A quién tenía que convencer Kamala en el debate (y que quizá no consiguió)
Los campos demócrata y trumpista están decididos desde hace tiempo. Kamala debía convencer a los indecisos, pero en el debate, aunque positivo, habló más para la parroquia
El debate entre Kamala Harris y Trump, visto en Filadelfia, Pensilvania (Reuters/Evelyn Hockstein)
Los comentaristas y prensa estadounidense parecen tenerlo claro. "No pensé que iba a ver un debate tan devastador como el debate en el que Joe Biden tiró su campaña a la reelección, pero creo que lo que hemos visto esta noche ha sido igual de devastador. Kamala 'derribó' a Trump en el aborto, en el 6 de enero y la democracia, en Seguridad Nacional...", repasaba concluyente Christopher Wallace, histórico periodista de la cadena CNN o Fox y moderador del primer debate Donald Trump - Hillary Clinton, y luego el de Trump - Biden en 2020.
Pero convenciendo a la parroquia no se ganan elecciones. Una encuesta exprés de ABC News a nivel nacional refleja que, para el 47% de los norteamericanos, Harris ganó el debate, frente al 45% que piensa que venció Trump. Un porcentaje mucho más ajustado de lo que le dan la mayoría de los periódicos y que refleja bien que, quizá, Harris hablaba para su base demócrata, a la que demostró que tenía tablas y temple para enfrentarse cara a cara a Trump, y no tanto para hacerse con el codiciado porcentaje que necesita para ganar: los indecisos.
Kamala Harris ha llegado al punto que llevaba esperando durante mucho tiempo. Tras convertirse en la candidata demócrata, ha logrado revitalizar una campaña que parecía muerta una vez entró en el debate público la edad de Joe Biden. La vicepresidenta estadounidense ha conseguido recaudar un récord de 310 millones de dólares en donaciones durante el mes de julio. Una cifra que dobla a lo que logró Donald Trump. Pero Harris tiene la tarea de convencer a miles de votantes indecisos que pueden ser decisivos en el resultado final de las elecciones del 5 de noviembre.
A una parte de la población estadounidense ya la tiene convencida. Es, por ejemplo, el caso del gran número de mujeres que han mostrado su apoyo a Harris por factores como la defensa de los derechos al aborto, que la política ha convertido casi en bandera. Donald Trump, por el contrario, ha tenido opiniones cambiantes sobre este tema. A pesar de que la economía es el principal problema que preocupa a los estadounidenses, según varias encuestas, el aborto ha escalado en importancia y podría convertirse en uno de los aspectos determinantes para los indecisos.
Ha sido, de hecho, uno de los puntos en los que Kamala se sabía segura contra Trump en el debate. "Donald Trump no debería estar diciéndole a ninguna mujer qué hacer con su cuerpo", ha empezado. Trump ha insistido en su mensaje de que no es que quisiera prohibir el aborto, sino que lo que se pretendía era "devolver el control de la legislación [al respecto] a los estados". Un buen punto que pronto ha perdido peso cuando el magnate ha avanzado a afirmar que los demócratas pretenden "ejecutar bebés después de su nacimiento". "En ninguna parte de EEUU hay ninguna mujer que lleve su embarazo hasta al final y pida un aborto. Eso no está pasando. Es insultante para las mujeres de EEUU", respondía Kamala Harris.
Pero en un momento en el que parece que el éxito inicial de su campaña se ha estancado, la vicepresidenta debe romper con la imagen que ha proyectado en los últimos años y que todavía persiste entre muchos votantes. Muchos de ellos la han visto como una candidata con un perfil mucho más bajo que su polémico contrincante Donald Trump, mientras que otros pensaban que no tenía la experiencia suficiente como para llegar a la Casa Blanca. "Mucha gente no creía que tuviera la disciplina y la concentración necesarias para ascender a un puesto en la Casa Blanca tan rápidamente... aunque la gente sabía que tenía ambición y potencial de estrella. Siempre estuvo claro que tenía el talento en bruto", dijo Gil Duran, director de comunicaciones de Harris en 2013, a la cadena CNN.
Trump ha insistido también en el debate sobre su papel como vicepresidenta de Biden, por lo que, ¿dónde ha estado todos estos años en los que se hacían las cosas mal? Harris intentó contrarrestar este punto presentando una imagen de que su presidencia sería "una nueva generación de liderazgo". "No soy Joe Biden. Y ciertamente no soy Donald Trump. Lo que ofrezco es una nueva generación de liderazgo".
El principal objetivo de Harris de aquí al 5 de noviembre es convencer de ello a los votantes indecisos. A pesar de que es difícil saber sus características de un grupo tan heterogéneo, un estudio publicado por Newsweekarrojó algunas pistas sobre los perfiles de aquellos estadounidenses que todavía no tienen claro a quién votar en las elecciones presidenciales. Según sus resultados, la mayoría de ellos se inclinan más hacia una ideología demócrata que republicana.
Este dato coincide con el de una encuesta de The New York Times y Siena College publicada este fin de semana, que sostiene que el 28% de los votantes indecisos querría saber más sobre la vicepresidenta antes de decidir su voto, mientras que solo el 9% pensaba lo mismo del candidato republicano.
Esos datos ponen en evidencia que sigue siendo una desconocida política para una parte del electorado y que todavía no ha conseguido llegar hasta él. Además, la misma encuesta sostiene que la mitad de ese grupo de votantes piensa que es “demasiado liberal o progresista”. Una mayoría de votantes la ve como responsable, al menos en parte, de los problemas a lo largo de la frontera entre Estados Unidos y México. Asimismo, una mayoría de votantes indecisos dicen que es una elección “arriesgada” y “más de lo mismo”.
El diario The Washington Post ha organizado un pequeño experimento en el debate, juntando a 25 votantes indecisos (algunos inclinándose más por Harris, otros por Trump). Incluso los que se inclinaban por Trump admiten que Harris ha ganado el debate. Pero lo interesante viene después, cuando se les pregunta si el debate ha decidido ya finalmente su voto. La mayoría se mantiene en su mismo punto, indecisos, excepto cinco personas que se pasan al campo "con seguridad votaré a Harris". Nadie se pasa al campo "con seguridad votaré a Trump", pero logra mantener a sus indecisos que se inclinan por él. Con 25 personas, este reportaje es poco más que un pequeño experimento, pero refleja las limitaciones del debate en una campaña donde los campos demócrata y trumpista están ya muy marcados.
Acercarse a los indecisos
Kamala Harris tiene claro cómo quiere acercarse a esos votantes indecisos. Antes del debate de este martes, ya había mostrado más preocupación por la economía del país. Específicamente, prometió hacer frente a una “especulación con los precios” de los alimentos y anunció que buscaría apoyar a los compradores de viviendas con ayudas para un pago inicial y a que el alquiler sea más accesible.
En este sentido, la candidata demócrata debe afrontar las duras críticas de Donald Trump. El republicano ha criticado tanto a ella como a Biden de ser los causantes de problemas económicos que afectan a la clase media. “Ella necesita convencer a los votantes de que la Bidenomics está funcionando a pesar de que todo es significativamente más caro que con el presidente Trump", dijo el político en unas declaraciones anteriores al debate.
Con estas acusaciones a sus espaldas, Kamala Harris tiene ahora la tarea de posicionarse como un agente de cambio, renovación y estabilidad para convencer a miles de personas que es la mejor opción frente al expresidente republicano.
Los comentaristas y prensa estadounidense parecen tenerlo claro. "No pensé que iba a ver un debate tan devastador como el debate en el que Joe Biden tiró su campaña a la reelección, pero creo que lo que hemos visto esta noche ha sido igual de devastador. Kamala 'derribó' a Trump en el aborto, en el 6 de enero y la democracia, en Seguridad Nacional...", repasaba concluyente Christopher Wallace, histórico periodista de la cadena CNN o Fox y moderador del primer debate Donald Trump - Hillary Clinton, y luego el de Trump - Biden en 2020.