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La ultraderecha gana las elecciones en Turingia y quedaría segunda en Sajonia, según los sondeos
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a las urnas en Turingia y Sajonia

La ultraderecha gana las elecciones en Turingia y quedaría segunda en Sajonia, según los sondeos

AfD partía como favorita, aunque es poco probable que logre seducir a otras fuerzas para formar gobierno. Los partidos de la coalición liderada por Scholz se desploman

Foto: Björn Höcke en un mitin de AfD. (Getty)
Björn Höcke en un mitin de AfD. (Getty)

AfD, Alternativa por Alemania, el principal partido de extrema derecha del país, ha ganado las elecciones regionales en el Land de Turingia, en la antigua Alemania del Este, según los sondeos. El partido habría quedado además en segunda posición en Sajonia, por detrás de la CDU, el centroderecha tradicional.

El partido nacionalista ha obtenido el 33,1% de los sufragios en Turingia, alcanzando los 32 escaños. En segunda posición queda la CDU, con el 23,6% de los votos y 23 escaños. Por detrás, en tercera posición con el 15,7% de los votos, un nuevo partido, el BSW, una escisión del partido de izquierdas, Die Linke, que aboga por una política económica de izquierdas con tintes xenófobos. La formación tendría 15 escaños. Precisamente Die Linke es el gran perjudicado de esta elección, ya que pasa de ser el primer partido de Turingia a ser el cuarto, con el 13% de los votos y solo 12 escaños. Los socialdemócratas se quedan con el 6% y 6 escaños, mientras que verdes y liberales se mantienen fuera del parlamento.

En Sajonia, los resultados están mucho más ajustados. Según los sondeos, la CDU repetiría como el partido más votado, con el 31,5% de los votos, seguido de cerca por AfD, con el 30%. Por detrás vuelve a surgir el BSW, que obtiene el 12% de los votos, y provoca un nuevo hundimiento de Die Linke hasta el 4%.

Los temores de que el SPD, el partido de Scholz, se quedara fuera de uno de los dos parlamentos no se cumplieron y Los Verdes parecen también dentro en Sajonia, pero de momento la CDU parece el único de los partidos tradicionales con capacidad de hacer frente a la ultraderecha en el este del país.

AfD reclama formar gobierno en Turingia

El líder de la ultraderechista Alternativa por Alemania (AfD) en Turingia, Björn Höcke, ha reclamado este domingo el derecho a formar Gobierno en ese estado federado después de que los primeros sondeos den a su partido como la agrupación más votada. "Parece ser que somos la primera fuerza en Turingia, hemos logrado un resultado histórico. Por primera vez somos la primera fuerza parlamentaria", dijo Höcke, a la Primera Cadena de la Televisión Alemana (ARD).

"Los partidos tradicionales deben mostrar humildad y aceptar el resultado. La gente votó y dijo que quería cambios y estos solo se darán con la AfD. La gente está harta de que se hable de un cordón sanitario contra nosotros", agregó.

A pesar de sus pretensiones, la formación de gobierno será complicada si la CDU mantiene su compromiso de no pactar con AfD.

Foto: bsw-parlamento-europeo-alemania-sahra

En ambos estados federados la formación de Gobierno se anuncia como un ejercicio difícil. En Sajonia, el actual primer ministro Michael Kretschmer tiene un claro encargo para formar Gobierno. Podría intentar continuar la coalición con el SPD y Los Verdes aunque también podría buscar una alianza con la BSW.

En Turingia la situación es más difícil. La AfD, con el 33%, le saca diez puntos a la CDU, pero nadie quiere, al menos de momento, un pacto con la ultraderecha, con lo que todas las miradas están puestas sobre el líder cristianodemócrata Mario Voigt que tendrá que hacer verdaderos malabares si quiere formar una mayoría.

La CDU tiene como principio, fijado en una resolución de un congreso del partido, de no hacer coaliciones no con la AfD ni con La Izquierda. Frente a la BSW no pesa ese cordón sanitario, aunque las negociaciones con ese partido sin duda alguna no serán fáciles. La lider de BSW en Turingia, Katja Wolf, dijo que los votantes de AfD sabían de antemano que el partido no tendría socio de coalición y anunció que hablaría con todos los partidos democráticos.

Primera victoria de la ultraderecha en 90 años

Sería la primera vez desde 1932 en la que la extrema derecha podría ganar unas elecciones en Alemania. Turingia y Sajonia, dos estados federados del Este, han votado este domingo en un clima de zozobra económica, popularidad mínima del Gobierno central y endurecimiento de las políticas migratorias. Alternativa por Alemania (AfD) partía como favorita en las encuestas, aunque tendrá muy difícil formar mayorías que le permitan la gobernabilidad.

El partido, que fue expulsado por la familia europea Identidad y Democracia (ID) después de que uno de sus líderes blanqueara a las SS, se dispone a obtener un tercio de los votos. En Turingia, los sondeos le anticipan el oro con el 30 % de apoyos, por delante de la Unión Democristiana (CDU). En Sajonia, ambas formaciones arañan cada voto porque llegan mucho más ajustadas, rondando las dos el 30 %. Por su parte, los partidos de la coalición del Gobierno —Socialdemócratas, Verdes y Liberales— se desploman y sufren para alcanzar el umbral mínimo del 5 % exigido para no desaparecer de los parlamentos regionales. Los de Scholz caen hasta la quinta posición.

Björn Höcke es el líder más radical de AfD. Un tribunal alemán le condenó en dos ocasiones a pagar 13.000 y 16.900 euros de multa por utilizar símbolos y retórica nazis. Los servicios de inteligencia alemanes califican a la rama de AfD en este estado como "extremista". Salvo sorpresa, el domingo se convertirá en el hombre más votado. Aunque su camino como presidente regional está casi descartado, ya que el resto de fuerzas reniegan de sellar pactos con él.

La otra gran sorpresa de estas elecciones llega de la mano de la Alianza Sahra Wagenknecht (BSW). El partido creado poco antes de las elecciones europeas por la mujer que le da nombre representa la otra pata del populismo. Se posiciona como tercera fuerza en ambos estados. Wagenknecht se escindió de Die Linke para crear esta formación populista de izquierda que defiende ideas económicas progresistas, una mano dura con la inmigración o el fin de la ayuda a Ucrania y el inicio de conversaciones de paz con Vladímir Putin. Estas dos últimas en consonancia con AfD.

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BSW podría tener la llave de la gobernabilidad. La CDU ha descartado cualquier pacto con AfD. "Eso nos mataría", afirmó el líder, Friedrich Merz, en el periódico RND. El amago de alianza entre los democristianos y la ultraderecha en Turingia fue hace cuatro años la tumba de Annegret Kramp-Karrenbauer (AKK), que pasó de perfilarse como la sucesora de Angela Merkel y líder del partido a la dimisión y el olvido. Sin embargo, Merz si bien ha descartado pactar con AfD, no ha cerrado la puerta a apoyarse en BSW.

De Solingen a Berlín

De los muchos temas que han ido calentando la campaña —desaceleración económica, vivienda para los jóvenes o la guerra en Ucrania— hay uno que sobresale con especial notoriedad: la inmigración. Poco o nada queda del Welcome Refugees proclamado por Angela Merkel en 2016 en el pico de la crisis de refugiados que hizo temblar a Europa. Las fuerzas ultraderechistas —desde Hungría hasta Italia o Finlandia— han hecho desde entonces del discurso antiinmigración su máquina de votos. Tras probar su éxito, Vox en España ya copia la receta agitando el miedo.

Desde hacía semanas, AfD subía como la pólvora en las encuestas. Pero el asesinato de tres personas la semana pasada a manos de un solicitante de asilo de nacionalidad siria —que debería haber abandonado el país— en la ciudad de Solingen supuso el empujón definitivo.

Los ultras han marcado el paso en la agenda migratoria de la coalición semáforo. "Después del ataque terrorista en Solingen, estamos sacando decididamente las conclusiones necesarias: se facilitarán las deportaciones, se fortalecerán las autoridades en la lucha contra el islamismo violento y se endurecerán aún más las leyes sobre armas", afirmó el canciller Olaf Scholz a través de X. Poco después, la ministra de Interior, Nancy Faeser, anunció la deportación de 28 personas que habían cometido algún delito a Afganistán, siendo los primeros traslados al país desde el retorno al poder de los talibanes. "Nuestra seguridad cuenta, nuestro Estado constitucional actúa", apuntó.

AfD ha utilizado esta coyuntura para proyectarse como la única fuerza política dispuesta a restablecer la seguridad de los ciudadanos tras la "gestión desastrosa de la inmigración y la erosión de la seguridad interna". Prometen "verano, sol y remigración". A este clima de polarización y tensión social se ha unido la situación económica de la locomotora germana, que ha tocado la recesión técnica varias veces en el último año. Los fantasmas todavía presentes de las restricciones durante la pandemia del coronavirus en la antigua República Democrática Alemana (RDA), donde el éxito de la ultraderecha es mucho mayor. También la guerra de Ucrania y el freno repentino de la barata energía rusa ha tenido más impacto sobre la parte oriental, que cuenta con peores perspectivas económicas que la mitad occidental.

Termómetro para las generales

Pero Berlín no solo siente el aliento de los ultras en el campo migratorio. Tanto AfD como BSW se oponen a que Alemania, el principal suministrador de armas a Ucrania solo por detrás de Estados Unidos, continúe ayudando militarmente a Kiev. En medio de las toscas negociaciones para la configuración de los nuevos presupuestos federales, el Gobierno germano ha avanzado su intención de dejar de financiar la ayuda a Ucrania con la caja nacional. En 2026 quiere que se realice exclusivamente con fondos internacionales o con los intereses que generan los activos rusos congelados.

La próxima cita electoral lleva a Brandenburgo, la región rural próxima a la capital, acude a las urnas el 22 de septiembre. También aquí las encuestas sitúan a AfD a la cabeza. Pocas veces unas elecciones regionales han tenido tantos tintes de nacionales. Los comicios ponen contra las cuerdas a Scholz, que capitanea un Gobierno que encadena mínimos históricos de popularidad y aprobación ciudadana. Son un aviso a navegantes que ponen el termómetro a un año y dos meses de la celebración de las elecciones generales, en las que gente como Höcke sueña con convertirse en el décimo canciller de la República Federal de Alemania.

AfD, Alternativa por Alemania, el principal partido de extrema derecha del país, ha ganado las elecciones regionales en el Land de Turingia, en la antigua Alemania del Este, según los sondeos. El partido habría quedado además en segunda posición en Sajonia, por detrás de la CDU, el centroderecha tradicional.

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