño de los gabinetes de los comisarios es otro de los frentes de batalla en la sede de la Unión Europea durante los próximos días, intentando maximizar la posición española
Ursula von der Leyen, presidenta de la Comisión Europea, ya ha desvelado la estructura y carteras de su nuevo colegio de comisarios, que tiene que ser todavía confirmado por el Parlamento Europeo. Ha repartido competencias, vicepresidencias y puestos clave. En los días previos, los Gobiernos nacionales han redoblado esfuerzos para asegurarse que sus comisarios designados obtuvieran el cargo que perseguían. En el caso de España, Teresa Ribera finalmente ha sido elegida para ser vicepresidenta de Transición Limpia, Justa y Competitiva, contando con una cartera muy fuerte como es la de Competencia.
Pero esta no es la única partida que se juega en estos momentos. Las capitales también negocian nombres para los gabinetes. Colocar a españoles en los gabinetes más relevantes es una parte muy importante de la negociación. Aunque los funcionarios europeos no trabajan para el Estado miembro, sino para las instituciones europeas, los beneficios de contar con españoles en posiciones relevantes dentro de equipos importantes es obvia. Por un lado, porque pueden ayudar, desde dentro del gabinete, a moldear posiciones teniendo en cuenta los intereses estratégicos de España. Y por el otro, porque en muchas ocasiones se convierten en puentes de comunicación y de negociación indispensables entre los equipos de los comisarios y los ministerios cuando surgen crisis. En otras palabras: aumentan la influencia de España en las instituciones.
Con Teresa Ribera escogida por Sánchez como la comisaria española, algo esperado por todos, una de las claves es quién dirigirá su gabinete. El elegido es Miguel Gil Tertre, un veterano de la Comisión Europea, con una amplia experiencia, habiendo pasado por el gabinete del vicepresidente Jyrki Katainen antes de trabajar en el Fondo de Recuperación y como economista jefe de la dirección general de Energía. Respetado en todos los círculos de Bruselas, Gil Tertre, que durante los últimos meses también ha formado parte del reducido grupo de funcionarios que han trabajado en el informe sobre el futuro de la Unión liderado por el italiano Mario Draghi, es la primera ficha de esta segunda línea.
Toca ver qué españoles se pueden colocar en otros equipos, aunque todavía estamos en las primeras etapas del proceso, que alcanza especial velocidad durante las audiencias de la Eurocámara y justo después de la aprobación del próximo colegio de comisarios por parte del Pleno. Hay distintas maneras de llegar a esos gabinetes. Una de ellas es el intercambio de cromos: ofrecer un puesto en el gabinete de Ribera a una capital a cambio de un puesto en el gabinete de su comisario correspondiente. Este es un trabajo coordinado por la Representación Permanente de España ante la Unión Europea y por la Secretaría de Estado para la Unión Europea, pero seguido de cerca por Moncloa. En 2019 se logró aumentar la presencia de españoles en gabinetes clave respecto a la legislatura anterior. Ayudó además el tamaño del gabinete de Josep Borrell, Alto Representante de la Unión para Política Exterior y de Seguridad, que permitía hacer más intercambios con otros equipos.
No todos los españoles llegan a gabinetes a través de la coordinación del Gobierno. Los que saben que no cuentan con demasiados aliados dentro del Ejecutivo o sienten que no van a ser promovidos por Madrid, trabajan por su cuenta para intentar encontrar hueco, algo complejo si no se cuenta con la promoción de tu Estado miembro. A veces lo consiguen, pero no sin ciertos roces con el Gobierno en caso de que se acerquen a gabinetes donde se están intentando obtener puestos por la vía del intercambio de cromos. Otros interesados en ingresar en gabinetes intentan aparecer en el radar de Moncloa o Exteriores, aunque no suelen tener éxito.
No todos los que acaban en gabinetes proceden de dentro de la Comisión Europea. También hay paracaidistas, personas llegadas directamente desde Madrid o desde otras instituciones, que cuentan con el hándicap adicional de no tener demasiados contactos dentro de la institución, y en ocasiones de no conocer bien los mecanismos ni la política interna del Ejecutivo comunitario. A veces reduce mucho la efectividad del puesto, pero para el Gobierno le garantiza contar con una persona de su más absoluta confianza. El Ejecutivo hace un equilibrio no siempre ajustado entre capacidades y lealtad. En ocasiones, las capacidades pueden llegar a compensar la lealtad, entendida como que los funcionarios sean sensibles a las posiciones políticas del Gobierno de turno, pero otras veces pesa más la búsqueda de una persona afín.
Esta vez el Gobierno tiene un hándicap adicional: la inmensa mayoría de los comisarios son del Partido Popular Europeo (PPE). Eso hará que el equilibrio entre capacidad y lealtad tenga que medirse al milímetro. Algunos de esos comisarios populares pueden pedir opinión a compañeros conocidos dentro de las filas españolas del PPE, por lo que los candidatos a ingresar en sus gabinetes tampoco deben estar demasiado señalados.
Sede de la Comisión Europea en Bruselas. (EFE)
Gabinete de Von der Leyen
Otra clave será quién estará en el gabinete de Von der Leyen. Si algo se ha aprendido del primer mandato de la alemana es que ha diseñado una Comisión enormemente centralizada, en el que las decisiones se toman en muchas ocasiones en su círculo más cercano, encabezado por su jefe de gabinete, Bjoern Seibert. Pero su gestión es tan desconfiada que ni siquiera sirve con tener a alguien en su gabinete: para tener efecto debe ser alguien con suficiente peso dentro del equipo como para no quedarse demasiado lejos del núcleo de poder de la oficina.
Emmanuel Macron, presidente francés, lo sabe y ha movido fichas, colocando en el gabinete de la alemana a su antiguo asesor de asuntos europeos, Alexandre Adam. Von der Leyen ha diseñado el colegio de comisarios de manera que haya muchos solapamientos entre comisarios. Eso le da una buena mano: en caso de conflicto entre varios miembros del colegio de comisarios, ella tiene la última palabra. Todo el mundo en Bruselas coincide en que la alemana ha reforzado la centralización y presidencialización de la Comisión Europea. En ese contexto, contar con personas hábiles en el gabinete de la alemana puede ser fundamental.
Ursula von der Leyen, presidenta de la Comisión Europea, ya ha desvelado la estructura y carteras de su nuevo colegio de comisarios, que tiene que ser todavía confirmado por el Parlamento Europeo. Ha repartido competencias, vicepresidencias y puestos clave. En los días previos, los Gobiernos nacionales han redoblado esfuerzos para asegurarse que sus comisarios designados obtuvieran el cargo que perseguían. En el caso de España, Teresa Ribera finalmente ha sido elegida para ser vicepresidenta de Transición Limpia, Justa y Competitiva, contando con una cartera muy fuerte como es la de Competencia.