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Dentro de la Rusia controlada por Ucrania: "¿Crees que Putin ha pasado por aquí?"
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Dentro de la Rusia controlada por Ucrania: "¿Crees que Putin ha pasado por aquí?"

Dos semanas después de penetrar la frontera, las tropas ucranianas continúan su avance. En las próximas horas, el control en el interior de Rusia podría superar los 2.000 km²

Foto: Un columna de humo en la localidad rusa de Sudzha, en la región de Kursk. (Fermín Torrano)
Un columna de humo en la localidad rusa de Sudzha, en la región de Kursk. (Fermín Torrano)
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El pá pá pá de un fusil de asalto rompe el silencio en la ciudad fantasma de Sudzha. El frente es poroso y grupos de asalto buscan atravesar las líneas enemigas en la región de Kursk. Dos semanas después del inicio de la ofensiva ucraniana, coches con lunas rotas descansan en el arcén, el hedor a animal muerto impregna el aire y columnas de humo negro se elevan en el cielo. Por primera vez en 80 años, la guerra ha regresado a Rusia. Y no parece que vaya a terminar pronto.

Blindados, Hummers y camiones de recuperación penetran a gran velocidad por la frontera que ahora conecta ambos países sin control de aduanas. Kiev avanza y ya son casi un centenar de asentamientos capturados en Kursk, según Volodímir Zelenski. Lo que equivale a más de 1.263 km² o un territorio similar a Córdoba capital. La cifra podría duplicarse en las próximas horas.

Ucrania ha destruido, o dañado de manera significativa, los tres puentes que comunicaban el suroeste de la región, donde se encuentran unidades rusas. También bombardea y hunde, con la ayuda de drones FPV, puentes flotantes que las tropas de Putin instalan para atravesar el río Seym. Rendirse, retroceder o combatir sin líneas logísticas son las opciones sobre la mesa. Las cifras conservadoras estiman que centenares soldados rusos se encuentran en situación comprometida. El diario alemán Bild eleva la cifra a 3.000 y canales prorrusos hasta 3.300.

placeholder Un vehículo acorazado destruido en Sudzha. (Fermín Torrano)
Un vehículo acorazado destruido en Sudzha. (Fermín Torrano)
placeholder Foto: Fermín Torrano.
Foto: Fermín Torrano.

En Sudzha, en cambio, no se ve a apenas nadie por las calles. Los militares navegan sus vehículos con habilidad por un asfalto ligeramente castigado por los proyectiles, y lleno de cristales. Una escena que se debate entre apocalíptica y de película. La destrucción es contenida. Hasta los vehículos abandonados con el triángulo especificativo de la operación de Kursk parecen deliberadamente colocados en su sitio. Esas calles sin alma son las que observa Volodymyr agarrado a su bastón. Tiene 82 años, 10 pollos a su nombre y una dentadura que se le escapa cuando habla.

¿Crees que Vladímir Vladímirovich (Putin) ha pasado por aquí? Yo no le he visto. Y no creo que Zelenski vaya a venir…”, comenta, refugiado bajo la sombra de un árbol.

En su calle ya no queda nadie. Tan solo el perro abandonado de un vecino que huyó. El cachorro se acerca a los pies de Volodymyr y ladra. Tiene hambre, como tantos otros animales abandonados en la ciudad. Antes de la guerra, cerca de 5.000 personas habitaban Sudzha. La mayoría ya no están o se resguardan en refugios subterráneos como el que se ha organizado en la escuela. No hay luz. El agua y la comida escasean.

placeholder Volodymyr, 82 años, sentado bajo un árbol en Sudzha. (Fermín Torrano)
Volodymyr, 82 años, sentado bajo un árbol en Sudzha. (Fermín Torrano)

¿Esconderme a mi edad? ¿Para qué?”, se pregunta Volodymyr, que no parece preocupado por las explosiones que interrumpen la conversación. Las bombas aéreas y los drones acechan desde el aire.

Gracias a la toma de esta ciudad, las fuerzas armadas ucranianas han accedido a las principales rutas terrestres para continuar su expansión en Kursk, además de controlar la estación de tren, tomar la principal central de tránsito de gas ruso hacia Europa y amenazar la ruta logística rusa de las carreteras E38 y E105. Sudzha sigue siendo la población capturada de mayor tamaño.

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Entre cables de luz caídos, Yevheniia da un respingo.

¿Sabes quién ha sido? –pregunta la mujer, de 62 años, señalando una columna de humo que se eleva desde otra parte de Sudzha—. ¿Y tienes pan?

—Soy periodista.

—Ven a ayudarme con los patos.

placeholder Yevheniia, 62 años, intenta controlar a sus patos. (Fermín Torrano)
Yevheniia, 62 años, intenta controlar a sus patos. (Fermín Torrano)

Lo pide moviendo las manos para calmar a los animales. Están asustados por el ruido y la polvareda que levantan blindados de fabricación estadounidense al atravesar una de las principales vías de acceso a la ciudad. Escenas propias de la Rusia ocupada, atónita y expectante.

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La operación militar especial del Kremlin en Ucrania iba a durar tres días. Dos años y medio más tarde, llega a su propio territorio. La gran promesa de seguridad que el estado ruso realizó a la sociedad se ha roto y más de 120.000 personas han sido evacuadas, según Moscú. Ucrania también ha capturado un gran número de soldados rusos, muchos de ellos conscriptos, y ansía un intercambio por los militares de Mariupol que se atrincheraron en Azovstal durante 86 días. Un balón de oxígeno que mantuvo con vida la defensa en otras partes del territorio ucraniano.

A veces son más de 100 o 150 prisioneros de guerra (por jornada)”, señaló Oleksii Drozdenko, jefe de la administración militar de Sumy, este fin de semana, sobre el número de cautivos que toma Kiev. “No quieren pelear contra nosotros”.

Topas, trincheras y dudas

¿Quién defiende entonces Rusia, la Madre Patria? Una mezcla heterogénea de hombres llegados de diversos frentes en Ucrania. Verificadores de fuentes abiertas han identificado en Kursk la presencia de, al menos, siete unidades rusas que estuvieron previamente en Vovchansk, la cuña que el Kremlin abrió en mayo en la región de Járkov. También se han detectado miembros de cinco brigadas diferentes transferidas desde el interior de Rusia, así como seis más procedentes del Donbás—tres de Kremina, dos de Bajmut y una de Avdiivka—y tres brigadas del sur, dos de Robotyne y una de Jersón.

En su último informe, el Instituto para el Estudio de la Guerra (ISW) señala que una brigada de paracaidistas rusos podría haber salido de Chasiv Yar, cumpliendo parcialmente el objetivo de Kiev de liberar presión en la primera línea del Donbás. No obstante, el think tank subraya que el mando militar ruso parece “extremadamente reacio a retirar las unidades militares rusas en combate de los sectores de mayor prioridad en la región de Donetsk”. Su temor: que se ralentice aún más el ritmo de sus ofensivas.

placeholder Vista de una de las calles de Sudzha. (Fermín Torrano)
Vista de una de las calles de Sudzha. (Fermín Torrano)
placeholder Un vehículo del ejército ucraniano cerca de Sudzha en la región de Kursk, Rusia. (Fermín Torrano)
Un vehículo del ejército ucraniano cerca de Sudzha en la región de Kursk, Rusia. (Fermín Torrano)

Imágenes satelitales también revelan las nuevas trincheras que cavan los rusos para establecer su defensa, aunque apenas se han visto grandes cantidades de blindados y piezas de artillería camino de Kursk. O bien Rusia todavía espera el golpe en otro punto del frente o la logística y disponibilidad no le permiten movilizar tropas y material tan rápido como le gustaría.

“Ahora nuestra tarea principal es destruir todo el potencial bélico ruso posible en las acciones defensivas y llevar a cabo el máximo de acciones ofensivas”, expuso Volodímir Zelenski a principios de esta semana. “Esto incluye la creación de una zona gris en el territorio del agresor: nuestra operación en la región de Kursk”, sentenció.

Esto lo puede cambiar todo, ¿no crees?”, pregunta Volodia, quien oculta su rostro tras una balaclava, en una calle desierta de Sudzha. Con un fusil en la mano, muestra emoción contenida. Hace un año que Ucrania pasó a la defensa y el optimismo se evaporó. Este verano, el éxito en territorio enemigo revive la moral y plantea preguntas incómodas al mismo tiempo. Si el discurso dominante culpa a “todos los rusos”, y no solo Putin, ¿cómo deberían ser tratados los residentes de Kursk? ¿Quién debe gobernar esos territorios, y por cuánto tiempo? ¿Generará el mismo rechazo que la ocupación rusa del Donbás?

placeholder Frontera entre Rusia y Ucrania. (Fermín Torrano)
Frontera entre Rusia y Ucrania. (Fermín Torrano)

La mayoría de inquietudes se expresan en privado, pero ni la sangre ni el fuego se detienen por las dudas en la guerra. Como tampoco se detienen los coches en una frontera que hace dos semanas dejó de existir. La aduana, un retorcido esqueleto de metal, es apenas una sombra ennegrecida de lo que fue.

A pocos metros, un cartel azul y amarillo brilla casi intacto. Dividido en dos partes iguales, se eleva varios metros con una palabra escrita en cirílico y latino: UCRANIA. Tanques, quads y camiones llenos de soldados armados avanzan sin pausa bajo sus pies. Uno de esos vehículos luce la pegatina que mejor resume el estado vital de este país exhausto: “Que le jodan a Putin”. La guerra llega a Rusia y el Kremlin no es capaz de frenarla. Nadie teme ya al dictador.

El pá pá pá de un fusil de asalto rompe el silencio en la ciudad fantasma de Sudzha. El frente es poroso y grupos de asalto buscan atravesar las líneas enemigas en la región de Kursk. Dos semanas después del inicio de la ofensiva ucraniana, coches con lunas rotas descansan en el arcén, el hedor a animal muerto impregna el aire y columnas de humo negro se elevan en el cielo. Por primera vez en 80 años, la guerra ha regresado a Rusia. Y no parece que vaya a terminar pronto.

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