Todos los hombres de Von der Leyen: los países boicotean una Comisión paritaria
Los países desoyen a la alemana y apartan a las mujeres del nuevo 'Gobierno' europeo. Solo cinco Estados miembros, entre ellos España, nominan a una comisaria
Ursula Von der Leyen, durante su discurso por su segundo mandato como presidenta de la Comisión Europea. (Europa Press)
"Me aseguraré de que exista igualdad de género en mi Colegio de Comisarios. Si los Estados miembros no proponen suficientes mujeres, no dudaré en pedir otros nombres. Desde 1958 ha habido 183 comisarios, solo 35 de ellos eran mujeres. Representamos a la mitad de la población y exigimos un reparto justo". Eran las palabras que Ursula von der Leyen pronunció minutos antes de convertirse en la primera al frente de la Comisión Europea. Por aquel entonces, conformó un equipo de 12 mujeres y 15 varones, el más igualitario hasta la fecha. Cinco años después, los Gobiernos nacionales desoyen esta petición y la desafían. De los 22 países que ya se han pronunciado, solo cinco optan por la representación femenina.
A la alemana Von der Leyen y a la estonia Kaja Kallas — futura Alta Representante para Asuntos Exteriores —, se unen ya oficialmente la española Teresa Ribera, la croata Dubravka Šuica, la sueca Jessika Roswall y la finlandesa Henna Virkunen. Von der Leyen ha hecho propia la misma exigencia que ya se marcó en 2019 de formar un Colegio de Comisarios con igualdad de género. Ella misma es ahora mucho menos vehemente en sus palabras y exigencias de lo que lo fue cinco años atrás.
A diferencia de antaño, los gobiernos nacionales la retan y ninguno ha presentado dos candidatos — un hombre y una mujer —. Uno de los que más se ha pronunciado al respecto ha sido el primer ministro irlandés, Simon Harris, que ha transmitido a la inquilina del Berlaymont el mensaje de que los Tratados solo recogen la obligación de enviarle un nombre.
En medio de este aprieto, el equipo de la presidenta ha guardado silencio absoluto. “Recibimos esta pregunta una y otra vez en los últimos días. No somos comentaristas deportivos que tienen que describir cada movimiento del partido. Es un proceso que sigue en marcha y hablaremos sobre ello una vez que concluya”, afirmó recientemente su portavoz Eric Mamer. Y bajan el tono. “La presidenta mantiene su convicción de que debemos tener tantas mujeres como sea posible en puestos de responsabilidad y en ello se basa su solicitud [a los Estados miembros]. La presidenta está en contacto con ellos para garantizar que exista un colegio equilibrado, competente y que cuente con el mayor número de mujeres posible”, ha agregado este martes.
Este pulso al que le someten las capitales obliga a la democristiana a mover ficha para no perder credibilidad, evitar incoherencias, presiones y para imponerse ante los Estados miembros. Von der Leyen tiene la llave del nuevo Colegio. Podría tumbar a todos los candidatos atendiendo a la máxima de los tratados que demanda un acuerdo con el Consejo y una relación de confianza con sus compañeros del Berlaymont. También puede optar por rechazar a algunos de ellos y exigir otros nombres con el cebo de otorgarles carteras con mayor poder y grado — como vicepresidencias ejecutivas — a ellas. O pude dejar que el río fluya y que sea el Parlamento Europeo quien haga caer a algunos de ellos en las audiencias que comenzarán a finales del próximo mes.
Según el reglamento de la Eurocámara, el examen de los eurodiputados a los candidatos a comisario debe realizarse atendiendo a “cuestiones horizontales que incluyen la igualdad de género en el Colegio [de Comisarios]. Si todo sigue el curso establecido, la nueva Comisión Europea -llamada a ser la de la Competitividad y la Defensa- deberá echar a rodar a finales de este año.
El 30 de agosto vence el plazo para que las capitales presenten a sus candidatos al frente del nuevo Colegio de Comisarios. Entre los nombres ya puestos sobre la mesa hay viejos conocidos repitiendo el francés Thierry Breton, la croata Dubravka Šuica, el húngaro Olivér Várhelyi, el letón Valdis Dombrovskis, el neerlandés Wopke Hoekstra y el eslovaco Maroš Šefčovič.
Bélgica, Portugal, Dinamarca, Bulgaria e Italia están guardando sus cartas hasta el final. Incluso si todos ellos se decantasen por una mujer — que no parece el escenario base — la configuración quedaría muy lejos del 50-50, con 16 asientos para ellos y 11 para ellas.
A escasos días para que suene la bocina, una de las grandes incógnitas es qué hará Giorgia Meloni. La primera ministra italiana y la presidenta de la Comisión Europea mantienen una relación compleja. Ambas se necesitan y ambas han evitado entrar en una confrontación directa después de la abstención de Meloni en la votación del Consejo para designar a la alemana como candidata a la Presidencia de la Comisión y tras el posterior voto en contra de sus Hermanos de Italia en la Eurocámara. El nombre que más suena en los despachos de Roma es el de Raffaele Fitto, ministro de Asuntos Europeos y encargado de gestionar el Plan de Recuperación pospandémico.
La primera crisis de muchas
Pero no solo falta por despejar la X de los nombres. Una de las tareas más complicadas para conformar el puzle es la designación de las carteras. Las más ambicionadas tienen acento económico. Especialmente jugosa es la de Competencia, que queda vacante tras una década bajo la batuta de la danesa Margrethe Vestager. La comercial es una de las políticas más poderosas del Ejecutivo comunitario, ya que cuenta con mucho poder, independencia y margen de acción, a diferencia de otras como Salud o Educación, a merced de las capitales. España quiere asegurar para Ribera un sillón fuerte de calado energético y climático.
Así, todavía está por ver quién asume el timón de las nuevas y emergentes carteras del nuevo ciclo. En su discurso ante el atrio de Estrasburgo, Von der Leyen prometió hacer hueco a un responsable para el Mediterráneo, a otro para liderar la Industria de la Defensa y priorizar la gestión de la vivienda — un guiño a los Socialdemócratas — y de la desburocratización — otro para los ultraconservadores —.
El de conformar un nuevo 'Gobierno' europeo paritario es el primer reto de los muchos que se le vienen a Von der Leyen en su segundo mandato. La exministra de Defensa de Angela Merkel ha surcado crisis sin parangón como la pandemia del coronavirus o el inicio de la guerra en Ucrania. El tablero global está cada vez más agitado y es crecientemente convulso. Su país natal ya ha deslizado la idea de frenar la ayuda a Ucrania que procede de sus presupuestos federales para 2026. La guerra continúa su curso y se recrudece con los intensos ataques sobre Kiev o las incursiones en Kursk.
En paralelo, la guerra en Oriente Próximo avanza con un Israel, al que Von der Leyen siempre ha defendido, cada vez más desatado y con los tambores de una guerra regional sonando con fuerza. Dentro de casa, la extrema derecha atraviesa su mejor momento de forma desde la Segunda Guerra Mundial, el actual Parlamento Europeo es el más polarizado de la historia y todo llega con debilidad en los liderazgos nacionales con un eje franco-alemán que atraviesa elecciones en los próximos años en medio de la caída en picado de Emmanuel Macron y Olaf Scholz.
"Me aseguraré de que exista igualdad de género en mi Colegio de Comisarios. Si los Estados miembros no proponen suficientes mujeres, no dudaré en pedir otros nombres. Desde 1958 ha habido 183 comisarios, solo 35 de ellos eran mujeres. Representamos a la mitad de la población y exigimos un reparto justo". Eran las palabras que Ursula von der Leyen pronunció minutos antes de convertirse en la primera al frente de la Comisión Europea. Por aquel entonces, conformó un equipo de 12 mujeres y 15 varones, el más igualitario hasta la fecha. Cinco años después, los Gobiernos nacionales desoyen esta petición y la desafían. De los 22 países que ya se han pronunciado, solo cinco optan por la representación femenina.