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Se filtra la primera lista de peticiones de Daniel Sancho para su nueva vida en la cárcel
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Se filtra la primera lista de peticiones de Daniel Sancho para su nueva vida en la cárcel

El hijo del actor Rodolfo Sancho ha pedido el traslado de varios materiales deportivos, entre ellos, unos guantes de boxeo, protectores y libros para aprender tailandés

Foto: Daniel Sancho en  Koh Samui. (EFE/EPA/Somkeat Ruksaman)
Daniel Sancho en Koh Samui. (EFE/EPA/Somkeat Ruksaman)

Daniel Sancho, al que a estas alturas podría denominarse como el "O. J. Simpson español" por la atención mediática y la prolongación de su caso, ha comenzado su verdadera estancia en prisión tras ser trasladado a la cárcel de máxima seguridad de Surat Thani desde la más relajada Koh Samui. Durante los casi trece meses que pasó en su anterior prisión, Sancho disfrutó de ciertos privilegios, como dormir en la enfermería y recibir comida de fuera, en ocasiones llevada por su propio padre, el actor Rodolfo Sancho.

En su nueva prisión, tras completar la cuarentena por covid-19, Daniel se encuentra en el módulo 6, compartiendo espacio con catorce presos, todos tailandeses salvo un austriaco, a la espera de su destino definitivo. Este miércoles, según fuentes cercanas al caso, Sancho realizó su primera solicitud desde Surat Thani: seis pares de guantes de boxeo, un protector bucal, protectores de pecho y espinillas, además de un libro en inglés para aprender tailandés y tapones para los oídos.

Esta lista de peticiones ha sido enviada al Consulado de España en Bangkok, que gestionará su entrega con los allegados de Daniel, principalmente sus padres, para que reciba los artículos en prisión.

Las demandas de Sancho reflejan sus intereses deportivos. En la cárcel, donde solo se ofrecen servicios básicos como comida, agua y duchas compartidas, parece que su prioridad sigue siendo la práctica del Muay Thai, el deporte nacional de Tailandia y su pasatiempo favorito. Este deporte podría ayudarle a integrarse mejor con la población reclusa, que en su mayoría (el 90%) está compuesta por tailandeses. La prisión, inaugurada hace solo dieciséis meses, alberga a 5.300 presos, entre los cuales los pocos extranjeros provienen mayormente de Myanmar y Camboya, países vecinos de Tailandia.

Estrechar lazos con los tailandeses reclusos

Puede que Daniel Sancho considere que practicar Muay Thai con la indumentaria adecuada pueda ayudarle a acercarse a los presos tailandeses. Sin embargo, Javier Casado, director de la Fundación +34, una ONG que asiste a presos españoles en el extranjero (salvo en casos de delitos de sangre o pedofilia), discrepa. “En las cárceles tailandesas los funcionarios no quieren discriminaciones, por lo que meter esa ropa de deporte no será fácil, salvo que decida compartirla con sus compañeros”, señala Casado.

El experto también tiene una opinión sobre por qué Sancho requiere tapones para los oídos. “Es habitual esa petición, ya que hay demasiada gente y no es fácil dormir por el ruido. Yo he conocido incluso a presos que requieren de antifaces, ya que siempre se duerme con las luces encendidas, lo que complica, y muy mucho, el descanso”, aseguró. Aunque para el director de Fundación +34 lo más importante no es tener mucho dinero. Y, de tenerlo, compartirlo con los presos que no reciben visitas ni ayuda de nadie. “En estas cárceles tailandesas, las de verdad, no eres más importante por poder gastar más que nadie en la cantina, sino por repartir parte de tu dinero entre los que no tienen nada, que suelen ser muchos. Lo habitual es que si tienes cien euros para gastar en una semana y te ingresan otros cien, la mitad de ese segundo ingreso sea endosado a alguien sin recursos. A su vez, es vital invitar a cafés, el producto estrella en las cárceles tailandesas, para, por ejemplo, poder dormir en los lugares menos incómodos de las celdas. Al final, invitando a cafés accedes a ventajas”, aseguró.

Foto: daniel-sancho-mafia-carcel-surat-than-quienes-son-chao-pao-1qrt

En la entrevista que Sancho concedió a la Agencia EFE fechada el pasado 2 de abril de 2024, se aseguraba que Daniel Sancho leía novelas de Castaneda, libros sobre la Antigua Roma y cuentos de Edgar Allan Poe, además de El conde de Montecristo, de Alexandre Dumas. Eso, a pesar de que el mismo reo reconocía que desde hacía años no había leído nada, dada su dicharachera forma de vida. De hecho, aseguró en la citada entrevista que su último libro leído hasta que fue encarcelado en la prisión provincial de Koh Samui fue Juego de tronos. Pero ahora, en Surat Thani, donde se agolpan los sentenciados por delitos de sangre, narcotráfico y pedofilia, Daniel ha entendido que la lectura más acuciante es la que le ayude a aprender la lengua local, necesaria en cárceles casi sin occidentales y donde el inglés no es practicado por los funcionarios.

Las solicitudes de Sancho no serán cubiertas por el presupuesto de la embajada española en Bangkok, que solo se encarga de coordinar con sus allegados la compra y envío de estos artículos, complicados de gestionar por la distancia entre España y Tailandia.

Durante su estancia de un año y cuatro semanas en Koh Samui, y ante el mayor porcentaje de extranjeros, Sancho no necesitó la lengua local para poder avanzar en su día a día. Javier Casado advierte: “Sin el conocimiento de la lengua local, tendrá serias dificultades. No solo de convivencia, sino hasta para poder comer, ya que a los carceleros no les gusta perder el tiempo". "Y claro, alguien debería decirle que es esencial tratar de pasar lo más desapercibido posible”, concluye.

Daniel Sancho, al que a estas alturas podría denominarse como el "O. J. Simpson español" por la atención mediática y la prolongación de su caso, ha comenzado su verdadera estancia en prisión tras ser trasladado a la cárcel de máxima seguridad de Surat Thani desde la más relajada Koh Samui. Durante los casi trece meses que pasó en su anterior prisión, Sancho disfrutó de ciertos privilegios, como dormir en la enfermería y recibir comida de fuera, en ocasiones llevada por su propio padre, el actor Rodolfo Sancho.

En su nueva prisión, tras completar la cuarentena por covid-19, Daniel se encuentra en el módulo 6, compartiendo espacio con catorce presos, todos tailandeses salvo un austriaco, a la espera de su destino definitivo. Este miércoles, según fuentes cercanas al caso, Sancho realizó su primera solicitud desde Surat Thani: seis pares de guantes de boxeo, un protector bucal, protectores de pecho y espinillas, además de un libro en inglés para aprender tailandés y tapones para los oídos.

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